Número 13 - Mayo/Junio 01

Entrevista con Pam Gadd y Valerie Smith
The Ecclectic Corner
 

Entrevista con Pam Gadd y Valerie Smith

Las nuevas damas del bluegrass

Una de las músicas que mejor ha crecido al amparo de la gigantesca ola del mainstream country de los últimos años ha sido el bluegrass, un estilo poco dado a arriesgadas aventuras comerciales pero que, gracias a su apuesta por la calidad y a una generación casi irrepetible de músicos (Jerry Douglas, Bela Felck, Sam Bush, Stuart Duncan), ha conseguido incorporar a aficionados provenientes de otros terrenos musicales. Grabaciones recientes como las de Dolly Parton, Steve Earle o Jim Lauderdale (ninguno de ellos considerado hasta el momento un artista del género), no han hecho más que acentuar el transvase de intereses y de fans desde un country “oficial” cada vez más insulso hacia un estilo donde imperan y priman el talento y la autenticidad de los artistas.

Por su carácter aparentemente cerrado y por lo disputado de un mercado tan pequeño como el del bluegrass, y a pesar de la bonanza comercial reinante, aún hoy en día sigue sin parecer ser éste el terreno más favorable para iniciar una carrera musical. A las dificultades añadidas de disponer de un buen material (ya sea propio o ajeno), de rodearse de buenos músicos y de poner a punto un show –en definitiva, de darse a conocer, artísticamente hablando-, se le añade la creciente competencia de los redescubiertos artistas veteranos (por ejemplo, Del McCoury, Ralph Stanley) y de los ya establecidos (Rhonda Vincent, Lynn Morris, Lonesome River Band o IIIrd Tyme Out, entre muchísmos otros), que ven como la oportunidad de dar a conocer su música a un público más amplio pasa por delante de su puerta, quizás cuando menos lo esperaban. Sin embargo, estas dificultades no han frenado las ambiciones de Pam Gadd (Kentucky, 1960) ni de Valerie Smith (Missouri, 1966) en su intento de desarrollar una carrera musical en este género. Ambas han editado recientemente sus segundos álbumes en solitario, titulados respectivamente “The time of our lives” y “Turtle wings”, e intentan labrarse un reconocimiento y un futuro profesional en el terreno del bluegrass y del country acústico.

A pesar de la mencionada competencia y de lo explotado que podría parecer a priori un género como el bluegrass, ambas artistas creen que aún pueden aportar algo a este estilo. Pam Gadd opina que su nuevo trabajo “puede traer algo de frescura a la escena musical bluegrass, por los aromas folk y country que lo adornan y por la temática de las canciones, que tratan sobre la vida en el hogar, sobre las alegrías y los sufrimientos, aunque desde un punto de vista muy personal”. Por su parte, Valerie Smith confiesa que su “Turtle wings” “no va sólo dirigido al público de bluegrass, sino también al público del formato Americana. Este proyecto contiene una mezcla de bluegrass y música country que está formada por el mejor material que he sido capaz de encontrar, con canciones que espero que lleguen a la gente. Creo que la clave es la variedad de texturas y estilos que el álbum contiene, ni más ni menos que aquéllos que han influido en mi música, como el country y el bluegrass, aunque también el jazz y el swing. Lo que da coherencia al proyecto es el uso de instrumentos acústicos y el liricismo de los temas.”

