Número 8 - Julio/Agosto 00

Entrevista con Chris Thile (Nickel Creek)
Byron Hill & Mike Dekle, la reivindicación del country acústico
 

Entrevista con Chris Thile

Nickel Creek, savia joven para el bluegrass

Si un estilo se caracteriza por tener un elevado promedio de edad entre sus seguidores más fieles, ése es el bluegrass. A pesar del buen momento creativo y comercial por el que pasa el género, los artistas y las discográficas parecen notar la necesidad de conectar con las nuevas generaciones, normalmente más interesadas en otro tipo de estilos. Sin embargo, y quizás como consecuencia de este buen momento, el bluegrass tiene ya su propia banda "teenager", los Nickel Creek, cuyo estilo ya ha sido bautizado como youthgrass, es decir, bluegrass creado e interpretado por artistas jóvenes.

La diferencia sustancial con las bandas de "teenagers" de otros géneros es que su música no es sólo para el público más joven, sino que va dirigida a un público mucho más amplio, incluído el sector más exigente del bluegrass tradicional. A pesar de lo que uno podría deducir a priori, dada la juventud de sus miembros más destacados, su música no es pobre ni burda, su manera de interpretar no está limitada por un supuesto aprendizaje todavía por terminar, y su nivel en la composición de los temas no está nada lejos del de los grupos con mayor peso específico en el género. Los miembros de Nickel Creek, provenientes de la soleada San Diego, aunque actualmente afincados en Nashville, son ya destacados y reputados instrumentistas con un buen puñado de premios en su todavía naciente currículum. La banda está formada por Chris Thile, de 19 años, a la mandolina, bouzouki, banjo y voces, y verdadera alma del grupo; por su padre, Scott Thile, al bajo acústico; por Sara Watkins, de 18 años, al fiddle y voces; y por el hermano de ésta, Sean Watkins, de 23 años, a la guitarra, mandolina y voces.

Cuentan los propios protagonistas que los orígenes de Nickel Creek se remontan a 1990, cuando los tres miembros principales aún no habían cumplido los diez años, pero ya destacaban con sus respectivos instrumentos y participaban conjuntamente en concursos por todo el sur de California. Las dos familias, los Thile y los Watkins, se conocieron un poco antes en una pizzeria de San Diego, donde solían acudir a escuchar un grupo de bluegrass de la zona llamado Etc, comandado por el mandolinista John Moore, con quien Chris y Sean asistían a clases de música por separado. Sara, por su parte, asistía a clases de fiddle con otro miembro del grupo, Dennis Caplinger. De esta amistad y del interés común por el bluegrass surgió la semilla de lo que hoy son los actuales Nickel Creek. A pesar de que al cabo de un tiempo los Thile se trasladaron a Murray, Kentucky, donde el padre de Chris empezó un trabajo como profesor de música clásica y jazz en la Murray State University, el contacto entre las dos familias se mantuvo intacto, lo que permitió que se reencontraran y pudieran proseguir con el proyecto común de consolidar aquella banda incipiente que tan buenas maneras apuntaba ya en 1994, al conseguir el Pizza Hut International Bluegrass Band Championship.

Nickel CreekLos Nickel Creek acaban de lanzar su disco de debut en el mundo del bluegrass en Sugar Hill Records -atrás queda su álbum autoproducido, "Here to there", grabado en 1997-, titulado con el mismo nombre del grupo. Éste es un trabajo que ha sido producido ni más ni menos que por toda una estrella y otrora niña prodigio del género como Alison Krauss, quien descubrió al grupo en una actuación en el Ryman Auditorium de Nashville. El trabajo de Alison Krauss con los Nickel Creek ha sido largo y paciente, pero ha dado sus frutos en forma de un álbum espléndido que en el momento de escribir estas líneas (finales de mayo de 2000), ocupa la posición número 3 de la competida lista Gavin Americana, tan sólo por debajo del nuevo disco de Steve Earle, "Transcedental blues" y del disco recopilatorio "I-10 Chronicles".

