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Número 6 - Marzo/Abril 00
Entrevista con Dolly Parton
Dolly Parton, regreso al bluegrass
Cuando el pasado 26 de septiembre de 1999 salía a la venta al mercado norteamericano el nuevo disco de Dolly Parton, "The grass is blue", a muchos nos cogió por sorpresa. Una sorpresa que venía dada por varios motivos: en primer lugar, se trataba de un disco de bluegrass, un estilo que Dolly Parton no había cultivado desde los inicios de su carrera como artista de country, pero a la vez un estilo en alza, como lo demuestran los recientes álbumes de gente con grabaciones hasta el momento tan alejadas del género como Steve Earle o Jim Lauderdale; en segundo lugar, hacía sólo un año que había editado un disco de corte tradicional en Decca Records, "Heartsongs", del cual se hacía eco Gloria Rosset en el número 4 de esta revista; y en tercer lugar porque aún era más reciente el cierre de Decca Records, anterior compañía en la que grababa de Dolly Parton, acaecido en febrero de 1999, lo que la dejó sin sello discográfico durante algunos meses.
Sin embargo, en el caso de Dolly Parton el quedarse sin sello no significó el quedarse sin proyecto musical, ni mucho menos. En un tiempo récord escogió algunas canciones, compuso otras, encontró el sello ideal para este proyecto, Sugar Hill Records, eligió a los mejores músicos de bluegrass, grabó el álbum y lo lanzó al mercado con un éxito apreciable, tanto de crítica como de público. Sobre los últimos años de su carrera y sobre el nacimiento de este proyecto, la propia Dolly Parton comenta que "en estos últimos años ya me he acostumbrado a no ser programada en las emisoras de radio ni a tener temas en las listas de éxitos, pero ello me ha dado la libertad necesaria para planificar mi carrera proyecto a proyecto, buscando en cada caso el sello discográfico más adecuado. Cuando decidí grabar este disco de bluegrass, estaba claro que el sello más indicado era Sugar Hill Records.".
Tal como cuenta la propia Dolly Parton, su relación con el bluegrass viene de lejos, ya que éste era el estilo musical que se tocaba y se escuchaba durante su niñez en su casa del este de Tennessee: "Cuando era pequeña siempre estaba rodeada de música y en mi familia había gente que tocaba violines, mandolinas, banjos, guitarras... Además, cuando empecé a cantar profesionalmente en diversos espectáculos en Knoxville, Tennessee, pasé largos ratos con muchos artistas de bluegrass, como por ejemplo Jim & Jesse. Entonces yo tocaba mi guitarra Martin y escribía una música que era de alguna forma como una mezcla de country y bluegrass".
Dolly Parton siente un profundo respeto por ambos géneros y no duda a la hora de ensalzar las virtudes del estilo con el que convivió durante su juventud: "Siempre fui consciente de la diferencia que existía entre los grupos de bluegrass y los de country. Los grupos de bluegrass siempre han hecho ostentación de su pureza y nunca han querido incorporar instrumentos eléctricos. Creo que es ésto lo que mejor define los grupos de bluegrass, junto con las armonías vocales, que son únicas".
De hecho, uno de sus primeros éxitos en el terreno del country fue precisamente este tema de bluegrass, "Muleskinner blues", con el que Bill Monroe ya había tenido un cierto éxito. Dolly Parton recuerda perfectamente cómo sucedió la grabación de dicho tema: "Un día, cuando estábamos en el estudio de grabación, yo estaba trabajando con Porter Wagoneer cuando entró el resto de miembros del grupo y uno de ellos preguntó si pensábamos versionar "Muleskinner blues". Porter se lo estuvo pensando un rato y finalmente acceptó la propuesta, de forma que empezamos a tocar el tema y a cantarlo de una forma totalmente improvisada. Nos lo pasamos realmente bien. Porter incluso fue a buscar un látigo para poder incorporar al tema su sonido tan característico. También nos pusimos a silbar y a hacer "yodelling"... Fue realmente algo muy divertido y cuando acabamos no sabíamos qué habría salido después de todo el jolgorio. Nunca hubiéramos pensado ni tan sólo que llegara a salir como "single", pero como que todo el mundo opinaba que era una versión fantástica, única, decidimos sacarlo al mercado. Enseguida me di cuenta de que con aquella versión había hecho mío aquel tema que había popularizado Bill Monroe, y resultó ser un gran éxito para mi carrera. Todavía hoy hay gente que me la pide en mis actuaciones en directo".