Pam Gadd, con su talante entusiasta e optimista, confía en que “mis fans reciban este nuevo álbum de una manera incluso más entusiasta de cómo recibieron ya mi disco de debut, “The long road”. Sé que los fans del formato Americana suelen ser gente muy abierta, musicalmente hablando, y que disfrutan también con el tipo de música acústica que me gusta tocar. Por ello, aunque se trate de un disco de bluegrass, creo que este álbum va a tener un buen recibimiento. De momento, los comentarios de DJ’s y periodistas especializados han sido altamente favorables y me siento mucho más respetada como compositora de canciones”. En cambio, Valerie Smith se muestra algo más cauta respecto a qué puede pasar con su nuevo trabajo y declara: “Me sorprendió muy grata y positivamente el buen recibimiento que tuvo mi álbum de debut “Patchwork heart”. Sin embargo, cuando lanzo un trabajo al mercado no tengo ninguna expectativa concreta al respecto. Me concentro en crear y sencillamente espero que mi música llegue a alguien”. Ello no significa en absoluto que Valerie Smith esté descontenta de la respuesta de los fans a los nuevos temas, ni mucho menos, sino que “el buen entendimiento entre los fans del bluegrass y yo es mútuo y continúa creciendo. Los fans del bluegrass son gente muy entendida en música, que conocen perfectamente lo que les gusta y lo que no, igual que la mayoría de aficionados al country o al formato Americana. Espero seguir teniendo ese pequeño rinconcito entre sus gustos por mucho tiempo!”. Pam Gadd comenta que, por el momento, “no he recibido más que felicitaciones por el nuevo material. Los fans me han comentado que las canciones alegres les ponen de buen humor, y que las más profundas y maduras les llegan a lo más profundo del corazón, sobretodo a la gente que pasa por momentos difíciles en su vida. Sin embargo, era consciente de que no quería que el álbum tuviera una dominante tan seria y pesimista, de forma que equilibré la tendencia incluyendo un buen número de temas rápidos y divertidos”.

Tanto “The time of our lives” como “Turtle wings” están repletos de excelentes músicos, sin duda los mejores entre los mejores. En el nuevo trabajo de Pam Gadd encontramos a nombres como Marty Stuart, Randy Scruggs, Glen Duncan o Rob Ickes, entre otros. Pam Gadd comenta que “hablé con mi co-productor, Billy Troy, sobre este tema de los músicos de sesión y de la importancia que podían tener en el resultado final. Ya había trabajado con Randy Scruggs cuando produjo algunos temas de mi anterior grupo, Wild Rose, y aparte de ser también un excelente músico sabía que le gustaba mi música. A Marty Stuart le conocía también de mi época de Wild Rose y todo el mundo sabe de su inmenso talento musical. Sobre Glen Duncan, soy una gran fan suya, especialmente por su trabajo con Larry Cordle and Lonesome Standard Time, que creo que son una de las mejores bandas de bluegrass de la actualidad. A Rob Ickes decidimos incorporarlo al proyecto por su dinamismo y capacidad de innovación con el dobro, y estoy realmente encantada con lo que ha aportado al sonido del álbum.” La colección de nombres de “Turtle wings” tampoco tiene desperdicio, ya que aparecen nombres como Tim O’Brien, Jerry Douglas o Stuart Duncan. Valerie Smith comenta que, junto con el productor Alan O’Bryant, “decidimos utilizar los músicos que creíamos que mejor se podían adaptar a las canciones y al proyecto. Creo sinceramente que una parte del éxito en cualquier actividad se debe en la capacidad del individuo, por lo que escogimos a los músicos que pensamos que mejor rendimiento podían dar. Por la misma razón, en algunos temas utilicé a los miembros de mi banda, Liberty Pike, ya que son músicos jóvenes obstinados en mejorar y en dejar huella en el bluegrass. No hay que decir que estoy muy satisfecha del resultado conseguido”.

El proceso de elaboración y selección del material está también muy cuidado. Valerie Smith comenta que “me lleva 2 o 3 años el escoger las canciones para un proyecto. Todas las canciones tienen que encajar para formar una imagen completa de lo que intento transmitir con él. Escucho cientos de canciones antes de tomar una decisión sobre cuáles van a formar parte del álbum. También me fijo mucho en las letras, que tienen que encajar en mi personalidad o bien contar una buena historia. Sobre el material propio, mi marido Kraig y yo seguimos escribiendo canciones y sólo incluímos en los proyectos aquellas que generan una respuesta positiva entre la audiencia y, sobretodo, en Alan O’Bryant. Si una canción recibe un solo comentario negativo, queda automáticamente descartada”. Pam Gadd, en cambio, y como es habitual en ella, se ha centrado más en su propio material para forjar este “The time of our lives”: “Creo que este proyecto tiene un toque más personal que mi anterior disco y ello se debe a que estoy en una fase más reflexiva pero a la vez apasionada de mi vida. Ahora me siento más segura para intentar ser yo misma, mostrar mis sentimientos e intentar llegar a los corazones de los demás. Estoy muy satisfecha de haber encontrado un sello (OMS Records) que se ofreciera para editar este material.”

