EL ESPACIO NATURAL DEL MALPAÍS DE GÜÍMAR
Por JOSÉ GARCÍA CASANOVA Y OCTAVIO RODRÍGUEZ DELGADO
Extraído del libro Naturaleza, Historia y Tradición en El Socorro de Güímar. Asociación Cultural Patrimonio de Güímar. Editorial Benchomo, 1993.
EL ESPACIO NATURAL DEL MALPAÍS DE GÜÍMAR
En la costa sureste de Tenerife, en el espacio comprendido entre el caserío de El Socorro, el Puertito de Güímar, la Autopista TF-1 y el mar, se extiende un territorio deshabitado y agreste, el Malpaís de Güímar, que encierra una de las muestras más cautivadoras del paisaje volcánico reciente de la Isla de Tenerife. En él, junto a unas formas geológicas de notable diversidad y singular belleza, coexisten unas no menos sorprendentes manifestaciones de vida vegetal y animal, que han conseguido colonizar las estériles coladas en pocos miles de años. Hoy, una parte de este extraordinario rincón del Valle de Güímar (en torno a 290 hectáreas) está protegida por la legislación autonómica de espacios naturales [1] con la categoría de Paraje Natural de Interés Nacional, estando prevista su reclasificación, en un futuro próximo, como Reserva Natural, figura más acorde con su sobresaliente calidad ambiental. Pero, de momento, los límites fijados en su declaración son insuficientes para garantizar la preservación completa del área y de los múltiples ecosistemas que contiene.


| Derecha: Vista aérea del Malpaís. Año 1987.
Izquierda: Figura 1. Mapa geológico delMalpaís de Güímar y de su entorno. |
I. Geología y geomorfología
Desde la perspectiva del geólogo, el Malpaís de Güímar es un conjunto volcánico reciente con una edad globalmente inferior a los diez mil años, que está formado por un gran cono de cínder y por el extenso campo lávico asociado.
Litológicamente, la mayor parte de los materiales volcánicos del malpaís son de naturaleza basáltica y han sido incluidos dentro de la Serie volcano-estratigráfica IV. No obstante. existen unos pequeños enclaves basálticos más antiguos, pertenecientes a la Serie III, que no fueron totalmente sepultados por la erupción de Montaña Grande y que afloran en varios puntos del Malpaís a modo de islotes. Entre éstos destacan unos conos volcánicos menores: las Morras del Corcho o Tetas de Güímar situadas en la base oriental de Montaña Grande, y la Montaña de la Mar o Media Montaña (27,5 m. s. m.), que ha sufrido un intenso desmantelamiento debido a la acción erosiva del mar por su flanco este. Igualmente hay que reseñar la existencia de pequeñas áreas de tobas pumíticas pertenecientes a series cuaternarias sálicas. Todas las unidades mencionadas anteriormente aparecen claramente diferenciadas en el mapa geológico del Instituto Geológico Minero de España (I G M E - 1978) [2], que -algo modificado- se reproduce en la figura 1.
Por otra parte, y como complemento a lo ya comentado anteriormente respecto a la cuestión cronológica puede añadirse que, en el mapa paleomagnético de Tenerife (CARRACEDO, 1979) [3] , se le asigna una edad Bruhnes (0-0, 6 m.a.) a todo este territorio.
Montaña Grande o El Volcán es un magnífico edificio volcánico que se alza en el sector suroriental del Valle de Güímar. constituyendo el hito topográfico más relevante de un campo de volcanes, relativamente reciente, que allí existen. Su cráter calderiforme tiene un diámetro de unos 300 m. alcanzando, su punto más alto (276 m.s.m.) en el borde meridional, y el más bajo en el fondo del cráter (188 m.s.m.) Esta estructura volcánica se configuró por la acumulación sucesiva, en torno a la boca eruptiva, de piroclastos incandescentes; estos piroclastos poseen diferentes tamaños y formas, desde finas cenizas y pequeños lapillis hasta escorias y bombas volcánicas de dimensiones considerables. Tanto a la proyección en planta del cono, levemente elipsoidal, como la ligera asimetría de su cráter, con el borde meridional más elevado que el septentrional, obedecen al afecto del viento dominante durante la erupción, que provocó un mayor depósito de piroclastos a sotavento.

| La magnífica estampa de Montaña grande, con el Malpaís a sus pies, descolla en el paisaje de la zona baja de Güímar. |
Las lavas emitidas en este episodio eruptivo discurrieron sobre la topografía preexistente, a favor de la máxima pendiente, abriéndose en un amplio abanico hasta alcanzar la línea de costa. Tal como ya se ha explicado en el capítulo anterior, desde el punto de vista morfológico las coladas presentan aspectos diversos. La mayor parte poseen superficies ásperas y escoriáceas (lavas aa), difícilmente transitables, que forman el malpaís propiamente dicho. Sin embargo, algunas coladas, en fuerte contraste con las anteriores, poseen superficies más suaves, onduladas y cordadas (lavas pahoehoe). Ocasionalmente, y asociada con estas últimas, existe una somera red subterránea de tubos volcánicos de tamaño variable; a veces, éstos se ponen de manifiesto por el hundimiento parcial del techo, lo que da lugar a los característicos jameos. Cueva Honda, con su gran jameo y sus notables proporciones (hasta cien metros de desarrollo y bóvedas que sobrepasan los 5 metros de altura en algunos tramos), es la más conocida y espectacular de estas estructuras.

| Parte del Malpaís está cubierto por la banda de arenas que el viento arrastra constantemente, desde la Playa del Socorro. |
El sector septentrional del malpaís está oculto bajo una ancha franja arenosa que atraviesa el Paraje con dirección NE-SW. Dicha franja tiene su origen en la Playa del Socorro o Playa de La Entrada, cuyas arenas basálticas son constantemente arrastradas por el viento hacia el interior, donde el manto arenoso llega incluso a recubrir parte de la ladera oriental de Montaña Grande. Este proceso posee una gran importancia ecológica, al incrementar la riqueza de biótopos que alberga este espacio natural.
La costa es rocosa, baja, y recortada, presentando algunas caletas con pequeñas playas de callaos o de arena organógena y pumitas; sólo en algunos puntos muy localizados existen cantiles costeros de escasa entidad, que en ningún caso rebasan los veintisiete metros de altura (Montaña de la Mar).
Tanto por la relativa juventud del sustrato volcánico como por la aridez del clima reinante, los suelos apenas han podido desarrollarse. Así lo confirman FERNANDEZ CALDAS & TEJEDOR (1984)[4], quienes sólo reconocen cartográficamente en el ámbito del Malpaís suelos minerales brutos tipo litosoles (Orthents, según la clasificación americana). Profundizando algo más, según A. RODRIGUEZ, P. A. PADRON y J. M. TORRES (1993) [5], en este paraje dominan los leptosoles eútricos y los afloramientos de materiales volcánicos no alterados (rocas basálticas).

II. Clima
Por su situación, en la parte baja del Valle de Güímar, el Malpaís se ve afectado por el régimen eólico de los alisios, que soplan con notable constancia desde el primer cuadrante. Además, la proximidad al mar explica la aparición de un régimen de brisas alternantes que durante el día se dirigen tierra adentro, mientras que por la noche tienen sentido opuesto. El régimen regular de vientos, así como de temperaturas y precipitaciones se ve modificado en ciertas ocasiones debido a alteraciones en la dinámica general de la atmósfera, ocasionadas por la llegada de aire procedente del vecino continente (tiempo sur), por irrupciones de aire frío polar o por la aparición de borrascas atlánticas. Dichas perturbaciones meteorológicas son las responsables, según los casos, de los tiempos secos y calimosos o de los aguaceros más o menos notables.
Los datos facilitados por el Instituto Nacional de Meteorología (Centro Meteorológico Zonal de Santa Cruz de Tenerife), pertenecientes a la cercana estación pluviotérmica de Güímar - La Planta, que desde 1972 ha venido registrando, diversos parámetros meteorológicos nos ofrecen una idea bastante aproximada de la climatología local.
A lo largo de los 17 años de que consta la serie de registros que hemos analizado las precipitaciones presentan un valor medio anual de 181,7 mm. No obstante las lluvias tienen un carácter interanual marcadamente errático dentro de la serie oscilando entre los 56 mm del año más seco (1975) y Ios 575 mm del año más lluvioso (1977). Por otra parte, Ia distribución de las precipitaciones es desigual a lo largo de los meses registrándose un período de sequía casi absoluta entre mayo y septiembre El mes más lluvioso suele ser febrero seguido de abril y de diciembre. Cabe poner de relieve las fuertes lluvias caídas en abril de 1977 cuando se registraron 476.4 mm. Estos valores inusualmente elevados dentro de una serie corta de observaciones provocan una fuerte desviación de las medias, son responsables del segundo máximo claramente anómalo de la gráfica adjunta, e inducen a posibles errores de interpretación.
En lo que se refiere a las temperaturas, la media anual es de 19,5 ºC, siendo enero el mes más frío (16,2ºC) y agosto el más cálido (23,2 ºC). Por tanto, la diferencia entre las medias termométricas correspondientes al mes más cálido y al más frío es de 7ºC. Respecto a las temperaturas extremas, la máxima absoluta, 40 ºC, se registró en septiembre de 1987, mientras que la mínima absoluta, 7 ºC, se dio en febrero de 1985.
La posibilidad de emplear una expresión gráfica que refleje las características climáticas de un territorio dado es de suma utilidad para plasmar de forma simple y sintética los aspectos cuantitativos utilizados en la caracterización climática y bioclimática. Los diagramas climáticos (diagramas ombro-térmicos), ya sugeridos inicialmente por GAUSSEN (1954) y empleados posteriormente por WALTER & LIETH (1967), han sufrido ligeras modificaciones según los autores, si bien respetando el patrón básico de los mismos. Así, podemos representar en el eje Y1 los valores de las temperaturas medias mensuales (T) y en el eje Y2 los de las precipitaciones medias mensuales (P), frente a una escala temporal (en meses) en el eje X, de manera que P = 2T para cada punto del eje de las ordenadas.
Como se puede apreciar en la figura 2, con la excepción del mes de febrero, durante casi todo el año la curva que representa las precipitaciones se sitúa por debajo de la de las temperaturas medias, indicando claramente la notable aridez del lugar. Generalmente, la correspondencia de este diagrama con la vegetación es muy elevada, siendo particularmente expresiva en este caso.

| Figura 2. Diagrama ombro-térmico. |
Asimismo es de destacar, a partir del diagrama ombrotérmico, la acusada sequía estival y la concentración de las escasas precipitaciones entre octubre y abril.
También se pone de manifiesto en este diagrama la uniformidad de las temperaturas medias mensuales, algo más cálidas en los meses estivales que en los de las restantes estaciones, pero cuya oscilación media anual no supera, como ya se ha comentado anteriormente, los 7 °C.
La humedad relativa media, en torno al 70%, está justificada por la cercanía al mar y por el régimen dominante de vientos.
Por último, cabe destacar la elevada insolación que recibe este sector del Valle de Güímar, superior a las 2.500 horas de sol anuales.

III. Bioclima
Siguiendo a RIVAS-MARTíNEZ (1987) [6], podemos considerar a la bioclimatología como una ciencia ecológica que pretende poner de manifiesto la relación existente entre los seres vivos y el clima. Su diferencia con la climatología es que la información, índices y unidades que utiliza intenta que estén relacionados y delimitados por las especies y biocenosis, especialmente las vegetales dadas sus adecuadas condiciones de estatismo.
De entre los factores climáticos que han demostrado una mejor correlación con la distribución geográfica de los ecosistemas están la temperatura y la precipitación, por lo que han sido utilizados para establecer diferentes índices con los que se trata de revelar las referidas relaciones entre el clima y los seres vivos, en particular con la vegetación.
De acuerdo con la nueva clasificación bioclimática propuesta por RIVAS-MARTÍNEZ et al. (1993) [7], el macrobioclima de las Islas Canarias es mediterráneo. De los ocho zonobioclimas o subtipos diferenciables dentro del macrobioclima mediterráneo, tres de ellos están representados en Canarias: el mesofítico, el xerofítico y el desértico. Siguiendo esta clasificación, el Malpaís de Güímar posee un zonobioclima mediterráneo xerofítico.
Termotipo
Desde el punto de vista bioclimático, las observaciones citadas permiten calcular el Índice de Termicidad (It) del lugar, a partir de la ecuación:
It = (T + M + m) x 10
siendo T = Temperatura media anual (ºC); M = Temperatura media de las máximas del mes más frío ( ºC); m = Temperatura media de las mínimas del mes más frío (°C).
A partir del It se calcula el denominado Índice de termicidad compensado (Itc), que se expresa mediante la fórmula:
Itc = It + - c
donde c es un factor de corrección que se utiliza para compensar las desviaciones térmicas en territorios extratropicales. En el caso que nos ocupa, en el que la diferencia de las temperaturas medias entre el mes más cálido y el más frío es inferior a 10ºC, se resta del It el valor 100 - (Ic x 10), donde a su vez Ic (Índice de continentalidad) es el valor, dado en ºC, de la diferencia de las temperaturas medias del mes más cálido y el más frío.
Por otra parte, en la clasificación bioclimática también se utiliza la denominada Temperatura positiva anual (Tp), mediante la que se expresa, en décimas de grado, la suma de las temperaturas medias de los meses de media superior a cero grados. Si todos los meses del año tienen una temperatura media superior a 0 °C, el valor de Tp se obtiene multiplicando la temperatura media anual por doce.
En el Malpaís de Güímar estos parámetros, de acuerdo con los datos disponibles, toman los siguientes valores:
T = 19,5 ºC; M = 20,2 ºC; m = 12,3 ºC; Ic = 7 ºC
con lo que el Índice de termicidad (It) vale 520, el Indice de termicidad compensado (Itc) 490, y la Temperatura positiva anual (Tp) 2.340.
Una vez calculados estos índices y valores se puede proceder a encuadrar el área estudiada dentro del correspondiente termotipo. En efecto, RIVAS-MARTÍNEZ et al. (1993) [8] proponen una serie de rangos de valores para los parámetros termoclimáticos de los diferentes pisos bioclimáticos presentes en Canarias, siendo los correspondientes al inframediterráneo los siguientes:
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TERMOTIPO
|
Valor Itc
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Valor Tp
|
Horizonte (Itc)
|
|
Inframediterráneo
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650 a 450
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> 2.200
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Inferior (450 a 550)
|
Por lo tanto, de acuerdo con los valores calculados anteriormente, podemos incluir al Malpaís de Güímar dentro de los limites del piso Inframediterráneo inferior.
Ombrotipo
De igual forma, se puede realizar la clasificación desde el punto de vista ombroclimático, recurriendo a la precipitación media anual (P). El área de estudio, con una precipitación media anual (P) de 181,7 mm, se incluye dentro del ombrotipo (u ombrovariante) árido (P 30 a 200 mm), horizonte superior.
Diagnosis bioclimática
En síntesis, el análisis anterior nos permite ofrecer una diagnosis bioclimática de la localidad estudiada, situándola en el piso inframediterráneo inferior xerofítico árido superior.

IV. Flora y vegetación
Aunque desde el punto de vista fisonómico lo que capta la atención en el paisaje es la flora y la vegetación vascular, correspondiente, en sentido amplio, al dominio del tabaibal-cardonal, un estudio más profundo del territorio nos permite reconocer una rica flora y vegetación criptogámica. De este modo, en el intermareal se puede estudiar la vegetación algal, mientras que sobre la superficie de las lavas, especialmente en los puntos más prominentes y expuestos al viento, así como en los roquedos y cantiles existentes en las laderas y cráter de Montaña Grande, se asienta una interesante flora liquénica; asimismo, en microhábitats terrícolas orientados al norte se establecen otras especies de líquenes y diversos briófitos (musgos y hepáticas), de escasa entidad y marcadamente fugaces, dada la aridez reinante en el paraje.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que las actividades humanas desarrolladas en este territorio a lo largo de los siglos, han provocado modificaciones en la estructura original de los ecosistemas. A causa de ello, la vegetación potencial ha experimentado una serie de alteraciones más o menos importantes, por lo que han proliferado las etapas de sustitución (comunidades ruderales anuales, matorrales nitrófilos, etc.) de las comunidades climáticas.
Las algas
Tal como proponen LÓPEZ HERNÁNDEZ & GIL RODRÍGUEZ (1982) [9], a grandes rasgos podemos diferenciar tres tipos de vegetación algal en el litoral del Malpaís, dependiendo de la morfología del sustrato sobre el que se desarrollan: callaos, plataformas y cantiles. Las especies de algas más habituales en esta costa figuran en el Anexo I de este capítulo.
POBLAMIENTO ALGAL EN CALLAOS
Esta vegetación está constituida por cianobacterias (Cyanophyta) del género Microcoleus y Oscillatoria, que recubren las piedras a modo de tapiz verdoso. Junto a las cianobacterias también es frecuente la presencia de algas verdes de la familia Ulvaceae, entre las que se encuentran Enteromorpha linza y Enteromorpha intestinalis, ocupando la mitad inferior de la franja intermareal.
POBLAMIENTO ALGAL EN PLATAFORMAS
En varios puntos de la banda supralitoral aparece estacionalmente una comunidad epilítica formada por la cianobacteria Calothrix crustacea. Esta comunidad tiene su apogeo en verano, mientras que en los meses otoñales e invernales desaparece por completo.
En charcos del piso mesolitoral la vegetación está dominada por algas pardas (Phaeophyta), entre las que destacan algunas especies del género Cystoseira. En el borde superior de estas comunidades domina una vegetación cespitosa, que permanece emergida largos períodos. Padina pavonica, junto con otras especies, participa en estas comunidades mesolitorales.
El horizonte inferior del mesolitoral presenta una ancha banda cespitosa de Laurencia perforata, a veces interrumpida por la presencia de Corallinacene incrustantes. Marcando el límite de la máxima bajamar existe una franja claramente definida por la presencia del alga parda Cystoseira abies-marina (Cystoseiretum abies-marinae Gil-Rodríguez & Wildpret 1980, nom. prov.).
POBLAMIENTO ALGAL EN CANTIL
Estos biótopos, frecuentes en este litoral, albergan en la parte superior una banda más o menos ancha de Cyanophyta dominada durante los meses de verano por Calothrix crustácea. Más abajo se instala otra franja formada monoespecíficamente por Fucus spiralis. En los lugares en los que se forman charcos crece Cystoseira humilis (Cystoseiretam humilis Gil-Rodríguez & Wildpret 1980).
A continuación se sitúa una banda de Laurencia perforata, que resiste los embates del mar. Las cuevas existentes en estos cantiles se encuentran profusamente tapizadas por diversas Corallinacea incrustantes.
Por último, el limite inferior de las mareas viene marcado, como en el caso de las plataformas, por la franja de Cystoseira abies-marina.

