|
|
|
|
Auto de Fe |
| Esta noche de agosto he quemado tus cartas... ¡Ocho años de vida apasionada! Mi corazón ardía en medio de las llamas, rodeado de fechas, ¡cenizas de mi alma! Los abrazos crujían, los besos se quejaban, y los dulces "¡te quiero!" de tinta y de esperanza, en una pirueta de fuego, se rizaban. Como una serpentina, tu nombre se alargaba, y era un puente la firma sobre un río de brasas que, silenciosamente, sin voz, se desplomaba. Esta noche de agosto he quemado tus cartas... ¡Ocho años de vida apasionada! |