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Número 10 - Noviembre/Diciembre 00
Entrevista con The Brooklyn Cowboys
Novedades del otoño
Entrevista con The Brooklyn Cowboys
Brooklyn Cowboys, algo más que cowboys de ciudad
New York City.
Año 2000. No parecen ni el lugar ni la fecha más adecuados
para que de ahí salga una buena banda de country, y mucho menos
de corte californiano. Y si encima resulta que su mayoría de componentes
son músicos veteranos, alejados de la estética del country
actual para teenagers, pues ya las posibilidades de triunfo parecen remotas.
Sin embargo, bien es sabido que las apariencias engañan, y para
probarlo ahí están The Brooklyn Cowboys, una de las grandes
y agradables sorpresas del año con su espléndido disco de
debut, "Doin' time on Planet Earth" en la independiente Leap Records.
Pero, quienes son The Brooklyn Cowboys y cuáles son sus orígenes? Como su nombre indica, The Brooklyn Cowboys es una banda que tiene su origen en Brooklyn y que está formada por siete miembros: Walter Egan (guitarra eléctrica, voz solista y una de las almas del grupo, conocido por sus cinco álbumes en solitario y, sobretodo, por ser el compositor de "Hearts on Fire", el tema que cantaron a dueto Gram Parsons y Emmylou Harris ya hace sus buenos años); Buddy Cage (pedal steel-guitar y ex-miembro de New Riders of the Purple Sage); Supe Grande (bajo y ex-miembro de Ozark Mountain Daredevils); Michael Webb (teclados, ex-miembro de las bandas de Stacy Earle y Neal Coty); Joy Lynn White (guitarra acústica y voces, una artista con carrera propia gracias a álbumes como "Between Midnight & Hindsight" y "Wild Love"); y Fredrough "Fredro" Perry (batería y la otra alma del grupo).
The Brooklyn Cowboys se formaron en 1996, cuando el cantante, compositor y guitarrista Walter Egan conoció al batería Fredro Perry. Egan tenía un puñado de canciones que grabar y encontró en Perry al colaborador que necesitaba para ello. Las sesiones de grabación fueron tan bien que pronto empezaron los ensayos para poner en marcha a un grupo que las pudiera interpretar en directo. La primera elección del nombre del grupo fue The Flatbush Cowboys, pero una acertada y oportuna propuesta de Perry hizo que se cambiara al ya definitivo -y mucho más comercial- The Brooklyn Cowboys. Con nuevo nombre y también con su nuevo steel-guitar, Buddy Cage, pronto empezaron a girar con gran éxito por el circuito de clubes country-rock del noreste, hasta que en verano del 97, y harto de la agitada vida en la gran ciudad, Walter Egan decidió trasladarse a un lugar mucho más tranquilo como Nashville.
Pero lejos de abortar la carrera de The Brooklyn Cowboys, el cambio de residencia de Walter Egan les dio el empuje definitivo. Fredro Perry y Buddy Cage le siguieron y allí incorporaron al resto de miembros de la formación actual: Supe Granda, Michael Webb, y finalmente, ya con el disco casi terminado, a Joy Lynn White. Sin embargo, las estrellas no acabaron aquí, ya que en la grabación del álbum también participaron el violinista Vassar Clements, el guitarrista de la banda de Merle Haggard, Redd Volkaert, y el vocalista Brian Waldschlager, todos ellos bajo la dirección del productor Al Perkins, un virtuoso de la steel-guitar y del dobro, conocidísimo por sus colaboraciones con the Flying Burrito Brothers y Gram Parsons, entre muchísimas otras.
