Número 18 - Marzo/Abril 02

Entrevista con Stacey Earle
The Ecclectic Corner
 

Entrevista con Stacey Earle

Si hay un apellido mítico en el terreno del formato Americana, éste es Earle. A finales de los 80, un cancionero digno del más grande maestro y la rebeldía sin causa (drogas, bodas y divorcios, altercados, cárcel) del joven Steve Earle estuvieron a punto de convertirle en una leyenda ida antes de hora, como Hank Williams o Gram Parsons. Sin embargo, el destino hizo un quiebro y Steve Earle logró salvarse del fin tan trágico al que apuntaba, gracias a lo cual hemos podido seguir desgustando la variedad y calidad de su música e incluso su literatura en forma del reciente libro de relatos cortos, “Doghouse roses”.

Llevar el apellido Earle ha sido para su hermana Stacey (http://www.staceyearle.com) a veces una bendición y a veces un lastre. Su talento en la composición de canciones ha sido a menudo comparado con el de su ilustre hermano, por lo que Stacey ha tenido que esforzarse por hallar una voz propia con la que contar sus historias. Y lo ha logrado. Junto a su actual marido y socio musical, Mark Stuart, Stacey Earle ha publicado ya tres álbumes, dos de estudio (“Simple Gearle” y “Dancin' With Them That Brung Me”) y un reciente disco en directo (“Must Be Live”) con un notable éxito tanto de crítica como de público. Stacey Earle sabe que después de once años de carrera actualmente se encuentra en un gran momento y que una parte importante del éxito se debe precisamente a su marido: “Mark es un fabuloso compositor y guitarrista que ha tocado con otros grandes artistas. Él es la mitad del sonido de mis discos y actuaciones. Estamos juntos y hacemos lo que más nos gusta, por lo que las cosas sólo pueden salir bien. Empecé como artista en solitario, pero ahora ya actuamos oficialmente como dúo, Stacey Earle & Mark Stuart, que además es como grabaremos a partir de ahora”. Sin embargo, ello no va a suponer la anulación de la personalidad de cada uno de ellos, sinó que “habrá momentos, canciones, en los que cada cual volará por su cuenta. Será en aquellos momentos en los que el tema así lo requiera”.

Stacey Earle empezó a tomarse seriamente la posibilidad de desarrollar una carrera musical después de la gira de 1990 de Steve Earle, la que dio lugar al fabuloso álbum en directo “Shut up and die like an aviator”, en la que participó tocando la guitarra acústica, la percusión y haciendo segundas voces. Hasta ese momento, la vida no la había tratado demasiado bien “Yo fui madre soltera a los 17 años y pasé unos años muy duros hasta que Mark entró en mi vida y en la de mi hijo. Él cambió radicalmente el decorado de nuestras vidas”. Stacey siempre había tenido una guitarra, que tocaba sólo para su disfrute personal. Sin embargo, “Steve sabía que yo podía tocar la guitarra acústica en su gira y además sabía que yo necesitaba que pasara algo especial en mi vida. El que mi hermano me llevara a esa gira fue un gran regalo para mi”. Por otro lado, “Mark ha pisado escenarios desde los 15 años. A los 18 ya era el guitarrista de la banda de Freddy Fender. Más recientemente ha formado parte de los Dukes de Steve en la gira de “I feel alright” y ha tocado en “El Corazón”. Ahora ha llegado el momento de mostrar el gran artista que lleva dentro”.

