Madre inquietud

 

 

  En la palpitación intensa
del trágico momento de rebeldía colectiva.
Y junto a la sagrada avalancha inmortal
de los iluminados pero el alba futura,
marcha la inquietud
alentadora divina, 
madre inmensa
de los irredentos
en el gran desconcierto universal.
Las eternas pupilas avisadas
de los ojos burgueses,
no vieron su llegada.
En donde la masa proletaria 
liquida a diario su sangre
en sudor de la muerte.
Se la buscó con rabia
para ahorcarla.
En las caras de ayer,
esclavizadas por el terror, 
había un nuevo brote de humana concepción.
Y prendían su júbilo
en la llamarada de bestias en hombres.
Colocando sus voces
en el sacro concierto
de los pueblos que no sufren cadena.
Madre Inquietud,
socava la indiferencia fatal
de los anquilosados por la traición.
Sopla con aliento inmortal
la frente doblegada de la humanidad.
Clama la verdad nueva,
la radiosa verdad
de las compensaciones venideras.
Has crepitar en sus oídos
el magnífico fuego
de tu antorcha redentora.
Entonces...
Contemplaremos
a esta humanidad misérrima
desbordando magnífica,
sus voces de amor:
¡Jubilosas, radiantes!
Con luz vivísima de la nueva interpretación
de vida.

Y habrá pan y habrá paz,
porque en la nueva humanidad
sin patrias ni fronteras,
vivirán tus hijos
vencedores soberbios
en la rebeldía potente
que los llevó
a la suprema liberación redentora.

 

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