Número 14 - Julio/Agosto 01

The Ecclectic Corner
 

The Ecclectic Corner

Scott Miller: Thus Always To Tyrants
Greg Trooper: Straight down rain
Charlie Robison: Step right up
Michael Ballew: Rodeo cool
David Frizzell: David Frizzell 2001
Rick Shea: Shaky ground
Riders of the Purple Sage: Drifting clouds
Riders of the Purple Sage: 27 Hits Performed Live
Terri Allard: Loose Change and Spare Parts
Lynn Connover: Strange bird
Freak Mountain Ramblers: Looks perfectly legal to me
The Buckaroos: Masters were devils
Trent Summar & the New Row Mob: Trent Summar & the New Row Mob
Bliss McCain: Grandview
Cari Lee & The Saddle-ites: Red barn baby
Varios artistas: The Gift (Premonición) - soundtrack
 

La primavera es la estación en la que todo florece y parece ser que las novedades discográficas no escapan a esta tendencia. Destacamos en primer lugar un álbum de debut de un artista y su banda de acompañamiento, Scott Miller & The Commonwealth (http://www.ascottmiller.com), quienes pretenden dar de hablar –y seguro que lo van a conseguir- con su “Thus Always To Tyrants” editado por Sugar Hill Records. Después de su paso por los aclamados V-Roys, banda que grabó tres álbumes esenciales en el sello de Steve Earle, E-Squared, Scott Miller sigue con su particular mezcla del mejor rock americano de los 70 y de los elementos de la música de sus Apalaches nativos, todo ello aderezado con unos toques de grunge en algunos temas. Scott Miller combina la fuerza eléctrica de temas como “Across the line”, “I made a mess of this town” o “Absolution”, en los que destaca la aportación del guitarrista David Grissom, con la tradición folk de “Dear Sarah” y “Highland country boy”, donde colaboran maestros de la talla de Tim O’Brien al fiddle o Dirk Powell al banjo. Un álbum espléndido y que puede abrir nuevos caminos en el campo de la música del formato Americana.

Una producción estilísticamente similar es la que presenta el nuevo trabajo del excepcional cantautor neoyorkino afincado en Nashville, Greg Trooper, (http://www.gregtrooper.com). De él se dice que es el secreto mejor guardado de Nashville y sus canciones han sido versionadas por artistas como Steve Earle, Vince Gill, Robert Earl Keen, Maura O'Connell o Billy Bragg. El álbum se titula “Straight down rain” y se aleja un tanto del sonido brillante que como productor Buddy Miller consiguió en su anterior “Popular demons”, una obra maestra del country-folk. En este nuevo trabajo de Greg Trooper la producción pasa a la responsabilidad del multiinstrumentista Phil Madeira, quien “ensucia” innecesariamente algunos temas utilizando ritmos sintetizados y distorsiones. Sin embargo, el talento de Greg Trooper como compositor sigue intacto y ello se demuestra en los temas menos alterados, como el honky-tonk “Real like that”, las baladas “Damaged eyes” y “I’m dreaming”, el rock clásico de “Lovin’ never came that easy” y los medios tiempos “Nothin’ but you”, “You love your broken heart” y “Sometimes it takes a hurricane”. A destacar las colaboraciones de Julie Miller, Maura O’Connell, Bill Lloyd y el ex-Dead Reckoner Fats Kaplan.

Otro artista que presenta nuevo trabajo es Charlie Robison (http://www.charlierobison.com), esta vez inesperadamente rockero y eléctrico (David Grissom de nuevo comandando a los músicos de sesión con su talento a la guitarra eléctrica), demasiado alejado del country clásico de corte tejano de su anterior trabajo, el aclamado “Life of the party”. “Step right up” es el nombre del tercer disco en solitario del cantautor de Bandera, Texas, un álbum con el que parece intentar pretender llegar a mercados más amplios que el del country clásico. La única concesión a este género la trae el excelente dueto con la Dixie Chick Natalie Maines en la balada “The wedding song”. Sin embargo, la tónica general del disco es de un cierto histrionismo y una tendencia al exceso en diversos estilos musicales  (“I want you bad”, “John O’Reilly” o “One in a million”). Charlie Robison sigue demostrando que es capaz de escribir buenas letras –quizás este sea otro pequeño exceso, ya que algunos temas se hacen demasiado largos- pero esta vez da la sensación de que ha ido a buscar el dinero fácil y de que no ha trabajado los arreglos con la misma intensidad que en sus anteriores álbumes “Bandera” y “Life of the party”. Una pequeña decepción de un artista del que se puede y debe esperar mucho más.