El éxito pilló a Stacey por sorpresa al editar su primer álbum, “Simple Gearle” en 1998. “Sé que mucha gente escuchó el álbum por ser yo la hermana de Steve. Sin embargo, a la gente le gustó y prontó empecé a labrarme mi propia carrera y a tener mis propios fans. Lo que más me fascina cuando actúo es ver como la gente escucha y canta mis canciones, ya que muchos se las saben de memoria”. “Simple Gearle” fue editado por el propio sello creado por Stacey, Gearle Records, lo que sorprendió a muchos, ya que Steve había creado tan sólo dos años antes su sello E-Squared, una independiente que gozaba de espléndida salud gracias a los álbumes de Steve y de otros artistas incorporados al plantel como The V-Roys, Cheri Knight, Bap Kennedy o 6 String Drag. Aquel rechazo parecía toda una osadía por parte de la novel Stacey, una actitud que parece estar íntimamente arraigada a los genes de la familia Earle: “Efectivamente, Steve te diría que soy muy tozuda. He vivido mi propia vida de forma independiente desde los 16 años, igual que él. Hemos aprendido las cosas de la vida de la manera más dura, pero siempre hemos logrado salir adelante. Sacar el álbum en E-Squared habría sido lo más fácil, pero creo firmemente que nadie puede ocuparse mejor de nuestro arte que Mark y yo. E-Squared distribuye nuestros discos en los USA, pero la licencia es de Gearle Records. Esperamos poder abrir el sello a otros artistas en el futuro”.

Sobre el proceso creativo de sus canciones, Stacey comenta: “Llevo componiendo canciones durante mucho tiempo, aunque tan sólo escribo cuando tengo algo que decir. Mi manera de componer es muy personal. Es mi diario. Durante tres años estuve como compositora en una editora de Nashville, escribiendo canciones para otros artistas, y descubrí que hacer canciones a medida para que otros las cantaran no estaba hecho para mí. Mark, en cambio, es muy distinto. Tiene una gran imaginación y diversas fuentes de inspiración, incluyendo también su experiencia personal. Creo que entre los dos abarcamos un territorio bastante amplio a la hora de escribir canciones”.

A pesar de lo que pudiera parecer a priori, el peso del apellido Earle no oscurece ni intimida a Mark, quien ha conseguido ser el perfecto complemento para Stacey. Cuando no han estado juntos en el escenario, todo el mundo, Stacey la que más, lo ha echado en falta. “Este año he estado haciendo algunas actuaciones en solitario, abriendo para Steve, y he echado muchísimo de menos a Mark. Pero no sólo yo, sinó que gente anónima de la audiencia gritaba preguntando por él. Querían verle tocar también. Ha sido la primera vez que hemos estado separados durante tanto tiempo en los diez años que llevamos juntos, lo que ha servido para darnos cuenta de que no debemos separarnos más. Nuestra música merece ser interpretada por ambos.”

Stacey y Mark están realmente expectantes ante su debut en España, que les llevará a Granada, Cádiz, Madrid y al Jambalaya, en El Masnou (Barcelona) en el próximo mes de mayo. Su mentalidad abierta les lleva a “disfrutar tocando en nuevos países. Nuestro público suele ser gente que escucha atentamente nuestras canciones, guardando silencio. Quizás tan sólo intentan comprender qué dicen estos hillbillies!”. Sus actuaciones en España van a suponer el debut de los Earle en nuestro país: “Steve nunca ha tocado en España y cuando le dije que yo iba a tocar allí se puso bastante celoso!”. Los álbumes de Stacey Earle han estado disponibles en España durante los últimos cuatro años, lo que le ha hecho recibir e-mails de fans pidiéndole que viniera algún día a tocar. “Parece que el sueño se ha hecho realidad y esperamos dejar satisfechos a nuestros fans españoles!”.

Hasta aquí los comentarios que Stacey Earle ha hecho en exclusiva para la revista Jambalaya, anticipando lo que deben ser conciertos de referencia en la música de cantautor. Esperemos que se cumplan las expectativas y que puedan hacer gala de todo el talento que atesoran. Allí nos vemos!
 

The Ecclectic Corner

David Ball: Amigo
Jim Lauderdale: The other sessions
Chris Knight: A pretty good guy
Rod Picott: Tiger Tom Dixon’s blues
Lee Roy Parnell: Tell the truth
Bryan Frasher: Bryan Frasher
Shawn Camp: Lucky silver dollar
Verlon Thompson: Out at the barn
Kimberly M'Carver: Cross the danger line
Dale Ann Bradley: Cumberland river dreams
Varios artistas: Songcatcher
Mark Insley: Tucson
 

La segunda mitad de 2001 significó el regreso de algunos de los grandes e interesantes nombres deshauciados por las “major labels” de Nashville en los últimos años, unos sellos que últimamente parecen tener como única referencia las cifras de ventas y que con sus decisiones artísticas han desnaturalizado hasta extremos alarmantes este género musical. De ello se ha beneficiado el nuevo formato Americana, en el que sobresalen pequeñas compañías como Dualtone Records (http://www.dualtone.com), que han logrado reunir en su plantel a verdaderas primeras espadas de la música country como David Ball (ex Warner Nashville), Jim Lauderdale (ex Atlantic), Chris Knight (ex Decca) o Radney Foster (ex Arista). Los cuatro volvieron al primer plano de la actualidad discogràfica el pasado año, con sus respectivos nuevos trabajos para este prometedor sello.

