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MR. BANJO COUNTRY MUSIC FESTIVAL 2002: EL CAMINO HACIA LA CONSOLIDACIÓN
Los pasados días 19, 20 y 21 de julio de 2002 se celebró en el Parc Vallès de Terrassa (Barcelona) la segunda edición del Mr. Banjo Festival, una iniciativa del conocido local Nashville Country Club y que partía con la ambición de avanzar otro pasito hacia la consolidación definitiva del festival. Para ello, y aparte de contar en el conjunto de los tres días con unos 2.000 fans incondicionales del género, algunos desplazados incluso desde lugares tan lejanos como Sevilla, los organizadores apostaron una vez más por artistas de primer nivel internacional y de calidad contrastada. Si en la primera edición la bomba fue el debut en España del legendario Hank Thompson, en ésta los nombres más destacados correspondieron al tejano Michael Ballew y a la artista de Oregon, Joni Harms. Además, en esta edición el festival contó con la participación del popular Manolo Fernández (“Toma 1”, Radio 3) como maestro de ceremonias, quien aportó su carisma y capacidad de dinamización junto a la profesora de line-dance Silvia Mimó.
El
festival se inició en la tarde del viernes 19 de julio con los Wild
Horses, seguidos por el artista holandés Frank Jansen y, ya cerrando
la jornada, por Joni Harms, muy probablemente la mejor artista femenina
del estilo western actual. Este cronista no pudo asistir a estas actuaciones,
por lo que no puede más que citarlas y apuntar que, a la llegada
el sábado al recinto del festival, los que allí estuvieron
el día anterior hablaban maravillas del concierto de la mencionada
Joni Harms.
Con estas perspectivas tan interesantes, las actuaciones del sábado empezaron con la formación local Back to Texas, liderada por el cantante Álex Andrés y por ese lujo hecho músico que se llama Ricky Araiza. Con un repertorio casi exclusivo de honky-tonk basado en versiones temas de Alan Jackson (“Chattahoochie”), Mark Chesnutt (“Stranger at my door”), y Ken Mellons (“Rub-a-dubbin’”, “Jukebox junkie”), entre muchos otros, los Back to Texas ofrecieron un más que notable inicio de jornada. A nivel personal, y aparte de la maestría habitual de Ricky Araiza, me impresionaron lo nasal que llega a ser la voz de Álex Andrés, por otra parte ideal para el tipo de música que ofrece, y el buen sonido global de la banda.
Acto
seguido llegó el turno de Michael Ballew & The Damn Good Texas
Band,
quienes dieron de sí lo que se esperaba de ellos: un concierto de
auténtica música country tejana, con profusión de
country & western (“Damned ol’ beer”, “Glenda pearl”, “Cheatin’”),
honky-tonk (“Darkside of the dance floor”, “The music is sweet”), baladas
country (“Top of the world”), western-swing (“Boot scootin’”, “Texas gal”),
algún que otro texas blues (“All alone in San Antone”) e incluso
un tema con claros elementos rítmicos caribeños como “I can’t
do that anymore”. Con tan sólo cuatro miembros (el dinámico
Dodd Meredith a la batería, Don Raby al fiddle y mandolina, Gene
Kurtz al bajo y el propio Michael Ballew a la guitarra eléctrica),
la Damn Good Texas Band se mostró sólida como una roca aunque
a la vez tremendamente versátil, y sin duda alguna hizo honor al
nombre escogido. Michael Ballew anunció además la previsión
de que haya nuevas actuaciones en España para los meses de octubre
y noviembre, por lo que parece que la buena racha en cuanto a actuaciones
interesantes va a continuar al menos durante unos cuantos meses más.