"Doin' time on Planet Earth" ha tenido una acogida sensacional por parte de crítica y aficionados, que literalmente se han volcado con la banda. Según cuentan Fredro Perry y Walter Egan en exclusiva para JAMBALAYA, "Ya intuíamos que el disco iba a ser bien recibido desde que se puso a la venta, ya que ese mismo día teníamos 100 nuevos e-mails y al día siguiente 65 más, todos ellos de aficionados entusiasmados con el álbum. Desde entonces no hemos parado de recibirlos y nuestra página web (http://www.brooklyncowboys.com) ha recibido 40.000 visitas desde Noviembre de 1999. Hemos contabilizado que el 97 % de las críticas en medios de comunicación especializados han sido extremadamente favorables, y además hemos llegado a la posición #12 de la lista Gavin Americana. El disco también ha sido programado en más de 200 emisoras sólo en los USA". No es que este éxito fuera esperado por Egan y Perry, pero casi. Según afirma Fredro Perry, "Habría tenido una gran decepción si no hubiera sido bien recibido, ya que pusimos todo nuestro empeño en hacer el mejor CD posible". Walter Egan añade su propia valoración: "En un principio, nuestra ambición pasaba sencillamente por hacer un disco del que los miembros del grupo estuviéramos satisfechos. Sin embargo, tengo que reconocer que el resultado final, una vez finalizadas las mezclas, me impresionó enormemente por su calidad y su frescura. Entonces pensé que este disco podía agradar a un público muy amplio si se le ofrecía la oportunidad de escucharlo."
La difusión de "Doin' time on Planet Earth" ha llegado sobretodo a través de los medios de comunicación, principalmente emisoras de radio, que cubren el formato Americana, ese cajón de sastre en el que se encuentra desde el country que es demasiado country para las grandes discográficas de Nashville, al bluegrass, pasando por el western-swing, el country-rock o el folk, por poner algunos ejemplos. Fredro Perry lo define perfectamente: "Es el formato sin-formato". "Estoy muy contento por la aparición del formato Americana, ya que ofrece una plataforma de soporte para el tipo de música que nos gusta tocar. Sólo nos queda desear que continúe creciendo y que llegue a más y más gente", añade Walter Egan. Según Fredro, "Hoy en día se llama Americana a todo aquello que tiene raíces, musicalmente hablando, y que no encaja en ningún otro formato. Yo estoy en contra de los formatos y de las etiquetas, aunque hay que reconocer que en este caso su aparición ha sido muy positiva, ya que ha permitido que este tipo de música pudiera seguir siendo escuchada."
El álbum contiene 13 canciones, todas ellas de gran calidad, y algunas como "Californ'", bellísimas, en la tradición de las mejores baladas country. La mayoría de composiciones corresponden a Walter Egan o a Fredro Perry, habitualmente en solitario, aunque destacan "Carolina calypso", un tema inédito hasta el momento y co-escrito por el mítico Gram Parsons y Walter Egan, y el ya mencionado "Hearts on fire", originalmente incluído en el legendario álbum "Grievous angel" de Gram Parsons y compuesto por el propio Walter Egan y Tom Guidera.
El disco empieza con un medio tiempo, "You and I and the July moon", y avanza con dos temas de gran dinamismo, como "Jukebox girl" y "Boundless love", a los que sigue el que a mi entender es el mejor tema del álbum -y por extensión una de las mejores canciones del año-, "Californ'". El estribillo reza así: "Californ-ya, Californ' - Your golden coast and your skies so blue / Yeah for a while you made my dreams come true", todo ello decorado con los lamentos de la steel guitar y del fiddle y con un suave telón de teclados simulando un acordeón. Así de sencillo y así de bonito.
El ritmo del álbum vuelve a progresar con un medio tiempo, "Reachin' for the sky", y con el rock' n 'roll de corte clásico "Wishful drinkin'", para después ofrecer la sublime "Hearts on fire", con una Joy Lynn White en el papel de Emmylou Harris. A continuación llega la gran sorpresa del álbum en forma de tema inédito de Gram Parsons, "Carolina Calypso", un country-rock en la línea de lo que es la obra de Gram Parsons - calidad ante todo. Entrando ya en la recta final del ábum tenemos a tres temas country como "Learn how to love me", "Exquisite torture", y "(I'm a) Burnin' bridge", y a dos piezas a ritmo de rock' n' roll como "Headin' for home" y "What the ....??!!!". Un final electrizante para un álbum indispensable.