De los tres, el que está consiguiendo un mayor éxito comercial es David Ball, gracias a su nuevo disco “Amigo” (http://www.davidball.com), empujado por un tema que ha llegado hasta el número 2 de la lista Hot Country Singles & Tracks, el maravilloso “Riding with Private Malone”. En “Amigo” David Ball se reencuentra con el country de sus dos primeros álbumes, “Thinkin’ problem” y “Starlite lounge”, que le situó entre los artistas preferidos de muchos fans del country neo-tradicionalista. Aparte del mencionado tema estrella, canciones como los western-swing “Amigo” y “Swing baby”, el tex-mex de “She always talked about Mexico”, las baladas “Whenever you come back to me” y “Trying not to love you” (versión de un clásico de Merle Haggard), o el sonido western de “Texas echo” demuestran que David Ball ha vuelto por sus fueros y que ha grabado un disco que es de esperar que marque un hito y relance su carrera.

Jim Lauderdale (http://www.jimlauderdale.com) es un cantautor que a primeros de los 90 empezó su carrrera con un disco como “Planet of love”, en el que parecía querer aportar elementos de modernidad al country tradicional, llegando a utilizar baterías sintetizadas en algunos temas. Aquel lejano trabajo contenía grandes canciones como “Where the sidewalk ends”, que fue un éxito en la voz de George Strait, o “The king of broken hearts”, versionado tanto por el propio George Strait como por Mark Chesnutt. Después de algunos álbumes irregulares en cuanto a calidad y de deambular por varios sellos, Lauderdale lleva algún tiempo apegado a la vertiente más tradicional de la música country, etapa que empezó en 1999 con su álbum bluegrass junto a Ralph Stanley, “I feel like singing today” y en la que ha conseguido algunos éxitos relativos y un unánime reconocimiento por parte de la crítica. Su producción del 2001 para Dualtone Records se titula “The other sessions” y comprende 12 temas del country más clásico. Sin trampa ni cartón, sin aderezos extravagantes, con una voz que más que cantar parece lamentarse y con arreglos en los que predominan el fiddle y la steel-guitar, Jim Lauderdale nos ofrece esta colección de nuevas canciones escritas en colaboración de otros grandes compositores como Frank Dycus (“If I were you”, “Born Believers”), Melba Montgomery (“I’d follow you anywhere”, “First things first”), Kostas (“Merle world”) o el mítico Harlan Howard (“You’ll know when it’s right”). También destacan los temas “Honky tonk haze”, “Oh my goodness” y “Diesel, diesel, diesel”, que ya había aparecido en el excelente álbum de 1996 de homenaje a los caminoneros, “Rig Rock de Luxe”.

