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| Pedro Bonifacio Palacios "ALMAFUERTE" |
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Tempestad |
| Agrupándose ligeras vienen nubes tenebrosas, y montañas espantosas en el cielo acongojado de sus senos, derramado como un colosal torrente, agua pura y transparente que moja el suelo enlutado. Cruza errante la centella cual tétrica exhalación; su estentórea vibración deja flamígeras huellas; sopla el viento que resuella y en el muelle renegrido, se escucha el recio bramido del vendaval que se estrella. Ha alzado el día su vuelo y en las olas espumosas, gigantescas y brumosas, tiende la noche su velo; débil barca con recelo va el atlántico surcando de proa a popa tumbando entre la cuna agua-cielo. Como de ronca metralla un rujido estentoroso colosal e impetuoso cual la voz de la batalla; luego círculos y mallas se escuchan, se ven rojizas, y el aquilón que hace trizas en duros muros estalla. Es de noche. La oración se ha alejado del poniente, quedó desierta y doliente la confundida creación; caen hojas en montón, tiembla el árbol, rueda el nido, vibra el rumor y el silbido se escucha del aquilón. |