En cuanto al álbum de debut de The Brooklyn Cowboys, Walter y Fredro tienen también sus temas favoritos. Así, el primero destaca que "es difícil escoger un sólo tema, de manera que señalaré cuatro: "Californ'", "Reachin' for the sky", "Carolina Calypso" y "Exquisite torture". Ah sí, y "Headin' for home", me olvidaba!". Las preferencias de Fredro, en cambio, van hacia "Learn how to love me". Ambos coinciden en que el público aún no ha escogido canción favorita, y que la respuesta entusiasta es unánime con todas ellas.
The Brooklyn Cowboys son una banda poco habitual, una equilibrada mezcla de veteranía y juventud. Cierto es que el papel preponderante corresponde a los veteranos, pero Fredro Perry no se olvida de sus discípulos: "Brian Waldschlager, Michael Webb y Joy Lynne White son tres nombres importantes de la escena actual de la música country aternativa y Americana. Ellos nos dan la frescura necesaria y suponen el contrapunto a la admiración por nuestras raíces musicales que provienen de los músicos más veteranos. Esta equilibrada combinación es nuestra aportación a la música country actual". Walter Egan añade que en el álbum se palpa "el sincero afecto por el tipo de música country con la que crecimos y que hoy en día se echa tan a faltar en tantas grabaciones supuestamente country. Por ello, Fredro y yo formamos esta banda, para hacer el tipo de música que ambos amamos: un country-rock en la línea de The Byrds, The Flying Burrito Brothers y Buffalo Springfield." Fredro Perry se adentra algo más en el análisis de sus influencias: "Como compositor, he escrito música de muchos estilos, aunque la mayoría ha sido rock 'n 'roll y country. Siempre he considerado que Hank Williams, Merle Haggard, George Jones y unos pocos más artistas country están al mismo nivel que personajes con un reconocimiento mucho más amplio como Bob Dylan, John Lennon y Mick Jagger. A pesar de ser de una generación distinta, a este grupo también pertenece Gram Parsons."
La veneración de los miembros de The Brooklyn Cowboys por la música de Gram Parsons, al igual que multitud de aficionados de todo el mundo, tiene sus razones. "Gram Parsons rompió las barreras entre el country, el rock, y el rhythm & blues. Modernizó el country sin que perdiera sus raíces y consiguió que fuera accesible a los jóvenes rockeros", explica Fredro Perry. Walter Egan se extiende mucho más en su valoración: "Para algunos que le conocieron, Gram Parsons era simplemente un borracho y un niño rico mal criado. Pero para muchos otros, sus canciones y su voz representaban una conexión con sus propios deseos, obsesiones y miedos, y para ellos Gram continúa siendo aún hoy una fuente de inspiración. Yo he sido un fan de su música desde la primera vez que escuché el disco de The Byrds "Sweethearts of the Rodeo". Me cautivaron su voz, vulnerable y humana, y su respeto por la vieja música country sentimental, aunque también encontré interesantes su vertiente psicodélica y su pasión por la música rock. Su trágica historia y su martirio en el altar de la autodestrucción y del fracaso comercial han sido una referencia constante para muchos de los artistas que en nuestro ser tenemos una vertiente sensible y romántica, profundamente humana".
Una de las preguntas que más veces han tenido que contestar The Brooklyn Cowboys desde la aparición del disco es la de por qué una estrella como Joy Lynn White no canta ningún tema en solitario. Sin embargo, todo tiene su explicación. "En un principio, ella se unió al proyecto para tocar la guitarra acústica rítmica, aunque al final se optó por incorporar también su magnífica voz a la grabación en forma de armonías vocales. Joy Lynn llegó cuando ya casi todo el material estaba grabado, de manera que no había opción para que participara como voz solista. Si en el futuro pudiéramos contar con ella como miembro estable de la banda, no hay duda de que tendría un papel mucho más destacado y que sería la voz solista en varios temas", comenta Walter Egan. Fredro Perry coincide totalmente con su colega: "Si Joy Lynn está en el próximo álbum es seguro que la animaremos para que cante como solista en algunas canciones, aunque no sabremos si podemos contar con su participación hasta que llegue el momento, ya que ella también tiene sus propios proyectos artísticos y puede haber dificultades de disponibilidad y de calendario. Lo que sí es seguro es que continuaremos contando con invitados ilustres en nuestros futuros discos."