Tanto Pam Gadd como Valerie Smith son conscientes deel gran momento que vive el bluegrass, un género por el cual se han interesado últimamente artistas como Steve Earle, Jim Lauderdale o Dolly Parton. Según Pam Gadd, “Creo que el bluegrass es actualmente mejor comprendido y que la gente se ha dado cuenta de que se trata de un género fascinante, lleno de sentimiento y también divertido. Las colaboraciones de estos artistas han sido muy importantes para su reforzamiento en los últimos tiempos, ya que han traído nuevo público al género. Sin embargo, no quiero olvidarme de la gente que hace unos años apostó por la innovación y que sacó al bluegrass del estancamiento y de la redundancia en que estaba cayendo, como Bobby y Sonny Osborne, la segunda generación de Seldom Scene y The Country Gentlemen. Por lo que respecta a la actualidad, creo que el álbum “Little Sparrow” de Dolly Parton es, en mi opinión, el mejor álbum editado este año. Cómo me gustaría que Dolly grabara alguna de mis canciones!”. Valerie Smith, por su parte, añade que “Dolly Parton, Steve Earle y Jim Lauderdale han despertado en el público un interés por la música de Ralph Stanley, Del McCoury y otras leyendas del bluegrass. El bluegrass siempre ha sido un género muy competitivo y sacrificado, con artistas de un gran nivel. Como artista yo intento hacerlo lo mejor posible y ser muy honesta sobre mi música. En vez de competir, siempre intento aprender de los artistas que admiro a nivel musical”.

Finalmente, Pam Gadd y Valerie Smith nos cuentan sobre su programa de actuaciones en directo como soporte a sus respectivos álbumes. Pam Gadd aún se acuerda de España y de su actuación en el Jambalaya a finales de julio de 1998: “Me gustaría volver a España para actuar, pero de momento me tengo que conformar con algunos festivales en los Estados Unidos y con actuaciones en Nashville en clubes para cantautores. Últimamente no he podido realizar demasiadas actuaciones a causa de la enfermedad primero, y muerte después, de mi padre. No obstante, tengo montones de nuevas canciones y estoy realmente deseosa de mostarlas a mi público, incluído el español.” Valerie Smith, por su parte, tiene previsto estar en Europa este otoño: “Este año tengo previstas montones de actuaciones en los Estados Unidos y en otoño estaré en Alemania. Espero poder llevar mi música a España pronto. Aquellos que deseen saber el calendario de actuaciones pueden visitar mi página web http://www.valeriesmithonline.com

Esta es la actualidad de dos de las nuevas artistas femeninas del bluegrass, un género minoritario pero que atraviesa un gran momento tanto creativo como comercial. Los nuevos álbumes de Pam Gadd, “The time of our lives”, y Valerie Smith, “Turtle wings”, así lo atestiguan. Esperamos que sus deseos se hagan realidad –y los nuestros también- y las podamos ver actuar pronto en España.
 

The Ecclectic Corner

Nancy Apple: Outside the lines
Sean Watkins: Let it fall
Carl Jackson: Songs of the South
Valerie Smith: Turtle wings
The Hackberry Ramblers: Cajun boogie
The Hackberry Ramblers: Deep water
Lisa Haley & The Zydekats: Waiting for the sky
Bianca DeLeon: Outlaws and lovers
Rick Shea: Sawbones
 

Empezamos este rincón ecléctico con un álbum que por cuestiones de espacio se nos quedó en el tintero en el pasado número de la revista Jambalaya. Se trata del segundo álbum que edita en formato compacto una cantautora residente en Memphis, Tennessee, y de nombre Nancy Apple, una artista de honky-tonk que mezcla con enorme gusto y talento el country clásico con algunas gotas de rockabilly, estilo que algunos han calificado como retro-twang (http://www.nancyapple.com). Su nuevo trabajo “Outside the lines” demuestra claramente cuales son sus influencias (Loretta Lynn, Dolly Parton, Wanda Jackson) y de momento está entusiasmando a fans y críticos hasta tal punto que alguno de ellos, como el DJ Eddie Russell, no duda en afirmar que “este álbum tiene suficiente energía como para poner al rojo vivo a Texas y Tennessee a la vez”. El álbum contiene 14 excelentes temas a caballo entre los estilos mencionados, entre los que destacan “If money’s the root of all evil”, “My exercise program”, “You’re the reason”, “Small town blues”, “Time for you” y el tema en directo “Truck driver’s woman”. Además de música, el CD contiene otro excelente tema en vídeo para degustar en el ordenador personal “Angel Fire alot“, así como las letras de las canciones y la biografía de esta artista, Nancy Apple. Sin duda, todo un hallazgo.