Los líquenes [10]
En el área que nos ocupa se han reconocido diversas comunidades liquénicas, tanto rupícolas como terrícolas, la mayoría de las cuales pueden considerarse xerorresistentes, fototolerantes y, muchas de ellas, halorresistentes. Su establecimiento está condicionado por el sustrato volcánico reciente, la escasa precipitación y la proximidad al litoral. En el Anexo II se relacionan las especies de líquenes encontradas en este espacio natural.
COMUNIDADES SOBRE ROCAS
La comunidad mejor representada en el campo de lavas (Xanthorietum resendei caloplacetosum gloriae Llimona 1974) se distingue por el color anaranjado de su especie más característica, Caloplaca gloriae, liquen crustáceo halófilo, fototolerante y xerorresistente. Se instala a partir de los 20 m de distancia del litoral, sobre rocas y piedras sin orientación determinada, con un grado de cobertura relativamente alto. En la franja costera lo más frecuente son poblamientos casi monoespecíficos de Caloplaca gloriae, pero hacia el interior del malpaís, con cierta preferencia por el NE, la comunidad se vuelve más polícroma, al enriquecerse con otras especies: Xanthoria resendei (también de color naranja), Lecanora sulphurella (amarilla), Dimelaena radiata (gris) y Buellia lactea (blanca). En ambientes también soleados pero fuertemente nitrófilos (en puntos altos que sirven de posadero a las aves o en proximidades de los restos fecales de conejos y cabras), la comunidad pasa a ser dominada por las especies del género Xanthoria (X. resendei y X. aureola) y por alguna del género Physcia.
En las grietas, oquedades o depresiones de las placas y escorias lávicas se establecen líquenes más o menos umbrófilos y con mayores requerimientos de humedad, que en algunos puntos pueden presentar un grado de cobertura bastante alto, entre los que destacan los pulverulentos de color verdoso-amarillento Lepraria cf. incana y Chrysothrix chlorina.
En rocas de gran tamaño que se elevan en algunos puntos del malpaís, así como en paredes más o menos inclinadas y orientadas al NE, se establecen comunidades típicas de acantilados costeros constituidas por líquenes fruticulosos. A veces domina el talo verdoso de Ramalina bourgeana (Ramalinetum bourgeanae Follmann 1976 nom. prov ) y otras los marrones o negruzcos del género Roccella, R. canariensis, R. fuciformis, R. tuberculata o R. vicentina (Roccelletum tinctoriae Klement 1965), comunidades de óptimo macaronésico. Aunque raro, en hábitats semejantes a veces está presente el líquen foliáceo de color gris-ceniza Parmelia pseudotinctorum (Parmelietum tinctorum Klement 1965), que coloniza las superficies más o menos planas de las rocas y costras basálticas.
Sobre algunas superficies rocosas subverticales, algo más alejadas del hálito marino, cabe destacar la presencia de distintas especies del género Pertusaria (P. cf. gallica, P. cf. rupicola, P. teneriffensis), que junto con otros líquenes crustáceos podrían constituir otra asociación, Pertusarietum gallicae Llimona & Egea 1987.
COMUNIDADES SOBRE SUELO ARCILLOSO
En los depósitos de arcilla acumulados sobre o entre las placas lávicas prácticamente horizontales del malpaís, tanto por acción eólica como por escorrentía de lluvias, se asientan las comunidades liquénicas terrícolas, mejor representadas en las cotas medias y altas del territorio estudiado, en las que con frecuencia intervienen distintos musgos y hepáticas.
Entre otros líquenes que habitan en este medio, de amplia distribución, destacan los de talo escuamuloso: Squamarina cartilaginea, de color verde-amarillento, y Psora decipiens, de color marrón. Coincidiendo con el corto período húmedo estacional proliferan Collema cf. tenax y algunos briófitos.
Probablemente, la comunidad más característica de estos ambientes, rica en líquenes con cianofíceas, sea la dominada por Peltula obscurans (Peltaletum obscuranto-euplocae Llimona & Egea 1985). Además, en cuevas y oquedades del basalto, con acúmulo de materiales pulverulentos, podría reconocerse, aunque muy fragmentada, la presencia de otra comunidad eminentemente comofítica, caracterizada por Diploicia subcanescens y Solenopsora sp. (Solenopsoro-Diploicietum subcanescentis Egea & Llimona 1987).

Los briófitos[11]
La vegetación briofítica del Malpaís de Güímar, como la de todas las zonas bajas de las Islas, ha sido muy poco estudiada, pues casi la totalidad de las investigaciones realizadas en este campo de la Botánica se han centrado en las zonas boscosas. Por este motivo, la revisión bibliográfica de los trabajos publicados sobre los briófitos de Canarias no aporta información acerca de dichos vegetales en este paraje natural y, por tanto, no hemos encontrado ninguna cita concreta para el mismo.
Las condiciones climáticas generales de este territorio no son favorables para el desarrollo de los briófitos; no obstante, en los pequeños depósitos de arcilla acumulados en diversos puntos del campo de lavas, así como en el cráter y laderas de Montaña Grande, en situaciones que mantienen durante algún tiempo cierta humedad, o sea, algo umbrófilas y con orientación preferente al norte, pueden instalarse algunas especies de vida corta con un ciclo marcadamente estacional.
Recolecciones esporádicas realizadas en el área estudiada han permitido reconocer algunas hepáticas talosas de los géneros Riccia, Exormotheca y Targionia así como pequeños musgos acrocárpicos de los géneros Aloina, Tortula, Desmatodon y Bryum, entre otros. No obstante, pensamos que un profundo estudio de la flora briológica del Malpaís, continuado a lo largo de todo el año, permitiría identificar un número de especies mucho más elevado de lo que en principio cabría esperar, tal como ha ocurrido en otros lugares del Archipiélago.
Las plantas superiores o vasculares
La vegetación de todo el área del Paraje Natural "Malpaís de Güímar" queda incluida en dos series climatófilas: la inframediterránea desértica árida de la tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera) y la inframediterránea xerofítica semiárida inferior del cardón (Euphorbia canariensis). Además de las comunidades climácicas o etapas maduras de ambas series, tabaibal dulce y cardonal, están presentes en el territorio distintas etapas seriales o de sustitución de ambas (cerrillar panascal, comunidades ruderales anuales y matorrales nitrófilos), así como distintas comunidades permanentes, que dependen de hábitats especiales (rupícolas y litorales). No queremos olvidar tampoco, aunque se salgan del área protegida, los sebadales o comunidades de fanerógamas marinas. Para completar el estudio de la vegetación superior ver anexo III y para conocer la flora vascular ver anexo IV, ambos de este capítulo.
TABAIBAL DULCE
El tabaibal dulce ocupa la mayor parte del Malpaís, desde casi el litoral hasta superar la mitad de la distancia entre éste y la base de Montaña Grande. Su densidad disminuye en el NE, probablemente por la intensa acción del viento dominante, pero se enriquece al llegar a la Montaña de la Mar, uno de los puntos más antiguos del paraje, que no fue recubierto por el campo de lavas subhistórico. En conjunto se halla en buen estado de conservación.
Corresponde a una comunidad endémica del sur de la Isla de Tenerife, con estructura y fisionomía de desierto de plantas crasicaules, en la que predominan las tabaibas dulces (Euphorbia balsamifera). Esta asociación (Ceropegio fuscae-Euphorbietum balsamiferae) representa la etapa madura de la vegetación inframediterránea más árida (100-180 mm de precipitación) de la isla, o sea, la clímax o cabeza de la serie climatófila inframediterránea desértica árida de Tenerife. Las especies que suelen acompañar a la tabaiba dulce son: el cardoncillo (Ceropegia fusca), el romero marino (Campylanthus saisoloides), el gualdón (Reseda scoparia) y la jarilla (Helianthemum canariense).

| El tabaibal dulce ocupa una superficie muy importante del Malpaís. |
Además de la subasociación típica, que es la habitual en el territorio, en las proximidades de la Montaña de la Mar podemos apreciar un tabaibal dulce halófilo, sometido a la acción de la maresía y a una mayor concentración iónica (subasociación salsoletosum divaricatae), del que son especies diferenciales Salsola divaricata y Lycium intricatum.
En la mitad superior del cráter de Montaña Grande, en orientaciones E y SE, existe un tabaibal dulce, pobre florísticamente, que corresponde más bien a una facie del cardonal rica en esta especie (Periploco laevigatae-Euphorbietum canariensis subas. euphorbietosum balsamiferae).

| Tabaibal dulce en el borde del cráter de Montaña Grande a principios de siglo (Bannerman, 1920) |
CARDONAL
Por encima del tabaibal dulce del malpaís y, por tanto, más alejado de la costa, se sitúa el cardonal, en una ancha banda que desciende en diagonal hasta las proximidades de El Puertito, presentando una franja ecotónica con la comunidad anterior. En la ladera norte de Montaña Grande y en la superficie interior del cráter orientada a septentrión, destacan algunos rodales de cardones, que corresponden a restos empobrecidos de esta comunidad.
Esta formacion vegetal constituye una asociación endémica de la Isla de Tenerite (Periploco laevigatae-Euphorbietum canariensis), en la que Predominan los cardones (Euphorbia canariensis), que dan carácter fisionómico a la misma, desarrollados como el tabaibal dulce sobre litosuelos. Representa la clímax inframediterránea de las zonas con ombrotipo árido - semiárido inferior (180-300 mm) de la isla.

| Por encima del tabaibal dulce y, por tanto, más alejado de la costa, se sitúa el cardonal. |
Estos cardonales semidesérticos climácicos poseen un fiel cortejo florístico que suele refugiarse en su interior, aprovechando su especial estructura candelabriforme, constituyendo la denominada unidad cardón.
En ella sobresalen varias especies lianoides: el cornical (Periploca laevigata), el tasaigo (Rubia fruticosa) y la esparraguera (Asparagus umbellatus). En esta comunidad es frecuente la presencia de la tabaiba amarga (Euphorbia broussonetii); además, en el Malpaís es localmente abundante el balillo (Taeckholmia microcarpa), que cuando se refugia en la planta dominante puede superar los dos metros de altura, mientras que en el exterior de ésta sólo alcanza algunos decímetros, al encontrarse fuertemente ramoneada por las cabras y los conejos.

| Vegetación del interior del cráter de Montaña Grande a principios de siglo (Bannerman, 1920). |
CERRlLLAR-PANASCAL
Sobre la franja arenosa interior, producida por acumulación eólica de la arena procedente de la playa de La Entrada, que atraviesa diagonalmente el espacio en dirección NE-SW y asciende hasta la mitad de la ladera E de Montaña Grande, se asienta una formación gramínica pseudo-esteparia, caracterizada por la alta presencia de varios hemicriptófitos: el cerrillo (Hyparrhenia hirta), el panasco o grama (Cenchrus ciliaris), el rabo de burro (Aristida adscensionis) y Tetrapogon villosus. En su aspecto más típico sólo acompañan a las especies características ejemplares aislados de corazoncillos (Lotus sessilifolius), tomillos de burro (Micromeria hyssopifolia var. kuegleri) y ahulagas (Launaea arborescens). Este sustrato no parece apropiado para el tabaibal-cardonal, pues actúa como barrera en la expansión de esta formación vegetal, de la que sólo es frecuente un elemento, el balo (Plocama pendula), que subsiste gracias a su enorme sistema radicular.

| Sobre la franja arenosa interior se asienta el cerrillar-panascal. |
Esta asociación vegetal, que puede alcanzar notable extensión y densidad en los pisos bioclimáticos infra- y termomediterráneo con ombrotipo árido-semiárido, con frecuencia se presenta mezclada en mosaico con otras comunidades y en sus claros pueden desarrollarse, en épocas húmedas, un gran número de terófitos. También se instala, como etapa de sustitución, en los lugares aclarados y más áridos del dominio potencial del tabaibal-cardonal (Kleinio neriifoliae Euphorbietalia canariensis), donde llega a dominar completamente las etapas de degradación más avanzadas, originando auténticos cerrillares sobre suelos bien desarrollados y contribuyendo a acentuar el aspecto desértico de las situaciones más xéricas del piso inferior; así ocurre en las laderas de Montaña Grande, donde la vegetación climácica ha sido prácticamente desalojada y el terreno ganado para el pastoreo y la agricultura. Finalmente, es notoria su preferencia por ocupar márgenes de caminos y cunetas de carreteras asfaltadas con escasa nitrificación, así como el borde de huertas abandonadas.
En Montaña Grande, y en los otros conos más pequeños anexos a ella, este pastizal hemicriptofítico, de media o alta cobertura, está dominado por el panasquillo (Tricholaena teneriffae), lo que se corresponde con la subasociación tricholaenetosum teneriffae, que se instala preferentemente sobre materiales volcánicos de tipo lapilli (picón) de conos de cínder recientes del Sur de Tenerife, situados en el piso bioclimático inframediterráneo con ombrotipo árido.