Lo de hablar de futuros discos a estas alturas no es ninguna entelequia. De hecho, según apunta Fredro Perry "el material ya está casi todo escrito", aunque Walter Egan le corrige: "Tenemos canciones para los dos siguientes álbumes y aún seguimos escribiendo nuevos temas". Lo que sí tienen claro, sin embargo, es que no entrarán en el estudio de grabación para grabar el segundo álbum hasta que hayan terminado las actuaciones, algo que esperan que se produzca dentro de medio año, más o menos. Es de suponer que la reacción del público continuará siendo entusiasta, como lo fue ya en su época neoyorkina: "Allí no nos fue difícil triunfar, en absoluto. Tenemos un directo potente y en New York a la gente le gusta este tipo de música que incorpora influencias de música country", comenta Fredro Perry.
Esta es la actualidad de una de las bandas sorpresa del año,
The Brooklyn Cowboys, y su fantástico disco "Doin' time on Planet
Earth", un álbum que a buen seguro formará parte de bastantes
Top 10 de las revistas especializadas cuando dentro de poco hagan un repaso
de lo que ha deparado este 2000. Un consejo: ponedlo en la lista a los
Reyes Magos.
Sonny Landreth: Levee town
Austin Lounge Lizards: Never an adult moment
Mollie O'Brien. Things I gave away
Allison Moorer: The hardest part
Tarbox Ramblers: Tarbox Ramblers
Merle Haggard: If I could fly
Steve Young: Primal young
Pee Wee King: Pee Wee King's Country Hoedown
Governor Jimmie Davis: Louisiana
Hank Penny: Crazy rhythm: The Standard Transcriptions
Tom Morrell & The Time-Warp Tophands: Win, place
and show
Craig Chambers: West by Southwest
Davey Davis: Hard tellin'
The Shakin' Apostles: Too hot for snakes
Kieran Kane & Kevin Welch: 11/12/13
Siguiendo con la tónica ya apuntada en los meses anteriores, la producción de los principales sellos americanos dedicados a la música de raíces en sus más variadas formas continúa con sus dos características definitorias: variedad y calidad. Vamos a hacer un repaso de algunos los trabajos más interesantes que hemos podido escuchar en los últimos meses.
En primer lugar, un trabajo que puede marcar una época y situar a su protagonista en un ámbito de popularidad mucho mayor del que actualmente goza. Se trata del nuevo disco del maestro de la slide guitar Sonny Landreth (http://www.sonnylandreth.com), quien acaba de lanzar su tercer trabajo, el primero en Sugar Hill Records (http://www.sugarhillrecords.com), un disco titulado "Levee town". Después de haber crecido, musicalmente hablando, de la mano del cantautor John Hiatt y del artista de zydeco Clifton Chenier, con quienes tocó la guitarra en sus respectivas bandas, Sonny Landreth parece haber encontrado su propio estilo, a medio camino del rock y blues, aunque con fuertes influencias del cajun y zydeco. El álbum contiene 12 temas de gran calidad, todos compuestos por el propio Sonny Landreth e interpretados con solvencia por su banda, en la que además colaboran músicos tan reputados como Stephen Bruton, Michel Doucet, John Hiatt, Herb Pedersen o Bonnie Raitt, entre otros. El diseño del CD y del librito que lo acompaña también están cuidadísimos y seguramente configuran una presentación que seguramente estará entre las diez mejores del año en cualquier estilo musical. Sin duda, una joya.
