Charles Baudelaire

 

De Profundis Clamavi

 

 

De Ti, la única amada, imploro la piedad, 
Del fondo del abismo oscuro donde yazgo. 
Ese fosco universo de plomizo horizonte 
Donde boga el horror a la blasfemia unido. 

Un sol que no calienta luce en lo alto seis meses, 
Y reina otros seis meses la más oscura noche; 
Es país más desnudo que la tierra polar; 
-¡Ni bestias, ni regatos, ni verduras, ni bosques! 

Porque no hay en el mundo horror que sobrepase 
La fría crueldad de ese sol congelado 
Y de esa inmensa noche pareja al viejo caos; 

Envidio ahora la suerte del animal más vil, 
Que puede desplomarse en estúpido sueño, 
¡La madeja del tiempo tan lenta se devana! 

Una noche en que estaba con una horrible hebrea 
Como junto a un cadáver yacente, otro cadáver, 
Me puse a divagar junto al cuerpo venal, 

En la aciaga belleza donde goza mi deseo. 
Y me representaba su majestad nativa, 
Su mirar de vigor y de gracias provisto, 
Su cabellos en forma de casco perfumado 

Cuyo solo recuerdo me estimula al amor. 
Porque hubiese besado tu cuerpo con fervor 
Y de los tibios pies hasta las negras trenzas 
Desatando un tesoro de profundas caricias, 

Si una noche, con lágrimas mansamente vertidas, 
Un instante pudieras, ¡oh reina de las crueles!, 
velar el esplendor de tus frías pupilas.

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