| Aspecto del cardonal y del pasillo de arenas, en las proximidades de las Morras del Corcho, a principios de siglo (Bannerman, 1920). |
COMUNIDADES RUDERALES ANUALES
Los lugares aclarados y alterados del área estudiada están ocupados por comunidades vegetales anuales, claramente nitrófilas, semejantes a las existentes en otras reglones de clima mediterráneo.
La primera de estas comunidades (Chenopodio maralis-Malvetum parviflorae), instalada en ambientes acusadamente nitrófilos (huertas, borde de pistas, escombreras, etc.), de desarrollo invernal y primaveral, está caracterizada por diversas especies anuales (terófitos): el cenizo (Chenopodiam marale), el relinchón (Sisymbrium irio), la malva (Malva parviflora) y la ortiga (Urtica urens), entre otras.
La segunda comunidad (Mesembryanthemetum crystallini) está dominada por las barrillas, terófitos prostrados, con hojas suculentas en roseta, del género Mesembryanthemum. Por lo general, tras las lluvias de otoño-invierno forman densos tapices polícromos, que llegan a cubrir de forma homogénea el sustrato, con un llamativo aspecto vítreo brillante debido a glándulas epidérmicas, que en el verano evoluciona a tonos verderojizos, resaltando en el árido paisaje. Se trata de una comunidad primocolonizadora de protosuelos y de suelos removidos o alterados, por lo general bastante ruderalizados y en ocasiones enriquecidos en sales (huertas hiperabonadas y recién abandonadas, escombreras, borde y taludes de caminos, etc.). Las especies más características son: Mesembryanthemum crystallinum, Mesembryanthemum nodiflorum, Patellifolia patellaris y Aizoon canariense.
La tercera de las comunidades, fisionómicamente destacable, es subnitrófila y está constituida por terófitos de talla media, desarrollo fugaz y fenología invernal o primaveral, que prospera en los márgenes de pistas y veredas, terrenos removidos, campos de cultivo abandonados y entre los matorrales frecuentados por el ganado (Iflogo spicatae-Stipetum capensis). Su desarrollo es irregular y su biomasa depende de la lluvia caída durante la estación fría, llegando incluso en años secos a pasar inadvertida por no haber germinado y crecido la mayoría de sus especies características. Entre éstas destacan: Stipa capensis, Volataria lippii, Carrichtera annua, Calendula aegyptiaca, Echium bonnetii, Plantago ovata, etc. En ambientes más o menos pisoteados la especie más frecuente pasa a ser Notoceras bicorne.
En suelos compactados por el pisoteo, tanto de veredas como de pistas, se desarrolla una incipiente vegetación nitrófila y primocolonizadora, constituida por terótitos de pequeña talla en buena parte prostrados, de fenología invernal-primaveral. Esta comunidad (Polycarpo-Alternantheretum), escasamente representada en el territorio, presenta aquí una marcada pobreza florística, siendo las especies más características Polycarpon tetraphyllum y Poa annua, con las que es frecuente que se entremezclen elementos de las comunidades anteriores, sobre todo los más agresivos y resistentes al pisoteo por disponer sus hojas prostradas en roseta basal.
MATORRALES NITRÓFILOS
En los lugares removidos o alterados del paraje (campos de cultivo abandonados, derrubios, cunetas, etc.) la vegetación dominante está constituida por determinados matorrales nitrófilos, primoinvasores, que tienen su óptimo en el piso inframediterráneo desértico árido de la Isla de Tenerife.
El más característico (Launaeo arborescentis-Schizogynetum sericeae) está dominado por la ahulaga (Launaea arborescens), el salado blanco (Schizogyne sericea) y el corazoncillo (Lotus sessilifolius), aunque también pueden ser frecuentes algunos arbustos agresivos del tabaibal-cardonal, como la tabaiba amarga (Euphorbia broussonetii) y el balo (Plocama pendula). En el área de estudio este matorral es frecuente en las laderas de Montaña Grande y en el pasillo de arenas de aporte eólico, preferentemente en aquellos puntos algo más protegidos del viento donde el sustrato ha sido removido; en la mayor parte del territorio ocupado por este matorral domina la ahulaga casi en solitario, limitándose el salado a los lugares antropizados más próximos al litoral.
En los ambientes viarios bastante removidos (márgenes de veredas y de pistas, escombreras, etc.) también es frecuente otra comunidad (Polycarpo-Nicotianetum glaucae), dominada por el venenero o hediondo (Nicotiana glauca), que resalta en el paisaje por la elevada talla que puede llegar a alcanzar esta agresiva planta.
En la mitad superior de la ladera norte de Montaña Grande se pueden reconocer fragmentos de otra comunidad más fresca y exigente en humedad (Artemisio thusculae-Rumicetum lunariae), que se desarrolla sobre profundos suelos piroclásticos. Las especies más características aquí presentes son la magarza (Argyranthemum frutescens), la vinagrera (Rumex lunaria) y el incensio (Artemisia thuscula). No obstante, lo normal es que esta comunidad se presente en mosaico con los matorrales anteriores o con restos de la vegetación potencial (tabaibal-cardonal).
Finalmente, una planta de talla elevada y origen africano, el tartaguero (Ricinus communis), caracteriza una comunidad instalada sobre suelos profundos y frescos ruderalizados (Tropaeolo majoris-Ricinetum communis), aqul limitada a hondonadas y ramblas de barranquillos donde se acumula o encharca el agua temporalmente.
COMUNIDADES RUPÍCOLAS
La vegetación rupícola está muy escasamente representada en el paraje, a causa de la falta de hábitats y condiciones climáticas adecuadas. Muy pobre florísticamente, en los cantiles del interior del cráter, y a veces incluso sobre piroclastos compactados, puede intuirse, aunque muy empobrecida, una comunidad (Umbilico horizontalis-Aeonietum urbici) constituida casi exclusivamente por Aeonium holochrysum, en la que a veces participa Umbilicus horizontalis en ambientes más nitrofilizados. Son frecuentes en estos lugares las especies de mejor adaptación rupícola del tabaibal cardonal y sus etapas de sustitución, como los mato-riscos (Allagopappus dichotomus y Lavandula canariensis).
También en el interior del cráter, pero exclusivamente en los extraplomos y en la entrada de pequeñas cuevas constituidas por materiales fácilmente deleznables, existentes en los cantiles orientados al norte, se pueden reconocer mínimas representaciones de una comunidad umbrófila dominada prácticamente en solitario por Parietaria filamentosa (Parietarietum filamentosae).
En los derrubios terroso-pedregosos situados bajo la boca de acceso de Cueva Honda, en excepcionales condiciones de humedad y umbrofilia, destaca una rara población de Asplenium hemionitis, helecho casi exclusivo de las comunidades rupícolas del monteverde.
Finalmente, en las grietas del malpaís, con cierta humedad y umbrofilia, aparecen algunos ejemplares de Aeonium smithii, endemismo tinerfeño que tiene su óptimo en altitudes superiores de este mismo valle.
COMUNIDADES LITORALES HALÓFILAS
En las inmediaciones de la línea de costa, por encima del nivel de la pleamar, se sitúa un estrecho cinturón de plantas halorresistentes, que se corresponden fundamentalmente con dos comunidades vegetales. La primera es una comunidad vivaz aerohalina dominada por la lechuga de mar (Astydamia latifolia), que se instala preferentemente sobre guijarrales, acantilados y plataformas costeras sometidos a las salpicaduras del mar, donde ocupa las fisuras de rocas con escaso suelo de aporte eólico o de acumulación por escorrentía (Frankenio Astydamietum latifoliae). Las restantes especies características son el tomillo de mar (Frankenia laevis subsp. capitata), la siempreviva de la mar (Limonium solandri) y Reichardia crystallina; a veces intervienen otras especies nitrófilas primoinvasoras como el corazoncillo (Lotus sessilifolius) y el salado (Schizogyne sericea).
La segunda es una comunidad halófila caracterizada por un pequeño arbusto craso, la uva de mar (Zygophyllum fontanesii), que puebla - además de otros sustratos - las arenas orgánicas de vaguadas o depresiones ocasionalmente anegadas por agua de mar, situadas tras los acúmulos de callaos (Frankenio capitatae-Zygophylletum fontanesii); en ella participa también el tomillo de mar (Frankenia laevis subsp. capitata).
En el principal depósito de arena blanca existente en el litoral del Malpaís se localiza una población de Polygonum maritimum, constituida por un escaso número de ejemplares, extremadamente amenazada por situarse al borde de la vereda que lo recorre. También al margen de dicha vereda, pero en la base de Montaña de la Mar, se localiza una densa población de Chenoleoides tomentosa, igualmente amenazada.
SEBADALES (COMUNIDADES DE HIDRÓFITOS MARINOS)
Aunque se sale del área delimitada como paraje natural, no debemos olvidar que en el infralitoral del Malpaís de Güímar está bien representada una comunidad permanentemente sumergida de fanerógamas marinas (Cymodoceetum nodosae), que se instala con preferencia entre los 3 y 20 m de profundidad, en fondos arenosos de la plataforma litoral. Está dominada monoespecíficamente por la seba (Cymodocea nodosa), planta rizomatosa de hojas acintadas que suele estar cubierta por microcomunidades de algas epífitas. Los restos de estas plantas que han sido desprendidos del sustrato por la acción marina son frecuentemente arrojados a la orilla.

V. Fauna
Desde el punto de vista faunístico, y restringiéndonos exclusivamente al medio terrestre, el Malpaís posee una extraordinaria biodiversidad, protagonizada sobre todo por una multitud de especies de invertebrados. Entre ellas destacan, por su carácter endémico y/o su interesante papel ecológico, las ligadas a cardones y tabaibas, así como las que viven en el suelo (singularmente las vinculadas a sustratos arenosos) y en el interior de las cavidades volcánicas. Varias especies de vertebrados viven también en este territorio, pasando menos desapercibidos que los invertebrados pese a estar presentes en mucho menor número que éstos.
Con el sólo propósito de desvelar al lector una parte de la sorprendente vida animal que este espacio natural alberga, a continuación se comentan algunos de los grupos faunísticos con representación en el ámbito territorial motivo de estudio.
Invertebrados
Aunque las condiciones climáticas y edáficas no son muy favorables para los moluscos terrestres, en este paraje se han encontrado un total de cuatro especies, todas ellas endémicas de Tenerife: Canariella hispidula (Lamarck), Hemicycla bethencourtiana (Shuttleworth), Pomatias laevigatus (Webb & Berthelot) y Hemicycla inutilis (Mousson) [12]. Esta última, restringida geográficamente al este de Tenerife, está considerada como la única especie amenazada de las cuatro citadas (vulnerable sensu UICN).
El medio cavernícola, presente en este espacio natural, alberga interesantes formas biológicas, muchas de las cuales poseen insólitas adaptaciones para poder vivir en un mundo tenebroso: atrofia o carencia de órganos de la visión, pérdida total o parcial de la pigmentación, alargamiento de patas y antenas, ablandamiento del esqueleto externo, etc. Entre las especies de invertebrados encontradas en el tubo de Cueva Honda (ver Anexo V) destacan, por su especial interés biológico, las siguientes: Dysdera propinqua (arácnido endémico que tiene aquí su localidad típica), Schizomas portoricensis (especie centroamericana que, en Tenerife, sólo ha sido encontrada en tres localidades) y Loboptera subterranea (endemismo tinerfeño relativamente frecuente en el medio cavernícola).
Varios lepidópteros (mariposas) participan en la entomofauna del Malpaís, predominando en número de especies las mariposas nocturnas (ver el Anexo VI, en el que aparecen citados los Heteróceros más frecuentes). En lo que se refiere a las mariposas diurnas, algunas especies, como Cynthia cardui (L.), Vanessa atalanta (L.), Pieris rapae L., Pontia daplidice L., Colias crocea Fourc., Danaus plexippus L. y Lycaena phlaeas L., pueden encontrarse en este paraje de forma más o menos habitual. En opinión de BACALLADO (com. pers.), un muestreo sistemático a lo largo de todo el año podría aumentar el número de especies conocidas del área, especialmente en lo que se refiere a los Heteróceros.
Uno de los grupos de insectos con mayor número de especies en esta localidad es el de los himenópteros (abejas, abejones, avispas y hormigas), que frecuentan diversos biótopos, especialmente los arenales. En general, presentan un destacado interés ecológico por su papel como agentes polinizadores de muchas especies de la flora silvestre del Malpaís. Además de varias decenas de abejas y avispas, la mayor parte de las cuales son exclusivas de Canarias o de Tenerife (ver Anexo VII), cuatro especies de hormigas se encuentran en el Malpaís de Güímar (BARQUIN, 1981) [13]: Camponotus rufoglaucus feai Emery, subespecie endémica de Canarias que, junto con la siguiente especie, juega un importante papel polinizador, Iridomyrmex humilis (Mayr), especie cosmopolita originaria de Brasil, Monomorium salomonis (L.) de distribución mediterránea hasta Asia central y presente en Madeira y en Canarias, y Messor minor maurus Santschi, subespecie extendida por Túnez, Argelia y Canarias. En todo caso, la mirmecofauna del malpaís presenta una baja densidad.
Pero los insectos más diversamente representados en este paraje son, sin duda, los coleópteros (escarabajos). En el Paraje Natural (incluyendo el malpaís propiamente dicho, arenales, zona costera, cono volcánico y zonas humanizadas) GARCÍA & CAMPOS (1987) [14] han comprobado la existencia de unas cien especies (ver Anexo VIII), pertenecientes a 32 familias. Según estos autores, el 68,3 % de dichos táxones vive sobre los vegetales más típicos del cardonal tabaibal, mientras que el 31,7 % restante son especies predadoras, necrófagas o detritívoras. La familia Tenebrionidae está bien representada aquí, con especies detritívoras en la zona intermareal o costera (p. ej.: Phaleria ornata, especie endémica de Canarias que, en este lugar, se encuentra viviendo bajo las algas que llegan a la orilla), o más hacia el interior, en ambientes más o menos humanizados (Gonocephalum rusticum y Opatropis hispida); también hay especies xilófagas endémicas de Canarias, como Pelleas crotchi (sobre cardones), Palorus euphorbiae (sobre tabaibas) o Lyphia angusta (sobre higueras); igualmente existen especies omnívoras como Zophosis bicarinata (endémica de Canarias), Pimelia canariensis (endémica de Tenerife), Hegeter amaroides (endémica de Canarias), H. intercedens (endémica de Tenerife), H. tristis y Arthrodeis obesus (endémica de Tenerife). Las especies pertenecientes a la familia Staphylinidae presentes en este paraje se encuentran casi siempre en los cardones, donde depredan sobre larvas y adultos de otras especies que participan en los procesos de descomposición de dichas plantas (Cerambycidae, Scolytidae, etc.), así como sobre otros insectos; entre estos estafilínidos depredadores se encuentran los siguientes endemismos canarios: Atheta canariensis, A. dilutipennis, A. coriaria, Gyrohypnus marginalis, etc. La familia Coccinellidae tiene 8 táxones en el Malpaís, que depredan sobre diversas especies de pulgones; un ejemplo de estos coccinélidos es Chilocorus renipustulatus canariensis, endémico de Canarias. De la familia Carabidae existen, siempre según GARCÍA & CAMPOS (op. cit.), dos especies en este lugar: Platyderus tenuistriatus, endémica de Tenerife, y Scarites buparius, que es un elemento mediterráneo presente en Canarias (Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife); sin embargo, en una monografía reciente sobre esta familia, MACHADO (1992) [15] pasa a considerar la primera de las especies como sinonimia de Platyderus alticola alticola Woll. y añade otras tres especies para el lugar: la mediterránea Trachyura curvimana (Woll.), la paleártica Bembidion varium (Ol.) y la endémica tinerfeña Calathus freyi Colas, las dos primeras citadas para El Puertito y la última para el Volcán de Güímar. La familia Anobiidae cuenta con cuatro especies citadas para el Malpaís: Anobium punctatum, Lasioderma latitans, endémico de Canarias, Nicobium villosum albofasciatum, endémico de Tenerife y que se encuentra en tabaibas dulces, cardones y uvas de mar, y Paraxyletinus israelsoni, endémico de Tenerife y que se encuentra sobre ahulagas. Entre los Cerambycidae, con 5 especies en el Malpaís de Güímar, destacan Stenidae albida, S. pilosa, y S. annulicornis, endémicas de Canarias y ligadas todas a tabaibas; Lepromoris gibba es otro cerambícido endémico de Canarias que se encuentra preferentemente sobre cardones y tabaibas amargas. La familia Scolytidae presenta aquí cinco especies xilófagas, ligadas por lo general a Euphorbia spp. La familia Histeridae presenta 6 especies en el Malpaís, todas ellas depredadoras de otros insectos; de esta familia puede citarse Hololepta perraudieri, endémica de Canarias, que se encuentra sobre Euphorbia spp. en descomposición. La familia Chrysomelidae tiene 4 especies en el Malpaís, todas ellas fitófagas, destacando por su abundancia Macrocoma splendens, sobre flores de magarzas y cardones. Dentro de la familia Erotylidae se encuentra Dyphyllus subellipticus, endémico de Tenerife, presente en cardones en descomposición. Por último, dentro de los Dermistidae destaca Attagenus wollastoni, endémico de Canarias, frecuente sobre flores de magarzas.

Vertebrados
La ornitofauna, tanto la nidificante (ver Anexo IX) como la que no lo es, constituye el grupo de vertebrados mejor representado en este territorio. Algunas de las especies presentes son: el bisbita caminero (Anthus berthelotii), la curruca tomillera (Sylvia conspicillata), el canario (Serinus canaria), el camachuelo trompetero (Bucanetes githagineus), el cernícalo (Falco tinnunculus), el buho chico (Asio otus), el vencejo unicolor (Apus unicolor), la tórtola (Streptopelia turtur), la perdiz moruna (Alectoris barbara), el alcaudón real (Lanius excubitor), etc. La zona costera es visitada por la gaviota argéntea (Larus argentatus), así como por el charrán común (Sterna hirundo) y por varias especies de limícolas. Entre éstas pueden citarse las siguientes: el chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), el vuelvepiedras (Arenaria interpres), el zarapito trinador (Numenius phaeopus), el chorlitejo gris (Pluvialis squatarola), el andarríos chico (Actitis hipoleuca), etc. De las aves marinas destaca la pardela cenicienta (Calonectris diomedea), que nidifica en grietas y tubos volcánicos del Malpaís. A partir de algunas informaciones proporcionadas por gentes del lugar, MARTIN (com. pers.) considera que otra ave marina, el petrel de Bulwer (Bulweria bulwerii), también podria criar en estos hábitats.
La herpetofauna está bien representada por el lagarto (Gallotia galloti [OUDART]), mientras que el perenquén (Tarentola delalandi [DUMÉRIL & BIBRON]) y la lisa (Chalcides viridanus [GRAVENHORST]) son más difíciles de observar.
Todos las especies de mamíferos que se encuentran en este espacio natural son no autóctonas: el erizo moruno (Atelerix algirus [Lereboullet]), el conejo (Oryctolagus cuniculus Linnaeus), las ratas (Rattus spp.), el ratón (Mus musculus Linnaeus) y el gato (Felis catus Linnaeus). Todas ellas representan, en grado aún por precisar, amenazas potenciales para la flora y fauna nativas. Por último, cabe resaltar que en fechas recientes se ha producido el curioso hallazgo de un ejemplar perteneciente a una especie de musaraña, en una casa de El Puertito de Güímar (DÍAZ HERNÁNDEZ, com. pers.).

