En Arje Jo Logos

 

 

 

Desde principio nos acompañó el logos. ¿Quién nos 
acompañará en el final? Extiende sábanas, y que el viento 
las mueva. Eso ha de ser el logos. Suspendidos entre el 
cielo y la tierra, obedecerán las leyes de la gravedad. 
Míralas caer hasta quedar inertes. Mi cerebro arde de 
ideas y sueños. Un ómnibus me lleva por una escalera. 
Viajo solo, y alguien me dice: Estás muerto. Como estoy 
vivo, para salir del ómnibus, despierto. Refulge mi logos. 
Qué suavidad la suya. Me acaricia con sus plumas de luz; 
me pinta un paisaje, y en el paisaje un niño, que me llama 
con su dedito. Soy yo, aprendiendo a decir "mamá". 
Pienso en una torre colmada de sordomudos y de ciegos. 
En ella trato de refugiarme. Apenas entro, se desploma. Se 
convierte en una colmena de furiosas abejas. Mi logos 
entonces, con un golpecito en la sien, instaura el silencio y 
la negrura. 
He comprendido. 

Este poema de Virgilio Piñera fue publicado el La Gaceta de Cuba (6- 95) bajo el título de: Tres poemas inéditos de Virgilio Piñera.

 

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