Pero ésta no ha sido la única relación de Dolly Parton con el bluegrass, ya que desde siempre el banjo ha sido uno de sus instrumentos favoritos. Fue gracias a su tío Jack, quien le enseñó a tocarlo cuando todavía era una niña, cosa que aún sigue haciendo hoy en día: "De hecho, cuando no llevo estas uñas postizas tan largas aún lo toco, sobretodo como acompañamiento, que es lo que hacía cuando era pequeña, ya que entonces no tenía los dedos suficientemente largos como para hacer punteados. Ahora he perdido un poco la práctica, pero aún me acuerdo de cómo se toca y de vez en cuando lo hago".
No hay que decir que Dolly Parton está absolutamente entusiasmada con este nuevo disco, "The grass is blue", un proyecto realmente singular en su ya dilatada carrera discográfica. "Honesta y sinceramente, este proyecto ha sido toda una bendición. Desde que Steve Buckingham, mi productor, sugirió hacer un disco de bluegrass, los hechos se fueron sucediendo sin ningún problema. Steve pudo seleccionar a los mejores y más increibles músicos de bluegrass, que además son gente muy agradable y que se tienen un gran respeto entre ellos. Fue emocionante el verlos tocar juntos."
Sin duda la elección de Sugar Hill Records para este álbum parece haber sido acertada. El sello de Durham, North Carolina, especializado en música acústica y concretamente en bluegrass, se ha volcado totalmente en el proyecto, dando total libertad a Dolly Parton para confeccionar un disco a su gusto y medida. "Sugar Hill Records no me ha obligado a hacer un determinado producto, sencillamente me ha dado la libertad para ser más creativa, escribir mis propias canciones. No he tenido que ser necesariamente comercial, ni escribir para contentar a la discográfica ni a los disc-jockeys de las emisoras de radio, sencillamente bastaba con que yo misma estuviera satisfecha. En este disco hay mucho de la Dolly que el mundo conoce, por la manera de cantar y de recitar les letras, pero también he aportado mi vertiente bluegrass, que nunca olvidé y que me ha salido de nuevo de mi interior de una forma muy natural".
El ambiente distendido que envolvió la confección del disco y en el que primó la componente artística por encima de las concesiones a la comercialidad se deja notar desde la primera hasta la última nota. Según cuenta Dolly Parton, el ambiente durante la grabación fue verdaderamente especial. La razón principal es que todos los músicos de sesión escogidos para la grabación eran, cómo no, admiradores suyos: "Soy consciente de que quizás estos músicos ya habían tocado juntos en otros álbumes, pero en este caso la atmósfera era especial porque, según ellos mismos me confesaron, todos eran admiradores míos desde hacía tiempo. Me hicieron saber que era un gran honor para ellos el formar parte de este proyecto y de trabajar conmigo, de la misma manera que para mi fue un honor que aceptaran mi invitación. Cuando les oía tocar en el estudio era como asistir al mejor concierto del mundo, y resulta que, además, yo era la cantante del grupo!"
Y es que si algún calificativo merecen los músicos escogidos por Dolly Parton y por Steve Buckingham, productor del disco, éste es el de "dream team" del bluegrass. El repaso a los nombres de dichos músicos sirve para hacer la boca agua a cualquier buen aficionado a éste género: los archiconocidos Jerry Douglas al dobro y Sam Bush a la mandolina, Stuart Duncan (The Nashville Bluegrass Band) al violín, Bryan Sutton (Ricky Skaggs & Kentucky Thunder) y el propio Steve Buckingham a las guitarras acústicas, Jim Mills (Ricky Skaggs & Kentucky Thunder) al banjo y Barry Bales (Alison Krauss & Union Station) al bajo. La propia Dolly Parton relata su impresión sobre la grabación: "Disfruté muchísimo oyéndoles a través de mis auriculares, escuchando como Jerry Douglas tocaba el dobro, Sam Bush la mandolina, o Stuart Duncan el violín.... Fue como un viaje espiritual, con una música interpretada por una banda totalmente divina."