A pesar de que en un inicio los Nickel Creek eran un grupo eminentemente instrumental y de directo, donde demostraban toda su pirotecnia musical de niños prodigio, el tutelaje de Alison Krauss les sirvió para potenciar la vertiente vocal, bastante descuidada hasta ese momento. Fue Alison Krauss quien enseñó tanto a Chris como a Sean y Sara los trucos del fraseado, la pronunciación y las armonías que demuestran los grandes cantantes. Esta colaboración también les sirvió para aprender las técnicas de interpretación en el estudio, donde cuentan otros factores, como la nitidez de la pulsación o la estructuración de los temas, además la habilidad instrumental o de la velocidad de ejecución. Chris Thile, a quien hemos entrevistado para la revista Jambalaya, nos cuenta algunos detalles de la confección de este álbum: "Pasamos dos meses en el estudio de grabación, pero dos largos e intensos años trabajando en el material del álbum, escribiendo las canciones y esperando el momento oportuno para poder grabarlo. Para nosotros ha sido una gran inversión en tiempo y esfuerzo, y por tanto estamos muy contentos de la respuesta que está teniendo hasta el momento, con críticas muy favorables, y con gente que nos cuenta que disfruta mucho con el disco. Ésto realmente nos hace sentir muy bien!".

Tal como decíamos, los jóvenes miembros de Nickel Creek son verdaderos virtuosos con sus instrumentos. Sara Watkins, el miembro más joven de la banda, ganó el Arizona State Fiddle Championship con tan sólo 15 años. Su hermano Sean, quien tiene ya encargado un proyecto de álbum en solitario en Sugar Hill, fue finalista tanto en la modalidad de mandolina como en la de guitarra del National Flatpicking Guitar Championship con 16 años. Chris es sin duda el más laureado de todos: con 19 años tiene ya dos álbumes en solitario en Sugar Hill Records ("Leading Off" y "Stealing Second"), ha tocado la mandolina en grabaciones de artistas consagrados com Dolly Parton o Hootie and the Blowfish y ha sido 3 años consecutivos nominado al premio de Mandolin Player of the Year por la International Bluegrass Music Association, además de ser nominado una vez como Emergent Artist of the Year. Los Nickel Creek como conjunto también fueron nominados el año pasado al mismo premio. Sin duda, una impecable hoja de servicios que ya quisieran para sí músicos mucho más veteranos.

La hoja promocional de los Nickel Creek explica que en las casas de los miembros del grupo la respuesta habitual a la pregunta "Dónde están los niños?" era "En el piso de arriba, practicando". Chris cree que efectivamente esta frase define una buena parte de su adolescncia: "En general sí que se puede decir que me he pasado largos ratos practicando. Siempre me ha gustado mucho tocar y aunque se ha convertido en mi profesión también es al mismo tiempo mi hobby, una actividad con la que disfruto muchísimo. No obstante, yo no diría que toda mi infancia y adolescencia estuvieran dedicadas tan sólo a la música, aunque es cierto que ésta jugó un papel muy importante. Y si fue así, no fue una imposición de mis padres, sino que era yo quien quería hacerlo, ya que en vez de ver dibujos animados en la televisión o jugar al béisbol, era yo quien quería tocar. Pero también he dedicado parte de mi tiempo a realizar otras actividades, como por ejemplo jugar con mis amigos. Por tanto, yo diría que aunque dediqué mucho tiempo a la música, había también un cierto equilibrio con otras actividades". El tiempo dedicado a dominar los instrumentos musicales tampoco es percibido por Chris como un sacrificio: "Cuando se es pequeño todo se aprende de forma mucho más rápida, las cosas se internalizan mejor y se convierten en parte de ti sin que te des cuenta. La gran ventaja es que ahora que soy mayor todo es más fácil y natural para mi".

