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EL INFIERNO EXISTE No hará mucho más de un año el vaticano dijo que el infierno no existía como lugar físico. No saben lo que dicen, yo estuve en el infierno. Es un infierno con ruedas que va dando vueltas al globo, y que el pasado 14 de Diciembre hizo escala en Barcelona. Hace ya mucho tiempo que un tío mío me dejo un vídeo de un grupo que yo empezaba a descubrir, el Live At Donnington de AC/DC, desde aquel momento tuve una cosa clara, no podía morir sin ver un espectáculo como aquel, y aunque esta gira del Stiff Upper Lip no es tan espectacular como aquella del Razor´s edge, puedo morir tranquilo. Tuve que tragarme mas de cinco horas de viaje, para llegar desde Castellón al Palau San Jordi, pero valió la pena. Entramos al pabellón y antes de que empezara el concierto, quería pasarme por una de las tiendas para comprarme una camiseta de la gira o algún articulo de los australianos, pero al final me quede con las ganas, y es que los precios eran prohibitivos: La camiseta más barata valia 4.500 pelas, las sudaderas 8.500, un gorrito de lana 3.500, un poster 1.000, lo cual nos confirma una vez mas lo que dicen los autralianos, el rock´n´roll, esta dominado por esos bussines men que solo piensan en sus cuentas corrientes. Después de quedarnos con la miel en los labios bajamos a la pista para coger un buen sitio, y nos tuvimos que conformar con estar a unos doce metros del escenario, aunque eso si nos pudimos colocar junto a la pasarela que salía del escenario hasta casi el centro de la pista, justo debajo de la gran campana del infierno. Ya estabamos preparados, ya solo nos quedaba empezar al comienzo del show. Y con una puntualidad británica, a las 20:59, Salieron los Backyard Babies al escenario, y empezaron a descargar la que seria una intensa media hora de rock&roll sin concesiones. Los Backyard Babies practicaron ese rock´n´roll con influencias punk, que tan bien practican por el Norte de Europa grupos como Gluecifer, Turbonegro o Hellacopters. Los suecos tocaron en media hora algunas de sus mejores canciones, y asumiendo perfectamente su papel de teloneros, supieron calentar al un publico que salto con sus canciones y les acompaño con palmas. La anécdota surgió en la penúltima canción, cuando uno de los pipas se dio una vuelta en bicicleta por el escenario y la pasarela. No obstante, a pesar del buen papel que hicieron los Backyard, seria cuestionable la elección de este grupo como teloneros de AC/DC, pudiendo elegir otro grupo que practicara un rock de corte más clásico, que gustara mas a los fans de los australianos, como así fue en Estados Unidos con los Snakepit de Slash (ex -Guns´n´roses). Tras la actuación de los backyard babies, El escenario fue invadido por una legión de pipas que se apresuraron a quitar de en medio el equipo de los suecos y colocar sobre el escenario ese muro de Marshalls que hizo de transmisor entre los Young y nosotros, y la Sonor que más tarde aporrearía Phil Rudd, probaron que tanto la SG de Angus, la Gretsch de Malcom y el Fender Bass de Cliff, estuvieran bien afinadas y que llegaran bien a nosotros. Me llamo la atencion la tactica escogida para probar los micros, ya que en lugar de los tipicos si-hola-hey-probando-probando, el pipa de turno hizo una presentacion del grupo. Ya todo estaba listo. Y con unos minutos de retraso a las 22:12 vemos aparecer poco a poco a quienes tanto esperábamos; primero Phil, luego Cliff, Malcom, Angus, y por último “Jonna”. Se desata la locura en el pabellón, mientras empezamos a escuchar las inconfundibles primeras notas de You Shook Me All Night Long, que suena fantástica como siempre, mientras detrás del escenario Una pantalla gigante nos muestra a las chicas del videoclip. Terminan, dan las buenas noches y Brian nos introduce en Stiff Upper Lip, mientras vemos como un enorme Angus de falso Bronce como el de la ultima portada, al cual se le iluminaban los ojos, y le salía humo por la boca. A continuación Angus emprende ese tapping a una mano que da comienzo a Thunderstruck, mientras todo el mundo grita ¡Thunder!, Brian que siempre necesita unas canciones para poner a perfecto tono su voz, ya empezaba sonar como siempre, nadie diría que esa garganta ha pasado ya dos o tres veces por el quirófano. Pegamos un salto atrás en el tiempo y pasamos a escuchar una de las joyas del Let There Be Rock: Hell Ain´t A Bad Place To Be. La verdad es que el repertorio estuvo dominado por las canciones de la época Scott, con 11 canciones respecto a las 9 de la época Johnson. A continuación vino Hard As A Rock, que acompañada de unas imágenes bastante cachondas por el monitor, me hizo entender de que trata realmente