Pedro Bonifacio Palacios "ALMAFUERTE"    

 

Naufragio

 

  El bramar de las olas. En la roca,
débiles ayes de dolor se oían,
las brumas gigantescas repetían
el trémulo de un ¡ay! sobre la boca.
De improviso, en los escollos choca
la nave que las brisas envolvían,
y en enjambre de huecos se perdía,
dónde se asía pavorida, loca,
la gente en su pavor contrito.
Al joven que ha volado al infinito
llora la esposa con amargo llanto. 
Pero…¡qué dolor! ¡qué espanto!
tiende la ola sobre ella un manto,
y se la lleva con su amor proscrito.

CERRAR VENTANA

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