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Número 9 - Septiembre/Octubre 00
XIII Country Rendez-Vous Festival
Novedades del verano
XIII Country Rendez-Vous Festival, la gran fiesta del country en Francia
Otro
año más y otro gran festival, lleno de buena música
y con un fantástico ambiente. Así de escueto, pero así
de contundente, sería el resumen de lo que fue la XIII edición
del Country Rendez-Vous Festival que se celebró en Craponne-sur-Arzon
(Haute Loire, Francia), del 28 al 30 de julio de este año 2000.
A pesar de los pesos pesados (Dale Watson, Lonesome River Band, Kathy Chiavola),
el resto del cartel ofrecía un menor número de nombres conocidos
respecto a años anteriores, aunque a la hora de la verdad la supuesta
merma de calidad no se produjo y todas las bandas rayaron a un buen nivel.
Sin embargo hay que apuntar dos decepciones, que sirven para confirmar
lo que otras veces y otras voces ya han comentado en esta misma revista:
que en Nashville, desde lo que es el country "oficial", andan pasados de
vueltas con lo de la comercialidad y que a todo le llaman country sin que
les caiga la cara de vergüenza. Me refiero a las actuaciones de Jason
Sellers, un solista con planta a lo protagonista de Melrose Place, y de
Redmon & Vale, dos "barbies" complementarias -una rubia y otra morena-
y que cantan. Entre ambos hicieron de todo menos country (del de verdad,
me refiero).
El
primer día, viernes, Jason Sellers se limitó a ofrecer un
concierto de rock, ni más ni menos, con un grupo formado por guitarra
eléctrica, bajo y batería, y con la ayuda ocasional de la
guitarra acústica que él mismo tocaba. El problema no es
cuestión de estilo, porque la gente no es tan estrecha en cuanto
a gustos musicales como para no disfrutar de buena música, sea del
tipo que sea; sin embargo, el problema estuvo en que el festival era de
country -¿quizás nadie se lo explicó?- y que para
grupos y cantantes de rock los hay de mucho mejores, en abundancia, en
todas partes. Aparte de planta, el chico tiene buena voz, sin duda, y es
por ello por lo que quien escribe estas líneas no comprende la obsesión
por hacer un producto para un público pretendidamente tan amplio
como para caer en la mediocridad más alarmante, cuando destacaría
mucho más haciendo una música más cercana a la esencia
de su Texas natal. En fin, cosas de los entendidos en márketing,
supongo. Algo corregido y aumentado es lo que nos ofrecieron el sábado
por la noche Redmon & Vale, con una fórmula de lo más
pop, ligero y frívolo que seguramente se ha visto en un escenario
country. Actuación de una hora escasa, con material de su único
disco, unas pocas versiones de clásicos como "Will the circle be
unbroken" para el relleno final y poca cosa más... aparte de un
"look" de top-model en ambas chicas, lo cual es de agradecer cuando la
música no está al nivel esperado. Creo que a muchos nos quedó
la sensación de que la gran industria de Nashville se está
pasando de la raya en la tomadura de pelo al aficionado a la genuina música
country, y que ya ni tan siquiera se esfuerzan en disfrazarla con un poco
de fiddle y steel-guitar, como antes. En cualquier caso, a grandes males,
grandes remedios, y Georges Carrier, el responsable de la organización,
ya anunció en "petit comité" que para el año que viene
se va a fijar mucho más en Austin que en Nashville, con lo que,
de confirmarse la noticia, es presumible que decepciones como estas dos
no vuelvan a producirse en bastante tiempo.
De
todas formas, si de un total de 14 grupos 12 salieron buenos, hay que reconocer
que el porcentaje de acierto no está nada mal (¿quien no
firmaría en su vida privada un acierto de un 12/14 en las decisiones
que toma!?). Y además, allí estaban Jamie Hartford, Kathy
Chiavola, Lonesome River Band y el inigualable Dale Watson para demostrar
que el country, en sus múltiples variantes, sigue vivo y en buena
forma. Hubo más solera, más emoción, más arte,
en tres notas cualquiera salidas de la guitarra de Dale Watson que en las
actuaciones de Jason Sellers y Redmon & Vale juntas. Cualquier canción
de Lonesome River Band, como artistas principales o acompañando
a Kathy Chiavola, valió por veinte de las del sonido Nashville actual.