la canción, con animalitos jugando al “Teto” y unos vikingos con unos miembros que tenían vida propia. Después vino Shot To Thrill, mientras Angus recorría el escenario de izquierda a derecha sin parar. Después vino esa declaración de principios que es Rock´n´Roll Ain´t Noise Pollution, que nos dice que el rock no es contaminación acústica, aunque todo sea dicho aquella noche (al menos desde nuestra situación) el sonido era tan limpio como nos hubiera gustado. Después nos sirvieron una de caliente con Get It Hot a la cual le seguiría el recuperado para esta gira Bad Boy Boggie. Malcom y Cliff apenas se movieron de su segundo plano en todo en concierto, pero estuvieron como siempre soberbios, arremetiendo con fuerza y precisión cada una de las notas del concierto y creando junto con el inagotable Cliff ese sólido colchón sónico sobre el que Angus y Brian ponen la guinda. Y llegando al punto medio del concierto, nos esperaba uno de los clásicos entre clásicos: la gran campana empezó a bajar, y Brian cogiendo la cuerda hacia tañer un falso badajo que daba comienzo a Hell´s Bells. La gente solo tiene ojos para Angus, pero hay que reconocer que el bueno de Johnson, no para quieto ni un momento, daba gusto verlo balancearse colgado de la campana. Y la gente volviéndose loca. Luego emprendieron otra canción hacia tiempo olvidada en los directos, Sin City que seria el prolegomeno para lo mejorcito de la noche, a partir de este momento solo sonarían himnos. Brian nos dice que va a hablarnos de una mujer muy guarra, y empieza a sonar The Jack (versión She gave me her mind…) una canción que desde los inicios de AC/DC no ha faltado en ningún concierto y que llego a su momento cumbre cuando Brian nos dejo a nosotros que nos encargáramos del estribillo, en un momento que realmente ponía la piel de gallina, al escuchar al pabellón entero cantando aquello de She´s got the jack!. A continuación Vendría Dirty Deeds Done Dirt Cheap, cuando se produjo la anécdota de la noche cuando un teléfono móvil fue lanzado desde el publico sobre el escenario, Brian lo recogió y se puso a cantar por el, no se quien habría al otro lado, pero debería estar flipando (si es que se enteraba de algo). Sobre la gran pantalla del fondo del escenario apareció la oscura portada del séptimo disco y empezaba a sonar Back In Black, todo el mundo vibrando de emoción y Brian que una y otra vez se paseaba por la pasarela, y estrechaba las manos de los fans más próximos. Cuando en la pantalla del fondo (que se dividía en dos para situarse una a cada lado de la escena) empezó a aparecer el fuego, solo hizo falta un acorde para que se desatara la locura. Highway To Hell, el himno entre los himnos, no hizo darnos cuenta de que aquello estaba empezando a acabarse. Mientras sonaba el estribillo, unas enormes llamaradas brotaban del fondo del escenario, y al gigantesco Angus (y al pequeñajo también) le salían los cuernos. No había tregua, apenas había acabado la canción cuando de detrás del escenario empezaba a aparecer una enorme y nueva Rossie, que no paro de cabalgar y mover su mano mientras sonó la apabullante Whole Lotta Rossie. A continuación todo el mudo enloqueció al incesante ritmo del riff incendiario de Let There Be Rock, Cuando llego el momento del solo como ya es costumbre Angus empezó a animar al publico con sus solos de una parte a otra del escenario así como desde la plataforma redonda situada al final de la pasarela, que se elevo unos 3 metros sobre nuestras cabezas. Era apabullante cuando se encendían todos los focos y parecía que estuviéramos al aire libre en una tarde de agosto. Al acabar la canción vino el típico “buenas noches Barcelona nos volveremos a ver” (en Ingles, claro) pero que nadie se creyó, el publico pedía mas y apenas un par de minutos después, Angus emergía desde las profundidades del stage para dar comienzo a TNT pura dinamita, que nunca falta en los shows de los “Eisi-disi”. Pronto empezó a sonar For Those About To Rock, mientras seis cañones aparecían en el fondo, cañones que dispararían cuando lo ordenara Brian. El final de la canción fue apabullante: Explosiones, fuego saliendo del mástil de la guitarra del gigantesco Angus, y una lluvia de confeti además de los demoledores acordes de la banda. Acabó la canción y se marcharon del escenario, y a pesar de que la gente lo pidió, no volverían ya, el sueño había acabado. Salí del pabellón,
empapado en sudor, con los pies doloridos, la garganta destrozada, el cuello
echo polvo y los oídos pitando, pero sin embargo con la sensación de ser el
hombre más feliz del mundo; era la hora de volver a casa con una sonrisa de
oreja a oreja, Jordi Moliner Vila-real, 15 de diciembre de 2000 |