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Leyendas y Creencias de Nuestro País |
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Laguna de Los Molles |
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U na hechicera malvada, un príncipe, la hija del cacique y la historia de sus amores desencontrados son los ingredientes de esta leyenda.Elcha, la hija del cacique Nucuayaqui, se había enamorado del príncipe heredero de una tribu enemiga. Ayudada por sus amigas se encontraba con él a escondidas. - Nuestros padres jamás consentirán esta unión; las viejas peleas los alejan y no creerán que el amor pueda borrar el peso de un tiempo de rencores. - Mi padre sabrá entenderme, yo lo sé - decía la joven valerosa, llena de esperanza. Hasta que un día el padre de Elcha oyó de labios de su hija algo que nunca habría imaginado. Enfurecido, la echó de la tribu y le prohibió volver por el resto de su vida. Desesperada por la reacción de su padre, Elcha se despidió de sus amigas y partió hacia la laguna donde la esperaba el príncipe. Pero sucedió algo más. La hechicera de la tribu, enamorada del príncipe y llena de odio contra Elcha, se transformó en lechuza y se ocultó entre las altas copas de los árboles esperando que los jóvenes se encontraran. En eso llegó Elcha agotada de tanto correr, acongojada de tristeza. Junto con el príncipe se acercaron al agua para aliviar el cansancio. La malvada bruja convirtió inmediatamente a la muchacha en una estatua de piedra. Al ver lo que sucedía, el príncipe, sabiendo que jamás vería a Elcha con vida, se arrojó a la laguna y acabó con su vida. Tiempo después, la estatua se desmoronó y cayó en la laguna para reencontrarse con su amado. Y mientras tanto, los dioses, indignados con la hechicera, no le permitieron volver a la forma anterior de mujer, lo que la obligó así a vagar silenciosamente, oculta en cuevas y saliendo de ellas cuando el sol ha desaparecido en el horizonte. La laguna nombrada en esta leyenda se encuentra en la localidad de Los Molles, al sur de Mendoza, lugar donde antiguamente se levantaba una figura de piedra semejante a una mujer, la cual posteriormente se desmoronó.
© Verónica Podestá |