Sin embargo, las colaboraciones estelares no acabaron aquí. Entre los personajes destacados que prestaron sus voces para redondear el disco cabe citar a Claire Lynch, Patty Loveless, Rhonda Vincent, Alan O'Bryant, Dan Tyminski y, especialmente, a Alison Krauss, con quien Dolly Parton ha desarrollado un gran amistad en los últimos años. Fue Carl, el marido de Dolly Parton, quien las presentó: "Carl, mi marido, vio a Alison Kraus en una actuación, no sé si era en el Grand Ole Opry... Me dijo que había visto a una chica joven que cantaba de forma similar a la mía y tenía una voz muy bella, cristalina. Con posterioridad escuché comentarios similares en boca de otras personas, quienes además me comentaban que Alison era una gran seguidora mía. Todos me decían que tenía que conocerla, lo que a ella evidentmente también le haría mucha ilusión. Fue un encuentro emotivo, porque ella se puso a llorar y tuve que consolarla". Sobre su colaboración musical, Dolly Parton se siente también muy satisfecha y espera que se pueda repetir con frecuencia en el futuro: "Nuestras voces se mezclan tan bien y todo suena tan natural cuando cantamos juntas! Nuestras emociones se expresan de la misma manera y es por ello que invité a Alison para que pusiera su voz en algunos de los temas de este álbum. Antes ya habíamos colaborado en anteriores trabajos y yo estoy dispuesta a continuar haciéndolo en el futuro, porque la aprecio muchísimo".
"The grass is blue" es un disco generoso. Contiene trece canciones, de las cuales cuatro ("Steady as the rain", "Endless stream of tears", "Will he be waiting for me" y "The grass is blue") han sido compuestas por la propia artista, incluyendo el tema que da título al disco, además de escribir los arreglos de un tema tradicional como "Silver dagger". Sobre el tema "The grass is blue", Dolly Parton comenta: "Tenía ya el disco a punto y todavía no había encontrado un buen título. Necesitaba un título que explicara a la gente que éste iba a ser un disco de bluegrass. Un día, en una pausa de la grabación de la película The Blue Valley Songbird, me fui a mi autobús y dije a mis colaboradores que no me molestaran durante media hora. Cogí la guitarra y, de repente, la música y la letra de un nuevo tema, "The grass is blue", empezaron a fluir espontáneamente y la tuve casi terminada durante esa media hora. Al final tan sólo cambiamos un par de líneas durante la grabación, pero el tema que aparece en el disco es esencialmente el que compuse aquel día".
Además de los temas propios, "The grass is blue" cuenta con ocho versiones, a cuál más interesante. El álbum se abre con un trepidante tema bluegrass de Billy Joel -sí, sí, de Billy Joel, del álbum "Piano man" de 1973!!- y continúa con un clásico de Charlie & Ira Louvin, "Cash on the barrelhead". Más adelante se encuentran más versiones de autores clásicos del bluegrass, como Hazel Dickens ("A few old memories"), Lester Flatt ("I'm gonna sleep with one eye open") o Johnny Bond ("I wonder where you are tonight"), además de un tema de Johnny Cash como "I still miss someone" y de otro escrito por su hermana pequeña, Rachel Parton Dennison, como "I'm ready". La octava versión corresponde a un tema titulado "Train, train", escrito por Shorty Medlocke, y que había sido incluido en uno de los álbumes del grupo americano de rock sureño Blackfoot.
Sin duda, un disco interesantísimo, que ya está dando
mucho que hablar -ha llegado hasta el número 3 de la lista Gavin
Americana y está recibiendo críticas espléndidas-
y que no puede faltar en cualquier colección de bluegrass, y por
extensión de música country, que se precie. Esperamos poder
seguir disfrutando en el futuro y por parte de Dolly Parton de propuestas
con tanta verdad y talento como ésta.
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