El kentuckiano Chris Knight (http://www.chrisknight.net) ha roto un silencio discográfico de 3 años y ha editado su nueva producción, “A pretty good guy”, también en Dualtone Records. Bajo la producción de Dan Baird (ex Georgia Satellites y miembro de The Yayhoos), Chris Knight demuestra que es el digno sucesor del Steve Earle de finales de los 80, quien con un estilo a caballo entre el country y el rock sureño, se hizo con un nombre entre los grandes con temas como “Guitar town”, “The rain came down” (junto a mi admirado Michael Woody) o “The devil’s right hand”, entre muchos otros. Chris Knight es ahora quien ocupa este nicho musical, ofreciendo ese tipo de canciones, en apariencia simples, directas como un puñetazo, y con unas letras que parecen novelas condensadas y envueltas en cuatro minutos de música. Para muestra, las primeras frases de “Becky’s bible”, el tema con el que empieza el álbum: “Empty beer bottles rattle on my pistol / On the seat of my Chevy pickup truck / I’m taking these gravel roads / As fast as my truck will go / I’m running like a scared white tail buck / It was an all night card game with Earl Ray and Bobby / And some old boy they work with from Adair / That boy didn’t like me then he said I was cheating / And gunshots rang out on the midnight air”. “A pretty good guy” es, en general, un álbum más eléctrico que su anterior “Chris Knight”, aunque contiene grandes temas de corte acústico como “Send a boat”, “If I were you” o la bellísima “North Dakota”. Entre los temas más fieros cabe destacar “Highway junkie”, una conocida canción del propio Chris Knight, ya versionada anteriormente por artistas como Randy Travis, Gary Allan o The Yayhoos. Entre las colaboraciones destacadas del álbum cabe mencionar, aparte de la producción y de las guitarras del mencionado Dan Baird, las de los cantautores Fred Eaglesmith y el desconocido David Leone (co-autor de “North Dakota” y de otro gran tema como “Oil patch town”), así como de Rusty Young (ex Poco) a la lap steel y el banjo, y de Tammy Rogers (Dead Reckoners) al fiddle, viola y mandolina. Imprescindible para los que gusten de las canciones de los grandes trovadores norteamericanos.

Un estilo parecido al de Chris Knight es el del debutante Rod Picott (http://www.rodpicott.com), un joven artista que pronto puede hacer correr verdaderos ríos de tinta con sus canciones. Obvias influencias de Bruce Springsteen, Steve Earle y John Hiatt resuenan en los temas de un cantautor que en 1998 abrió los conciertos para Alison Krauss & Union Station y que desde entonces ha visto como sus colaboraciones con otro joven maestro de la canción americana de autor, Slaid Cleaves, llegaban al número 1 de la lista Americana a través del álbum de éste, “Broke down”. Su disco de debut se titula “Tiger Tom Dixon’s blues” y ha sido editado por la independiente Welding Rod, un álbum que según el editor de Music Row Magazine, Robert K. Oermann, “supone el nacimiento de un gran, gran artista”, destacando además que estamos ante “un intérprete de un carisma fuera de lo común que sin duda merece llegar al gran público”. El trabajo empieza con el tema que le da nombre, el desgarrado “Tiger Tom Dixon’s blues”, la historia, primero ascendente y después de caída en picado, de un boxeador “tougher than leather and quick as a cat”, aunque demasiado aficionado a la bebida, al que siguen los dos temas escritos junto a Slaid Cleaves, “Broke down” y “Bring it on”. Al igual que ya hiciera Gurf Morlix en la producción de “Broke down” de Slaid Cleaves, la instrumentación es relativamente austera, lo que sirve para realzar aún más la voz desgarrada de Rod Picott y para fijar la atención en unas letras cuidadísimas y llenas de sugestivas imágenes (“Billy gave Sherri a band of gold / Rougher than a bible belt road / Along came a boy pretty as the devil / She took his hand and it all unraveled”). Tal como ha escrito acertadamente otro cronista, John Hood, “este álbum sitúa a Picott como a uno de los mejores narradores de historias de la actualidad”.

Siguiendo con grabaciones de nombres ilustres conviene también destacar el nuevo trabajo de Lee Roy Parnell (http://www.leeroyparnell.com), “Tell the truth”. Liberado de la cotilla en la que parecía haberle sometido Arista Records, que se notaba en baladas excesivamente edulcoradas para un artista que ofrecía lo mejor de sí en los temas más dinámicos y atrevidos, Lee Roy Parnell, ahora en Vanguard Records, ha grabado un disco mucho más cercano al blues y en el que da rienda suelta a su capacidad como guitarra solista, con largos desarrollos instrumentales en los que además participan los excelentes Kevin McKendree (piano), Lynn Williams (batería), Steve Mackey (bajo), James Pennebaker (guitarra rítmica) y Rob Roy Parnell (armónica). La duración media de las canciones supera los 5 minutos, lo que indica claramente que Parnell se ha querido olvidar de los temas “radio-friendly” y que ha ido a complacer a sus fans ofreciéndoles lo mejor de sí mismo y de su banda, The Hot Licks. El álbum cuenta con la participación de nombres ilustres como Delbert McClinton, Bonnie Bramlett, el bluesman Keb’ Mo’ y el Mississippi Mass Choir de Jackson, quienes colaboran con sus voces, mientras que también cabe destacar a los compositores Tony Arata, Gary Nicholson, Dan Penn y Gretchen Peters, que suman su talento al del propio Lee Roy Parnell en la confección de las canciones. Entre las más destacadas cabría citar la inicial “Right where it hurts”, “Crossin’ over”, “South by southwest”, “I declare”, el tema gospel “Brand new feeling”, los siete minutos y medio de “Takes what it takes” y el tema final, “Love’s been rough on me”. Un gran álbum que gustará a los fans del artista y también a aquellos que disfruten con la buena música blues.