Vl. Montaña Grande y el Malpaís en la voz de los cronistas
A la hora de considerar algunos aspectos históricos relacionados con este territorio no debemos olvidar que, de acuerdo con el doctor Bethencourt Alfonso, los aborígenes tinerfeños llamaban a esta montaña Archaco; así aparece consignado por el citado autor en su Historia del pueblo guanche, obra en la que identificaba aquel topónimo con la actual "...Montaña Grande, en la costa de Güímar (D) [16]
Hasta el pasado siglo, el espacio natural que nos ocupa ofrecía muy poco interés al pueblo canario, por hallarse deshabitado y carecer de aprovechamiento agrícola; por eso existen muy pocas descripciones del mismo. La más antigua la encontramos en una data, otorgada por el Adelantado Fernández de Lugo el 8 de agosto de 1508, y en ella se hace alusión, probablemente, al Malpaís de Güímar y a Montaña Grande, así como al bello cardonal que aún se conserva:
| Diego de Tor. 4 c. en Goymad en las tas. Detartacoyte al derredor de una montañeta bermeja de unos cardones de un cabo y de otro unas cuevas donde vivia Guanequiar; más un asiento para colmenas en el barranco del agua de Mexía al canto del malpaís con otro pedazo de ta. de 4 f. q. está entre el malpaís y el barranco de Na Sra. Candelaria y os do el avchón q. está junto los cañaverales donde ogaño moraba Juan Cabello y Francisco Galván. Digo q. en el Reyno de Guyma aderredor de la dha. montaña, 30 f. [17]. |
Otra de las citas más antiguas, fechada en 1590, hace referencia a un lugar cercano, el actual caserío de El Socorro, y esté relacionada con la aparición de la primitiva imagen de la Virgen:
| Apareció en un lugar desierto y may seco, a la orilla de la mar, junto a una playa de arena que tendrá media legua de largo, a la boca de un barranco, sobre una piedra... [18] |
De todo el conjunto, la Montaña Grande poseyó un gran valor en la organización de las defensas costeras de Tenerife, sobre todo en un momento tan crítico como fue el de la enemistad con Inglaterra y los posibles ataques corsarios de ésta y otras naciones; así lo reflejó el informe del entonces Comandante General de Canarias, don Joaquín José Ibáñez, elaborado a comienzos de 1780 tras realizar una visita y revista a toda la Isla:
| A Samarines o Samarinas y playa de Las Viudas, sigue la Punta del Socorro, la Atalaya y barranco o Caleta de Güímar, lugar que dista del de Candelaria una legua y de la mar media. Su atalaya, llamada la Montañeta del Socorro, en la medianía de su distancia a la mar, descubre la Punta del Roquete de Santa Cruz hasta el Puerto de Abona, es may importante la vigilancia en este punto, por ello es obligado hacer que esta atalaya tenga permanente un soldado hasta el toque de oración y que haga los fuegos del modo que se han indicado para Santa Cruz. Aunque en la referida Caleta que llaman Puerto de Güímar pueden desembarcar con bonanza y dar fondo cualquier balandra, no es posible habiendo vigilancia e impidiéndoles el intento. Hay dos pocillos de agua, uno de ellos no es fácil encontrarlo sin práctico, y ambos son poco capaces de hacer mucha aguada. [19] |
A comienzos del siglo XIX ya eran frecuentes las visitas de naturalistas a las Islas Canarias con el fin de estudiar su afamada riqueza biológica y geológica. Entre estos viajeros destacaron, por su indiscutible prestigio científico, el francés Sabino Berthelot y el inglés Philip Barker Webb, cuyos trabajos culminaron con la magna obra Historia Natural de las Islas Canarias. El primero de ellos, al describir el plan conjunto de sus herborizaciones, nos informó de su visita a Güímar y su excursión por Montaña Grande:
| La herborización que constituye el tema de este capítulo, tuvo lugar en 1828, después de mi segundo viaje a Chasna. Mister Webb, colaborador mío en la Historia Natural de las Islas Canarias, sólo hacía unos meses que había llegado a Tenerife. Recorrimos juntos la mayor parte de las zonas que con anterioridad había yo visitado. Nuestras excursiones nos encaminaron en primer lugar a la banda oriental de la isla: el Valle de Güímar, los volcanes de Los Roques y las zonas altas, los Barrancos de Badajoz y de Las Aguas, la Montaña Grande fueron explorados uno tras otro...[20] |
El mismo autor, en la Geografía Botánica, que formaba parte de la Historia Natural de las Islas Canarias, añadió una somera descripción de los dos principales tipos de sustrato volcánico existentes en las zonas costeras de Tenerife, entre los que incluyó el Malpaís de Güímar, que indudablemente ya conocía:
| On trouve toutefois dans les vallées et sur quelques parties du littoral des terrains qui par leur nature ont pu garantir la végétation primitive des envahissemens agricoles. Tels sont, vers la côte, ces espaces stériles compris entre les grèves et les cultures, ou ces champs de lave qui entourent les cones d'éruption. La première espèce de terrain prend le nom de Toscales, lorsque les tufs volcaniques en forment la base; les seconds sont appelés Malpais. A Ténériffe on peut voir des exemples des uns et des autres dans l'enceinte de Teno, aux alentours de Sainte Croix, au bas des vallées de Guimar et dOrotava, ou mieux encore vers le nord de l'ile, a la pointe del Hidalgo, où les coteaux maritimes sont couverts d'Artemises, de Lavandes, de Thyms, et d'autres espèces aromatiques, la plupart ligneuses et à feuilles cendrées [21] |
La vegetación del Malpaís de Güímar se libró de la roturación gracias a las dificultades que el sustrato lávico ofrecía para el aprovechamiento agrícola, pues el resto de los terrenos situados en torno a la Montaña Grande fueron dedicados al cultivo desde el mismo siglo XVI. Así lo confirmaba el ilustre sacerdote y escritor güimarero Dr. Agustín Díaz Núñez, en 1850, al referirse a un tanque de largas dimensiones:
| que todavía se conserva, aunque ya sin uso, al extremo de la plaza de la Parroquia, destinado en aquel tiempo para recojer el agua entónces abundante del barranco del Río, con que regar varios parages distantes, entre otros la planta de caña dulce al pié de la llamada Montaña grande. [22] |
Otra breve descripción del volcán y de la vegetación de los terrenos circundantes vuelve a aparecer algunos años después, en 1891, en la primera edición en francés de la obra del doctor René Verneau Cinco años de estancia en las Islas Canarias:
| Cerca del mar se encuentra un pequeño volcán que derramó en sus cercanías torrentes de arena negra, lo que hace a toda esta comarca impropia para el cultivo. Allí sólo crecen innumerables tueras [sic] y euforbias. [23] |
En algunas de las numerosas guías o libros de viajes sobre Tenerife, publicados desde finales del siglo XIX, son frecuentes las alusiones a la Montaña Grande de Güímar por su significado paisajístico dentro del Valle; pero no ocurre lo mismo con el Malpaís, terreno inculto que no ofrece mayor interés. Sirvan como ejemplo las dos observaciones siguientes, recopiladas en 1893, en una publicación monográfica dedicada al Valle de Güímar:
| Of course no Tenerifian landscape would be complete without the inevitable montañeta, or small volcanic hill. In this case there was rather a larger one than usual situated near the sea, close under Guimar, in the centre of which we could distinctly make out the yawning black crater.[24]
The ground is exceedingly rugged and is broken up into numerous deep ravines. Towards the sea side of the valley there are two montañetas, very similar to the two which exist in the valley of Orotava. The bigger of the two, called Montaña Grande, has the shape of an irregularly truncated cone, and its crater resembles a funnel which descends down to the level of the ground. The exterior and the edges of this crater are covered with volcanic excrescences of such varied and capricious forms that same naturalists of our own day have actually taken them for fossil roots, fish, turtles, and fruit. [25] |
Esta última descripción servirá de base, como se podrá comprobar más adelante, para referencias posteriores.
En la misma obra se resaltaba el interés de visitar Cueva Honda, siendo esta reseña una de las pocas que hemos encontrado sobre dicha cavidad volcánica:
| The Cueva Honda (Deep Cave) that lies about midway between Guimar and its port is quite well worth a visit. A ladder, or rope, is required to descend into this cove which is entered by a kind of shaft, and is said to be so large and ill-ventilated that no one has yet been able thoroughly to explore it. [26] |
En 1897, el Album-Guía de Tenerife repetía casi literalmente la descripción realizada anteriormente por J. González:
| El terreno de este Valle es muy quebrado, y hay en él muchos y profundos barrancos. En la embocadura se alzan dos montañas semejantes por su forma a las que se hallan en el Valle de la Orotava, la mayor de ellas afecta la figura de un cono truncado, y el cráter, de forma de embudo, desciende hasta la superficie del terreno. El exterior y los bordes están sembrados de bombas volcánicas de variadas y caprichosas formas. [27] |
Por su parte, en 1900 el farmacéutico Cipriano de Arribas y Sánchez describió de forma casi idéntica, una de las dos montañetas del Valle:
| siendo la mayor de la forma de un cono irregular truncado, teniendo su cráter la figura de la forma de un embudo que desciende hasta la superficie térrea, hallándose su exterior y bordes cubiertos de objetos lanzados por el fuego central, bajo caprichosas figuras imitando pájaros, tortugas, troncos, cestos y peces recubiertos por un negro barniz mineral . [28] |
En el primer semestre de ese mismo año, una breve nota aparecida en la prensa tinerfeña llamaba la atención sobre las posibilidades de explotar el cemento que, al parecer, contenía Montaña Grande:
| Cemento en una montaña de Güímar. Varios ingenieros ingleses han estado en Güímar estudiando en la montaña grande el modo de explotar el cemento que contiene y que según hemos oido es de superior calidad. [29] |
También Juan López Soler, en 1906, hizo referencia a la Montaña Grande:
| ... ya cerca de la costa se eleva la Montaña de Güímar con sus otras dos próximas más pequeñas. [30] |
Otra de las descripciones de este paraje, aunque centrada también en la Montaña, figura en el ABC de las Islas Canarias de 1913:
| Entre Güímar y la playa está la Montaña Grande que merece mención por tener un perfecto cráter de 300 metros de circunferencia y 60 de profundidad y desde cuya cima se puede contemplar una magnifica vista panorámica de todo el valle de Güímar.[31] |
En su segunda obra sobre Tenerife, publicada en 1922, Juan López Soler fue más explícito al describir el Valle de Güímar y, además de Montaña Grande, menciona al Malpaís:
| ... también podremos contemplar las dos estériles corrientes negras de lava y las zonas, también estériles, próximas a las montañas de escorias, gue se elevan cerca de la costa, conocida la mayor con el nombre de montaña del Volcán de Güímar.[32] |
En el mismo libro aludía también a:
| ... Ias casas de baños del Puertito en el Puerto de Güímar, y las de Chicorro. Próxima a la costa llama la atención la histórica ermita de El Socorro, respetada por las lavas del volcán de Arafo./ Esta ermita, como ya sabéis, perpetúa aquella petición de auxilio hecha por Acaymo, cuando llevaba a la Extranjera sobre sus hombros para depositarla en la cueva de Chinguaro [33] |
En 1922 se publicó una de las obras ya clásicas sobre la historia natural de Canarias: .The Canary Islands. Their History, Natural History and Scenery. An account of an ornithologist's camping trips in the Archipelago, escrita por David. A. Bannerman. A su pluma debemos una de las más completas y detalladas descripciones del volcán y del malpaís, así como de la vegetación en ellos existente en las primeras décadas del presente siglo:
| I visited the Montañeta and the old lava-flow on the 19th of April 1920, and the accompanying photographs were then taken. The volcano is, as Dr Salter remarks, a perfect cone, the rim of the crater rising on the south west side to 1000 feet, while on the north-east side it falls to 900 feet. The outer walls on the sea-side, especially towards the summit, are well covered with vegetation, principally Euphorbia obtusifolia; Launaea spinosa, then covered with small yellow flowers, and a few of the cactus-like Euphorbia canariensis. Amongst the smaller vegetation the common Paris daisies (Argyranthemum frutescens) and a dark centred dandelion (Picridium tingitanum) were the most plentiful; whilst at the summit of the rim, growing amongst the cinders and the ash, a small plant with a minute white flower was later identified as Micromeria hyssopifolia. Inside the rim the crater walls fall steeply to form a perfect cup, the sides covered thickly with plants of Euphorbia canariensis and Euphorbia balsamifera, the former often sheltering the prickly-leaved Rubia fruticosa. The curious plant known as the miniature Dragon tree (Kleinia neriifolia) was here seen growing very plentifully. Paris daisies, the prickly Lanuaea spinosa, and the bright green Plocama pendula were everywhere in close association, whilst at the bottom of the crater several fig-trees were thriving, sheltered from every wind by the high walls of the cone. Extending for some distance round the Montañeta, and covering the lower slopes, was the thick black sand - samples of which, analysed at the Natural History Museum, were found to consist of olivine, augite, basalt, with felspar and a little magnetite or ilmenite. Mr Campbell Smith, who made the analysis, was of opinion that it must fall as dust from eruptions of the volcano, but he was at a loss to suggest how it came to be graded so evenly.
Some remarkably fine specimens of the graceful Plocama pendula were clinging to the face of the rocks at the foot of the Montañeta, the bright green whip-like branches contrasting with the black basaltic rocks in the background. On the black sand below the Plocama bushes, examples of Launaea spinosa covered with a formidable array of spines were to be seen. Riding over this wide stretch, we passed on to the ancient lava-flow itself, now almost covered with the wonderful variety of vegetation described so well by Dr Salter. As far as the eye could reach in the direction of the sea magnificent specimens of Euphorbia canariensis were growing. In many cases almost hidden by the plants which seek protection amongst their impenetrable candelabra-like spine-covered stems. There is no more wonderful example of adaptation for the purpose of preservation than that afforded by the plants on this lava-flow. We have seen a large E. canariensis almost throttled by the climbing Periploca laevigata, the latter bearing curious fruit like the two horns of an ox, twisting and climbing all over the giant Euphorbia, thus protecting itself successfully from the ravages of the goats. Dr Salter has, in the paragraph quoted by me, enumerated the various species which, like the cornical, take advantage of this Euphorbia. Rubia fruticosa, each leaf armed with tiny hooks of its own, is, after the Periploca, the shrub most commonly found in this association, not content with the protection afforded it by its own prickly leaves.
The upper illustration facing page 98 shows this lava flow, the plants which can be recognised being, in the background, Euphorbia canariensis, several of which are being half-throttled by the climbing Periploca laevigata and Rubia fruticosa, the two last showing as a dark mass amongst the lighter coloured arms of the cactus. In the foreground, the whitish fluffy-looking plants are in reality specimens of the prickly Launaea spinosa covered with small yellow flowers and down -the spines can just be made out in the specimen on the extreme left of the photo, which is slightly out of focus. The larger, darker coloured shrubs with whip-like branches are examples of Plocama pendula [34] |
La Guía de Tenerife, editada en 1927 por el Excmo. Cabildo Insular de Tenerife, de forma mucho más breve, resaltaba los alrededores deliciosos y pintorescos de Güímar, tomando datos del ya citado ABC:
| Dignos de visitarse en Güímar, son: la Montaña grande, extinguido volcán cayo cráter mide 300 metros de circunferencia por 60 de profundidad, ... [35] |
Finalmente, en El libro de Tenerife de Luis Diego Cuscoy, que vio la luz en 1957, se hace una bella y completa descripción de Güímar, en la que no podía faltar una alusión a Montaña Grande, también copiada del mencionado ABC de las Islas Canarias, así como a la playa de Chimisay o del Socorro:
| En la parte baja del Valle, la Montada Grande o Montaña del Volcán de Güímar, cráter de 300 m. de circunferencia y 60 de profundidad. Desde su cima se abarca una amplia perspectiva del Valle... En el término de Güímar está la Playa de Chimisay, donde apareció la Virgen de Candelaria y la cueva donde después fue llevada hasta su traslado a la de Achbinico, en cuyo lugar la halló el conquistador. [36] |
En la misma obra, Diego Cuscoy añade más adelante una corta referencia a la naturaleza geológica de El Socorro y a la vegetación de sus alrededores:
| En la costa está el Puertito de Güímar. También merece visitarse El Socorro, en una orilla de tobas y vegetales crasos. [37] |

VII. Usos humanos y aprovechamientos
A través de los tiempos, en el Malpaís de Güímar y en su entorno inmediato han tenido lugar diversas actividades antrópicas. A consecuencia de ello, en nuestros días el Paraje acusa en mayor o menor medida una serie de alteraciones. En algunos casos éstas se han estabilizado, al haber cesado las causas que las originaron, mientras que en otros continúan operando y constituyen factores de amenaza para la conservación.
Hasta finales del siglo XV los guanches del menceyato de Güímar utilizaron este territorio como zona de pastoreo invernal. Tras la Conquista, el uso ganadero persistió hasta el punto de que, aún hoy, continúa observándose algún rebaño de cabras transitando por este espacio natural. El pastoreo ha producido un impacto sensible sobre el acervo florístico de este territorio, y una mayor o menor alteración de las comunidades vegetales.
Posteriormente, la periferia del malpaís e incluso la falda y el interior del cráter de Montaña Grande fueron roturados para la agricultura. Mudos testigos de esta actividad, en gran parte ya abandonada, son los numerosos bancales, los paredones de piedra, la red de riego (atarjeas y tuberías) y un conjunto de estanques y depósitos de agua dispersos por la periferia del Espacio, así como unas pocas higueras que han logrado sobrevivir hasta la actualidad. El pozo de Cueva Honda se encuentra en el interior del Paraje pero, al parecer, actualmente está salinizado por intrusión marina y, por tanto, es inservible.

| La construcción de estanques de agua favoreció la producción agrícola de regadío. |
Empero, daños más graves infligidos al paisaje y a los demás recursos naturales, han sido ocasionados, más recientemente, por las explotaciones de áridos: arenas (tanto del interior del Malpaís como de la Playa de Las Arenitas), piroclastos (en la base y la ladera suroccidental de Montaña Grande), etc. Todo ello, especialmente las extracciones de "picón", ha originado un fuerte impacto paisajístico de difícil y costosa restauración.
Multitud de pistas, relacionadas tanto con las actividades agrícolas como con las extractivas, circunvalan el volcán y atenazan al espacio natural - llegando a introducirse algunos ramales en el Malpaís. Hoy, dichas vías carecen de su utilidad original, favoreciendo sin embargo la entrada incontrolada de coches y motocicletas que las usan, frecuentemente, como campo de pruebas. Igualmente, facilitan la entrada de vehículos que, impunemente, vierten en este espacio natural escombros, basura y chatarra. Recientemente, la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias ha comenzado a cerrar al tráfico algunas de estas pistas mediante la colocación de vallas metálicas.

| Restos de las salinetas cercanas al Puertito de Güímar.. |
Otras muchas actividades se han desarrollado en este paraje: la extracción del látex de tabaiba dulce para la impermeabilización de barricas y sellado de garrafones, la obtención de sal (aún se conservan en bastante buen estado unas pequeñas salinas próximas a El Puertito de Güímar y también pueden observarse restos de otras salinetas, de menores dimensiones y más primitivas, en la Punta de Los Altillos), maniobras militares, prácticas de tiro del Ejército de Tierra y de la Guardia Civil local, etc. Algunas continúan realizándose actualmente: cultivos agrícolas (frutales tropicales), apicultura, caza, pesca y marisqueo, baño, práctica de paracaidismo de ladera, acampada etc. La utilización esporádica de la Playa de Las Arenitas como lugar de acampada, especialmente en época veraniega, amenaza la pervivencia de una exigua población de Polygonum maritimum, especie vegetal psamófila y halorresistente muy rara en nuestro litoral. Asimismo, de forma habitual helicópteros militares continúan sobrevolando a baja altura el Espacio Natural Protegido, alterando la tranquilidad del medio.
Los tubos volcánicos han servido, tradicionalmente, de refugio a pastores, cazadores, excursionistas. etc., llegando incluso a ser utilizados como escondrijo por huidos de las represalias motivadas por la Guerra Civil. Algunos tubos, como Cueva Honda, han sido convertidos en muladares.
Como uso alternativo, en los últimos años el Malpaís de Güímar ha sido marco de numerosas investigaciones científicas de diversa índole que, junto a un incipiente y cada vez mayor uso educativo, lo convierten en objetivo de primer orden para la investigación y la enseñanza de procesos naturales y culturales. En este sentido es de destacar las visitas didácticas de grupos de escolares (E.G.B., B.U.P. y F.P.) y de alumnos de diferentes Escuelas y Facultades Universitarias.