Y la respuesta del público así lo dio a entender. La gente
se volcó allí donde estaba el "duende", fuera bluegrass,
country de lo más tradicional o el country-blues musculoso de Jamie
Hartford y su banda, y en cambio contempló de forma bastante anodina
a las supuestas superestrellas, que más que del corazón de
Tennessee parecían salidas de un programa de variedades de Antena
3 (con todos mis respetos a las variedades de Antena 3 y a la gente que
disfruta de ellas, dicho sea de paso).
Hechos
estos apuntes, y comentadas ya suficientemente las actuaciones de Jason
Sellers y Redmon & Vale, pasaremos a la esencia del festival: los GRANDES
(los de verdad, con mayúsculas). En primer lugar, Dale Watson. ¿Qué
decir de él que no se haya ya dicho o escrito? ¿O cómo
describir lo que los afortunados que hemos podido asistir a sus conciertos
hemos degustado en directo? Dale Watson no serà el mejor guitarrista
del mundo, ni el mejor escritor de canciones del mundo, pero ofrece autenticidad
por los cuatro costados, y en ello sí que es el mejor. El country
tradicional consiste en ésto: ni las letras tienen que ser poesía
de Premio Nobel, ni se trata de componer una sinfonía musical, basta
con se utilicen los temas adecuados, los acordes convenientes y saber envolverlos
con la textura adecuada. Nadie pide más. A medio camino de un Elvis
Presley y de un Johnny Cash, y con algunas que otras influencias destacadas
como Bob Wills o Buck Owens, Dale Watson ofreció una actuación
basada en el material de sus álbumes de estudio, mientras que reservó
las versiones -que desde el escenario solicitaba al público una
y otra vez- para la segunda parte de su actuación, la gran sorpresa
final, no anunciada, del Country Rendez-Vous Festival de este año.
Fue la culminación perfecta: una hora extra de Dale Watson atendiendo
a las peticiones musicales del respetable, como si estuviera tocando entre
amigos en cualquier tugurio tejano.
Los
otros grandes triunfadores fueron Lonesome River Band. Actuaron el viernes
por la noche acompañando a Kathy Chiavola y elevaron su actuación
a un nivel estelar que tan sólo habíamos intuido en sus recientes
actuaciones en España. Bluegrass, country, folk y blues fueron los
estilos repasados por Kathy Chiavola junto a los virtuosos de la LRB, una
artista que está a punto de sacar un nuevo disco de estudio, el
tercero de su carrera. La LRB, en cambio, presentaba ya su cuarto álbum,
"Talkin' to myself", editado por Sugar Hill Records, y a su nueva incorporación,
Rickie Simpkins al fiddle, junto al cuarteto clásico formado por
Kenny Smith (guitarra y voces), Ronnie Bowman (bajo y voces), Don Rigsby
(mandolina y voces) y Sammy Shelor (banjo). Si cada uno de ellos no es
el mejor con su instrumento, será que le falta poco. No existen
palabras para describir su actuación. Talento, virtuosismo, carisma...
lo tienen todo. Uno no puede imaginarse lo buenos que son hasta que los
ve en directo. Moraleja: si alguna vez vuelven a caer a un mínimo
de 2000 km a la redonda no hay excusa para perdérselos.
Comparado con la LRB, el otro grupo de bluegrass de los USA, Shady Groove, un grupo ciertamente de nivel, parecían un puñado de novatos. Difícil papeleta la suya, tocar el domingo, después de las actuaciones del viernes y del sábado de la LRB. Quizás fuera el contraste, quizás fuera el calor de la tarde en el Macizo Central francés, o quizás fuera verdaderamente así, pero su actuación me pareció algo falta de garra, aunque correcta, sin lugar a dudas.
Siguiendo
con lo mejor del festival, merece también nota aparte el joven Jamie
Hartford y su banda, en contraste compuesta por músicos veteranos,
que ofrecieron una actuación difícilmente catalogable a nivel
estilístico, y ciertamente arriesgada en lo artístico. "What
about yes" es el nombre de su disco de debut en Paladin Records, una pequeña
joya en la encrucijada del country y del blues, del folk y del rock. Aparte
de Jamie Hartford a la guitarra eléctrica, la sólida banda
estuvo compuesta por Ray Flacke a la otra guitarra eléctrica, Rick
Lonow a la batería, Paco Ship a la armónica (qué maestro!)
y Charlie Chadwick al bajo. Una interesante actuación que puso el
broche a la noche del sábado y que permitió que el festival
recuperara buena parte del tono que había conseguido con la LRB
y que se había desplomado con el frío de la noche y con Redmon
& Vale en el escenario.