Siguiendo con la tradición de esta sección, ahora toca hablar de las novedades de Sugar Hill Records (http://www.sugarhillrecords.com), que estos últimos dos meses se han centrado en el álbum en solitario del guitarrista de los Nickel Creek, Sean Watkins, y del nuevo trabajo del conocido compositor, cantante y multiinstrumentista Carl Jackson. A pesar de que el año 2000 fue realmente agitado –por exitoso- para los Nickel Creek, el jovencísimo Sean Watkins aún encontró tiempo para escribir y compilar el material que forma parte de su debut en solitario, un álbum titulado “Let it fall”. Se trata de un disco enimentemente acústico en el que se mezclan estilos como el bluegrass, el folk y el jazz, y en el que Sean Watkins demuestra su creatividad musical y su talento interpretativo junto a gente como Jerry Douglas, Stuart Duncan o sus compañeros de aventura en Nickel Creek, Chris Thile y su hermana Sara Watkins. Un álbum realmente recomendable para los que disfruten con el virtuosismo y preciosismo musicales.

En cambio, el nuevo álbum de Carl Jackson, “Songs of the South” no incluye ningún nuevo material, sino que se trata de una reedición en formato CD de algunas de las piezas que formaron parte de sus trabajos “Banjo man” (1980) y “Songs of the South” (1982), seleccionadas por Jim Mills, el banjista de los Kentucky Thunder de Ricky Skaggs. En estas grabaciones colaboraron en su momento músicos tan legendarios como Emmylou Harris, Vassar Clements, Marty Stuart, el desaparecido Keith Whitley y, como no, el ubícuo Jerry Douglas. En resumen, bluegrass clásico y de primera calidad (“Earl’s Breakdown”, “John Henry”, “You are my flower”, “The lonesome river” o “Keep on the sunny side”) es lo que se ofrece en esta revisión del material de la primera época de la carrrera musical de Carl Jackson, un personaje que fue el ganador del Grammy al mejor álbum de bluegrass en 1991 por “Spring training”, disco en el que colaboraban John Starling & The Nash Ramblers.

Continuando con el bluegrass cabe destacar también el segundo trabajo de una de las más destacadas nuevas vocalistas femeninas. Se trata de Valerie Smith (http://www.valeriesmithonline.com), una vocalista de Holt, Missouri, que ya sorprendió en 1998 con su espléndido álbum de debut, “Patchwork heart”, un trabajo producido por Alan O’Bryant (Nashville Bluegrass Band) y en el que participaron músicos tan reputados como (sí, otra vez!!) Jerry Douglas, Ronnie McCoury, Stuart Duncan, Charlie Louvin, Kathy Chiavola o Claire Lynch, entre otros, y en el que lucieron sobremanera las composiciones de Gillian Welch (“Red clay halo”), Sarah Majors (“Lonesome midnight train”, “My heart won’t let your memory go away”, “Summer’s last dance”), Gretchen Peters (“Greener pastures”, “Life’s rough and rocky road”) y la propia “Bittersweet”. Su nuevo álbum, editado a finales del año 2000, se titula “Turtle wings”, está también producido por Alan O’Bryant y estilísticamente es una continuación del anterior “Patchwork heart”, con temas que oscilan entre el bluegrass y el country acústico. Continúan los grandes nombres entre los músicos de estudio (Jerry Douglas, Stuart Duncan, Bryan Sutton, Rob Ickes, Missy Raines), aunque en algunos temas empiezan ya a aparecer los excelentes músicos de su banda de directo, Liberty Pike, formada por Travis Alltop, Sheila Wingate, Andy Leftwich y Allen Watkins. La selección de canciones continúa siendo impecable y el álbum empieza con el ya cuasi-clásico “I feel the blues moving in” de Del McCoury, seguido de “Oh mandolin”, donde Valerie Smith canta a dueto con Tim O’Brien. Otros grandes temas son “Big ol’ train”, de Kimmie Rhodes, las dos composiciones de Sarah Majors, “Times like these”, “Someday came today”, el tema de Tom Roznowski “Turtle wings” y las dos composiciones propias, “Sweeter field of clover” y “Hand me down”. En resumen, y al igual que el disco de debut “Patchwork heart”, este nuevo trabajo de Valerie Smith, “Turtle wings”, es un gran álbum que hará las delicias de los que gusten de descubrir nuevos talentos.