VIII. Las grandes amenazas
Una reseña breve de algunas de las amenazas que se han cernido sobre este territorio nos dibuja un Malpaís permanentemente acosado y vulnerable. Curiosamente, la integridad de este espacio natural ha estado fuertemente amenazada en diversas ocasiones, por proyectos relacionados con la implantación de grandes infraestructuras de importancia para la isla.
As(, por ejemplo, un proyecto de singular envergadura que amenazó a este espacio natural fue el relativo a la construcción de un aeropuerto. En realidad, hubo un primer proyecto, en la década de los años 30 del presente siglo, para ubicar en el Malpais el aeropuerto de Tenerife. Aunque entonces se escogió otro emplazamiento para construirlo, en los años 60 volvió a pensarse en el Malpaís de Güímar, cuando surgió la necesidad de disponer de un segundo aeropuerto para la isla. En esta ocasión se llegó a levantar en el interior del Malpaís, al SE de Montaña Grande, una caseta de mampostería en la que se instalaron una serie de instrumentos meteorológicos para el registro de datos sobre el clima local, desde 1960 hasta 1963. Finalmente, la realización del aeropuerto en este lugar fue desestimada, optándose por construirlo cerca de El Médano, en el término municipal de Granadilla de Abona.
De igual modo, otro proyecto que amenazó a una parte importante del espacio natural fue el relacionado con el vertedero insular de residuos sólidos, que afortunadamente para este Paraje, se encuentra actualmente en otro punto del Sur de Tenerife.
Asimismo, un proyecto reciente contempló la posibilidad de aprovechar el cráter de Montaña Grande como gran depósito regulador de las aguas recicladas por la depuradora de Santa Cruz. destinadas al riego de fincas en el Sur de la isla. El proyecto del depósito quedó descartado, no sin antes producir un pequeño rasguño al volcán: hace un par de años el Servicio Hidráulico realizó una serie de obras de acondicionamiento del terreno para la instalación del acueducto, causando un corte en la falda de la montaña que supuso descalzar unos materiales deleznables y alterar el perfil natural de equilibrio del citado edificio volcánico.
La franja intermareal está gravemente contaminada por hidrocarburos, procedentes de vertidos accidentales o de las habituales limpiezas de tanques de los buques petroleros. En muchos lugares, estos contaminantes recubren completamente la orilla del mar con un grueso tapiz de alquitrán, ocasionando la desaparición de la biota intermareal en tramos importantes de la costa del Malpaís; asimismo, las corrientes y las mareas arrojan a la costa cantidades ingentes de despojos y residuos de todo tipo, los cuales contribuyen a la degradación del litoral. Aunque en el interior del Malpaís el estado de limpieza es bastante aceptable, se puede observar la acumulación de cierta cantidad de escombros, chatarra y basura en la periferia del mismo, a lo largo de las pistas y senderos y en el interior de algunos tubos volcánicos.
Un hecho que, año tras año, está produciendo un progresivo y acelerado deterioro de Montaña Grande, es la subida masiva a la misma, cada siete de septiembre, coincidiendo con la multitudinaria celebración de la Romería del Socorro. Desde hace algunos lustros, centenares de participantes en la bajada de la Virgen abandonan la Romería al llegar al pie del volcán. Desde allí suben por una empinada senda hasta el borde septentrional del cráter y, luego, bajan corriendo por la ladera del volcán con dirección a El Socorro. Esta práctica aberrante está ocasionando un importante daño a la Montaña, cuya vegetación queda arrasada a lo largo del trayecto de subida y de bajada. Anchos surcos, totalmente pelados, son la terrible huella, cada vez más indeleble, que dejan tras de sí los que ignoran o desprecian el elevado valor paisajístico y natural de este cono volcánico. Desafortunadamente, por el momento no parece que esta actividad tienda a disminuir, sino que, por el contrario, se ha mantenido, pese a las campañas de sensibilización para contrarrestarla, realizadas desde 1991 por la Viceconsejería de Medio Ambiente en colaboración con una Asociación Cultural local (Grupo Patrimonio de Güímar) y el Ayuntamiento de Güímar. ¡Ojalá que las jóvenes generaciones vayan siendo cada vez más conscientes del valor natural, paisajístico y patrimonial de este paraje y se conviertan en convencidos defensores del mismo!

| Expansión del Polígono Industrial. |

| Contaminación del litoral. |

| Erosión del volcán y destrucción de la vegetación por pisoteo masivo. |

| El vuelo rasante de helicópteros militares rompe la sensación de paz del paraje. |


| Las extracciones de picón de Mña. Grande produjeron un fuerte impacto paisajístico. |
El Polígono Industrial Valle de Güímar[38]
Pese a todo, el principal peligro que amenaza hoy al Espacio Natural es el proyecto de urbanización del Polígono Industrial Valle de Güímar, cuyas fases segunda y tercera (especialmente esta última), tal como puede observarse en la figura 3, afectan a la mayor parte del Malpaís. De prevalecer los intereses económicos y realizarse completamente la urbanización el Paraje Natural del Malpaís de Güímar sería borrado de facto del conjunto de Espacios Naturales Protegidos de la Isla de Tenerife.
Este proyecto, parcialmente ejecutado en la actualidad, se comenzó a gestar en la década de los 60, en medio de los Planes de Desarrollo de la época que concebían como unívoco motor de desarrollo la creación de polígonos industriales. Para incentivar la implantación y consolidación de dichas infraestructuras se dictaron diferentes normativas, como el Decreto 484/69 de 27 de Marzo [39], sobre zonas de Preferente Localización Industrial en Canarias, y otras normas posteriores que lo modificaban y ampliaban. Entre estas últimas destacó la Orden de 23 de Diciembre de 1976 del Ministerio de Industria [40], en virtud de la cual resultaban de aplicación los referidos beneficios, en la forma que en la misma disposición se establecía, a cualquier industria que se instalase en el Polígono de Güímar, cualquiera que fuese la actividad proyectada y sin más requisitos que el que su planteamiento técnico y económico resultase adecuado y su incidencia sectorial se estimase favorable para el desarrollo insular. Dichos beneficios, de índole fiscal y financiera, suponían un importante atractivo para la inversión y se resumían en los siguientes aspectos [41] :
a) Reducción del 95% del Impuesto General sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.
b) Reducción del 95% de la Cuota de Licencia Fiscal durante el período de instalación
c) Libertad de amortización durante el primer quinquenio.
d) Reducción del 50% del Impuesto Sobre Rentas del Capital que gravase rendimientos de empréstitos que emitieran las empresas españolas o de préstamos que las mismas concertasen con organismos internacionales para financiar inversiones reales nuevas.
e) Reducción del 95% de arbitrios y tasas de las Corporaciones locales que gravasen el establecimiento o la ampliación de las plantas industriales.
f) Subvención hasta el 20% de las inversiones en capital fijo.
g) Primas o subvención mínima de 300.000 pesetas por cada nuevo puesto de trabajo creado, con el tope máximo del 20% de las inversiones fijas aprobadas.
h) Acceso prioritario al crédito oficial.
En noviembre de 1970 fue redactado el Plan Parcial del Polígono Industrial Valle de Güímar, promovido por el Cabildo Insular de Tenerife y el Instituto Nacional de Urbanización (posteriormente Sociedad Estatal para la Promoción y Equipamiento del Suelo [SEPES], empresa pública dependiente del INI).
El Plan contemplaba la urbanización y parcelación del Polígono en tres fases sucesivas, cuyas superficies totales aproximadas eran de 1.480.000, 1.640.000 y 3.000.000 de metros cuadrados, respectivamente. En conjunto, el territorio afectado por las tres fases abarcaba una superficie total de 610,6 hectáreas. De ellas 356,3 has. (58,4 %) eran suelo útil de parcelas industriales, 221,9 has. (36,3 %) correspondían a la red viaria y a los espacios libres, y las 32,4 has. restantes (5,3 %) estaban destinadas a albergar equipamientos y otros usos especiales.
Con fecha 5 de octubre de 1972 se constituyó la Asociación Mixta de Compensación del Polígono Industrial Valle de Güímar. Dicha Asociación, que ha actuado en calidad de entidad propietaria y promotora del suelo ordenado por el Plan (a excepción del ocupado por los núcleos de El Socorro y La Viuda), está integrada por el Cabildo de Tenerife, la Sociedad Estatal para la Promoción y Equipamiento del Suelo Industrial (SEPES) y la Caja General de Ahorros de Canarias. En el capital social de dicha entidad, el Cabildo y la Caja General de Ahorros de Canarias participan con un 35% cada uno, mientas que el SEPES lo hace con el 30% restante.

| Figura 3. Polígono Industrial. Plan de Etapas. |
Al año siguiente fueron redactados los proyectos de urbanización de la totalidad del ámbito del Plan Parcial, llevándose a cabo los expedientes expropiatorios para la adquisición del suelo. Finalmente, por Orden Ministerial de 15 de diciembre de 1973 quedó aprobado definitivamente el Plan Parcial de Ordenación, de acuerdo con la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana de 12 de Mayo de 1956. [42]
En 1975 se iniciaron las obras de urbanización de la primera fase o etapa del Plan, concluyéndose las mismas dos años más tarde. Dichas obras se desarrollaron en terrenos pertenecientes a los términos municipales de Candelaria y Arafo. Las primeras parcelas comenzaron a venderse en 1978 y, según un reciente estudio socioeconómico [43], en la actualidad la ocupación de esta primera fase ronda el 85%. Desde hace poco tiempo, se han continuado realizando algunas obras de movimientos de tierra y de apertura de algunos viales de la segunda fase del Plan, ya en el término municipal de Güímar. Recientemente, unas pocas empresas se han localizado en terrenos de esta segunda fase.
Sin embargo, la aprobación de la Ley 12/1987, de 19 de junio, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias, obligaba, en virtud de lo establecido en su Disposición Transitoria Segunda, a la modificación de los instrumentos de planeamiento para adaptar sus determinaciones a los fines de protección que la referida Ley perseguía. Asimismo, la Disposición Transitoria Tercera de la misma Ley, en su apartado 2.b, establecía que en los terrenos actualmente clasificados como suelo urbanizable, si existiere planeamiento parcial aprobado, se revisará o se modificará para adaptarlo, en la mayor medida posible, a los objetivos de esta Ley, aplicándose, si el Gobierno lo considera necesario, la vía del artículo 51 de la Ley del Suelo [44]. La Ley canaria de espacios naturales, declarando el Paraje Natural de Interés Nacional Malpaís de Güímar, venía a afectar a unas 200 hectáreas de la superficie total del Plan Parcial del Polígono Industrial.
El Avance de la Modificación del Plan Parcial para adaptarse a la vigente legislación canaria de espacios naturales protegidos, redactado en 1990, introdujo un cambio importante respecto a la ordenación inicial, reduciendo el ámbito del Polígono Industrial a una superficie total de 590,4 hectáreas, de las cuales 225,3 has. (38%) corresponden a parcelas industriales, 200,6 has. (33,9%) forman parte del Paraje Natural, 129,5 has. (21,9%) se destinan a la red viaria, zonas verdes y zona de protección de autopista, y 35,5 has. (6%) se destinan a usos especiales, equipamientos deportivos, afección a caseríos existentes, etc. Pero a pesar de que este documento plantea una reducción del ámbito inicial del Plan y respeta el área protegida por la Ley 12/1987, una parte considerable del campo de lavas del Malpaís sigue estando amenazada de desaparición, devorada por el Polígono Industrial. Además, tal como están proyectadas, las futuras edificaciones del polígono actuarán de barreras infranqueables para las arenas que el viento arrastra desde la Playa de La Entrada hacia el interior; a consecuencia de ello se interrumpirá el proceso de aporte eólico de estos materiales y el ecosistema arenoso existente en el interior del Paraje Natural quedará gravemente comprometido. Afortunadamente, como se verá más adelante, quizás sea posible aún buscar soluciones alternativas, más generosas e inteligentes, que permitan garantizar la conservación Integra de este extraordinario territorio y de sus diversos y peculiares ecosistemas.

Desarrollo urbanístico
Finalmente, conviene comentar la incidencia negativa del planeamiento urbanístico sobre un sector del Espacio Natural Protegido, próximo a El Puertito de Güímar. Al respecto, la Comisión de Urbanismo y Medio Ambiente de Canarias (CUMAC), en sesión celebrada el 24 de enero de 1992, acordó aprobar el expediente relativo al Plan Parcial Puertito de Güímar en los mismos términos de su aprobación municipal ...con la consideración de las dos parcelas destinadas a uso deportivo y zona verde situadas junto al espacio natural catalogado como una sola parcela en la que uno u otro uso se definirá teniendo en cuenta lo que determine la evalanción de impacto ecológico de la reseñada parcela.
Las referidas parcelas, que se identifican con las manzanas 8 y 9 del Plan Parcial al que nos estamos refiriendo, afectan a una parte del ámbito del Paraje Natural. Además, la superficie de terreno correspondiente a la totalidad de la parcela o manzana 9 y, aproximadamente, al 80 % de la parcela o manzana 8, posee un alto valor natural y elevada fragilidad paisajística. El gran interés conservacionista de este sector se fundamenta en que el área está constituida, desde el punto de vista geomorfológico, por coladas basálticas escoriáceas (tipo aa), integrantes del campo lávico del Malpaís de Güímar, poco alteradas por la acción antrópica y, en consecuencia inseparables del conjunto del citado Malpaís. Además, sobre estas coladas se ha instalado un excelente cardonal que alberga poblaciones de numerosas especies nativas y endémicas, algunas de las cuales se consideran amenazadas y figuran en el Anexo 11 de la Orden de 20 de febrero de 1991, sobre protección de especies de la flora vascular silvestre de la Comunidad Autónoma de Canarias[45] : Ceropegia fusca, Argyranthemum frutescens, Phagnalon umbelliforme, Sonchus microcarpus, Neochamaelea pulverulenta, Euphorbia canariensis, Asparagus arborescens, Reseda scoparia, Campylanthus salsoloides, y Zygophyllum fontanesii. Por añadidura, este matorral constituye el hábitat natural de varias especies de la fauna silvestre, tanto vertebrada como invertebrada, integrada también por numerosos endemismos.
Paralelamente, la reciente y acelerada proliferación de cuevas, chabolas y edificaciones de mampostería, en el sector litoral colindante con El Puertito de Güímar, presenta todas las características de una típica urbanización marginal, infringiendo la normativa urbanística, la Ley de Costas y la Ley de Declaración de Espacios Naturales de Canarias. El proceso de ocupación ha llegado hasta el punto de que, además de contar con abastecimiento de agua potable, se ha efectuado un tendido eléctrico y se han colocado farolas de alumbrado público. Al mismo tiempo, se ha ido ensanchando el tramo inicial del antiguo sendero de la costa hasta convertirlo en acceso rodado a las chabolas existentes en el litoral.