Siguiendo con las novedades en Sugar Hill, cabe destacar también el nuevo álbum the una de las bandas más irreverentes del panorama country, los Austin Lounge Lizards, titulado "Never an adult moment". Después de que este mismo sello editara en 1998 su disco "Employee of the month" y de que recuperara en 1999 sus cuatro primeros álbumes ya descatalogados en Watermelon Records, ahora se culmina la avalancha con este nuevo trabajo recién salido del horno. Los Austin Lounge Lizards siguen con su peculiar estilo, compuesto por una mezcla de country, western y bluegrass, sólidas armonías vocales, virtuosismo musical y, especialmente, unas letras irreverentes y divertidas. Si me permitíis un símil atrevido, los Austin Lounge Lizards serían los Huapachá Combo del country. Ideal para ir de fiesta.
Finalmente, también en el sello de North Carolina se ha editado el nuevo disco de Mollie O'Brien, hermana del genial músico/cantante/compositor/intérprete Tim O'Brien, ex-líder de los Hot Rize y con una sólida carrera en solitario en la década de los 90. Mollie O'Brien ha estado siempre a la sombra de su hermano, por lo que, a pesar de su calidad, sus varios trabajos nunca han gozado del nivel de reconocimiento que merecían. Sin embargo, desde su álbum de 1998, "Big Red Sun", donde realizaba imaginativas versiones de temas de Lucinda Williams, John Hiatt, Steve Goodman y Chuck Berry, la carrera de Mollie O'Brien parece haber ganado un empuje que seguramente va a consolidar con este nuevo trabajo, "Things I gave away", donde se atrave con éxito con estilos inéditos hasta ahora en su carrera, como el blues o el jazz. Un disco progresivo y mayoritariamente acústico, que debería ser bien acogido por los amantes de la música elegante y bien elaborada, sin preocupaciones por las etiquetas de estilo.
Del material editado recientemente por las grandes discográficas destaca el segundo trabajo de la que posiblemente es la más completa artista femenina del country actual, Allison Moorer (http://www.allisonmoorer.com). La hermana de Shelby Lynne no es sólo una de las muchas caras bonitas que asoman a la ventana del country oficial, sino que es una artista con mayúsculas, que escribe sus propias canciones -y muy bien, por cierto-, que toca la guitarra acústica, que tiene una voz clara y aterciopelada y que encima respeta las raíces del country tradicional. Esperemos que este "The hardest part", la continuación del magnífico y disco de debut "Alabama song", funcione a nivel comercial, porque sería una pena ver como MCA se desprende de otro talento, cosa que ya ha hecho con Marty Stuart a principios de este año e hizo con Shane Stockton y Danni Leigh el año pasado. Un Marty Stuart que colabora tocando la mandolina en el tema que da título al álbum, junto a otros músicos de sesión ilustres como Buddy Miller, Richard Bennett o Harry Stinson que dejan su huella a lo largo del álbum. Era difícil mejorar o incluso repetir el nivel tan alto conseguido con "Alabama song", pero "The hardest part" también es un disco muy recomendable, con canciones tan bellas como la propia "The hardest part", "Day you said goodbye", "Best that I can do", "Think it over", o la que cierra el álbum, "Feeling that feeling again".
Cambiando de estilo y de sello, una de las novedades más interesantes de Rounder Records es el disco de debut de un cuarteto de Massachusetts, los Tarbox Rambers (http://www.tarboxramblers.com), quienes han grabado un memorable disco de country blues de lo más "terroso" y despojado. Temas clásicos de la música americana de inicios de siglo, como "Jack of Diamonds", "St. James Infirmary", "Columbus Stockade", "Jug Band Music", "The Cuckoo" o "Stewball" suenan nuevos y creíbles en manos de Michael Tarbox y sus Ramblers, al igual que los temas propios como "Third Jinx Blues" o "No Harm Blues". Mucha slide guitar y una voz rota y potente son las marcas de la casa.
