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Los visitantes podrán disfrutar esta casa-museo creada en una sección del convento franciscano del siglo XVI. Las colecciones fueron reunidas por Robert Brady (1928-1986), quien durante toda su vida viajó constantemente para incrementar su colección particular, que cuenta con obras maestras de Rufino Tamayo, Frida Kahlo, Miguel Covarrubias, Marsden Hartley, Milton Avery y Graham Sutherland.
Las catorce habitaciones llenas de color, se encuentran tal y como las dejó Brady. Asi mismo, se pueden apreciar las esculturas y vegetación tropical de los patios.
La ciudad española se fundo en la antigua Cuauhnahuac de los indios Tlahuicas. Su nombre significa Aguila de los lagos. A un costado del zócalo capitalino que conserva el majestuoso palacio de Hernán Cortez, ahora convertido en museo.
Desde el año 1530. El palacio semeja una antigua fortaleza, a la cual se entra por un amplio portón frontal que da a un espacioso zaguán, a cuya izquierda hay una escalera que lleva al segundo piso. Hay un patio en el interior rodeado de corredores. Al frente arriba hay un amplio balcón que mira hacia la plaza principal, que en realidad son dos plazas separadas por una calle. En esa parte de enfrente del edificio hay una gran sala de bellos muebles tallados.
En las paredes de la sala podemos observar en letras doradas los nombres de los principales insurgentes y de hombres de la reforma y la revolución.
En la parte trasera del palacio hay otra terraza desde la cual se observa la ciudad, también encontramos los modernos murales de Diego Rivera, en donde ilustra la histo ria de cuauhnahuac. Por el frente del lado derecho se encuentra una plazoleta con un monumento a Morelos.
Se dice que en el palacio se alojaron Maximiliano y Carlota.

Revisando un poco la historia de este castillito que se encuentra en el nº 1 de la calle Prof. Agustin Guemes nos tenemos que remontar a los años finales del siglo pasado, especialmente al año de 1897. Fecha en que se inaugura el Ferrocarril México-Cuernavaca, lo cual trae un drástico cambio en la vida y costumbres de la ciudad que hace necesario construir una calzada que comunique rápida y cómodamente la estación con el centro de la misma, en la que se pudiera instalar una línea de tranvía de tracción animal.
Hechos los estudios correspondientes se hizo un trazo de la hoy avenida Leandro Valle, evitando cualquier pendiente y conservando prácticamente el mismo nivel en todo el trayecto, y para cumplir con esas condiciones debía de construirse un nuevo puente sobre la barranca de Oacalco que uniera las dos riberas en un sitio localizado en los inicios de la colonia Miraval por el Oriente y por el Poniente con la loma del Calvario, dicho puente recibió el nombre de Porfirio Díaz como homenaje al vencedor de la batalla del 2 de Abril. El puente y la calzada "Leandro Valle" fueron inagurados el 15 de Septiembre de 1900. Existe la crónica completa de este acontecimiento en el periodico el Monitor de Morelos de el 21 de Septiembre de 1900.
Al concluirse el puente resultó una obra arquitectónica muy bella, en donde las autoridades decidieron construir un parque en los predios aledaños resultando muy original pues fue necesario formar varias terrazas con sus respectivos andadores y escaleras, sembrando gran cantidad de árboles los cuales en su mayoría substisten hasta nuestros dias. En la ribera jardín poniente se construyó un kiosco (que en 1957 se transladó al parque Melchos Ocampo) y en el Oriente se respetó un antiguo camino de herradura que conducía desde el puente de Oacalco (los lavaderos) al pueblo de chamilpa. En ambas secciones del parque se colocaron arbotantes con alumbrado eléctrico. En las dos glorietas sobre el puente se construyeron sendas y fuentes con surtidores de fierro colado y como remate de toda la obra se erigió en el punto más alto el bello castillito de estilo francés para el guardavía y encargado de la conservación del doble jardín del poniente se le llamó desde fines de los años veinte Emilio Carranza en honor del p iloto aviador después de realizar un vuelo internacional.
El Castillito está construido totalmente con tabique comprimido elaborado en Cuernavaca en una fabrica ultra moderna para esos tiempo, la cual se encontraba instalada en los terrenos donde se localizaba hace varios años la casa de reposo de los esposos Miller nombrada "El Buen Retiro" y que fue sitio de la primera feria de la primavera de Cuernavaca al sur de Plaza Cuernavaca. Los productos elaborados en dicha industria no solo se construyeron en el Estado de Morelos, si no en varias partes, y grandes cantidades se exportaron a la ciudad de México y a los Estados Unidos. Los propietarios de la empresa fueron el constructor del Ferrocarril Mexico-Cuernavaca y destructor de nuestros bosques el Sr J.H Hampson, Don Adolfo Grimwood y Don Ramón Oliveros. La Poduccion de esta fabrica era de 50 mil tabiques diarios, con este mismo material el contratista Don Macedonio Hernández Contreras (padre de Don Ramón Hernández Navarro), Quien fue presidente municipal) trabajó en varias edificaciones aparte del "Castillito", tales como el desaparecido Mercado Municipal, el Hotel Moctezuma (Hotel Peñalba) y la casa situada en la esquina de Comonfort y Lerdo de Tejada la cual fue construida para el Dr. Dickens.
El Castillito quedó abandonado en la revolución, y en los años treinta el entonces gobernador del Estado Don Vicente Estrada Cajigal, lo acondicionó para que ahí viviera el Sr. Arcadio Varela, encargado de parques y jardines y del programa de reforestación de la ciudad, Don Arcadio (el apóstol del árbol de esta región) lo ocupó desde esas fechas hasta su muerte ocurrida en el año de 1962. Despues su hijo Jorge continuó usufructuando la propiedad hasta la fecha de su muerte en el año de 1983. Posteriormente una señora con la que había vivido con la cual no procreó ningún hijo, siguió viviendo en la casa acompañada de sus vástagos, habiendo destruido su aspecto con un total abandono de la propiedad.
Debido al interés y preocupacion de algunos miembros del Consejo Consultivo como el Ing. Juan Dubernard Chauveau y el Lic. Sergio Estrada Cajigal Barrera, quienes convencieron al Presidente Municipal de la necesidad de rescatar este inmueble histórico, fue por fin entregado al Consejo Consultivo de la ciudad el 18 de Octubre de 1986 y con el apoyo del
H. Ayuntamiento fue restaurado totalmente para devolverle su belleza original convirtiéndolo en el pequeño Museo Fotográfico de la ciudad de Cuernavaca que hoy conocemos.