IX. Protección y conservación
La elevada calidad y originalidad de su flora, fauna, gea y paisaje, además del indudable interés de otros valores añadidos de índole cultural, hacen del Malpaís de Güímar uno de los lugares más privilegiados de la geografía tinerfeña.
De acuerdo con el Avance del Plan Rector de Uso y Gestión[46] de este Espacio Natural Protegido, recientemente elaborado por los técnicos de la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, los principales valores o fundamentos de protección presentes en este territorio pueden resumirse en los siguientes:
a) Constituye una muestra representativa de varios de los principales ecosistemas canarios: medio intermareal, biomas halófilos-Iitorales, cardonal-tabaibal, medio cavernícola, y arenales interiores.
b) Contiene muestras de hábitats naturales en buen estado de conservación o que en virtud de instrumentos internacionales requieren una protección especial. Asi, por ejemplo, en el Anexo I de la Directiva 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres, en el cual se relacionan los tipos de hábitats naturales de interés comunitario para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación, aparecen recogidos los siguientes hábitats presentes en este Espacio Natural: acantilados con vegetación de las costas macaronesianas (flora endémica de estas costas) y campos de lava y excavaciones naturales.
c) Alberga altas concentraciones de elementos endémicos, tanto animales como vegetales.
d) Incluye estructuras geomorfológicas o formaciones singulares o representativas de la geología insular, en buen estado de conservación.
e) Conforma un paisaje agreste de extraordinaria belleza y comprende elementos singularizados y característicos dentro del paisaje general.
A modo de recopilación, vamos a comparar algunas de las propuestas que, de forma sucesiva, han ido haciéndose para conservar el Malpaís. En primer lugar, hay que tener en cuenta la que se contenía en el Inventario abierto de espacios naturales de protección especial, elaborado por el ICONA y la Dirección General de Obras Públicas entre finales de los años 70 y principios de los años 80. Una segunda iniciativa de protección [47] fue la recogida en el Plan Especial de Protección y Catalogación de Espacios Naturales Protegidos, elaborado en 1984 por el Excmo. Cabildo Insular de Tenerife en convenio con la Consejería de Obras Públicas, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente. Posteriormente, vino la fijada en la Ley 12/1987, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias, que otorgó por primera vez una protección legal a parte del territorio.
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PROPUESTAS DE PROTECCIÓN
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SUPERFICIE
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Inventario abierto de espacios naturales de protección especial (ICONA, 1978-80)
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245 Has.
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| Plan Especial de Protección y Catalogación de Espacios Naturales Protegidos (Cabildo, 1984) |
267 Has.
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| Ley 12/1987 de Declaración de Espacios Naturales de Canarias |
290 Has.
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| Protección hasta el Camino de El Socorro |
ca. 460 Has.
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Por último, una propuesta reciente, que hace unos pocos años hubiese sido tachada de utópica, es la que permitiría garantizar una efectiva protección global del Malpaís, conservando su peculiar morfología y paisaje, la diversidad de ecosistemas y la alta riqueza biológica presente, a lo que hay que añadir la preservación de elementos culturales de interés, entre los que destaca -por su hondo significado para los habitantes del Valle- el tradicional camino del Socorro. Esta propuesta, apoyada en diversos documentos técnicos y largamente demandada por numerosos sectores conservacionistas, ha sido recientemente asumida por el propio Ayuntamiento de la Ciudad de Güímar, el cual, en el Pleno del día 4 de diciembre de 1992, adoptó por unanimidad el acuerdo ... de mantener el Camino del Socorro en su trazado actual, convirtiéndose en Iímite entre el Malpaís y el Polígono Industrial .


| Figura 4. Superficies de territorio a proteger según cuatro propuestas diferentes. |

Conservación y gestión
Para garantizar una correcta conservación de cualquier espacio natural protegido es necesario establecer objetivos y directrices que sirvan de pauta a la hora de determinar las actuaciones de conservación y la compatibilidad de los usos y aprovechamientos del territorio y de sus recursos con los fines de protección específicos de cada área. Para el caso del Malpaís de Güímar, el ya citado Avance del Plan Rector de Uso y Gestión formula los siguientes objetivos generales:
1. Proteger la integridad de la gea, flora y fauna y garantizar el mantenimiento de los procesos ecológicos esenciales.
2. Conservar el paisaje y restaurar las áreas alteradas del mismo originadas por actividades extractivas y agrícolas pretéritas.
3. Preservar el patrimonio arqueológico existente en su interior, así como los vestigios etnográficos relevantes que atestigüen usos y aprovechamientos tradicionales e integrados del territorio.
4. Procurar la utilización ordenada de los recursos naturales y culturales que el Paraje encierra, con fines científicos, educativos y de esparcimiento. Las tareas de conservación, la investigación científica, la interpretación del paisaje y de los fenómenos de la naturaleza y la educación ambiental tendrán carácter preferente respecto a otros posibles usos compatibles con los fines de protección de este espacio natural.
En la práctica, para colaborar en la gestión de ciertas áreas naturales protegidas, se ha recurrido frecuentemente a la constitución de órganos colegiados, en los que participan representantes de las Administraciones concurrentes en el territorio, así como de los propietarios, de los colectivos cuyos fines sean la defensa de la naturaleza y del medio ambiente, etc. Una vez declarado el Paraje Natural de Interés Nacional Malpaís de Güímar, con el ámbito protegido que se indicaba en el anexo cartográfico (a escala 1:50.000) de la Ley de Declaración de Espacios Naturales de Canarias [48], a tenor del Decreto 32/1989, de 2 de marzo [49], se creó el correspondiente Patronato y se ordenó la confección del Plan Rector de Uso y Gestión del espacio natural. En dicho Decreto se especificaban los cometidos, funciones y composición orgánica de dicho Patronato, así como las funciones del Director-Conservador del área protegida y el plazo y directrices para la redacción del Plan Rector de Uso y Gestión.
La primera reunión del Patronato, mediante la cual se procedió a su constitución formal, se celebró el 26 de septiembre de 1989, bajo la presidencia accidental del Director General del Medio Ambiente y Conservación de la Naturaleza, D. Víctor Pérez Borrego, con la asistencia de los siguientes miembros:
Dña. Ángeles Toledo Aponte, representante de la Consejería de la Presidencia.
D. Adalberto González del Pino, representante de la Consejería de Política Territorial.
D. Manuel Aznar Vallejo, representante de la Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas.
D. José Cristóbal Rodríguez Piñero, representante de la Dirección General del Medio Ambiente y Conservación de la Naturaleza.
D. José María González de Chávez Rojo, representante del Cabildo Insular de Tenerife.
D. Octavio Rodríguez Delgado, representante del Ayuntamiento de Güímar.
D. Eduardo Echeverría Gallego, representante de la Asociación Mixta de Compensación del Polígono Industrial Valle de Güímar.
D. José García Casanova, Director-Conservador del Paraje Natural y Secretario del Patronato.
En la referida sesión se procedió a la entrega, a los miembros del Patronato, de un Avance del Plan Rector de Uso y Gestión, elaborado por los técnicos de la Dirección General del Medio Ambiente y Conservación de la Naturaleza. En él se detallaban la finalidad y objetivos del Espacio Natural Protegido, se proponía una zonificación del mismo, se pormenorizaba la normativa de protección y conservación, y se proponía la conveniencia de incorporar al ámbito protegido o a la Zona Periférica de Influencia el sector septentrional de malpaís por el que se produce la permanente entrada de arenas al Espacio Natural. En esta primera sesión, el Patronato trató diferentes temas, acordando pronunciarse en contra de las actividades de parapente en Montaña Grande, la circulación de vehículos motorizados en el interior del Paraje y las construcciones ilegales en las proximidades de El Puertito de Güímar.
A pesar de su funcionamiento poco regular, el Patronato ha constituido una valiosa experiencia para coordinar acciones y tomar decisiones sobre la -siempre problemática- gestión de un territorio en el que convergen expectativas e intereses dispares y a veces contrapuestos, implicando a los agentes sociales y buscando el diálogo como via superadora de conflictos. Las iniciativas surgidas en su seno han servido, cuando menos, para regular usos (actividad cinegética), prohibir algunas actividades contrarias a los fines de protección (subida masiva al cono con fines recreativos, etc.) y promover, mediante campañas de educación ambiental desarrolladas en estrecha colaboración entre la Administración responsable de la conservación, el Ayuntamiento y los miembros del Grupo Patrimonio de Güímar, una incipiente sensibilización entre diversos sectores de la población hacia este espacio natural protegido. Esta tarea de sensibilización y educación ambiental ha tenido algunos precedentes y continúa siendo objeto de preocupación y de compromiso personal para muchos ciudadanos como, por ejemplo, los integrantes de los grupos ecologistas Tabona y ATAN, entre otros, o del ya citado Grupo Patrimonio de Güímar, así como para los pertenecientes a otros colectivos (maestros y profesores, etc.), o para muchas personas que han actuado a título individual, pero que en todos los casos han aportado su esfuerzo y su cariño para proteger y conservar el legado natural de nuestra tierra.
Conviene recordar, antes de concluir, la importancia de las labores de vigilancia en pro de la conservación y protección de este espacio natural desarrolladas tanto por la guardería de la Viceconsejería de Medio Ambiente, como por personal análogo de otras instituciones y entidades, entre los que destacan la Guardia Civil y, en especial, el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), perteneciente a dicho cuerpo.

Agradecimientos
Como siempre ocurre con todas las obras de investigación, los autores de este trabajo no hubiesen podido llevarlo a feliz término sin la valiosa ayuda de muchas personas que han colaborado y prestado su apoyo desinteresado, aportando ideas, datos, consejos y sugerencias. Además de a las instituciones a las que pertenecemos, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a los siguientes colegas, compañeros y amigos, por su valiosa ayuda en los distintos apartados:
Julio Afonso Carrillo y Marta Sansón Acedo (Algas), Ana Losada Lima y Carmen Dolores Hernández García (Briófitos), Consuelo Hernández Padrón (Líquenes), Wolfredo Wildpret de La Torre, Pedro Luis Pérez de Paz y Agustín Díaz Hernández (Catálogo de la flora vascular), Francisco La Roche Brier (Himenópteros no aculeados), Jacinto Barquín Díaz (Hormigas), Juan José Bacallado Aránega (Lepidópteros), Aurelio Martín Hidalgo (Aves), José Luis Martín Esquivel (Invertebrados cavernícolas), Andrés Rodríguez del Rosario por su ayuda como fotógrafo, Carmen Rocha Rodríguez por la delineación del mapa geológico y la reproducción del plano del Polígono Industrial y, finalmente, Efraín Hernández Yanes, Adalberto González del Pino y Blanca Martín Simón por la lectura del manuscrito y por sus sugerencias.
ANEXOS
A continuación se relacionan las comunidades vegetales vasculares y los táxones más frecuentes, tanto vegetales como animales, reconocidos en el área del Malpaís de Güímar, desde el autopista hasta el mar y desde el caserío de El Socorro al de El Puertito.
La simbología utilizada es la siguiente:
µ (endemismo de la subregión canaria, incluyendo las Islas Salvajes y/o Madeira);
* (endemismo canario, presente en dos o más islas); y
(endemismo tinerfeño, local o insular).
En cuanto a las iniciales entre paréntesis corresponden a la corología en las distintas islas del Archipiélago: L (Lanzarote), F (Fuerteventura), C (Gran Canaria), T (Tenerife), G (La Gomera), H (El Hierro) y P (La Palma).
ANEXO I: ALGAS MARINAS [50]
División CYANOPHYTA (cianobacterias o algas verde-azules)
Brachytrichia quoyi (C. Ag.) Born. et Flah. ex Born. et Flah.
Calothrix crustacea Thur. ex Born. et Flah.
Microcoleus Iyngbyaceus Crouan frat. ex Gomont
Oscillatoria lutea C. Ag. ex Gomont
División CHLOROPHYTA (algas verdes)
Anadyomene stellata (Wulf.) C. Ag.
Caulerpa prolifera (Forsk.) Lamour.
Chaetomorpha linum (O. F. Müll.) Kütz.
Chaetomorpha pachynema (Mont.) Mont. in Kütz.
Cladophora coelothrix Kütz.
Cladophora cymopoliae Boergesen
Cladophora pellucida (Huds.) Kütz.
Cladophora prolifera (Roth) Kütz.
Codium decorticatum (Woodward) Howe
Codium effusum (Rafanesque) Delle Chiaje
Codium intertextum Collins & Hervey.
Codium taylorii Silva
Dasycladus vermicularis (Scopoli) Krasser
Enteromorpha clathrata (Roth) Grev.
Enteromorpha intestinalis (L.) Link.
Enteromorpha linza (L.) J. Ag.
Enteromorpha mascoides (Clemente) Cremades
Polyphysa polyphysoides (Crouan) Schnetter
Ulva rigida C. Ag.
Valonia utricularis (Roth) C. Ag.
División PHAEOPHYTA (algas pardas)
Colpomenia sinuosa (Roth) Derb. and Sol.
Cystoseira abies-marina (S. Gmel.) C. Ag.
Cystoseira compressa (Esper) Gerloff et Nizan.
Cystoseira foeniculacea (L.) Greville
Cystoseira humilis Schousboe in Kütz.
Dictyopteris polypodioides (D.C.) Lamour.
Dictyota liturata J. Ag.
Dyctyota spiralis Montagne
Fucus spiralis L.
Hydroclathrus clathratus (C. Ag.) Howe
Lobophora variegata (Lamour.) Womersley
Padina pavonica (L.) Lamour.
Sargassum desfontainesii (Thur.) C. Ag.
Sargassum vulgare C. Ag.
Sphacelaria cirrosa (Roth) C. Ag.
Stypocaulon scoparium (L.) Kütz.
Taonia atomaria (Woodw.) J. Ag.
Zonaria tournefortii (Lamour.) Mont.
División RHODOPHYTA (algas rojas)
Amphiroa fragilissima (L.) Lamour.
Antithamnion ogdeniae Abbott
Asparagopsis armata Harvey
Botryocladia chiajeana (Menengh.) Kylin
Callithamnion corymbosum (J. E. Smith.) Lyngb.
Caulacanthus ustulatus (Mertens) Kütz.
Centroceras clavulatum (C. Ag.) Mont.
Centrocerocolax ubatubensis Joly
Ceramium ciliatum (Ellis.) Ducluz.
Ceramium diaphanum (Lightf.) Roth
Ceramium echionotum J. Ag.
Ceramium flaccidum (Kütz.) Ard.
Ceramium rubrum (Huds.) C. Ag.
Champia parvala (C. Ag.) Harvey
Chondria tenuissima (Good. et Wood.) C. Ag.
Corallina elongata Ellis et Sol.
Crouania attenuata (C. Ag.) J. Ag.
Erythrocystis montagnei (Derb. et Sol.) Silva
Galaxaura rugosa (Ellis & Sol.) Lamour.
Gelidium arbuscula Bory
Gelidium pusillum (Stackh.) Le Jol.
Gigartina acicularis (Wulf.) Lamour.
Grateloupia dichotoma J. Ag.
Griffithsia opuntioides J. Ag.
Gymnogongrus griffithsiae (Turn.) Mart.
Gymnothamnion elegans (Schousboe ex C. Ag.) J. Ag.
Helminthocladia calvadosii (Lamour. ex Duby) Setch.
Herposiphonia secunda (C. Ag.) Ambronn
Hypnea cervicornis J. Ag.
Hypnea musciformis (Wulf.) Lamour.
Hypoglossum hypoglossoides (Stackhouse) Collins & Hervey
Janczewskia verrucaeformis Solms.
Jania adhaerens Lamour.
Jania rubens (L.) Lamour.
Laurencia obtusa (Hudson) Lamour.
Laurencia perforata (Bory) Montagne
Laurencia pinnatifida (Hudson) Lamour.
Laurencia viridis Gil-Rodríguez & Haroun
Laurencia sp.
Liagora canariensis Boergesen
Lomentaria articulata (Huds.) Lyngb.
Peyssonnelia polymorpha (Zanard.) Schmitz
Platoma cyclocolpa (Mont.) Schmitz
Polysiphonia macrocarpa Harv. in Mackay
Pterocladia capillacea (S. Gmel.) Born. et Thur.
Rhodymenia pseudopalmata (Lamour.) Silva
Spyridia filamentosa (Wulf.) Harv. in Hook.
Spyridia hypnoides (Bory) Papenfuss
Vickersia baccata (J. Ag.) Karsakoff em. Boergesen
Wrangelia argus (Montagne) Montagne

ANEXO II: LIQUENES [51]
División EUMYCOTA
Subdivisión ASCOMYCOTlNA (Ascomicetos)
Grupo natural: Ascomicetos liquenizados
Acarospora heufleriana Körber (L,C,T,G,H,P).
Aspicilia cf hoffmannii (Ach.) Flag. (L,F,T).
Aspicilia cf intermutans (Nyl.) Arn (L,F,T,G,H,P).
Buellia lactea (Massal.) Koerb. (T,P).
Buellia punctata (Hoffm.) Massal. (T,P).
Buellia cf: subdisciformis (Leight.) Vain. (L,F,T,G,H,P).
Caloplaca scoriophila (Massal.) Zahlbr. (L,F,C,T,G,H,P).
Caloplaca festiva (Ach.) Zw. (L,T).
Caloplaca gloriae Llimona & Werner (L,F,C,T,G,H,P).
Caloplaca cf irrubescens (Nyl.) Zahlbr. (T).
Caloplaca marina (Wedd.) Zahlbr. (C,T,G,H).
Candelariella vitellina (Ehrt.) Müll. Arg. (L,F,T,G,H,P).
Collema cf tenax (Sw.) Ach. em. Degel. (T).
Chrysothrix chlorina (Ach.) Lannd. (F,T,H,H).
Dermatocarpon cf trapeziformis (Koenig) Trevis. (T).
Dimelaena radiata (Tuck.) Hale & Culb. (L,F,C,T,G,H,P).
Diploicia subcanescens (Werner) Hafell. & Poelt (L,F,T).
Diploschistes ocellatus (Vill.) Norrn. (T,G,H).
Diploschistes steppicus Reichert (F,C,T,H).
Dirina cf stenhammari (Fr. ex Arnold) Poelt & Follmann (T).
Endocarpon sp.
Fulgensia cf subbracteata (Nyl.) Poelt (T).
Heppia turgida (Ach.) Nyl. (L,F,C,T).
Lecanora cf campestris (Schaer.) Hue (F,C,T,H,P).
Lecanora dispersa (Pers.) Rohl. (T).
Lecanora schistina (Nyl.) Arnold (C,T).
Lecanora sulphurella Hepp (L,F,C,T,G,H,P).
Lecanora (Placodium) sp.
Lecidella subincongrna (Nyl.) Hertel var. elaeochromoides (Nyl.) Poelt (L,F,T,H,P).
Lepraria cf incana (L.) Ach. (T).
Leprocaulon microscopicum (Vill.) Gams. (C,T).
Ochrolechia parella (L.) Massal. (L,C,T,G,H,P).
Parmelia isidiotyla Nyl. (T).
Parmelia pulla Ach. (F,C,T,G,P).
Parmelia tinctina Mah. & Gill (L,C,T).
Parmelia tinctorum Nyl. (L,C,T,H,P).
Peltula obscurans (Nyl.) Gyeln. (C,T).
Pertusaria cf gallica B. de Lesd. (F,C,T).
Pertusaria cf. rupicola (Fr.) Harm. (T,G,H).
Pertusaria teneriffensis Vainio var. teneriffensis (T).
Physcia sp.
Polyblastia sp.
Psora decipiens (Hedw.) Haffm. (C,T,H,P).
µ Ramalina bourgeana (Mont.) Nyl. (L,F,C,T,G,H).
* Ramalina cupularis Krog & P. James (L,F,T,H,P).
Ramalina cf requienii (De Not.) Jatta (L,F,C,T,G,H,P).
Rinodina cf. atrocinerea (Dicks.) Koerb. (T).
Rinodina sp.
Roccella canariensis Darb. em. Vain. (L,F,C,T,G,H).
Roccella fuciformis D.C. (L,F,C,T,H).
Roccella tuberculata Vain (L,F,C,T,H).
Roccella vicentina (Vain.) Vain. (L,F,C,T,G,H,P).
Sclerophyton circumscriptum (Tayl.) Zahlbr. (T).
Solenopsora sp.
Squamarina concrescens (Müll Arg.) Poelt (T).
Squamarina cartilaginea (With.) James (L,F,C,T,G,H,P).
Thelopsis isiaca Stiz. f. saxicola Crozals (L,T,H,P).
Tephromela atra (Huds.) Hafell. (L,F,C,T,H,P).
Toninia cf. aromatica (Turn.) Massal. (L,T,G).
Verrucaria sp.
Xanthoria aureola (Ach.) Erichs. (L,F,T).
Xanthoria resendei Poelt & Tavares (L,F,C,T,G,H,P).

