1.- La verdad no está metida dentro de un pozo como lo establece el símbolo clásico y como lo han venido predicando todos los dulcamaras catedráticos y no catedráticos.
2.- La verdad palpita a flor de las cosas y para dar con ella no necesitamos ni barrenos ni drogas, ni dinamitas: nos basta el buen sentido y una mediana serenidad de espíritu de los hombres y de los hechos.
3.- El hombre de genio es un Sancho a quien favorecen las circunstancias.