En septiembre de 1823,
Bolívar se encuentra en Lima y al enterarse de un
motín en Quito, escribe a Manuela expresándole su
preocupación y admiración por disolver "...con
la intrepidez que te caracteriza, ese motín que
atocigaba el orden legal establecido por la
República..." (1); así mismo pide que se
traslade de inmediato a Lima para hacerse cargo de la
Secretaría de la Campaña Libertadora y de su
archivo personal y ordena al Coronel O'Leary realizar
los arreglos necesarios para la llegada de Manuela y
su incorporación al Estado Mayor General con el
grado de húzar.
A mediados de octubre
de 1823, Manuela se encuentra en Lima asumiendo las
nuevas responsabilidades. El Libertador demuestra la
profunda confianza que tiene en Manuela que, a su
vez, aprovecha la oportunidad para demostrar su
capacidad organizatíva, entereza y fidelidad para
con Bolívar y la causa patriota.
Al informarse de las
particularidades de la campaña del Perú, la
perspicacia de Manuela le permite notar la actitud
negativa del vicepresidente colombiano Francisco de
Paula Santander en no apoyar la independencia peruana
y se entera de comentarios hechos por Santander a sus
confidentes: "...Dejemos que el Libertador se
pase al extranjero, al Perú sin autorización, a fin
de cuentas hace lo que le da la gana. Así será como
el Congreso podrá librarse de él y de esa astuta
mujer que es su compañera fiel; no le enviamos
tropas, ni pertrechos, se joderá la cosa y no sabrá
que hacer ya, sin gobierno ni mando...". (2)
Para contrarrestar
tales intrigas, Manuela sugiere a Bolívar que, en
adelante, las comunicaciones las firme y feche
consignando lugares fuera del territorio peruano
para, de esta manera, no dar opción a que su
adversario consiga sus indeseables propósitos.
Manuela se dedica al
trabajo con tanta perseverancia que no encuentra
tiempo para su relación afectiva con Bolívar quien,
en varias ocasiones, se distrae con otras damas. Es
famosa aquella anécdota relativa "al arete
indiscreto" encontrado entre las sábanas de su
cama, incidente del cual Bolívar saca la peor parte.
(3)
En Lima, Manuela se
perfecciona en la disciplina militar al tiempo que
sigue, muy de cerca, todos los movimientos de
Santander en Bogotá. Incorporada al Estado Mayor de
la Campaña Libertaria con el rango de húzar es
ascendida poco después, por méritos propios, al
grado de teniente de húzares.
El 9 de junio de 1824,
Bolívar, desde el Cuartel General de Huaraz, invita
a Manuela a marchar juntos hacia Junín. Recibe
respuesta el 16 de Junio: "...mi amado, las
condiciones adversas que se presentan en el camino de
la campaña que usted piensa realizar, no intimidan
mi condición de mujer, por el contrario, yo las
reto.... ¡Qué piensa usted de mi! usted siempre me
ha dicho que tengo más pantalones que cualquiera de
sus oficiales, ¿O no?...". (4)
Notas :
1. Epistolario.
2. Epistolario.
3. Diario de Bucaramanga.
4. Epistolario.