El resto de artistas del festival fueron básicamente bandas de versiones, aunque todas ellas de bastante buen nivel. Impecables los holandeses Cash on Delivery con sus versiones de country clásico, el americano Justin Mathias, con sus versiones de "new country", y los franceses Revival con sus recreación de los temas de John Fogerty, tanto en su etapa en los Creedence Clearwater Revival como en solitario. Buen nivel de otros franceses, los Flying Tortillas, así como el grupo francés de cajun y zydeco Wash Cocodrile, que se encargó de ponerle ritmo trepidante a la calurosa tarde del domingo. La nota desfasada corrió a cargo de los escoceses New Colorado, quienes, vestidos con sus arquetípicos "kilt", llenaron de desenfreno (poco importaba que los temas fueran de música country o celta) y aires etílicos la noche del viernes.
Para el final dejo un trío que personalmente me dejó muy buena impresión: The Matching Ties, una curiosa amalgama formada por un músico americano, un músico inglés y un músico italiano que viven en Munich, Alemania. Abrieron el fuego el sábado por la tarde y sentaron ya un buen precedente de lo que sería el resto de la velada -o casi- con la garra de sus versiones acústicas de clásicos del bluegrass, blues, swing y country.
Tal como apuntaba ya en la primera línea de esta crónica,
y como cada año hasta ahora, en este festival se produce la comunión
entre la buena música y un fantástico ambiente. Por tanto,
para los amantes de la música country y a la vez del turismo, se
trata de una excusa perfecta para llegarse hasta el Macizo Central francés
y disfrutar de ambas cosas. Nos vemos el año que viene en Craponne-sur-Arzon!
Walt Wilkins: Fire, honey and angels
Trigger Gospel: Things to come
Big House: Woodstock nation
Various artists: The I-10 Chronicles
Steve Earle: Transcendental blues
James Talley: Nashville Blues
James Talley: Woody Guthrie and Songs of my Oklahoma
Home
Sam Bush: Ice Caps: Peaks of Telluride
Front Range: Silent ground
Alan Bibey: In The Blue Room
Skaggs & Rice: The Essential Old-Time Country Duet
Recordings
John Cowan: John Cowan
Donna The Buffalo: Positive friction
Doyle Lawson & Quicksilver: Just over in heaven
Lonesome River Band: Talkin' To Myself
Don Rigsby: Empty Old Mailbox
Bryan Sutton: Bryan Sutton
Aubrey Haynie: A Man Must Carry On
Various artists: The Gram Parsons Notebook: The
Last Whipporwill
The Brooklyn Cowboys: Doin' Time On Planet Earth
Danni Leigh: A Shot of Whiskey and a Prayer
Asylum Street Spankers: Spanker Madness
Kenny Meeks: Tell my angel
Delta 88: Delta 88
NOVEDADES DEL VERANO: UN POCO DE TODO, PERO TODO BUENO
Habitualmente el verano es una época de calma en el sentido de presentación de novedades artísticas. Sin embargo, durante el verano sigue llegando a las emisoras un degoteo de trabajos aparecidos en los meses anteriores, de manera que a veces uno se va de vacaciones sin haber podido hacer los deberes, es decir, haber programado aquello que mereceía ser programado. En este sentido, la mayoría de trabajos llegados o descubiertos este verano han tenido dos características principales: variedad y calidad. Vamos a comentarlos.
Dejadme empezar por el disco que me ha robado el corazón y que ha situado al artista en el top de mis preferencias: Walt Wilkins y su segundo álbum "Fire, Honey and Angels", editado en Groovetone (http://www.groovetone.com). En mi modesta opinión, estamos ante una obra maestra. Contiene 13 canciones de estilos diversos (country, folk, blues, western swing, country-rock y el "bonus track" a ritmo de bluegrass), unas letras inspiradísimas y unos arreglos impecables. Canciones como "Mechanicsville", "Our Lady of the Avenue", "Moan and Whine", "Ruby's Two Sad Daughters", "Sandy Loam", "My First Night in Denver" y "A Little Farther West" merecen hacer historia.
Otro álbum que merecer todos los honores es el disco de debut de Anna Fermin y su banda Trigger Gospel (http://www.triggergospel.com). Desde Chicago nos traen un soplo de aire fresco, con un disco "Things to come" que contiene canciones de gran nivel (ahí están el tema inicial, "Nothern Lights", otro candidato a clásico, "Polite Conversation", "Run with You", "Do or Die" y "San Carlos"), escritas en su mayor parte por la cantante de origen filipino y producidas por el mago Lloyd Maines. Tienen algo de los Lone Justice de los buenos tiempos y a mi entender son una banda con un gran futuro por delante.
