Julia Prilutzky Farny    

 

El Mar

 

  El mar que estaba en mí, antes de ahora;
el mar que estuvo siempre, sin fatigas,
el mar que arroja a playas enemigas,
aquel mar que enceguece o que devora.

Siguió creciendo en mí, hora tras hora, 
con su horizonte grávido de espigas,
sus olas acechantes o mendigas.
También, con sus mareas a deshora.

Pero ya no. Ya no. Y estoy vacía,
vacía de esa sangre que latía
como una herida por la sal cubierta
o un eco al disolverse en las arenas.

¿Y el mar? Borbota y sube por las venas
para rugir en mí. Yo estoy desierta.

 

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