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| Julia Prilutzky Farny |
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No es el Amor |
| Dile que no me tema, amor, y dile que estoy a su lado como el aire, como un cristal de niebla o como el viento que se aquieta la tarde. Dile que no me huya, amor, y dile que no me vuelva a herir, que no me aparte, que soy el brillo húmedo en sus ojos y el latido en su sangre. Dile que no me aleje, amor, y dile que yo soy el umbral de su morada, el agua de su ser y aquel único pan para su hambre, Dile que no se oculte, amor, y dile que ya no tengo rostro ni señales de haber vivido antes de quererme. De haber vivido, antes. Dile que no recuerde y dile que no respire, amor, sin respirarme. El hombre llega, amor, el hombre pasa. Es un grito en la noche o una oscura soledad o una urgencia de ternura. Es un viajero, llega hasta la casa, toma la sal y el vino de la hogaza, toma el agua y la fruta ya madura, descubre el lecho que el cansancio cura pero es un huésped, que el partir desplaza. Toda necesidad de amor, lo crea: le asigna rostro y piel, y le moldea un alma de infinito en el instante. Pero no deja de nada a su paso: una breve sorpresa, un llanto escaso. Si ha quedado el poema, ya es bastante. |