Manuela se integra a
la marcha con el Ejército Patriota hasta encontrarse
en Junín con Simón Bolívar, donde ambos participan
activamente en la batalla del mismo lugar (6 de
agosto de 1824). Nuevamente, se asciende a Manuela al
grado de capitán de húzares, por su destacada
actuación y se le encarga responsabilidades en
actividades estratégicas, económicas, hospitalarias
y sanitarias de su regimiento.
Después Manuela
marcha con el Ejército Libertador por los Andes
peruanos, manteniendo a Bolívar enterado de los
pormenores del avance hasta su llegada a Ayacucho. Al
parecer, Manuela tenía la intención de regresar a
Lima para estar junto a Bolívar. Pero este, en carta
escrita en Chalhuancada el 4 de octubre de 1824, le
suplica que se quede junto al ejército para tener
información real y concisa de todo lo que acontezca
en ese cuerpo militar porque "...ninguno de mis
generales me haría saber más por sus preocupaciones
personales, que por intrigas o desaveniencias. Al
mantenerme al tanto de todo lo que acontece allí,
puedo mirar dos frentes...". (1)
El 24 de octubre del
mismo año, Bolívar escribe a Manuela contándole
que el Congreso Colombiano le ha quitado las
facultades extraordinarias de las que se hallaba
investido, traspasándolas al vicepresidente
Santander, su principal rival y enemigo oculto; de
esta manera, Bolívar queda afectado por la mala fe
de Santander y sin ningún apoyo de Colombia para la
lucha independentista en el Perú.
Para salvar la
campaña peruana, Bolívar y Manuela auspician la
recolección de chatarra de metal, hojalata, hierros
viejos; de las iglesias confiscan las campanas para
utilizar el cobre, desbaratan las bancas y asientos
para sacar los clavos de estaño y utilizar este
metal en la fabricaci6n de armamento; fomentan la
construcción de talleres para hilar lanas y otras
fibras transformándolas en paños para los uniformes
de la tropa. Complementan esta labor con la
recolección y requisación de oro y plata por toda
la zona para solventar los gastos de la campaña, en
lo que Manuela llamó "una verdadera comisaría
de guerra". Con este recurso, se solventó la
desatención mañosa de Santander.
Superados los
problemas de aprovisionamiento, Bolívar ordena la
presencia de su ejército con las mejores "galas
y condecoraciones como signo a la victoria" en
la próxima contienda. Y a Antonio José de Sucre le
pide el 9 de noviembre de 1824:
"...ruego como
superior de usted, de cuidar absolutamente a
Manuelita de cualquier peligro. Sin que esto desmedre
en las actividades militares que surjan en el
trayecto o desoriente los cuidados de la
guerra...". (3)
El 9 de diciembre de
1824, se da la Batalla de Ayacucho y al día
siguiente de la victoria, en el campo de Marte, el
Mariscal Antonio José de Sucre sigue la tradición
castrense de dar parte al Libertador Simón Bolívar
de los pormenores dc la lid, destacando la valerosa y
decidida actuación de Manuela:
"...incorporándose desde el primer momento a la
división de Húzares y luego a la de Vencedores;
organizando y proporcionando el avituallamiento de
las tropas, atendiendo los soldados heridos,
batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos;
rescatando a los heridos...; Doña Manuela merece un
homenaje en particular por su conducta, por lo que
ruego a Su Excelencia le otorgue el Grado de Coronel
del Ejército Colombiano". (4)
Bolívar, entre feliz
y orgulloso, comunica a Manuela su sorpresa de que
"...mi orden de que te conservaras al margen de
cualquier encuentro peligroso con el enemigo, no
fuera cumplida, a más de tu desoída conducta,
halaga y ennoblece la gloria del Ejército
Colombiano, para el bien de la 'patria y, como
ejemplo soberbio de la belleza, imponiéndose
majestuosa sobre los Andes'. Mi estrategia me dio la
consabida razón de que tu serías útil allí;
mientras que yo recojo orgulloso para mi corazón, el
estandarte de tu arrojo para nombrarte como se pide.
Coronel del Ejército Colombiano". (5)
Al conocer Santander
el ascenso de Manuela al grado de coronel de húzares
del Ejército Colombiano, envía a Bolívar Una
comunicación pidiéndole "que degrade a su
amiga". Bolívar le contesta el 17 de febrero de
1825: "...que quiere usted que yo haga? Sucre me
lo pide por oficio, el batallón de Húzares la
proclama; la oficialidad se reunió para proponerla y
yo, empalagado por el triunfo y su audacia le doy
ascenso, sólo con el propósito de hacer justicia.
Yo le pregunto a usted ¿se cree usted más justo que
yo? Venga entonces y salgamos juntos al campo de
batalla y, démosles a los inconformes una bofetada
con el guante del triunfo en la causa del Sur. Sepa
usted que esta señora no se ha metido nunca en leyes
ni en actos que, 'No sean su fervor por la completa
Libertad de los pueblos de la opresión y la
canalla'. Que la degrade? Me cree usted tonto? Un
Ejército se hace con héroes (en este caso con
heroínas) y, éstos son: el símbolo del ímpetu con
que los guerreros arrasan a su paso en las
contiendas, llevando el estandarte de su
valor...". (6)
En las felonías de
Santander se expresa el odio contra Bolívar y
Manuela, odio recíproco que permanecería latente
hasta el final de sus días.
Notas :
1. Epistolario.
2. Epistolario.
3. Epistolario.
4. Epistolario
5. Epistolario
6. Epistolario