Pedro Bonifacio Palacios "ALMAFUERTE"    

 

"La Verdad tiene..."

 

La verdad tiene asombrosa semejanza con el buen vino: enfurece a unos, entristece a otros, alegra a muchos y hace bien a todos los que la conciben. La similitud es tan perfecta, que sólo perdidoso quien pródigo la distribuye. Ni el vendedor íntegro ni el propagandista honrado salen airosos, ni siquiera en su plata: ambos no ganan para desazones.

Para eso los unos comienzan por aguar su mercancía y los otros por disfrazar de mil maneras sus doctrinas, hasta que los primeros terminan por expender un brebaje dulzaino pero intoxicante, que place a los labios y perfora los intestinos, y los segundos por hacer claudicación aparente de sus principios y fomentar las pasiones ajenas, sin miramientos ni rubor.

"¡Qué diablos! -dice el comerciante-, me guardaré el buen vino en el rincón más oscuro de mi bodega, para mí y los míos; puesto que, si lo saco a la venta, no me lo pagarán y hasta es posible que me lo rechacen. ¡Basta el color y el sabor para los catadores vulgares!"

Y he aquí el por qué de los vendedores de vino que expenden por tal campeche y pasas podridas con azúcar, y el peor por qué de los gacetilleros al paladar de los diminutos tiranos del presente, erigiendo monumentos retóricos a la memoria de Rosas y patíbulos de palabras a la sombra de sus víctimas. ¡Oh, si no fuera la bestia inhartable que todos llevamos encima, qué de santos habría en la tierra!

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