Estructura de castas del Japón feudal


El Japón feudal es para muchos de nosotros una situación espacio-temporal exótica, radicalmente opuesta al medievo europeo gótico. En esta ocasión intentaremos conocer más sobre la estructura de clases que rigió durante siglos en Japón.

Las castas

En el Japón feudal, cada persona, en todo momento conoce la posición que ocupa con respecto a otras clases sociales. Se espera de todo el mundo el respeto a los superiores, la aceptación de las obligaciones hacia los inferiores y la cortesía adecuada. A pesar de esta aparente rigidez, es posible escalar posiciones socialmente, dado que existe la tradición de premiar los méritos de los subordinados.

La sociedad japonesa de la época otorga a los hombres un mayor margen de libertad, mientras que las mujeres se han de someter a este modelo.

La casta de los Eta

En la parte más baja de la estructura feudal japonesa se encuentra la casta de los eta, compuesta por personas cuyo estilo de vida o función social es considerada deshonrosa, mísera o desagradable. Entre ellos se contaban los que trataban con cadáveres, excrementos, animales muertos o basura. Los músicos y artistas en general, también entran en esta categoría porque sus estilos de vida no son dignos de la gente correcta. En numerosas ocasiones ni siquiera se considera a los eta dentro del sistema social, equiparándoles a ninjas, ronin y ladrones.

Los Heimin

Los Heimin, aún por encima de los eta, constistuyen la casta inferior en la sociedad japonesa, no obstante son el soporte fundamental de la economía.

Dentro de la casta, se da una relación inversa entre prestigio y riqueza. La clase social más alta para un Heimin es la del campesino, siendo a su vez la más pobre. A continuación se encuentran artesanos y fabricantes. En la clase más baja estarían los mercaderes, considerados usureros que se aprovechan del trabajo de los demás. Por otro lado, son los más ricos entre los heimin.

Entre los heimin, también se encontraban los yakuza: criminales, matones y tahúres que se agrupaban en clanes de un modo similar a los samurais. Los yakuza se han de mostrar leales al grupo y deben obediencia al jefe de la banda (oyabun), de una manera similar a la estructura de la mafia y equiparable, también, a la relación entre samurai y señor.

Los Heimin recibieron la opresión del sistema feudal durante siglos. Su respuesta solía ser la de agruparse en ligas (ikki), para resistirse a unas condiciones de vida penosas, en muchos casos. A menudo, estas ligas acababan rebelándose y tomando las armas. Finalmente, sufrían terribles derrotas en la mayoría de las ocasiones. No obstante, hubo algunas ligas que adquirieron verdadero poder y llegaron a controlar provincias enteras durante años.

La casta de los Buke

Los Buke son la casta dominante del Japón feudal. Está compuesta principalmente por la aristocracia militar, los samurais, aunque también se incluyen a los jizamurai (terratenientes menores) y a los ronin (samurai sin señor). Los buke reciben el privilegio de poder llevar dos espadas (dai-sho)

EL CLAN

Los samurais constituían la élite militar que obtenía sus ingresos de los servicios prestados a un señor de rango más alto o en base a su propio estado como grandes terratenientes. Un samurai se debe a su clan y a su familia. Ambos aspectos están relacionados estrechamente, de hecho, las familias samurais se agrupan en clanes a fin de compartir y aumentar la influencia política y militar. Las familias de un mismo clan se apoyan y respetan, era frecuente que se establecieran lazos más profundos, como matrimonios, juramentos, adopciones... También era frecuente que varios clanes establecieran alianzas.

En la cúspide de esta estructura, está el señor del clan, que podía ser un gran terrateniente (daimío) o una persona leal a éste. Dentro de sus tierras el daimío tenía el poder absoluto. Hay que tener en cuenta que, el clan es tanto una organización familiar como política. El clan administra justicia, mantiene el orden, aporta fuerza militar y recauda impuestos. Sólo un Shogun poderoso podría imponer su autoridad desde fuera a un clan fuerte. Para que el jefe de un clan se conviertiera en daimío, tenían que darse varias condiciones como, ser un samurai, tener unos ingresos elevados y recibir el consentimiento oficial del shogun o del emperador. Del mismo modo, el que un clan se debilitara, podía suponer para el daimío la pérdida de tal status. En los diversos periodos históricos del Japón feudal solía mantenerse una cifra constante de daimíos, entre 200 y 300.

En la cima del clan, junto al señor, está su propia familia, los consejeros y los koshigumi (individuos por lo que el señor siente una estima especial). Después estarían los vasallos directos que han prometido obediencia al señor: Los miembros de confianza (hatamoto), los miembros más mayores y expertos (gokenin) y por último, los samurais.