Los Big House, después de su paso por MCA Nashville, durante el cual grabaron dos buenos álbumes, y de reemplazar la base rítmica del grupo (bajista y batería son nuevos en la banda), han editado su tercer trabajo en Dead Reckoning (http://www.deadreckoners.com), un sello independiente que se va consolidando rápidamente y que además cuenta con la ventaja que tiene distribución en España (http://www.dock-land.com). Algo más de blues que en anteriores discos es lo que este interesantísimo "Woodstock Nation" ofrece, muy recomendable para aquellos con gustos más eclécticos.
Otro gran disco que estuvo en el número 1 de la Gavin Americana durante varias semanas hace ya algunos meses es el recopilatorio "The I-10 Chronicles" (http://www.I-10Chronicles.com), un álbum en el que se dan cita Joe Ely, Flaco Jiménez, Bill & Bonnie Hearne, Willie Nelson, Adam Duritz de los Counting Crows, David Hidalgo de Los Lobos y Elíades Ochoa, entre otros. Este es otro disco variadísimo en cuanto a estilos y cuenta con unas versiones de muy alto nivel algunos temas ya conocidos. Ahí están Bill & Bonnie Hearne abriendo com "L.A. Freeway" de Guy Clark, Adam Duritz rayando lo sublime con su versión de "Carmelita", el tema de Warren Zevon que fue ya cantado por Dwight Yoakam en el álbum "Partners" de Flaco Jiménez, Willie Nelson atreviéndose con el "Everybody's talkin'" de Nilsson o la debutante Meredith Marshall con el "Across the borderline" de Ry Cooder.
Otro disco reciente que se ha pasado dos buenos meses en la cima de la lista Gavin Americana es el nuevo álbum de Steve Earle, un álbum esencialmente de rock titulado "Transcendental Blues" (http://www.e2records.com) y que se está vendiendo como rosquillas por medio mundo. Dos temas grabados en Irlanda y con influencias celtas y un tema bluegrass, sin duda rescatado de su anterior aventura musical, "The mountain", suavizan una propuesta eléctrica y electrizante.
Quien ha editado dos álbumes casi de golpe después de un semi-retiro de dos décadas es el veterano James Talley (http://www.jamestalley.com). Una estrella a finales de los 70 en Capitol Records, James Talley sufrió los reveses de la vida, los cuáles le obligaron a dejar la música y a dedicarse al negocio inmobiliario, tal como cuenta en el librito de uno de ellos, "Nashville Blues". Ahora, con la vida solucionada en lo económico, Talley se dedica de nuevo a la música, su música, y demuestra que no ha perdido la forma. "Nashville Blues" es un album de country blues con canciones de gran calidad, como la que da el título al disco (una crítica más a la forma como se hacen los negocios en Nashville -y ya van...-), "Down on the corner", "Don't you feel low down", "House rigth down the road", y mi favorita, "Baby needs some good times".
El otro álbum de James Talley es un homenaje a Woody Guthrie y cuenta con 21 versiones puramente folk de los más destacados temas del legendario cantautor de Oklahoma, maestro de Ramblin' Jack Elliot y de Bob Dylan, y personaje admirado por artistas de generaciones posteriores y estilos diversos como Bruce Springsteen, Anni di Franco o Billy Bragg. El disco se titula "Woody Guthrie and Songs of my Oklahoma Home", es de doble duración y es imprescindible para los que deseen tener una colección de las mejores canciones de Woody Guthrie perfectamente interpretadas y grabadas. Y ya que hablamos de homenajes a Woody Guthrie, tan sólo citar la reciente aparición de "Mermaid Avenue II" de Billy Bragg y "'Til We Outnumber 'Em" en el que participan Anni di Franco y Bruce Springsteen, entre otros.
Los chicos de Sugar Hill (http://www.sugarhillrecords.com), desde North Carolina y con distribución en España (http://www.dock-land.com), también han presentado varias novedades interesantes en éstos últimos meses. Quizás la que más interés haya generado hasta el momento es el nuevo álbum del mandolinista Sam Bush, ex-New Grass Revival y ex-Nash Rambler de Emmylou Harris. El álbum se titula "Ice Caps: Peaks of Telluride", y es un disco en directo que contiene fragmentos de varias de sus actuaciones en el Telluride Bluegrass Festival en el período 1992-1999. No hay que olvidar, sin embargo, el excelente álbum de bluegrass del cuarteto Front Range, titulado "Silent Ground", así como los nuevos álbumes de Seldom Scene, "Scene It All", del mandolinista Alan Bibey, "In The Blue Room", la reedición del clásico "Skaggs & Rice: The Essential Old-Time Country Duet Recordings" y el extraordinario álbum de John Cowan, ex-vocalista de los New Grass Revival.