Todo lo contrario es lo que ofrece otro tejano, un veterano afincado en Austin y llamado Michael Ballew (http://www.michaelballew.com), quien acaba de publicar su nuevo trabajo, “Rodeo cool”. El álbum empieza con un western swing de libro, “I love to ride”, y le siguen 17 temas más que suponen un recorrido por todos los subestilos de la música country, entre los que destacan la balada “Top of the world”, otro western-swing como “Boot scootin’”, el aire trucker de “Glenda Pearl” o el country-blues de “All alone in San Antone”. Como suele ser habitual en los discos grabados en Austin, el reparto de músicos de sesión está repleto de nombres ilustres, como Buddy Emmons, Marty Muse, Floyd Domino o Buddy Spicher, lo que añade interés al álbum y constituye todo un seguro de calidad y solvencia musical. Un álbum que gustará a los amantes del country proveniente de Texas.

Country clásico y de primerísima calidad es también lo que ofrecen David Frizzell y un personaje sobre el que ya hablábamos en el anterior número de la revista Jambalaya, Rick Shea. David Frizzell (http://www.davidfrizzell.com) es el hermano menor del legendario Lefty Frizzell y es todo un veterano del country. A finales de los 70 y principios de los 80 consiguió éxitos tanto en solitario con “I’m gonna hire a wino to decorate our home”, como haciendo dúo con Shelly West, hija de la mítica Dottie West, con temas como “I came here to dance” o “You’re the reason God made Oklahoma”. Después de un largo paréntesis de casi veinte años David Frizzell vuelve con 11 nuevas temas y una versión de su viejo éxito en solitario para demostrar que los clásicos nunca pasan de moda. Su álbum se titula sencillamente “David Frizzell 2001” y cuenta con varias baladas desgarradoras (su auténtica especialidad), como “One memory at a time”, “She’s not in my bed” o “Baby don’t love here anymore”, aunque también sobresalen los temas más rítmicos como “I ain’t going if there ain’t no Hank” y el primer single, que debutó en la posición número 8 de la lista europea de country, “You’ve just been robbed by Jesse James”.

De Rick Shea (http://www.rickshea.com/rickshea.html) ya habíamos comentado su reciente álbum “Sawbones” y es de justicia que hablemos de su anterior disco en solitario, el extraordinario e imprescindible “Shaky ground”. Country de corte californiano y honky-tonk puestos perfectísimamente al día es lo que nos ofrece este magnífico guitarrista, compositor y cantante. El álbum combina ocho temas grabados en 1990 junto con otros cinco grabados en 1999, aunque la elevada calidad del producto resultante impide distinguir cuáles son los antiguos y cuáles los nuevos. “Shaky ground” se abre con dos versiones, “Muddy Water” y “All My Friends (Are Gonna Be Strangers)” y continúa con temas propios como “Every Rose”, “Outside of Nashville” y “Shaky ground”. El momento estelar del disco es la versión del clásico de Bob Dylan y Johnny Cash “Wanted man”, en el que Rick Shea se luce con la steel-guitar. También es de destacar el dúo con Patty Booker en “A house divided” y los temas “Against my better judgement” y “Cold and lonely shadows”. Un trabajo incluso superior a su más reciente “Sawbones” y, sin ninguna duda, absolutamente imprescindible.