Con 63 años a sus espaldas, 39 números 1 de country en su carrera y de vuelta de algunos reveses financieros en el último lustro, el legendario Merle Haggard vuelve al primer plano de la actualidad country con su nuevo disco, "If I could only fly" (http://www.merlehaggard.com). De forma similar a Johnny Cash con sus recientes grabaciones en American Recordings bajo la batuta del antiguo productor de los Red Hot Chili Peppers, Rick Rubin, Haggard ha aterrizado en Anti, una división del sello de punk-rock independiente Epitaph, desde donde ha editado un álbum que resume lo que ha sido su carrera: música country honesta, buenas canciones, variadas en estilos, y letras personalísimas y profundas. El álbum hará las delicias de los fans del cantante californiano y está grabado en su propio estudio de su casa en Palo Cedro, California, con un estilo intimista, casi minimalista, que lo hace ideal para ser escuchado relajadamente en los días grises y fríos del largo invierno. Una reflexión final: es de agradecer a Epitaph y a American Recordings la sensibilidad con la que han tratado a dos figuras legendarias de la música country, a pesar de ser sellos que se dedican a otros estilos muy distintos, dejándoles rienda suelta a su creatividad y sacando a flote la buena música que aún llevan dentro. El contraste de los sellos que basan su producción en la calidad con el intervencionismo comercial de las grandes discográficas de Nashville es cada vez más abrumador. Veremos qué pasará cuando a final de año se hagan los balances de ventas...
Siguiendo con veteranos, cabe destacar el nuevo trabajo del cantautor Steve Young, titulado "Primal Young" (http://www.steveyoung.net). Nacido en Georgia en 1942, Steve Young ha recorrido la vasta geografía americana dejando profunda huella en el camino con sus canciones y con su estilo, fuertemente enraizado en la tradición del cantautor pero con notables influencias de la música del sur de los USA. Igual que en el caso del nuevo álbum de Merle Haggard, este "Primal Young" de Steve Young es también un disco suave, relajado, donde cuentan más las letras y las texturas musicales que la cantidad de wattios consumidos en la grabación del mismo. "Primal Young" contiene 11 temas, de los cuáles 4 son composiciones propias, dos son tradicionales ("East Virginia" y "Little birdie") y el resto versiones, a veces realmente muy originales, de temas ya conocidos como "Lawdy Miss Clawdy", "Worker's Song (Handful Of Earth)", "Blackland Farmer", popularizada por Sleepy LaBeef, "The Year That Clayton Delaney Died" de Tom T. Hall, y "Sometimes I dream" de Merle Haggard.
El espíritu de revival continúa en una colección que bajo este mismo nombre edita desde Chicago el sello Bloodshot Records (http://www.bloodshotrecords.com), que permite descubrir las grabaciones originales de algunas figuras menos conocidas de la música country, aunque no por ello menos interesantes. Una de las últimas novedades de esta colección es el doble CD del recientemente fallecido Pee Wee King, "Pee Wee King's Country Hoedown", que contiene 51 temas grabados con su versátil banda, The Golden West Cowboys, con la que interpretaba un pulido western swing en la línea de Spade Cooley.
Otra novedad de esta colección es el álbum "Louisiana" de Governor Jimmie Davis, un personaje que gracias a su popularidad como cantante llegó a ser gobernador de Louisiana entre 1944 y 1948 en una primera etapa, y entre 1960 y 1964 en una segunda, con un notable resultado en su haber, especialmente en la primera. "Louisiana" es la banda sonora de una película del mismo nombre que se rodó en 1947 y en la que se contaba, de forma aún más idealizada si cabe, la historia de un Jimmie Davis que terminó su carrera como cantante de gospel, aunque sin olvidar nunca sus raíces country.