Un personaje que durante un tiempo formó parte precisamente de los The Hot Licks de Lee Roy Parnell, así como de la banda de directo de Tanya Tucker, es Bryan Frasher (http://www.bryanfrasher.com), un excelente guitarrista y compositor que acaba de editar su álbum de debut, “Bryan Frasher”, en Little Edison Records. El disco contiene 11 temas y se incia con tres temas imparables: el contagioso “Drive on”, la balada “Daylight’s fading” y el dinámico “Tailor made”, con su aire a lo trucker y con unos intricados punteos de dobro. Con éstos y otros excelentes temas como “Closer to heaven”, “A better time” o “Forever told me so”, Bryan Frasher demuestra que el country de corte más asequible y comercial no tiene porqué ser aburrido y repetitivo, ni estar reñido con la calidad en la composición y en la interpretación de las canciones. Si las grandes discográficas de Nashville no estuvieran obsesionadas con generar productos para teenagers, Bryan Frasher es el tipo de artista que podría conseguir ventas ante un sector realmente amplio de público. Mi deseo es que lo consiga desde su pequeña compañía, ya que a mi entender este disco de debut así lo merece.

De entre los jóvenes artistas de Nashville, quizás el de más éxito en cuanto a temas que llegan al número 1 de las listas es Shawn Camp (http://www.shawncamp.com). Sus temas han sido versionados por multitud de estrellas, desde Garth Brooks hasta Guy Clark, pasando por Brooks & Dunn, Diamond Rio, Mark Chesnutt, Tracy Byrd, Gary Allan y un larguísimo etcétera, lo que le ha permitido desarrollar una cómoda carrera como compositor, desligado de las incertidumbres de las ventas de álbumes. A Shawn Camp lo conocimos, los que tuvimos la fortuna de asistir, en el I Jambalaya Country Music Festival, donde además impresionó por su talento con la guitarra y con el fiddle, y por su sencillez y calidez humana. A mediados del pasado año Shawn Camp editó un nuevo trabajo en solitario titulado “Lucky silver dollar”, en el que nos ofrece 14 de sus más recientes composiciones, algunas ya versionadas por los grandes nombres del country, como la excelente balada “How long gone”, todo un número 1 para Brooks & Dunn, “Walkin’ the line” para Tracy Byrd o “Baby’s gone home to mama” para John Anderson. En este trabajo, Shawn Camp colabora con otros grandes compositores como Herb McCullough, John Scott Sherrill, Mark D. Sanders, Gary Scruggs o Frank Dycus, así como con músicos de primera línea como Stuart Duncan, Carl Jackson, Harley Allen, Chris Leuzinger, Russ Pahl o Pat McInerney, con los que nos muestra que sigue siendo una referencia entre los grandes fabricantes de “hits”. Shawn Camp sabe escribir melodías con gancho y sabe tratar los temas clásicos y cotidianos (el amor y el desamor) con esa capacidad de innovación y sorpresa que sólo está al alcance de los grandes. Una excelente muestra del buen hacer de un artista que lleva ya tiempo abasteciendo de éxitos a los grandes nombres del country actual.