Y del bluegrass pasamos a la música originaria de las marismas de Louisiana: el cajun y el zydeco. De este estilo musical nos han llegado recientemente tres álbumes, que aunque no sean novedades, sí que vale la pena comentar y divulgar. Dos de ellos corresponden a las dos últimas grabaciones –hasta el momento, porque parece ser que aún tienen cuerda para rato- de la que sin duda debe ser la banda más veterana que existe en cualquiera de los géneros musicales que uno pueda imaginar: The Hackberry Ramblers (http://www.lsue.edu/acadgate/music/hackberry.htm). Formados en 1933 en la zona francófona de Louisiana por el violinista Luderin Darbone y el acordeonista Edwin Duhon (aún hoy líderes de la banda a sus 80 y tantos años), The Hackberry Ramblers tuvieron sus primeros éxitos en 1936 con temas como “Jolie Blonde” o “Wondering, wondering”. Después de las muchas décadas de actividad, The Hackberry Ramblers son actualmente un sexteto que ha ido enriqueciendo su estilo cajun con toques de western swing, swamp-pop, rock & roll y country clásico, lo que les convierte en auténticos pioneros de mucha de la música de raíces de Louisiana. Sus dos últimos trabajos son “Cajun boogie” (1993) y “Deep water” (1997) y son dos perfectas demostraciones de su variedad estilística, de su calidad musical y de lo profundo de sus raíces cajun.

En “Cajun boogie” encontramos clásicos como el propio “Hackberry Ramblers’ Theme Song”, “Grand Texas”, “Old pipeliner”, “I’ll be there”, “Sitting on top of the world”, “Beaumont Rag” y los temas propios “Une piastre ici, une piastre la bas”, “Dancing with a broken heart” o “Crowley Waltz”, y colaboraciones como las de Rodney Crowell o del fundador de Beausoleil, Michael Doucet, que sirven para poner la guinda de modernidad a un conjunto que tiene el mérito de sonar a “viejos tiempos” a pesar de utilizar las más modernas técnicas de grabación. El más reciente “Deep water” recibió una nominación a Grammy y sigue la misma tendencia que su anterior trabajo: fusión sin complejos de los más diversos estilos musicales, colaboradores de lujo (Rodney Crowell y Michael Doucet de nuevo, además de Marcia Ball y Jimmie Dale Gilmore), y mezcla de versiones temas clásicos (“Deep water”, “J’étais au bal hier soir”, “C.C. Rider”, “Frankie and Johnny” o “Proud Mary”) con temas propios de estilo íntegramente cajun, como “Ma chère ‘tite fille”, “Faut pas tu brailles” o “The little piece of paper”). Sin duda, dos excelentes e interesantes trabajos que de alguna forma resumen la actividad de una banda que sigue siendo historia viva de la música americana.

Siguiendo con este estilo musical y también en 1997 aparecía un trabajo firmado por la violinista Lisa Haley y su banda, The Zydekats, titulado “Waiting for the sky” (http://www.bluefiddle.com), el segundo en la carrera de esta artista de Carson, California, que con su música recoge comentarios como los del propio rey del Zydeco, Clifton Chenier, quien comenta “That girl plays as good as a man!". A pesar de su origen californiano, Lisa Haley & The Zydekats desprenden toda la energía del cajun y del zydeco y, según cuentan crónicas, su directo es sencillamente demoledor. El álbum empieza con un vibrante tema propio, “Don’t you tell your mother” y sigue por los caminos de la música franco-americana con otras composiciones de Lisa Haley como “Genevieve”, “Waiting for the sky to fall”, “Mr. Leonard”, “Mudbug” y la preciosa balada que cierra el álbum, “Louisiana”. Entre las versiones de clásicos del género cabe destacar “Mardi gras”, “Crawfish song” y “Mon cher”, aunque la verdadera sorpresa del álbum la da la versión cajun del tema “Trouble” de Cat Stevens.