También en Sugar Hill se han editado los nuevos álbumes de Donna The Buffalo, "Positive friction", una mezcla de todos los estilos de la música americana de raíces, el del grupo de gospel Doyle Lawson & Quicksilver, "Just over in heaven", el nuevo álbum de los fabulosos Lonesome River Band, "Talkin' To Myself", una nueva perla del bluegrass, y el recientísimo "Empty Old Mailbox", trabajo en solitario del mandolinista Don Rigsby (precisamente de la LRB), en el que colaboran gente como Jerry Douglas, Stuart Duncan, Carl Jackson, J.D. Crowe y Sammy Shelor, entre otros. Ya en el plano predominantemente instrumental, no quiero olvidarme de las maravillas de álbumes del guitarrista de 27 años Bryan Sutton, titulado "Ready To Go" y que contiene excelentes composiciones propias y versiones de temas de Bill Monroe, U2, Django Reindhart, George Gershwin y Dolly Parton, y el del violinista Aubrey Haynie, titulado "A Man Must Carry On", donde demuestra el gran talento que atesora con sólo 26 años. Con ellos, el futuro de la buena música acústica está asegurado.
Los fans del country-rock están de enhorabuena por la edición de un nuevo disco de homenaje a Gram Parsons. Se trata de un proyecto impulsado por Carl Jackson y titulado "The Gram Parsons Notebook: The Last Whipporwill", en el que participan músicos tan destacados como el propio Carl Jackson, Marty Stuart, Ricky Skaggs, Barry Tashian, Jim Lauderdale y The Woodys, entre otros. Este disco está de momento tan sólo disponible a través de internet (http://www.groovetone.com) y en estos momentos está subiendo como un cohete por la lista Gavin Americana.
Más country-rock de corte californiano nos lo traen The Brooklyn Cowboys, a quienes entrevistaremos para el próximo número de la revista Jambalaya. Mientras, os recomendamos que degustéis su disco de debut, el excelente "Doin' Time On Planet Earth" (http://www.brooklyncowboys.com/). Canciones como "Californ'", "You and I and the July Moon", "Jukebox Girl", "Wishful Drinkin'" o el propio "Doin' Time On Planet Earth" harán las delicias del aficionado más exigente.
Quien vuelve a la carga, desde un nuevo sello y con ánimos renovados es Danni Leigh (http://www.dannileigh.com). Después del estupendo "29 nights" editado por el desaparecido sello Decca Nashville, Danni Leigh ha firmado por Monument Records, sello perteneciente a Sony Music, y acaba de lanzar otro gran álbum, esta vez titulado "A Shot of Whiskey and a Prayer". Sin duda, uno de los grandes álbumes de country neo-tradicionalista del año.
Después de intensos rumores sobre una posible separación, el peculiar grupo de Austin Asylum Street Spankers (http://www.asylumstreetspankers.com/) ha salido a flote de nuevo y acaba de presentar un quinto trabajo: "Spanker Madness". Para los que no les conozcan, hay que decir que se trata de una banda sorpredente por varios motivos: siempre son un montón de músicos sobre el escenario, nunca tocan con amplificación eléctrica sino que sus actuaciones son totalmente acústicas, y tocan una gran variedad de estilos (country, blues, folk, swing), siempre dándoles un toque añejo que hace que parezcan salidos de una película del Hollywood dorado de los años 30. Divertidos, irreverentes y originales son algunos de los adjetivos con que calificar a esta curiosa banda.
Y para finalizar, dos álbumes de debut: el
primero, el de Kenny Meeks, "Tell my angel" (http://www.kennymeeks.com),
un cantautor y multi-instrumentista en la línea de Chris Knight
o Radney Foster. Buenas canciones, buenos arreglos y sonido fresco es lo
que este artista nos ofrece su interesante primer trabajo. Y
el segundo, el de una banda de Ann Arbor, Michigan, llamada Delta 88 (http://listen.at/delta88),
y que se presenta ante el público con un álbum realmente
peculiar, con unas atmósferas relajadas y unas texturas delicadísimas,
casi desconocidas en el mundo de la música americana de raíces.
Canciones como "Stone Quarry" o "The Hour Rounding" captivan desde el primer
momento. En resumen, un disco original y sorpredente a la vez, por lo arriesgado
e innovador de su propuesta.
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