Simón Bolívar entra
(en Quito) a la cabeza de sus batallones y, a su
derecha, Antonio José de Sucre; los jefes, oficiales
y tropa con los mejores uniformes y condecoraciones.
El pueblo de Quito los recibe con alegría, música,
flores y arcos triunfales. Con verdadera algarabía,
todos quieren ver y tocar a los héroes que les han
dado la independencia.
En la noche, en el
baile de la victoria organizado en honor del
Libertador, Manuela asiste en compañía de su
madrastra y su hermano José María, derrochando
elegancia y distinción e impresionando a Bolívar.
Es presentada por el anfitrión don Juan Larrea y, en
un ambiente propicio para dar cabida a los
sentimientos, se encuentran los espíritus solitarios
de Manuela y Simón, iniciando una relación afectiva
que por su apasionado amor convertirá a los dos
protagonistas en una de las parejas más célebres de
la historia romántica universal, llamada "los
amantes inmortales".
Bolívar permanece 18
días en Quito, lapso en el que se repiten los
encuentros con Manuela y tiempo suficiente para
conocerse y tratar temas políticos, militares,
estratégicos y diplomáticos. Dentro de estas
conversaciones, Manuela se manifiesta sobre "el
asunto de Guayaquil", que considera delicado.
Mientras los patricios guayaquileños pretenden la
independencia para transformar Ja provincia y ciudad
en un micro-estado, el Protector San Martín, se
propone arreglar con Bolívar la anexión de este
territorio al Perú.
Terminantemente,
Manuela expresa a Bolivar: "... Vaya usted en
persona e impresione a esos indecisos, acójalos bajo
la protección de la República de Colombia y
encárguese usted mismo del mando militar y político
de ese Puerto y de su Provincia...". (1)
Manuela aduce que para
el desarrollo económico del Departamento de Quito se
necesita Guayaquil como puerto de salida al exterior,
en tanto que Bolívar considera que Colombia tiene
derechos sobre Guayaquil ya que fueron sus tropas al
mando de Antonio José de Sucre quienes completaron
su liberación.
El Libertador llega a
Guayaquil el 13 de julio de 1822 y toma posesión
política y militar de esta plaza, mientras Manuela
arriba a la hacienda "El Garzal" el 19 de
julio para instalarse en ella gracias a una
invitación de amigos de Bolívar y para pasar unos
días con él.
La entrevista entre
Bolívar y San Martín se desarrolla los días 25,
26 y 27 de julio de 1822 y termina, con la
integración de Guayaquil al territorio colombiano.
De inmediato, Bolívar se traslada a la hacienda
"El Garzal" donde la pareja disfruta de
días de gran felicidad. Ambos comparten
preocupaciones militares y responsabilidades
políticas, produciéndose así un proceso
simbiótico. En lo posterior, no se concebiría a
Manuela sin Bolívar o Bolívar sin Manuela. Ella
encuentra la felicidad, que siempre le fue adversa,
en la comprensión, el amor y el respeto de un hombre
de la talla de Bolívar, con quien comparte
estrechamente un mismo compromiso con la historia.
Transcurren alrededor
de 45 días en la hacienda "El Garzal",
tiempo inusitadamente largo para la pareja, que nunca
más se repitirá. Bolívar parte hacia Cuenca y Loja
(a principios de septiembre) y Manuela regresa a
Quito. Posteriormente, Bolívar realiza varios viajes
por los territorios que actualmente conforman la
República del Ecuador y coincidentalmente, pasa
cortas temporadas en Quito donde se reúne con
Manuela. Entre septiembre de 1822 y agosto de 1823,
sus encuentros no sobrepasan de 30 a 40 días.
Notas :
1. Diario de Paita.