Verlon Thompson (http://www.verlonthompson.com) es otro de los grandes nombres que habitualmente pasan desapercibidos al aficionado poco atento a los créditos de los álbumes. Excelente guitarrista y compositor, Verlon Thompson lleva más de 20 años de carrera musical, repartiendo su tiempo entre los estudios de grabación (Guy Clark, Pam Tillis, Joy Lynn White, David Ball), la participación en la banda de Guy Clark, la composición de temas para otros artistas (Ty England, Joe Diffie, Suzy Bogguss, Trisha Yearwood e incluso Kenny Rogers) y la edición de sus propios álbumes en el sello VNS Records, creado junto a su esposa, la cantautora y acordeonista Suzi Ragsdale. Su última producción para VNS Records se titula “Out at the barn” y fue editada en 1999, junto a un vídeo de 20 minutos en el que se puede observar el proceso de elaboración del álbum. En “Out at the barn” Thompson y Ragsdale reúnen a amigos como Guy Clark, Darrell Scott, Andrea Zonn, Kirk “Jellyroll” Johnson, Alison Prestwood, Larry Marrs y John Gardner, para grabar un disco en directo y totalmente acústico, y que ofrece 17 excelentes temas de una música a caballo entre el country y el folk. Entre ellos destacan las colaboraciones en cuanto a composición de temas de Verlon Thompson con Darrell Scott (“Beside myself”), con Austin Cunningham (“A whisper and a scream”, “Asheville turnaround”), con Mark Sanders (“Lonesome dove”), y con su esposa Suzi Ragsdale (“Morning always wins”, “Mañana”). También merecen atención especial las impresionantes versiones de temas como “A satisfied mind” de Jack Rhodes y Joe Hayes, o de “Angel from Montgomery” de John Prine, que sitúan a este álbum a un nivel de calidad al que pocas grabaciones en directo llegan. Una obra maestra que merece ser degustada tanto en formato de CD como de video.

Una de las mejores cantautoras actuales provenientes del Lone Star State es Kimberly M’Carver (http://www.primecd.com), una artista que tiene dos álbumes en Rounder Records y que acaba de editar su tercer trabajo, “Cross the danger line” en otra independiente como Prime CD. Con el apoyo de buena parte del equipo que participó en la grabación del “Simple path” de Irene Kelley, es decir, con Scott Neubert a la producción y las guitarras, y con músicos como Brent Truitt a la mandolina, Aubrey Haynie al fiddle, Viktor Krauss al bajo acústico, o Jim Lauderdale y Claire Lynch a las voces, Kimberly M’Carver ofrece diez canciones que se sitúan de lleno en el terreno del folkabilly, un campo vacío desde finales de los 80 cuando Nanci Griffith dejó atrás el estilo orgánico que había cultivado en sus primeros álbumes y se centró en conseguir ese sonido cada vez más sofisticado y pretencioso con el que ha llegado a la actualidad. Este “Cross the danger line” empieza con un tema que atrapa a la primera escucha, como “Death and Texas”, donde M’Carver ya pone sobre aviso de lo que sigue en el resto del álbum: excelentes composiciones (“Santa Fe”, “Squeeze Inn”, “When I hear trains”, “You ain’t no Palomino”, “Fix’n paint”, todas ellas propias, además de “Ireland” de Greg Trooper y “Niles River Blues” de Townes Van Zandt), interpretadas por una preciosa y delicada voz y por unos músicos de estudio del máximo nivel. En resumen, un álbum absolutamente recomendable que retoma el sonido folkabilly allá donde lo dejó Nanci Griffith a finales de los 80.