Situándonos geográficamente algo más al oeste llegamos hasta el legendario estado de Texas, desde donde llega Bianca DeLeon, una cantautora originaria de Corpus Christi que debuta con un disco titulado “Outlaws and lovers” y que, por la extraordinaria calidad de sus composiciones, merecería un amplio reconocimiento (http://www.biancamusic.com/biancamusic.html). Desde la contraportada del álbum el biógrafo de Townes Van Zandt, Robert Earl Hardy, describe perfectamente la sensación que deja este trabajo de Bianca DeLeon: “Lo que Springsteen representa para las calles de New Jersey, lo que Lucinda Williams significa para las zonas pantanosas y las carreteras secundarias del delta del Mississippi, Bianca lo es para la región tejana fronterera con México”. Efectivamente, las canciones incluídas en “Outlaws and lovers” capturan perfectamente la esencia de las gentes y del paisaje tejano, y los extraordinarios músicos austinitas que participan en el álbum (ahí es nada, Joe Ely, Redd Volkaert, Gene Elders, Joel Guzman, Marty Muse, Erik Hokkannen, Marvin Dykhuis, Teye, Lee Ann Atherton y los miembros de Stop The Truck, Steve Carter y Wally Doggett, entre otros) se encargan de darles una vida de la que pocas grabaciones disfrutan.

Bianca DeLeon es una excelente compositora, reconocida por colegas como Guy Clark, Eric Taylor o Fred Koller (autor del clásico “Lone Star State of Mind”, un éxito en la voz de Nanci Griffith) gracias a temas tan exquisitos como “I’d rather miss Texas”, con el que se inicia el álbum, “San Antonio Express”, “Smuggler’s moon”, “Si me recuerdas”, “Can’t fool and old fool” o “Merle”, siendo destacables también las versiones de “Waitin’ round to die” de Townes Van Zandt o de “Mr. Whiskey” del anteriormente citado Fred Koller. Si la voz de Bianca DeLeon fuera como la de Heather Myles, Danni Leigh o Joni Harms –que, por desgracia no lo es- estaríamos ante un álbum que iba a hacer historia en los anales del country femenino. Sin embargo, la calidad del resto de facetas es tan abrumadora que éste se termina convirtiendo en un detalle de menor importancia. En resumen, un disco para saborear a fondo e impregnarse de las mejores esencias tejanas.

Y terminamos esta sección con el álbum de un californiano llamado Rick Shea. A buen seguro que su nombre será reconocido rápidamente por los fans de Dave Alvin (quien visitó Barcelona hace bien poco), ya que es el excelente guitarra solista de su banda. Rick Shea, además, ya había acompañado con anterioridad a otros grandes nombres como de la música country y americana, como Heather Myles, Kathy Moffat o Chris Gaffney. Después de 20 años de carrera como músico de estudio y de directo, Rick Shea ha grabado su cuarto álbum en solitario, titulado “Sawbones” (http://www.aimrecording.com), en el que demustra también su talento como compositor y cantante –excelente voz para cantar country, profunda y clara-, y en el que ofrece una remarcable variedad estilística, a caballo del roots-rock, country, folk, folk-rock, bluegrass y blues. El álbum no tiene desperdicio y está repleto de buenas canciones, como “Black-eyed girl”, “Magdalena”, “Lonesome canonball”, “Deep within the well”, “Walkin’ to Jerusalem”, “Emperor of the North”, “A bend in the river”, “Sawbones” y la versión del clásico de Bill Anderson, “Saginaw, Michigan”. A destacar las colaboraciones de Dave Alvin y Kathy Moffat (no podían faltar!), así como la participación de músicos de gran calidad, como Brantley Kearns al fiddle y mandolina, Wyman Reese a los teclados o Don Heffington a la percusión. Un gran álbum repleto de excelente música americana de raíces.
 

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