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NACE EL PUNTILLISMO
Delacroix no parece haberse interesado particularmente por las teorías de Chevreul (formuló la ley del contraste simultaneo: cada color tiende a rodearse de un halo de su color complementario). Sin embargo no ignora nada del juego de los colores complementarios y juega con sus propiedades, ej: el anaranjado y su complementario el azul en el cuadro Dante y Virgilio en los infiernos.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los impresionistas tratarán de poner en práctica los principios teóricos del químico frances. Abandonarán primero los colores oscuros, que no aparecen en el espectro solar, para conservar únicamente tonos claros en su paleta. Estos tonos serán aplicados sobre la tela en forma de pequeñas manchas separadas, siguiendo la regla de los complementarios: para obtener un verde, yuxtapondrán un amarillo y un azul, y en la retina del espectador se reconstruirá el verde gracias al mecanismo de la mezcla óptica.
Animados por las experiencias de los fisicos Helmholtz y Rood que confirmaban, precisandolas, las terías de Chevreul, los neoimpresionistas, bajo el impulso de Georges Seurat, llevaron al máximo la división de los colores. Sustituyeron las manchas de color por puntos; de ahí el nombre de puntillismo.
En la práctica, la exaltación o la fusión de dos colores complementarios depende a menudo de su disposición sobre la tela y de la iluminación: pequeñas manchas yuxtapuestas pueden dar la impresión de un gris sucio .... la separación entre estas como su color, intensidad y tamaño determinarán luces y sombras que nos ayudarán a dar volumen, profundidad, etc. a la figura.
La modelo de frente, Seurat 1887
Colocandose a una gran distancia de la tela original, se ve a la joven en blanco destacando sobre un fondo azul-malva. De cerca se ve salpicado de manchas casi circulares y de colores puros.
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