Número 4 - Noviembre/Diciembre 99

XI Country Night, Gstaad, Suiza

En el pasado número de la revista Jambalaya comentábamos lo que había acaecido en la doceava edición del Country Rendez-Vous Festival de Craponne-sur-Arzon. Pues bien, en este número le toca el comentario al otro gran festival de country que se celebra en Europa: la Country Night de Gstaad, en Suiza, que este año llegaba a su onceava edición.

Si el Country Rendez-Vous es la fiesta, el desparpajo y la alegría, la Country Night de Gstaad representa la clase, la elegancia y la perfecta organización. Sólo cuatro artistas, sólo dos noches, en las que además se repite la actuación de cada uno de los artistas, menos público -hasta 3.000 personas por noche, lo que representa unas 6.000 personas en el total de los dos días-, pero, en cambio, el cartel se supera año tras año. Si en 1997 actuaron Emilio, Kathy Mattea, Paul Brandt y Billy Ray Cyrus, y en el 1998 lo hicieron Brady Seals, Lee Ann Womack, BR5-49 y The Mavericks, este año se presentaron ante el público suizo nada menos que la nueva sensación femenina Allison Moorer, el electrizante Mark Chesnutt, el inigualable Ricky Skaggs y su portentosa banda de bluegrass Kentucky Thunder y, finalmente, la glamourosa Lorrie Morgan. ¿Alguien pide más?

Por supuesto, las actuaciones no defraudaron ya que no sólo se trataba de artistas de primer nivel internacional, sino que además viajaron, como es costumbre en este festival, con bandas completísimas. A título de ejemplo, y contando los líderes de estas formaciones, tanto los Kentucky Thunder de Ricky Skaggs (tres guitarras acústicas, una mandolina, dos violines, un bajo y un banjo), como la New South Band the Mark Chesnutt (una batería, un bajo, unos teclados, un violín, dos guitarras acústicas, una steel guitar y una guitarra eléctrica) estaban formados por ocho músicos. En la banda de Mark Chesnutt cabe destacar la polivalencia de varios de sus músicos, ya que el violinista también tocaba la mandolina -cosa bastante habitual en las bandas de country-, mientras que el guitarra eléctrica también tocaba el saxofón y el teclista la trompeta, dando el toque de swing en los temas en los que éste se hacía imprescindible. Además, varios de ellos realizaban unas armonías vocales increíbles, con las que acompañaron a Mark Chesnutt en un espléndido tema a capella, una versión del conocido "For the longest time" de Billy Joel.

Numerosa también fue la banda de Lorrie Morgan, con otros ocho miembros -contando a la propia Lorrie-, entre los que destacaba Joshua Motohashi, un fantástico steel guitar y dobrista conocido por su trabajo con Radney Foster en el tema "The running kind" perteneciente al homenaje a Merle Haggard, "Mama's hungry eyes". Los otros instrumentos de la banda eran la batería, el bajo, la mandolina/violín, los teclados, las guitarras eléctrica y acústica, instrumentos que se repartían entre la propia Lorrie y otros dos músicos, y el antes mencionado steel guitar/dobro. La formación más austera fue la de la debutante Allison Moorer, con seis miembros, incluida a la propia cantante, entre los que figuraban dos guitarras acústicas, una guitarra eléctrica, una steel guitar, un bajo y una batería.

Con estas premisas los conciertos sólo podían ser un éxito, como así fue. Abrió el fuego una encantadora Allison Moorer. Joven, bonita, con voz cálida, con talento y con una discográfica -MCA- que parece haberse volcado plenamente en ella, como lo demuestra el que ya tenga en marcha el proyecto de grabación de su segundo álbum, Allison Moorer es también, sin duda, valiente. Su estilo musical va a contracorriente de las modas que imperan en el Nashville actual, basadas en la comercialidad y en la repetición hasta la saciedad de las mismas fórmulas, dirigidas principalmente al público adolescente. Moorer, en cambio, busca componer, por encima de todo, buenas canciones, dirigidas a un público adulto, en las que quede reflejado el sello del artista y que sea precisamente eso mismo lo que las haga únicas y especiales. Así lo debió entender Robert Redford cuando seleccionó un tema suyo, "A softer place to fall" para la banda sonora de su última película, "The horse whisperer", tema que además fue nominado al Grammy a la mejor canción de película a principios de este mismo año. Durante casi una hora, Allison Moorer repasó prácticamente todos los temas de su único álbum, entre los que destacaron la mencionada "A softer place to fall", la preciosa "Alabama song", que da título al disco, "Set you free", "I found a letter" y la enérgica "The one that got away (Got away with my heart)" y el tema que cerró su actuación, "Long black train", que sirvieron para predisponer al público para lo que sería uno de los platos fuertes de la noche: el debut europeo de Mark Chesnutt.