Y
ya para terminar la noche del sábado, la actuación estelar,
la de Joni Harms, que había levantado esas expectativas adicionales
entre los asistentes debido a los comentarios que se oían por el
recinto respecto a su actuación del día anterior. Joni Harms
se mostró pletórica en todo momento, quizás también
gracias a los premios recibidos recientemente en la 7ª edición
de los Will Rogers Awards de la Academy of Western Artists, celebrada el
9 de Julio de 2002, donde fue escogida “Entertainer of the Year” y además
recogió el premio a la mejor canción western gracias a “Every
Cowgirls Dream”, perteneciente a su más reciente álbum “After
all”. En el escenario del Mr. Banjo Festival Joni Harms demostró
el porqué de dichos premios, con una actuación perfecta en
todos los sentidos. La calidad de sus propias composiciones, su interpretación
vocal, cristalina y llena de matices, y el discreto pero elegantísimo
acompañamiento de Ken Isham (guitarra eléctrica y voces)
y Barbie Isham (bajo eléctrico y voces), hicieron que la actuación
estuviera a la altura de los comentarios de los asistentes al concierto
de la noche del viernes. Joni Harms, que además tocó la guitarra
acústica, hizo un repaso extensivo de sus dos últimos trabajos,
“Cowgirl’s dream” y el citado “After all”, ante un público entregado
y que se sabía de memoria las letras de temas como “Belle Starr”,
“Two-Steppin' Texas Blue”, “Blue Montana Moon”, “Catalog Dreams”, “Long
Hard Ride”, “After all” o “Millie”. Otro factor que cautivó a los
asistentes fue la enorme simpatía que Joni Harms exhibió
en todo momento, lo que propició una intensa conexión con
el público desde casi el mismo momento de pisar el escenario. Creo
recoger el sentimiento de la mayoría de asistentes si digo que Joni
Harms ofreció una actuación de gran categoría y que
nos hizo pasar un rato inolvidable y entretenido.
Las
actividades del domingo empezaron a las doce del mediodía, con una
concentración de coches americanos y motos custom, a los que siguió
una actuación de la formación Tekila Sunrise. Después
del paréntesis para la comida y más que probable siesta,
hacia las seis de la tarde se abordó la recta final del festival
con una clase de line-dance a cargo de Silvia Mimó y con una nueva
actuación de Michael Ballew & The Damn Good Texas Band, a los
que esta vez se sumó Ricky Araiza a la guitarra acústica,
demostrando que los buenos músicos son capaces de ofrecer actuaciones
destacadas incluso sin conocer de antemano el repertorio que van a tocar.
El evento finalizó con la actuación del grupo de bluegrass
Wild Turkey Band, formados ese día por Lluís Gómez
(banjo, voces y alma mater de la banda), Josep Traver (guitarra acústica
y voces), Josemi Moraleda (bajo acústico), David Vila (mandolina
y voz solista), el verdadero comodín del festival, Ricky Araiza
(guitarra acústica y voces), y el invitado de excepción,
Don Raby, de la Damn Good Texas Band, al fiddle. Como es lógico
y habitual, la Wild Turkey Band ofreció básicamente un repaso
al material que conforma su único álbum hasta el momento,
“Turkeygrass”. Como anécdota y casi como resumen de lo que dio de
sí la actuación de esta formación, contar que Dodd
Meredith, el batería de la Damn Good Texas Band, con quien aproveché
para charlar un rato en ese momento, mantenía un oido permanentemente
puesto en lo que se ofrecía desde el escenario y además,
entre canción y canción, iba repitiendo sin cesar, “These
boys are good!”.
En definitiva, la valoración de la segunda edición del festival Mr. Banjo no puede ser más que positiva, tanto en la vertiente puramente artística como en la estrategia seguida por la organización, que parece llevar a una quizás lenta pero progresiva consolidación. Hay que felicitar a los organizadores tanto por la valentía de la propuesta como por haber sabido materializarla, y esperar que en los próximos años se vayan dando esos pasos que lleven a este festival a ser una verdadera referencia.en nuestro país y, por qué no, también a nivel europeo algún día.