Las tareas del samurai en el clan son de muchos tipos, ejercen de soldados, guardias, mandos intermedios y mano de obra para las diversas tareas de la vida diaria del clan. Los ingresos y la posición social relativa de dos samurais pueden variar enormemente. Los vasallos pueden esperar apoyo y consideración de su señor a cambio de su lealtad y servicio. En la mayoría de los casos, un señor es reponsable de su vasallo como si éste fuera miembro de su propia familia.

En una posición social inferior a la del samurai, pero aún dentro de la casta de los buke, se encuentra el jizamurai. Se trata de terratenientes menores. Desaparecieron con el periodo Tokugawa, transformándose en verdaderos samurais o en campesinos.

Por último y, aunque no siempre se les considera en la casta de los buke, está el ronin (u hombre-ola). Originalmente, se usaba para referirse a los campesinos que habían huído de su tierra, casi siempre para convertirse en soldados (ashigaru). Se acabó aplicando a los samurais sin señor o sin tierras. El respeto que se les profesaba se debía más al miedo que a la admiración.

La casta de los Kuge

Es la casta de los nobles imperiales. Su rango social es superior al de los buke, pero no tienen un poder real. Entre los kuge estaría el emperador y su familia, emperadores que han abdicado y la antigua nobleza.

La figura del emperador trasciende cualquier consideración de casta ya que, es directamente una encarnación divina. No posee un poder político directo, pero se requiere su aprobación para que un samurai se convierta en shogun. Su influencia y bendiciones deben obtenerse en Kyoto. La influencia de el emperador se ve limitada por la costumbre de los samurais de asignar este cargo a un primogénito imperial para sustituir a un emperador abdicado. El shogun o algún otro samurai muy poderoso, se encarga de tutelar al niño hasta la mayoría de edad.

Fuera de la estructura de la familia imperial se encuentra la alta y baja nobleza, ministros y burócratas.

El gobierno (bafuku), está dirigido por el shogun, que es, a todos los efectos prácticos, el gobernante del país. Si el shogun y su clan son débiles, los señores samuráis gobiernan libremente sus tierras sin oposición.


Kamui: una representación histórica.

Se trata de una obra de Sanpei Shirato, autor nacido en 1932 que destaca por sus mangas centrados en los ninjas. En particular es conocida la serie dedicada a Kamui, compuesta por Kamui Den, 'La historia de Kamui' y Kamui Gai-Den, 'La otra historia de Kamui', series que constan de veintiún y doce volúmenes respectivamente, y que fueron editadas entre los años 1964-1971, y 1982-1987.

En España ha aparecido un fragmento publicado como 'La leyenda de Kamui', por Planeta-DeAgostini, que en siete números recoge una aventura completa.

Kamui es un niño que ha nacido en un clan ninja, y sus aventuras constan de dos partes: su entrenamiento y desarrollo personal; y el hecho fundamental de descubrir que no quiere ser ninja en realidad, con lo que huye y se convierte en un nukenin o ninja renegado, sujeto a la implacable caza de su clan.

Sin embargo, Kamui no es, como podríamos pensar, un manga que se limite a describirnos una serie de aventuras más o menos épicas en las que la habilidad es el protagonista.

Si algo caracteriza a Shirato es una dura mirada que explica a través del manga las características comentadas más arriba. La sociedad rígidamente estructurada del Japón feudal apenas permitía libertad de movimientos a quienes no tenían la suerte de nacer en las clases dominantes, y la vida de los humildes es dura y depende casi exclusivamente de los caprichos de la naturaleza y sus señores, a veces tan imprevisibles como esta.

A través de los viajes de Kamui conocemos el estilo de vida de aquellas gentes. La supervivencia es lo primero, y eso implica someterse a los amos. En 'La leyenda de Kamui' uno de los momentos cruciales se produce cuando un pescador resulta sospechoso de haber matado al caballo favorito del señor del castillo de Tsu (perteneciente a la casta de los buke): el señor, que ignora que el pescador es en realidad culpable, ordena igualmente torturarlo y matarlo, aun a pesar de las -tímidas- protestas de sus hombres de confianza.

Esta visión se halla muy alejada pues del romanticismo con que en occidente se contempla a los samurai, y se acerca más tal vez a las visiones que magistralmente Kurosawa nos dejó de los samuráis: junto a ejemplos de innegable dignidad, los excesos de la fuerza.


SAKURA