Laura Yasan    

 

Caballos a la tinta

 

 

a Paulina Vinderman

fuiste a matarte en un cuarto de hotel
la cartera repleta de pastillas
no debías dudar 
cuando cruzaras esa puerta
no habría más retorno que el final o el fracaso
todo quedó entre vos y la pared
la última tarea de ese lado del mundo
tiesa en el borde de la cama
buscabas un detalle que te incite al desorden
una mota de polvo
algo para el valor
la escena era vulgar y cuatro estrellas
un cuarto de mala muerte
llevaste alopidol para arrasar con la ciudad
pero ese velador
la alfombra gris
esos caballos a la tinta 
mejor probabas con el baño
era tan blanco
irradiaba destellos de quirófano
pedía sangre a gritos
arrancaste con furia la faja de papel
abrías las canillas para llorar mejor
el vapor te regaló una gran pizarra
y escribiste su nombre con el dedo
igual ya no podías avanzar
si quisieras llegar hasta la puerta
cambiar ese final
habría que arrastrarse
arrojar el botín sobre las sábanas
no resultó como esperabas
te faltó algo en la visión
ordenadas en línea
daban dos vueltas a la cama
hiciste una llamada pero nadie atendió
eso fue cruel
vos no eras una rubia sexy
te subió la violencia
voló el teléfono y atrás el velador
cayeron los pedazos del espejo
la alfombra fue llenándose de aureolas coloradas
ya no se podía respirar
abrir esa ventana fue tu error
te reventó en los ojos
la última luz de esa tarde de otoño
era tan bella
daban ganas de verla hasta el final
pero fuiste a matarte
había que

te despertaste helada
cuando abriste la puerta para irte
dudabas todavía 
no sabías si juntarlas o no

(De Loba negra)

 

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