La tercera y última novedad se titula "Crazy rhythm: The Standard Transcriptions" y corre a cargo de Hank Penny, un temperamental pionero del western swing, nacido en Alabama y que fue el primero en llevar este estilo al este del río Mississippi en 1936 con sus Radio Cowboys. Su carrera prosperó en California, donde ya había una potente escena western swing gracias a Bob Wills y Spade Cooley, y donde se ganó una reputación de conseguir siempre para su banda a los mejores músicos con capacidad de improvisación, lo que llevó a sus actuaciones en directo y a algunas piezas casi al límite con el jazz (sólo hay que escuhar su tema "Progressive country music for a Hollywood flapper", con influencias de Count Basie y Stan Kenton). Penny y otro socio fundaron el mítico club de música country The Palomino, en North Hollywood, y en los 50 su actividad musical se trasladó a Las Vegas. 70 minutos de la mejor música de Hank Penny repartidos por 30 temas es lo que esta estupenda compilación nos ofrece.
El western swing es un estilo plenamente vigente en el año 2000, como se encarga de demostrar el ex-steel guitar de Bob Wills, Tom Morrell, y su sello discográfico, WR Records (http://www.westernswing.net). Él y su banda, The Time-Warp Tophands llevan editados 10 volúmenes de la colección "How the West was Swung", a través de la cual repasan la evolución del género junto a músicos legendarios como Leon Rausch, Don Edwards, Rich O'Brien o Tim Alexander. El volumen 10 lleva por título "Win, place & show" y en él se demuestra el porqué el western swing ha sido llamado también "el jazz del sudoeste". Otro artista de western swing que lleva ya cuatro álbumes en WR Records es Craig Chambers. Su último álbum se llama "West by Southwest" y en él se acompaña, cómo no, de Tom Morrell y sus Time-Warp Tophands, para deleitarnos con doce impecables versiones de clásicos como "Blue, bluebonnet lady", "Full moon of love", "Panhandlin'", "Adobe walls", "No way José" o "Nighttime on the desert". Al igual que en el resto de las producciones de WR Records tampoco falta en este álbum una sección de viento, lo que acentúa su sabor a swing y, a veces, incluso a dixieland. Indispensable para los que amen redescubrir las sensaciones musicales del viejo western swing puesto al día.
Algo de western swing, aunque también de country clásico, folk, bluegrass e incluso rock es lo que nos ofrece un personaje proveniente del estado de Vermont y llamado Davey Davis, conocido también como Brown Trout. Su álbum autoproducido "Hard tellin', not knowin'" tiene algunos momentos realmente brillantes, como el tema inicial "Love is here to stay", "One more April snow" o "Hang of the twang".
Y para finalizar, dos grabaciones en directo. La primera nos la ofrece un cuarteto de Austin que lleva por nombre The Shakin' Apostles (http://www.nonerds.com/krc) y que ha grabado su "Too hot for snakes" en el mítico Continental Club de la capital tejana. Como es norma de la casa, su propuesta consiste en un rock potente con ligeros matices country y basado principalmente en los temas compuestos por su líder Freddie Steady.
La segunda grabación corresponde al nuevo
álbum de Kieran Kane y Kevin Welch (http://www.deadreckoners.com),
titulado "11/12/13" y que recoge 14 temas del magnífico duo de cantautores
americanos. El álbum fue grabado los días 12 y 13 de noviembre
en otro local llamado Continental, aunque esta vez en Melbourne, Australia.
Kane & Welch van alternando sus mejores composiciones sin otro acompañamiento
que sus guitarras y mandolinas y demuestran que no sólo saben escribir,
tocar y cantar canciones, sino que también son maestros en su interpretación,
pulsando esa cuerda o rasgando ese acorde en su justa medida, rompiendo
un poquito la voz cuando hace falta o poniendo el énfasis allí
donde es necesario y en su preciso momento. Despojados de adornos musicales,
temas como "Something 'bout you", "Eight more miles", "Train to Birmingham",
"If I could be there", "Life down here on Earth" o "Town this size" suenan
tal como sus autores los trajeron al mundo, con toda la fuerza de las voces
y la magia de las cuerdas pulsadas. Algo así es lo que ofreció
Kevin Welch en el extraordinario y ya lejano concierto en el Jambalaya
el 23 de enero de 1998, fecha que quedó grabada en la memoria de
muchos de los que asistimos. "11/12/13" nos permite, casi 3 años
después, revivir esos privilegiados momentos.
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