Pedro Bonifacio Palacios "ALMAFUERTE"    

 

Educar no es Convencer

 

  1. Educar no es convencer: educar es vencer.

  2. Convencidos de los peligros del ajenjo, van los alcoholistas a su copa de ajenjo.

  3. Todos estamos medianamente organizados para entenderlo todo; pero mientras las ideas no se posesionan de nosotros hasta resolverse en móviles de conducta, puede decirse que aquella facultad de entender no nos sirve de nada, o tan discutiblemente como un apéndice sin función concreta.

  4. Los hombres muy razonadores suelen ser los menos razonables, como las gallinas que más cacarean, no siempre anuncian la deposición de un huevo.

  5. Los conocimientos que no contribuyen a modificarnos, que no terminan por crearnos inconsciencias irresistibles, son como los ungüentos, que ni quitan ni ponen rey en la curación de los pacientes.

  6. El niño es a la manera del retazo de tela que está aguardando las tijeras y las agujas para convertirse, o en una pieza de abrigo o en una pieza de lujo: cada hombre debe tener su destino, como las chaquetas y las camisas, aunque pierda algo, para servir de algo.

  7. La ilustración que nos obliga, está de más y hasta es un peligro social.

  8. Torturar la naturaleza humana para darle una forma exclusiva, no es ni con mucho, un crimen de lesa humanidad; porque siempre vale más un campo sembrado, aunque sea de alfalfa, que un terreno baldío aguardando producir robles a través de la eternidad.

  9. El buen juicio no debe estacionarse en el cerebro como una congestión: debe circular como sangre de una persona sana, desde la coronilla hasta la punta de los pies, y determinar actos juiciosos, encadenados y sucesivos.

  10. Apártate, como del demonio, de aquellos que conocen por lectura la técnica de todas las profesiones: vale más el que sabe hacer marcos para los cuadros que el que sólo sabe criticarlos.

  11. Que tus hijos sepan hacer, aunque no sepan disertar, ni siquiera diez minutos, sobre la bondad de sus propias obras.

  12. Antes de enseñarse a leer, debe crearse en el sujeto la necesidad de la lectura, el hambre del libro; para proceder como la naturaleza, que primero crea la necesidad de la función y después el órgano: en este caso, el órgano es el alfabeto.

  13. Los inventores de algo no se preocupan, ni poco ni mucho, de los perjuicios inmediatos que producen todos los inventos; y los grandes hombres de la talla de los Rivadavia, de los Alberdi y de los Roosevelt, jamás se cuidaron de su popularidad: si tu hijo pequeño ha de negarte un beso, que te lo niegue…¡ya lo estampará mil veces, lleno de gratitud, sobre el fantasma de tu recuerdo, cuando él sea padre. 

  14. El hogar y la escuela deben ser campos de maniobras, tan parecidos a la vida como la vida misma.

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