Siguiendo con el country más clásico, ahora les toca el turno a los veteranos Riders of the Purple Sage (http://www.ridersofthepurplesage.com), una formación que el pasado año 2000 sacó dos álbumes al mercado: la reedición de su álbum de 1997 “Drifting clouds” y el directo “27 Hits Performed Live”. Los Riders fueron fundados en 1936 por su aún actual líder, Buck Page, quien por entonces tenía 13 años y sentía una fascinación todavía vigente hoy en día por la música western. En “Drifting clouds” los Riders mezclan versiones de clásicos como “Ghost Riders in the sky”, un medley de éxitos de Gene Autry y otro de Roy Rogers, junto con interesantes temas nuevos, como “RV Cowboys”. En “27 Hits Performed Live” los Riders han recopilado material procedente de cintas de antiguas actuaciones en directo, las han remasterizado y han editado este buen álbum de música western en directo. En él se encuentran buena parte de los clásicos del género, com “Cattle call”, “Trail to San Antone”, “Don’t fence me in”, “Tumbling tumbleweeds” y “Rocky top”, por citar sólo algunos de los 27 títulos que forman parte del disco. Instrumentación algo austera, predominio de los juegos voces y melodías de las de toda la vida es lo que ofrecen los Riders of the Purple Sage.

En el terreno folk, y aunque uno de ellos no sea una novedad reciente, tenemos que destacar dos álbumes: el tercero de Terri Allard, “Loose Change and Spare Parts” (1998) y el segundo de Lynn Connover, “Strange bird” (2001). Desde Crozet, Virginia, Terri Allard (http://www.terriallard.com) sigue en la línea habitual de sus anteriores álbumes, “Terri Allard” y “Rough lines”, es decir, buenas canciones folk con atractivas incursiones en el terreno del country, como en el tema que da nombre al trabajo, “Loose Change and Spare Parts”, o “The television”, con claras influencias Tex-Mex. A destacar el excelente trabajo de Jim Taggart a las guitarras acústica, eléctrica y mandolina, y de Gary Green a la armónica, así como la colaboración de Robin & Linda Williams en “We’ll have Elvis”. Lynn Connover es una cantautora originaria de Portland, Oregon, con una voz y un estilo que quedan a medio camino de los de Nanci Griffith y Stacey Earle. Esta artista acaba de publicar su “Strange bird” en la independiente Woodrose Records, un álbum editado modestamente y con músicos locales pero que tiene momentos agradables como en los temas “When we first met”, “Damn teenager”, “Going back”, “Good news”, “Roll that rock” y la versión del clásico de Gram Parsons, “Hot Burrito #2”.

También en Woodrose Records graba otra formación de Portland, Oregon, los Freak Mountain Ramblers (http://www.freakmountain.com), quienes presentan su último trabajo, titulado “Looks perfectly legal to me”. La banda ha incorporado recientemente a un excelente guitarrista solista, Turtle Van de Marr, y dispone de cuatro vocalistas que se turnan a la hora de poner la voz solista a los temas. Su repertorio va desde el country de “Fast train to Georgia” de Billy Joe Shaver, el tema propio “Call me by my name”, “Pony Express” o “It won’t hurt”, de Dwight Yoakam, hasta el rock’n’roll clásico como “Hoochie Coo”. Los Freak Mountain Ramblers también ensayan el bluegrass con “Little Maggie”, el blues con “They kicked me out of the band” e incluso el reggae de Jimmy Cliff con una versión del tema “Limbo”. A pesar de la variedad estilística, el nivel instrumental es muy alto y los Freak Mountain Ramblers resultan creíbles en cada uno de los estilos que ensayan. El resultado es un álbum fresco y variado, ideal para escuchar en la carretera.

Un álbum similar a los Freak Mountain Ramblers, en el que en mayor o menor medida se dan cita todos los estilos de la música americana de raíces, es el de una banda francesa que responde al nombre de The Buckaroos (http://buckaroos.free.fr) y que forman parte del cartel del Country Rendez-Vous Festival de este año. Su nuevo álbum se titula “Masters were devils” y presentan un sonido más pulido y profesional que en sus dos anteriores trabajos. Su propuesta parte del rock y se acerca al country en temas como “Wrong place, right time” (el mejor del álbum) o “The cowgay lament”. En “All is said & done” la voz de su líder Thierry Magnière suena casi como la de Bob Dylan, mientras que “Louis, Roy & Elvis” tiene un aire a lo Buddy Holly. En resumen, un buen álbum en el que The Buckaroos muestran sin ningún tapujo sus influencias americanas y les rinden homenaje.