Pasando al terreno del bluegrass, hay dos interesantes novedades por comentar: el nuevo trabajo de la excelente vocalista y compositora Dale Ann Bradley y la edición de la música inspirada por la película “Songcatcher”, en la que intervienen las grandes voces femeninas del bluegrass y de la música acústica de raíces. En cuanto a Dale Ann Bradley (http://www.doobieshea.com), su nuevo álbum se titula “Cumberland river dreams” y supone el cuarto en su carrera artística, el primero en el sello Doobie Shea Records, en el que también graba el actualmente popular Dan Tyminski. En él, Dale Ann Bradley reúne a algunos de los mejores instrumentistas de bluegrass (Dan Tyminski, Alison Krauss, Aubrey Haynie, Barry Bales y Rob Ickes, entre otros) para conseguir una impecable y pulidísima ejecución, que sin duda raya la perfección. Cinco de los doce temas son composiciones propias, destacando “I wish it’d been you”, “Granny cat” y “Planes, trains and automobiles”, mientras que de los siete restantes destacan las versiones de “The rockin’ chair” de la ex Coon Creek Girl, Vicki Simmons, “The circle is small” de Gordon Lightfoot, “Passin’ thru” de Randy Scruggs y Johnny Cash, y “Lonesome for the mountains” del desconocido Gerald Williamson. Una vez más, al igual que en sus anteriores trabajos, la voz de Dale Ann Bradley aparece delicada y cristalina, aunque firme y segura, similar en tono a la de su admirada Alison Krauss. Un gran disco de bluegrass que crece con cada escucha y al que, por ponerle un único pero, sólo le faltaría ese tema que, por sí sólo, motiva a comprar el álbum, tal como sucedía con la versión del “I still haven’t found what I was looking for” de los U2 de su disco de debut “East Kentucky morning”.

“Songcatcher” (http://www.vanguardrecords.com/Songcatcher/home.html) es un proyecto salido de la colaboración de los dos sellos del Welk Music Group, Vanguard Records y Sugar Hill Records, que intenta ahondar en las raíces de la música de los Apalaches, desde los banjos y baladas del siglo XIX hasta su expresión actual a través de las voces de las principales artistas femeninas del género. El álbum consta de dieciséis temas, de los cuales dos son fragmentos de la música de la película del mismo nombre, tres son composiciones originales de Dolly Parton, Patty Loveless y Julie Miller respectivamente, y el resto son versiones de temas tradicionales interpretados por las voces de artistas tan apreciadas como Roseanne Cash, Iris DeMent, Deana Carter, Allison Moorer, Maria McKee, Gillian Welch, Sara Evans, Emmylou Harris, Hazel Dickens y Emmy Rossum. Si a estos nombres les sumamos los de algunos de los músicos de sesión (Sam Bush, Jerry Douglas, Stuart Duncan, Bryan Sutton, Darrell Scott, John Leventhal), veremos que estamos de nuevo ante un álbum de calidad excepcional y de gran atractivo que, igual que la banda sonora de “O Brother, Where Art Thou?”, puede marcar un hito en el desarrollo comercial de la música bluegrass y old-time. El nivel global de calidad es altísimo, aunque podemos destacar las interpretaciones de Roseanne Cash en “Fair and tender ladies”, Dolly Parton en “When love is new”, Emmylou Harris en “Barbara Allen”, Allison Moorer en “Moonshiner”, Maria McKee en “Wayfaring stranger” y Deana Carter en “The cuckoo bird”.

Originario de Ventura, California, Mark Insley (http://www.rusticrecords.com) es un respetadísimo cantautor y maestro de la Telecaster que a finales del pasado año lanzó al mercado su segundo trabajo en Rustic Records, titulado “Tucson”. El álbum contiene una colección de diez temas, seis de los cuales son composiciones del propio Insley, mientras que el resto corresponden a versiones de tres temas de David Holster y una versión de un tema country de Wayne Carson, “She’s actin’ single (I’m drinkin’ doubles)”. El álbum está lleno de colaboradores ilustres como el guitarrista Tony Gilkyson (Lone Justice), el batería David Raven (Jim Lauderdale), el teclista Danny McGough (Tom Waits) y el prestigioso multi-instrumentista Greg Leisz, que ha tocado con los principales artistas del country californiano, además de las apariciones estelares de Dave Alvin, Rick Shea, Albert Lee y la vocalista Claire Muldaur. “Tucson” es un oscuro disco de rock con claras influencias de la música americana de raíces, en especial de la música country, con un elevado nivel instrumental y en la composición de los temas, pero también con unas innegables exigencias para el oyente, que probablemente necesite de varias escuchas antes de su total disfrute. Los mejores momentos se dan en el tema inicial, “Tucson”, así como en la inspirada “The alchemist’s heart”, donde la voz de Insley suena parecida a la de Charlie Robison, en “Middle of nowhere”, en el ya mencionado tema country “She’s actin’ single (I’m drinkin’ doubles)” y en la rockera “Bus to Bakersfield”.

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