ANEXO lll: ESQUEMA DE LA VEGETACIÓN SUPERIOR DEL
MALPAÍS DE GÜÍMAR
A) TABAIBAL-CARDONAL
1. KLEINIO-EUPHORBIETEA CANARIENSIS (Rivas Goday & Esteve 1965) Santos 1976
+ Kleinio-Euphorbietalia canariensis (Rivas Goday & Esteve 1965) Santos 1976
* Aeonio-Euphorbion canariensis Sunding 1972
1.1. Ceropegiofuscae-Euphorbietum balsamiferae Rivas-Martínez et al. 1993 (tabaibal dulce)
1.2. Periploco laevigatae-Euphorbietam canariensis. Rivas-Martínez et al. 1993 (cardonal)
1.2a. euphorbietosum canariensis (típico)
1.2b. euphorbietosum balsamiferae. Rivas Martínez et al. 1993 (con tabaibas dulces)
B) CERRILLAR-PANASCAL
2. LYGEO-STIPETEA Rivas-Martínez 1978
+ Hyparrhenietalia podotrichae Rivas-Martínez 1978 corr. Rivas Martínez et al. 1992
* Saturejo-Hyparrhenion podotrichae O. Bolós 1962 corr. Rivas-Martínez, Costa & Loidi 1992
2.1. Cenchro ciliaris-Hyparrhenietum hirtae Wildpret & O. Rodríguez in Rivas-Martínez et al. 1993 ( cerrillar-panascal )
2.1a. hyparrhenietosum hirtae (típico)
2.1b. tricholaenetosum teneriffae Rivas Martínez et al. 1993 (con panasquillos)
C) COMUNIDADES RUDERALES ANUALES
3. RUDERALI-SECALIETEA CEREALIS Br.-BI. 1936
3a. Chenopodienea muralis Rivas-Martinez, Báscones, T.E. Diaz, F. Fernández González & Loidi 1991
+ Chenopodietalia muralis Br.-BI. 1931
* Chenopodion muralis Br.-BI. 1931
3.1. Chenopodio muralis-Malvetum parviflorae Lohmeyer & Trautmann 1970 (herbazal de cenizos y rnalvas)
* Mesembryanthemion crystallini Rivas-Martinez et al. 1993
3.2. Mesembryanthemetum crystallini Sunding 1972 (herbazal de barrillas)
+ Sisymbrietalia officinalis J. Tuxen in Lohmeyer et al. 1962 em. Rivas-Martinez, Báscones, T.E. Diaz, F. Fernández González & Loidi 1991
+ + Bromenalia rubenti-tectori Rivas-Martínez & Izco 1977
* Carrichthero-Amberboion lippi Rivas Goday & Rivas Martínez ex Esteve 1973
3.3. Iflogo spicatae-Stipetum capensis (Esteve & Socorro 1977) Rivas Martínez et al. 1993 (herbazal de aceitillas)
4. POLYGONO-POETEA ANNUAE Rivas-Martínez 1975 (Anuales viarias)
+ Polygono-Portalia annuae Tüxen in Gébu, Richard & Tuzen 1972
* Euphorbion prostratae Rivas-Martínez 1976
4.1. Polycarpo-Alternantheretum Oberdorfer ex Lohmeyer & Trautmann 1970
D) MATORRALES NITRÓFILOS
5. PEGANO-SALSOLETEA Br.-BI. & O. Bolós 1958
+ Forsskaoleo angustifoliae-Rumicetalia lunariae Rivas-Martínez et al. 1993
* Artemisio thusculae-Rumicion lunariae Rivas-Martínez et al. 1993
5.1. Artemisio thusculae-Rumicetum lunariae Rivas Martínez et al. 1993 (matorral de vinagreras, magarzas e inciensos)
5.2. Tropaeolo majoris-Ricinetum communis Rivas Martínez et al. 1993 (matorral de tartagueros)
* Launaeo arborescentis-Schizogynion sericeae Rivas Martínez et al. 1993
5.3. Launaeo arborescentis-Schizogynetum sericeae Rivas-Martínez et al. 1993 (matorral de salados y ahulagas)
5.4. Polycarpo-Nicotianetum glaucae Sunding 1972 (matorral de veneneros)
E) COMUNIDADES RUPÍCOLAS
6. GREENOVIO-AEONIETEA Santos 1976
+ Soncho-Sempervivetalia Rivas Goday & Esteve ex Sunding 1972
* Soncho-Sempervivion Sunding 1972
6.1. Umbilico horizontalis-Aeonietum urbici García Gallo & Wildpret in Rivas-Martinez et al. 1993
F) COMUNIDADES LITORALES HALÓFILAS
7. CRITHMO-STATICETEA Br.-BI. 1947
+ Frankenio-Astydamietalia latifoliae Santos 1976
* Frankenio-Astydamion latifoliae Santos 1976
7.1. Frankenio-Astydamietum latifoliae Lohmeyer & Trautmann 1970 (herbazal de lechuga de mar)
7.2. Frankenio capitatae-Zygophylletum fontanesii Rivas-Martínez et al. 1993 (matorral de uva de mar)
G) SEBADALES (COMUNIDADES DE HIDRÓFITOS MARINOS)
8. HALODULO THALASIETEA Den Hartog 1976
+ Thalasietalia Den Hartog 1976
* Cymodoceion nodosae Den Hartog 1976
8. 1. Cymodoceetum nodosae Br. Bl. 1952

ANEXO IV: FLORA VASCULAR
División PTERIDOPHYTA (helechos)
Familia ASPLENIACEAE
Aspleniam hemionitis L. (L,F,C,T,G,H,P).
Familia HEMIONITIDACEAE
Cosentinea vellea (Aiton) Tod. subsp. bivalens (Reichstein) Rivas-Martínez & Salvo (doradilla velluda, culantrillo de risco) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia OPHIOGLOSSACEAE
Ophioglossum lusitanicum L. (lengua de serpiente) (F,C,T,G,H,P).
Familia SINOPTERIDACEAE
µ Cheilanthes pulchella Bory ex Willd. (C,T,G,H,P).
División SPERMATOPHYTA (plantas superiores)
Subdivisión ANClOSPERMAE (MACNOLIOPHYTA)
Clase DICOTYLEDONEAE (MAGNOLIATAE)
Familia AIZOACEAE
Aizoon canariense L. (pata perro, patilla) (L,F,C,T,G,H,P).
Mesembryanthemum crystallinum L. (barrilla, escarchosa) (L,F,C,T,G,H,P).
Mesembryanthemum nodiflorum L. (cosco, barrilla, hierba de vidrio) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia APIACEAE (UMBELLIFERAE)
Astydamia latifolia (L. fil.) Baill. (lechuga de rnar) (L,F,C,T,G,H,P).
Bupleuram semicompositum L. (negrilla) (L,F,C,T,G,H).
Drusa glandulosa (Poir.) Bornm. (L,F,C,T,G,H,P).
Forniculum vulgare Mill. ("hinojo") (L,F,C,T,G,H,P).
Torilis arvensis (Huds.) Link (cilantro salvaje) (L,C,T,G,P).
Familia ASCLEPlADACEAE
* Ceropegia fusca Bolle (cardonillo, cardoncillo) (C,T,P).
Periploca laevigata Ait. ("cornical") (L,F,C,T,G,H,P).
Familia ASTERACEAE (COMPOSITAE)
* Allagopappus dichotomas (L. fil.) Cass. (madama, mamita, mato risco) (C,T,G,H).
* Argyranthemum frutescens (L.) Sch. Bip. in Webb & Berth. subsp. frutescens (magarza) (C,T,H,P).
Argyranthemum frutescens subsp. succulentam Humphr. (magarza) (T).
* Artemisia thuscula Cav. (insencio, incienso) (C,T,G,H,P).
Asteriscus aquaticus (L.) Less. (joriada) (L,F,C,T,G).
Atractylis cancellata L. (cardo enrejado) (L,F,C,T,G,P).
Bidens pilosa L. (amor seco, brujilla) (L,F,C,T,G,H,P).
Calendula aegyptiaca Desf. subsp. tripterocarpa (Rupr.) Lanza (maravilla) (L,F,C,T,G).
µ Carlina salicífolia (L. fil.) Cav. (cardo de risco, cabezote, cardo del monte, cardo de Cristo, malpica) (L,F,C,T,G,H,P).
Centaurea melitensis L. (abrepuños, hierba de Cristo) (L,F,C,T,G,H,P).
Conyza bonariensis (L.) Cronq. (rabogato, hierba de tiempo, simonillo) (L,F,C,T,G,H,P).
Dittrichia viscosa (L.) Greuter (altabaca) (L,F,C,T,G,H,P).
Filago pyramidata L. (hierba algodonera) (L,F,C,T,G,H,P).
Hedypnois cretica (L.) Dum.-Cours. (brujilla, lechuguilla salvaje) (L,F,C,T,G,H,P).
Ifloga spicata (Forsk.) Sch. Bip. in Webb & Berth. (L,F,C,T,G,H).
* Kleinia neriifolia Haw. (verode) (L,F,C,T,G,H,P).
Launaea arborescens (Batt.) Murb. (ajulaga, aulaga) (L,F,C,T,G,P).
Launaea nudicaulis (L.) Hook. fil. (cerraja dulce, ahulaguillan) (L,F,C,T,G,P).
Pallenis spinosa (L.) Cass. (cardo de risco) (L,F,C,T,G,P).
Phagnalon purpurascens Sch. Bip. in Webb & Berth. (mecha) (L,F,C,T,G,H,P).
Phagnalon saxatile (L.) Cass. (mecha, manzanilla yesquera, romero blanco) (L,F,C,T,G,H,P).
* Phagnalon umbelliforme DC. (romero mayor) (C,T,G,H,P).
* Reichardia crystallina (Sch. Bip.) Bramw. (C,T).
* Reichardia ligulata (Vent.) Kunk. & Sund. (cerraja carnosa) (C,T,G,H,P).
µ Schizogyne sericea (L. fil.) DC. (salado, salado blanco, dama) (L,F,C,T,G,H,P).
Senecio vulgaris L. (L,F,C,T,G,H,P).
* Sonchus acaulis Dum.-Cours. (cerrajón) (C,T).
Taeckholmia microcarpa Boulos (balillo) (T).
Urospermum picroides (L.) Scop. ex F.W.Schmidt (cerrajón de camello, barba de viejo, repasallo) (L,F,C,T,G,H,P).
Volataria lippii (L.) Cass. (giralda) (L,F,C,T,GH,P).
Familia BORAGINACEAE
* Messerschmidia fruticosa L. fil. (duraznillo) (L,F,C,T,G,H,P).
* Echium bonnetii Coincy (F,C,T,G).
Heliotropium ramosissimum (Lehm.) DC. (hierba camellera, alacrancillo) (L,F,C,T,G,P).
Familia BRASSICACEAE (CRUCIFERAE)
Carrichtera annua (L.) DC. (cucharilla) (L,F,C,T,G).
µ Lobularia canariensis (Webb) Borgen (hierba de pájaros, pan y queso, mastuerzo) (L,F,C,T,G,H,P).
Notoceras bicorne (Sol.) Car. (pata gallina) (L,F,C,T,G,P).
Sisymbrium irio L. (relinchón, quemón, matacandil) (L,F,C,T,G,P).
Familia CAMPANULACEAE
Campanula erinus L. (campanulita) (L,F,C,T,G,H,P).
Wahlenbergia lobelioides (L. fil.) A.DC. subsp. Iobelioides (almirón) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia CARYOPHYLLACEAE
Arenaria leptoclados (Reinchenb.) Guss. (L,F,C,T,G,H,P).
Herniaria cinerea DC. in Lam. & DC. (hierba de las heridas) (L,F,C,T,G).
* Polycarpaea divaricata (Ait.) Poir. in Lam. & Poir. (lengua pájaro, pata conejo) (L,F,C,T,G,H,P).
Polycarpon tetraphyllum (L.) L. (hierba jabonera) (L,F,C,T,G,H,P).
Silene apetala Willd. (L,F,C,T,G,H,P).
Silene gallica L. (L,F,C,T,G,H,P).
Spergularia fallax Lowe (romerillo manso) (L,F,C,T,G,H).
Stellaria media (L.) Cyr. (jabonera, hierba jabanera, hierba pajerera) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia CHENOPODIACEAE
Atriplex semibaccata R. Br. (saladillo) (L,F,C,T,P).
Chenoleoides tomentosa (Lowe) Botsch. (L,F,C,T,H,P).
Chenopodium album L. (ceriizo blanco) (L,F,C,T,G,P).
* Chenopodium coronopus Moq. in DC. (C,T,H).
Chenopodium murale L. (cenizo) (L,F,C,T,G,H,P).
Patellifolia patellaris (Moq.) S., F. -L. & W. (acelga de mar, mormojaya, tebete) (L,F,C,T,G,H,P).
* Saisola divaricata Link ex Buch (brusca, zagua) (L,F,C,T,G,P).
Familia CISTACEAE
Helianthemum canariense (Jacq.) Pers. (jarilla, sambera, turmero) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia CNEORACEAE
* Neochamaelea pulverulenta (Vent.) Erdtm. (leña buena, leña santa, palo blanco, leña blanca, orijama) (C,T,G,H,P).
Familia CONVOLVULACEAE
* Convolvulus scoparias L. fil. (retamón, leña noel) (L,F,C,T,G,P).
Cuscuta planiflora Ten. (rabia, triñuela, cabello de Venus) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia CRASSULACEAE
* Aeonium holochrysum Webb & Berth. (sayón, verol, pastel de risco, bejeque) (T,G,H,P).
Aeonium smithii (Sims) Webb & Berth. (T).
* Monanthes brachycaulon (Webb & Berth.) Lowe (hierba ramosa) (C,T,G).
Umbilicus horizontalis (Guss.) DC. (ombliguillo, sombrerillo, ombligo de Venus) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia EUPHORBIACEAE
Euphorbia balsamifera Ait. (tabaiba dulce) (L,F,C,T,G,H,P).
* Euphorbia canariensis L. (cardón) (L,F,C,T,G,H,P).
* Euphorbia broussonetii Link (tabaiba amarga, tabaiba salvaje, tabaiba morisca, higuerilla) (T,G,H,P).
Euphorbia segetalis L. (tabaibilla) (L,T,P).
Euphorbia terracina L. (L,F,C,T,G,H,P).
Ricinus communis L. (tartaguero, tártago) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia FABACEAE (LEGUMINOSAE)
Psoralea bituminosa L. (tedera) (L,F,C,T,G,H,P).
* Lotus sessilifolius DC. (corazoncillo) (C,T,G,H,P).
Medicago laciniata (L.) Mill. (L,F,C,T,G,H,P).
Medicago polymorpha L. (trébol macho) (LF,C,T,G,H,P).
Ononis dentata Sol. ex Lowe (meloja, melera, melosa) (L,C,T,G,H,P).
Familia FRANKENIACEAE
Frankenia laevis L. subsp. capitata Webb & Berth. (tomillo de mar, sapera) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia FUMARIACEAE
Furnaria muralis Sond. ex Koch (mellorina, morinilla, palomilla, pamplina, conejitos) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia CERANIACEAE
Erodium chium (L.) Willd. (agujetilla, pico de cigüeña) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia LAMIACEAE (LABIATAE)
Ajuga iva (L.) Schreb. var. pseudiva (DC.) Benth. (hierba clin) (L,F,C,T,G,H,P).
Lamium amplexicaule L. (L,F,C,T,G,H,P).
* Lavandula canariensis Mill. (mato de risco, hierba de risco, yerba de risco, romanillo, chivera) (L,F,C,T,G,H,P).
Micromeria hyssopifolia Webb & Berth. (T,H) (tomillo de burro, tomillo de monte, tomillo) var. kuegleri (Bornm.) Pérez (T).
Micromeria teneriffae (Poir.) Benth. (T) (tomillo, tomillo de costa) var. cordifolia P. Pérez (T).
Salvia aegyptiaca L. (conserva, conservilla) (L,F,C,T,G).
Stachys arvensis (L.) L. (marrubillo, hierba de gato) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia LINACEAE
Linum bienne Mill. (C,T,G,H,P).
Linum strictum L. (L,F,C,T,G,H,P).
Familia MALVACEAE
Malva parviflora L. (malva) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia MORACEAE
Ficus carica L. (higuera) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia PLANTAGINACEAE
Plantago afra L. (zaragatona, zaragatera, siete venas) (L,F,C,T,G,H,P).
Plantago coronopus L. (estrellamar, estrella del mar) (L,F,C,T,G,H,P).
Plantago ovata Forssk. (L,F,C,T,G,P).
Familia PLUMBAGINACEAE
µ Limonium solandri (Webb & Berth.) Kunk. (siempreviva de la mar) (T,G,H,P).
Familia POLYGONACEAE
Emex spinosa (L.) Campd. (labasa, alcatripa, romaza espinosa) (L,F,C,T,G,H,P).
Polygonum maritimum L. (L,F,C,T,P).
µ Rumex bucephalophorus L. subsp. canariensis (Steinh.) Rech.fil. (L,F,C,T,G,H,P).
* Rumex lunaria L. (vinagrera) (L,F,C,T,G,H,P).
Rumex vesicarius L. var. rhodophysa Ball (vinagrerilla) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia PRIMULACEAE
Anagallis arvensis L. (muraje, hierba del cielo) (L,F,C,T,G,H,P).
µ Pelletiera wildpretii Valdés (F,C,T,H).
Familia RESEDACEAE
Reseda luteola L. (gualda) (L,F,C,T,H,P).
* Reseda scoparia Brouss. ex Willd. (gualdón) (C,T,G,P).
Familia RUBIACEAE
Galium parisiense L. (F,C,T,G,H,P).
* Plocama pendula Ait. (balo) (L,F,C,T,G,H,P).
µ Rubia fruticosa Ait. (tasaigo, asaigo, azaigo, tadaigo, raspadera, ruidera, galguitero, gamarza) (L,F,C,T,G,H,P).
Valantia hispida L. (L,F,C,T,G,H,P).
Familia SCROPHULARIACEAE
* Campylanthus salsoloides (L. fil.) Roth (romero marino) (L,F,C,T,G,P).
* Kickxia scoparia (Brouss. ex Spreng.) Kunk. & Sund. (giralda amarilla, pico pajarito) (C,T,G,P).
Misopates orontium (L.) Raf. (conejito, canutillo) (L,F,C,T,G,H,P).
Scrophularia arguta Sol. ex Ait. (L,F,C,T,G,H,P).
Familia SOLANACEAE
Lycium intricatum Boiss. (espino, espino de mar) (L,F,C,T,G,P).
Lycopersicon esculentum Mill. (tomatera) (L,F,C,T,G,P).
Nicotiana glauca Grah. (venenero, hediondo, bobo, tabaco moro, malgusto, mimo) (L,F,C,T,G,H,P).
Solanum nigrum L. (hierba mora, hierba de Santa María) (L,F,C,T,G,H,P).
Familia URTICACEAE
* Forsskaolea angustifolia Retz. (ratonera picona, ratonera peluda, ratonera) (L,F,C,T,G,H,P).
Parietaria debilis Forst. fil. (ratonera) (L,F,C,T,G,H,P).
* Parietaria filamentosa Webb & Berth. (ratonera) (T,G,P).
Familia VALERIANACEAE
Centranthus calcitrapa (L.) Dufr. (C,T,G,H,P).
Familia ZYGOPHYLLACEAE
Fagonia cretica L. (rasapaya) (L,F,C,T,G,H,P).
Zygophyllum fontanesii Webb & Berth. (uvas de mar, salado moro, babosa) (L,F,C,T,G,H).
Clase MONOCOTYLEDONEAE (LILIATAE)
Familia ARECACEAE
Phoenix dactylifera L. (palmera datilera) (L,F,C,T).
Familia LILIACEAE
Alliam roseum L. (ajo de bruja) (L,F,C,T,G,P).
* Asparagus arborescens Willd. ex Schult. (esparragón) (L,F,C,T,G,H,P).
µ Asparagus umbellatus Link in Buch (esparraguera, rabo burro) (F,C,T,G,H,P).
Asphodelus aestivas Brot. (gamona) (L,FC,T,G,H,P).
Asphodelus fistulosus L. (gamonita) (F,C,T,G,H).
* Scilla haemorrhoidalis Webb & Berth. (cebolla almorrana) (L,F,C,T,G,H,P).
Urginea maritima (L.) Baker var. hesperia ()Vebb & Berth.) Svent. (T).
Familia POACEAE (GRAMINEAE)
Aristida adscensionis L. (cerrilla, rabo de burro) (L,F,C,T,G,H,P).
Bromus madritensis L. (aceitilla) (L,F,C,T,G,H,P).
Bromus rubens L. (aceitilla) (L,F,C,T,G,H,P).
Cenchrus ciliaris L. (cerrillón, panasco, greñón, pegadera, cerrillo burro) (L,F,C,T,G,H,P).
Eragrostis barrelieri Dav. in Morot (pajuco) (L,F,C,T,G,H,P).
Hyparrhenia hirta (L.) Stapf in Oliver (cerrillo) (L,C,T,G,H,P).
Lamarckia aurea (L.) Moench (panasquillo, pasto burro, rabo gato) (L,F,C,T,G,H,P).
Lolium rigidam Gaudin (acebén) (L,F,C,T,G,H,P).
Lophochloa pumila (Desf.) Bor (pelo perro) (L,F,C,T,H,P).
Pennisetum setaceum (Forssk.) Chiov. subsp. orientale (Rich.) Maire ( muele) (C,T,P).
Poa annua L. (pasto) (L,F,C,T,G,H,P).
Stipa capensis Thunb. (aceitilla, saltilla, esparto, chirate, japito) (L,F,C,T,G,H,P).
Tetrapogon villosus Desf. (L,F,C,T,G).
Trachynia distachya (Hasselq. ex L.) Link (chirate) (L,F,C,T,G,H).
Tragus racemosus (L.) All. (L,F,C,T,G,H,P).
Tricholaena teneriffae (L. fil.) Link (cerrillo blanco, panasquillo) (L,F,C,T,G,H,P).

