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Segundo movimiento |
| Siempre hay el triunfo de la vida sobre la muerte siempre crecen brazos, músculos arterias América se nutre de acero y sol cosecha de manos siempre la distancia se desenvuelve se envuelve los autos, luciérnagas con almas de viento carreteras llenas de hijos somos borrachos empedernidos, enamorados del azul geiser de huesos geométricos grises Empire State Building Hoy la ciudad es una noria donde la luna barre sus sombras sin mover nada sólo los pómulos del país atacan la planicie y los ojos se sumen como búhos pensativos la ciudad es ciega bellas son sus veredas de murmullos de neón todos vivimos contando nuestra historia pensándonos repensándonos acondicionándonos arreglándonos aquí o allá En nuestra luz almidonada un ojo toca al otro lo invisible se suma al mundo En Chicago bajo el metal de la luna los engranajes que sangran sus oscuridades de ruidos y un crujir de aguas sucias se acumulan en los cimientos de la sangre es la hora que reina el color vidrioso escupiendo su desesperado aceite sobre la madera aserrada de los pensamientos como olas azules lamiendo lisas las caras ya marchan los huesos en sus precipicios cosméticos y las pestañas atrincheradas de los maniquíes involutos y lejano alguien rasguea una guitarra verde con dedos de inconsciente noche Ahora América es el mar expandiendo piel luminosa sobre las cabezas de oscura arena Toda ella detrás del vidrio como un chofer que ve su reflejo siempre más allá inalcanzable inexplicable Lejano el trigo en el caer de la tarde "América por rojas ondas de grano por montañas púrpuras de majestad sobre el llano fructificado" Es el trigo propagación de edades por ondas rojas de grano el espacio en alas por montañas púrpuras de majestad llameantes plumas onda verde onda donde la avecilla hila su agua de trineos. |