El álbum de Nickel Creek, enraizado en el bluegrass, pero con influencias de música celta, música clásica, jazz e incluso unos toques pop, se ha convertido en una de las propuestas más frescas y sorprendentes de este inicio de año. Chris cree que quizás el bluegrass necesitaba una banda joven com los Nickel Creek: "Me gusta pensar que es así. De hecho, en cualquier estilo musical a la gente le gusta ver que hay artistas jóvenes tocándolo, y especialmente en este género, en el que predomina la gente mayor. Encuentro bastante divertido el hecho de ser joven y tocar esta música, porque eres diferente de la mayoría. Además, tienes la oportunidad de llegar a otra gente joven que quizás nunca habrían escuchado música de este tipo y que cuando lo prueban dicen "Oye, ésto suena bien!". El término "youthgrass", con el que algunos críticos americanos han bautizado a la música de los Nickel Creek, también satisface a Chris Thile: "Sinceramente me gusta, creo que es un nombre genial! Además, describe perfectamente lo que estamos haciendo. Tengo bastantes amigos que empiezan a interesarse por el bluegrass, a estudiar los instrumentos, a tocar el estilo musical que nosotros tocamos. Siempre es bueno que la gente joven se interese por la música, pero aún más por este estilo en concreto, porque no es un estilo que tradicionalmente haya tenido demasiada aceptación entre la gente joven". Sin embargo, el caso de Nickel Creek parece ser una excepción: "Una parte de nuestro público está compuesta por gente muy joven, mayoritariamente de high school, ya que hacemos bastantes actuaciones en escuelas e institutos. Parece como si entre los jóvenes se estuviera creando una buena atmósfera para la música acústica, cosa que nos parece muy relevante. Además, la respuesta de esta audiencia tan joven a nuestra música es muy buena y cuando tocamos para ellos nos lo pasamos muy bien".

Además, como adolescentes que son los miembros de Nickel Creek y con ese buen número de fans de edad parecida, Chris y Sean no escapan a la típica reacción fanática y a veces histérica de las fans. Cuando se le pregunta por este tema, Chris suelta una carcajada y comenta: "A veces las chicas gritan y se ponen un poco histéricas, sobretodo cuando tocamos en institutos. A Sean y a mi nos tratan muy bien, aunque en este caso la mayoría de veces es Sean quien se lleva los mayores cumplidos. Sin embargo, no somos los Backstreet Boys del bluegrass!".

El álbum de Nickel Creek está compuesto por un total de 12 temas, de los cuales cinco son instrumentales, mientras que los siete restantes están cantados bien por Chris o bien por Sara. Las influencias de otros estilos musicales se dejan notar sobretodo en los temas instrumentales, como por ejemplo las raíces celtas de "Cucko's nest". Sobre estas influencias, Chris comenta: "A medida que nos hemos ido haciendo mayores nuestros gustos musicales se han ido ampliando y ahora mismo escuchamos todo tipo de música. Pienso que cuanta más música se escucha, mejor y más singular es la música que uno es capaz de componer. De alguna manera, la música propia siempre acaba reflejando elementos de lo que el músico disfruta escuchando, por lo que cuanta mayor sea la variación, más compleja será la creación final, y también más interesante. En estos momentos escuchamos música celta, jazz, música clásica, pop y, lógicamente, también bluegrass. En resumen, escuchamos todo aquello que cae en nuestras manos." Según Chris, "el próximo álbum será aún estilísticamente más variado que éste, que es básicamente un cruce entre bluegrass y música celta". Sin embargo, a la hora de citar influencias directas, Chris se centra muchísimo más en el bluegrass y nombra a Béla Fleck, Stuart Duncan, Jerry Douglas, Sam Bush y Tim O'Brien, aunque no olvida a Glen Phillips, antiguo vocalista del grupo de pop-rock Toad the Wet Sprocket.

El siguiente paso en la consolidación de Nickel Creek es el llevar su música a otros países, fuera de los Estados Unidos. Para este mismo verano ya está prevista una primera escapada al otro lado del charco: "Estaremos tocando en Francia del 17 al 24 de julio y estamos realmente excitados con tal perspectiva. Esperamos que en veranos sucesivos podamos ampliar nuestro itinerario por Europa, incluyendo España, por supuesto".