Mark Chesnutt no defraudó a nadie, sino todo lo contrario: más de uno se debió ir a casa con el convencimiento de que al día siguiente había que ir a la tienda de discos a buscar los CDs que le faltaban para completar la colección. Un concierto de poco más de una hora en el que repasó un buen puñado de sus numerosos éxitos, tanto baladas como temas más movidos, en los que él y su banda se mueven tan cómodamente. El concierto empezó con dos temas absolutamente "killer", "It's a little too late" y "Bubba shot the jukebox", que ya pusieron al público sobre aviso de la avalancha que se avecinaba, a los que siguieron éxitos marca de la casa como "Too cold at home", "I'll think of something", "Going through the big D", "Jolene", "Thank God for belivers", "I don't wanna miss a thing" y "This heartache never sleeps", entre otros. Además, Chesnutt y su banda se permitieron el lujo de interpretar a capella el tema antes mencionado de Billy Joel, así como un frenético swing, "Jumping jive", con la mini sección de viento funcionando a todo trapo. Público de pie, aplausos, gritos y euforia fueron los ingredientes del epílogo de una actuación memorable.

Después de tal descarga, vino un merecido descanso, durante el cual el decorado empezó a cambiar. Ya no hacía falta la batería, ni los teclados, ni la steel guitar ni nada por estilo, sino tan sólo un buen puñado de micrófonos. La avalancha, esta vez de cuerda acústica, iba a venir de la mano de un Ricky Skaggs en increible forma y de muy buen humor, y su nueva banda de bluegrass, Kentucky Thunder. Con dos álbumes de este estilo editados en muy poco tiempo, "Bluegrass rules" y "Ancient tones" y con un disco de gospel a punto de salir al mercado, Ricky Skaggs y su banda se pusieron las pilas y deleitaron al público con unos solos realmente alucinantes por la velocidad y la precisión con que fueron ejecutados. Aparte del propio Skaggs con la mandolina, mención de honor para su joven guitarrista Luke Hess, el veterano violinista Bobby Hicks y el espléndido banjista Jim Mills, compositor de temas tan brillantes como "Coal minin' man", que fue interpretado en directo. Ricky Skaggs repasó algunos de los temas que le llevaron a la cima de la popularidad de la música country hace casi veinte años, como "Crying my heart over you", "Uncle pen" o "Highway 40 blues", así como temas de este reciente "Ancient tones", como el mencionado "Coal minin' man", "Lonesome night" o "Walls of time". La actuación, llena de energía, se cerró con el tema instrumental "Bluegrass rules", en el que la velocidad de ejecución llegó a límites ciertamente imposibles para la gran mayoría de músicos. Lógicamente, otra vez aplausos, gritos, euforia rayando la histeria, etc., etc. Merecidos, por supuesto.

Finalmente, llegó el turno de la gran diva, Lorrie Morgan. Puesta en escena a lo Hollywood, con decorado incluido, músicos a no menos de cuatro o cinco metros por detrás de la cantante, -excepto en el set acústico- y solos de 20 segundos como máximo por parte de los miembros de la banda, sirvieron para dejar claro de inmediato quien es la estrella. Así las cosas, Lorrie Morgan dejó evidente constancia de su clase, aunque el nivel de vibración del público no fue el mismo que ante Mark Chesnutt o Ricky Skaggs. Quizás demasiadas baladas, quizás pausas demasiado largas entre canción y canción, quizás demasiado hablar durante la presentación de las mismas, lo cierto es que la actuación quedó algo desangelada. Entre los temas interpretados por Lorrie Morgan cabe destacar "Something in red", "Go away", "What part of no", "Maybe not tonight", con la voz de Sammy Kershaw pre-grabada, para así poder cumplir con el dueto que figura en su último ábum, "My heart", "On this bed", y versiones de "Apartment number 9", éxito en la voz de su admirada Tammy Wynnette, e incluso de un tema de Bryan Adams, "The only thing that looks good on me is you", que forma parte también de "My heart", al igual que la del tema de Kim Richey "Here I go again". En resumen, una buena actuación, sin embargo no del nivel de las anteriores, y que quizás hubiera tenido que ser programada en primer o segundo lugar, para así dejar las actuaciones más impactantes para el final, que se hubiera adivinado apoteósico.

En resumen, éxito rotundo -un año más, y ya van once- de esta Country Night de Gstaad, un festival que apuesta sin temor por la calidad en sacrificio de la cantidad, con el convencimiento de que no siempre por dar más -con menos calidad- el público se lo pasa mejor. La organización es de corte germánico, es decir, perfecta, los horarios se cumplen con precisión de reloj suizo, y la carpa donde se desarrollan los conciertos cuenta con todo tipo de comodidades, calefacción incluída por si llega el caso. Una perfecta excusa para pasar un inolvidable fin de semana en uno de los parajes más idílicos de Suiza disfrutando del mejor country posible.
 

Más información:

Página Oficial de Allison Moorer: http://www.allisonmoorer.com
Página Oficial de Mark Chesnutt: http://www.markchesnutt.com/
Página Oficial de Ricky Skaggs: http://www.skaggsfamilyrecords.com/
Página Oficial de Lorrie Morgan: http://www.lorrie.com/

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