Otro artista que forma parte del cartel del citado festival es el ex-vocalista del grupo Hank Flamingo, Trent Summar (http://www.trentsummar.com). Su álbum de debut en solitario lleva su mismo nombre y el de su banda, “Trent Summar & the New Row Mob” y es un compendio de country-blues y honky-tonk musculoso, bien ejecutado y con garra. La mayoría de temas son composiciones del propio Trent Summar, entre las que destacan el tema que da inicio al álbum, “Paint your name in purple”, el primer single, “New money”, “I’m country”, “Colene”, “Lookout mountain” y las versiones de “Too busy missing you” de Kostas y del clásico de Albert Hammond “It never rains in Southern California”. Un artista y un álbum que destilan un aire retro parecido al de los BR5-49 (que también actúan en el mismo festival!) y que sirven para certificar que el country también tiene un lado salvaje y agresivo.

Otra banda repesentativa del alt.country es Bliss McCain (http://www.blissmccain.com), un cuarteto originario de Tahlequah, Oklahoma, y liderado por Angie Bliss y Bruce McCain. Bliss McCain acaban de publicar su segundo trabajo, “Grandview”, en el cual continúan en la línea de su disco de debut de 1999. Su propuesta se basa en el rock sureño, aunque con fuertes influencias country en algunos de los temas (“Blue green eyes”, “What the hell went wrong”, “Dysfunctional love”, “Do I scare you”, “Cigarrettes and miles”) y especialmente en el fraseo vocal de Bruce McCain, quien canta la mayoría de temas. Un álbum que puede satisfacer a los que gusten de arreglos eléctricos y potentes, de una banda que lucha por darse a conocer a un público más amplio y transcender del ámbito local de Oklahoma y Arkansas, donde son poco menos que unos auténticos héroes.

Del alt.country pasamos al rockabilly teñido de country de la mano de Cari Lee, una artista americana que ha publicado en España su más reciente álbum, “Red Barn Baby” en el sello barcelonés El Toro Records (http://www.eltororecords.com). Cari Lee & The Saddle-ites provienen de San Francisco, en la soleada California, donde son bien tratados por público y crítica y donde han compartido escenarios con gente como Wayne Hancock y Nick Kane, de los Mavericks. El álbum está constituido por 12 temas, de los cuales 8 han sido compuestos por la propia Cari Lee, además de contar con 4 versiones, entre las que destaca el “Green Tree Boogie” de Bill Haley. Todo el disco, diseño incluído, rezuma un inconfudible aire retro, como si hubiera sido concebido en los años 50, y es una muestra de que la esencia del hillbilly continúa viva en pleno siglo XXI. Un trabajo en el que además de la voz de Cari Lee destacan la guitarra de Steve Merritt y la steel-guitar de Billy Wilson, y que gustará tanto a los fans del rockabilly como a los del country más retro.

Y para finalizar, una banda sonora: la de la película que aquí ha sido titulada como “Premonición”, en la que intervienen Keanu Reeves y Katie Holmes, entre otros, y cuyo título original es “The Gift” (http://www.paramountclassics.com/TheGift/index.html). Curiosamente, a pesar de tratarse de una película de terror psicológico, la banda sonora está repleta de country tradicional, con temas de Willie Nelson, Waylon Jennings, Loretta Lynn, Lee Hazlewood, Merle Haggard y George Jones, además de contener temas de nuevos artistas como Neko Case o The Souvenirs, entre otros. El tono del álbum es reposado e intimista, en sintonía con la película, siendo el tema más movido el honky-tonk que interpretan The Souvenirs, titulado “I’m alright”. Willie Nelson e Waylon Jennings interpretan temas propios, escritos y grabados para la ocasión (“Great Divide” y “Wastin’ time”), mientras que Merle Haggard aparece con la versión del “If I could fly” de Blaze Foley. En los casos de Loretta Lynn, Lee Hazlewood y George Jones se recuperan viejos temas de la carrera de estos conocidos artistas. En resumen, una interesante banda sonora, motivo adicional para acercarse hasta algún cine o tienda de vídeos y degustar la película.
 

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