Pasando a un nivel más personal, los objetivos que Chris se ha trazado como músico han sido siempre "el progresar tanto como sea posible. Creo que Dios me ha dado un talento especial y necesito pulirlo y hacerlo evolucionar hasta donde pueda. La música me gusta muchísimo y cuando toco soy muy feliz. Mis objetivos, por tanto, son continuar tocando, continuar mejorando mi técnica, continuar mejorando mi comprensión de la música. En términos de Nickel Creek, nuestros objetivos son de momento el tocar delante del mayor número de personas posible e intentar emocionarlos con nuestra música". Objetivo este último que sin duda están ya cumpliendo con creces los Nickel Creek. Así parecen entenderlo tanto los fans que les han visto tocar en directo como los que han comprado su reciente álbum de debut en Sugar Hill. Comandados por Chris Thile, de ellos sólo cabe esperar buena música. Y, dada su juventud, parece que será por muchos años.
 

Byron Hill & Mike Dekle, la reivindicación del country acústico

Seguramente muchos de los buenos aficionados a la música country conocerán temas como "Fool hearted memory", "Born country", "Politics, religion and her", "High tech redneck" o "Lifestyles of the not so rich and famous", éxitos en las respectivas voces de George Strait, Alabama, Sammy Kershaw, George Jones y Tracy Byrd. Quizás conozcan también "Someone must feel like a fool tonight", "A day in the life of a fool" o "Don't love make a diamond shine", temas inmortalizados por Kenny Rogers, Keith Whitley y otra vez Tracy Byrd, respectivamente. La pregunta que muchos os podéis hacer es: ¿qué tienen en común todos ellos? Pues bien, el primer grupo de canciones tienen como autor a Byron Hill, y el segundo grupo a Mike Dekle, dos compositores de gran talento llevan un ya dos décadas de estrecha colaboración y que en el último año han lanzado al mercado sendos discos en solitario con un montón de buenos temas de su propia cosecha, titulados respectivamente titulado "Gravity... and other things that keep you down to Earth" y "Fine tuned".

Byron Hill nació en Atlanta, Georgia, aunque se crió en Winston-Salem, North Carolina, y cita como influencias musicales a The Carter Family, Merle Haggard, Johnny Cash y Kris Kristofferson, autor de "Sunday morning coming down", la canción que cambió su vida y que le hizo decidirse a intentar desarrollar una carrera como músico profesional. Ya en su etapa universitaria en la Appalachian State University, en Boone, NC, actuaba regularmente en los cafés y clubes de la zona con un repertorio propio. En abril de 1978 se trasladó a Nashville, donde perfeccionó su estilo de compositor junto a Roger Bowling (autor de auténticos clásicos de la música country, como "Lucille", "Blanket on the ground" y "Coward of the county") y ya en 1982 consiguió su primer número 1 a gracias a George Strait con "Fool hearted memory", al que siguieron una larga lista de éxitos. Desde entonces Byron Hill ha ido alternando su trabajo como compositor con la faceta de productor, en la que también ha destacado gracias al primer álbum en Mercury de Kathy Mattea, el primer álbum de Mike Dekle, "Scarlet fever", los tres álbumes de Gary Allan en Decca Records y el álbum de Gil Grand en Monument Records.

Mike Dekle nació en Panama City, Florida, aunque a los 5 años su familia se trasladó a Athens, Georgia, donde aprendió a tocar el violín y la guitarra. A finales de los 60 empezó a actuar por los clubes de Atlanta y Athens, al principio incluyendo pocas canciones de su repertorio. Sin embargo, la unánime buena acogida que tuvieron esas primeras canciones hizo que progresivamente fuera desarrollando la faceta de cantautor. A finales de los 70 se trasladó a Nashville, donde al cabo de un tiempo conoció también a Roger Bowling, quien le presentó a Byron Hill. Entre ellos se estableció una sólida y fructífera colaboración, que empezó en 1983 con la participación de Byron Hill como productor del primer álbum de Mike Dekle, "Scarlet Fever" y que aún dura hoy en día. A mediados de los 80, Mike Dekle fue contratado por la compañía editora propiedad de Kenny Rogers, quien grabó seis de sus canciones. Desde 1987, momento en que Kenny Rogers vendió su editora, hasta la actualidad, Mike Dekle ha trabajado para diversas compañías, como Song Source, Inc., o Almo Irving Music, donde consiguió un Top 10 con el tema "Don't love make a diamond shine" en la voz de Tracy Byrd. Mike Dekle cita como principales influencias a Bob Dylan, John Denver, John Prine y Doc Watson.

"Gravity" y "Fine tuned" son dos álbumes bastante parecidos, totalmente acústicos, en los que son los propios cantautores los que ponen la voz solista -que es bastante más que aceptable en ambos casos- y en los que además participan algunos de los mejores músicos de sesión de Nashville. En el álbum de Byron Hill, "Gravity", participan Aubrey Haynie al fiddle, Sonny Garrish al dobro, David Hungate al bajo acústico, Kirk "Jellyroll" Johnson a la armónica y James Lowry y el propio Byron Hill a las guitarras acústicas, mientras que en el de Mike Dekle, adecuadamente titulado "Fine tuned" (Bien afinado), las sesiones de grabación corrieron a cargo de Glen Duncan al fiddle y mandolina, Mike Johnson al dobro, lap steel y pedabro, Larry Beaird a la guitarra acústica y banjo, Paul Scholten a la percusión y John Wesley Ryles y Byron Hill a las armonías vocales, repitiendo participación David Hungate al bajo acústico y Kirk "Jellyroll" Johnson a la armónica.

"Gravity" contiene material reciente. En concreto, el álbum consta de 14 canciones escritas por Byron Hill y varios co-autores (entre ellos el propio Mike Dekle en dos de ellas) entre 1996 y 1999 y en él sobresalen "After you're gone", "Took her to the moon", versionada por Trace Adkins en su segundo álbum "Big time" y por Doug Supernaw en "Fadin' renegade", "Gravity", "Hold that tought", "Plan B", "Love's in the here and now", "Thanks for the G chord", versionada por Gil Grand, y la ya mencionada "Politics, religion and her", un gran éxito en la carrera de Sammy Kershaw. Igual que "Gravity", "Fine tuned" contiene también 14 temas, pero Mike Dekle además de grabar temas recientes desempolva algunas viejas canciones que merecían ser sacadas del olvido, como "You wouldn't be my first mistake" (1985), "Jackson's radiator shop" y "Family ties" (ambas de 1988) y "Someone must feel like a fool tonight" (1989). Aparte de estos temas, destacan algunas composiciones en solitario de Mike Dekle que pasan rozando el bluegrass, como "Stone by Stone" y "Road kill cafe". Otro apunte: de los 14 temas del álbum, 8 son co-escritos junto a nuestro otro protagonista, Byron Hill.

A pesar de que ambos álbumes son autoproducidos, la calidad de la grabación es de una nitidez y brillantez impecables, lo que permite degustar perfectamente tanto el trabajo vocal como instrumental de los músicos. Otro de los grandes atractivos de ambos proyectos es que, a pesar de ser trabajos genuinamente de cantautores, en ambos existe un muy buen equilibrio entre la letra y la música, que en ningún momento queda arrinconada en un segundo plano por una supuesta preeminencia del texto. En efecto, tanto Byron Hill como Mike Dekle han apostado, creemos que de forma inteligente, por dejar fluir el virtuosismo de los músicos, lo que evita que las canciones se conviertan en una mera recitación de letras con una música de acompañamiento, tal como a veces pasa en los discos de algunos cantautores. Al revés, en ambos casos se trata de álbumes perfectamente equilibrados, aptos tanto para los que disfrutan con buenas letras como para los que centran su atención en la música y en el estilo.

Siguiendo con los atractivos también es de justicia destacar que los libritos de los CDs son completos, con todas las letras y créditos necesarios, y además están bien diseñados, lo que es un esfuerzo de agradecer en este tipo de proyectos independientes. Para aquellos que sientan curiosidad por estos álbumes, absolutamente recomendables, pueden visitar las páginas web de los dos cantautores en las direcciones http://www.byronhillmusic.com y http://www.mikedeklemusic.com.
 

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