ANEXO V: INVERTEBRADOS CAVERNÍCOLAS EN CUEVA HONDA[52]
TROGLOBIOS:
Loboptera subterranea Martín & Oromí (T).
TROGLOFILOS:
* Anataelia canariensis Bolivar (T,G).
Dysdera propinqua Ribera, Ferrández & Blasco (T).
Megaselia sp.
Ploiaria chilensis (Phillipe)
Porcellionides sexfasciatus (B.-L.)
Schizomas portoricensis (Chamberlin)
Steatoda grossa (Koch)
Tegenaria pagana (Koch)
TROGLOXENOS:
Allacrotelsa sp.
Carpophilus hemipterus (L.)
Dermestes frischi Kugelan
Hegeter tristis (F.)
Leptopsyllus segnis Schönherr
* Pseudosinella trioculata Gama (L,T).
Psocoptera indet.
Sminthurinus aureus (Lubbock)
Xenopsylla brasillensis (Baker)

ANEXO VI: LEPIDÓPTEROS HETERÓCEROS (mariposas nocturnas)
Macrolepidópteros [53]
Acherontia atropos L.
Agrotis ipsilon Rott.
Agrotis segetum Schiff.
Agrotis spinifera Hbn.
* Agrotis trux canarica Bac.
* Amiota cabrerai Rbl.
Caradrina clavipalpis clavipalpis Scop.
Caradrina flava Obth.
* Caradrina rebeli rebeli Stgr.
Catarhoe centrostrigaria Woll.
* Celerio euphorbiae tithymuli B.
Celerio lineata livornica Esp.
Chlorissa faustinata Mill.
Chrysodeixis chalcites Esp.
* Cornutiplusia circumflexa clarescens Pi. et Bac.
Ctenoplusia limbirena Gn.
Cucullia wredowi Costa
Diachrysia orichalcea Fab.
Eucrotes simonyi Rbl.
* Eupithecia pantellaria canariata Pi.
* Eupithecia rosai Pi.
* Euxoa canariensis canariensis Rbl.
Galgula partita Gn.
Gerarctia poliotis poliotis Hsp.
Glossotrophia asellaria H.-S.
Gymnoscelis pumilata Hbn.
Helicoverpa armigera Hbn.
Heliotis peltigera Schiff.
Herse convolvuli L. f. batatae Christ.
Hypena lividalis Hbn.
Macroglossa stellataram L.
Mythimna loreyi Dup.
Mythimna unipunctata Haw.
Mythimna vitellina Hbn.
Noctua pronuta L.
* Nyctobrya simonyi Rghfr.
Ophiusa tirhaca Cr.
Peridroma saucia Hbn.
Rhodometra saeraria L.
* Scopula guancharia guancharia Alph.
Sesamia nonagrioides Lef.
Spodoptera exigua Hbn.
Spodoptera littoralis B.
Sterrha longaria H.-S.
Tathorhynchus exiccata Led.
Trichoplusia ni Hbn.
Microlepidópteros [54]
Acrolita subequana (Herrich-Schäffer) (T,C,P,G).
Aethes bilbaënsis (Rossler) (T).
Aethes francillana (Fabricius) (T,C,P,G).
Agdistis heydeni Zeller (F,T,P).
Ambloma brachyptera Walsingham (T).
Ateliotum insulare (Rebel) (T,C,P).
Bedelia somnulentella (Zeller).
* Epanastasis sophroniella (Rebel) (T,C,P).
Ereunetis undosa Walsingham (T).
Lobesia neptunia (Walsingham) (T).
Paratine merdella Zeller (T).
µ Phereoeca allutella (Rebel) (T,C,P).
* Pragmatodes fruticosella Walsingham (T,G).
Syncopacma polychromella (Rebel) (T,C,P,G).
* Trifurcula jubae (Walsingham) (T,P,G,H).

ANEXO VII: HIMENÓPTEROS ACULEADOS (EXCEPTUANDO DRÍNIDOS, BETÍLIDOS Y FORMÍCIDOS) (abejas, abejones y avispas)[55]
Amegilla quadrifasciata (Villers) (L,F,C,T,G,P,H).
* Ammophila terminata terminata Smith (L,F,C,T).
Ancistrocerus haematodes haematodes (Brullé) (T).
* Ancistrocerus haematodes rubropictus (Saussure) (C,T).
* Andrena mediovittata arvensis Warncke (C,T,G).
Andrena savignyi Spinola (L,F,C,T,G,P,H).
Andrena spolata Warncke (F,C,T).
* Anthidium canariense Mavromoustakis (C,T,G).
* Anthophora alluaudi alluaudi Pérez (C,T,G,P).
* Anthophora orotavae (Saunders) (C,T).
Apis mellifera Linnaeus (C,T,G,P,H).
* Arachnospila consobrina nivariae (Dalla Torre) (T,G,H).
* Bembix flavescens flavescens Smith (C,T,G,P,H).
* Cerceris concinna Brullé (L,C,T,G,P,H).
* Chalicodoma canescens canescens (Brullé) (C,T,G,P,H).
* Colletes moricei Saunders (C,T,G,P).
* Crossocerus lindbergi (Beaumont) (L,F,C,T).
* Dermasothes gracilis gracilis (Brullé) (C,T,G,P,H).
* Diodontus freyi Bischoff (C,T,G).
Diodontus oraniensis (Lepeletier) (L,F,C,T,G).
Dryudella bifasciata (Schulthess) (L,F,C,T).
Epeolus flavociliatus canarius Warncke (T).
* Halictus concinnus Brullé (L,F,C,T,G,P,H).
* Heliophila pulverosa (Smith) (L,F,C,T ).
* Hylaeus ater (Saunders) (T,G,P,H).
* Lasioglossum albovirens belisarium (Warncke) (C,T).
* Lasioglossum arctifrons arctifrons (Saunders) (T,G).
* Lasioglossum brevicorne gomerense (Bluthgen) (L,F,C,T,G).
* Lasioglossum chalcodes chalcodes (Brullé) (T,P).
* Lasioglossum loetam (Brullé) (L,F,C,T,G,P,H).
Lasioglossum morio cordiale (Pérez) (L,F,C,T).
* Lasioglossum viride viride (Brullé) (T,G,H).
* Leptochilus cruentatus (Brullé) (C,T,G).
Leptochilus eatoni eatoni (Saunders) (T).
* Liomutilla canariensis André (C,T,G,P,H).
Liris atrata (Spinola) (L,F,C,T,G,P).
* Megachile canariensis Pérez (C,T,G,P,H).
* Melecta curvispina Lieftinck (C,T,G,P).
Micromeriella hyalina (Klug) (C,T,G,P,H).
Miscophus eatoni Saunders (T).
Nomada bifasciata Olivier (L,F,C,T,G,P,H).
* Nomioides fortunatus Blüthgen (F,C,T,G,P,H).
* Osmia canaria Mavromoustakis (C,T,G,P,H).
Podalonia tydei tydei (Le Guillou) (L,F,C,T,G,P,H).
Quartinia tenerifina Richards (T).
* Solierella canariensis Saunders (L,F,C,T,G).
Stelis murina Pérez (C,T).
* Tachyagetes aemulans tenerifensis Wolf (T,G,P,H).
* Tachysphex unicolor simonyi Kohl (C,T,G,P,H).

ANEXO VIII: COLEÓPTEROS (escarabajos)[56]
* Acmaeodera bipunctata plagiata Woll.
Adonia variegata (Goeze)
* Aglycyderes setifer Westw.
* Airaphilus n. nubigena Woll.
Anaspis proteus Woll.
Anobium punctatum De Geer
Anthicus crinitus Laf.
* Anthicus guttifer Woll.
Anthrenus verbasci (L.).
* Aphanarthrum c. canariense Woll.
* Aphanarthrum pygmaeum Woll.
Aphodius gardimaouensis Balth.
* Aplocnemus sculpturatus Woll.
Arthrodeis o. obesus (Brullé)
* Atheta canariensis (Woll.)
* Atheta coriaria (Kr.)
* Atheta dilutipennis (Motsch.)
* Attugenus wollastoni Mrocz.
* Attalus aenescens Woll.
* Attalus ovatipennis Woll.
* Attalus ruficollis Woll.
* Canariclerus paivae (Woll.)
Carcinops pumilio (Er.)
Cardiophorus canariensis (Woll.)
Cephalogonia satanas Esc.
Cercyon quisquilius (L.)
* Chilocorus renipustalatus canariensis Croctch.
* Cisurgus pusillus (Woll.)
Coccinela algerica Kovar
* Coleobothrus luridum (Woll.)
Corticaria m. maculosa Woll.
Creophilus maxillosus canariensis Bernhaver
* Cryptocephalus nitidicollis Woll.
Cryptophagus dentatus Hbrst.
Cryptophilus integer (Heer)
Dermestes frischi Kug.
* Dolichophron hartungi (Woll.)
Dyphyllus subellipticus (Woll.)
* Europs duplicatus Woll.
* Europs i. impressicollis Woll.
* Eutriptus putricola Woll.
Gonocephalum rusticum (0l.)
* Gyrohypnus marginalis (Woll.)
* Hegeter amaroides Sol.
Hegeter intercedens H. Lindb.
Hegeter tristis (F.)
Heyrovskya atroviridescens (H. Lindb.)
Heyrovskya sp.
* Hololepta perraudieri Mars.
Holoparamecus bertouti Aubé
Holoxantha concolor (Brullé)
Hypocacculus metallescens (Er.)
Laemophloeus ater 0l.
Laparocerus uyttenboogaarti Zump.
* Lasioderma latitans (Woll.)
Lathridiidae indet.
* Lepromoris gibba (Brullé)
Lindorus lophantae (Bloisd.)
Liparthrum curtum Woll.
* Lyphia angusta Luc.
* Macrocoma splendens H. Lindb.
* Malthinus mutabilis Woll.
* Mesites f. fusiformis Woll.
* Metophthalmus ferrugineus Woll.
Mezium americanum Cast.
Monotoma spinicollis Aubé
Necrobia rufipes (De Geer)
Nicobium villosum albofusciatum Esp.
Omonadus floralis (L.)
Opatropis hispida (Brullé)
Oryzaephilus surinamensis (L )
* Pachydema fuscipennis (Brullé)
Pachysternum capense (Muls.)
* Palorus euphorbiae (Woll.)
Paraxyletinus israelsoni Esp.
* Pelleas crotchi (Woll.)
* Phaleria ornata Woll.
Pharoscymnus decemplagiatus (Woll.)
Phyllognathus excavatus (Forst.)
Philonthus sp.
Pimelia canariensis Brullé
Platyderus tenuistriatus Woll.
Quedius sp.
Saprimus proximus similimus Woll.
Saprinus chalcites (Illig.)
Scarites buparius Forst
* Scymnus canariensis Woll.
* Scymnus cercyonides Woll.
* Scymnus incisus H. Lindb.
Sphaericus sp.
Sphaeridium sp.
Staphylinidae indet. 1
Staphylinidae indet. 2
* Stenidea albida (Brullé)
* Stenidea annulicornis (Brullé)
* Stenidea pilosa Woll.
* Tenebrioides latens (Woll.)
Trichoferus griseus F.
* Tropinota squalida canariensis H. Lindb.
Xenostrongylus histrio Woll.
* Zophosis b. bicarinata Sol.

ANEXO IX: AVES NIDIFICANTES[57]
µ Anthas berthelotii Bolle (L,F,C,T,G,H,P.). Probable nidificante.
Asio otus (L.) (C,T,G,H,P). Probable nidificante.
Bucanetes githagineus (Lichtenstein) (L,F,C,T,G,H?). Nidifica en el Malpaís.
Calonectris diomedea (Scopoli) (L,F,C,T,G,H,P). Nidifica en el Malpaís.
Carduelis cannabina (L.) (L,F,C,T,G,H,P). Posible nidificante.
Columba livia Gmelin (L,F,C,T,G,H,P). Probable nidificante.
Falco tinnunculus L. (L,F,C,T,G,H,P). Nidifica en el Malpaís (Montaña Grande).
Passer hispaniolensis (Temminck) (L,F,C,T,G,H,P). Nidifica en el Malpaís.
Phylloscopas collybita (Vieillot) (L,F,C,T,G,H,P). Nidifica en el Malpaís.
Serinus canaria (L.) (C,T,G,H,P). Probable nidificante.
Streptopelia turtur (L.) (L,F,C,T,G,H,P). Posible nidificante.
Sylvia conspicillata Temminck (L,F,C,T,G,H,P). Nidifica en el Malpaís.
Turdus merula L. (C,T,G,H,P). Probable nidificante.
Upupa epops L. (L,F,C,T,G,H,P). Posible nidificante.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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NOTAS
1
Boletín Oficial de Canarias, Núm. 85, miércoles, 1 de julio de 1987. Págs. 2319-2391. Ley 12/1987, de 19 de junio, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias.

2
I.G.M.E., 1978. Mapa geológico de España. Güímar. 1:25.000.

3
Juan Carlos CARRACEDO, 1979. Paleomagnetismo e historia volcánica de Tenerife. Págs. 16-47.

4
Enrique FERNÁNDEZ CALDAS & Marisa TEJEDOR SALGUERO, 1984. Los suelos. In Leoncio AFONSO Geografía de Canarias. Pág. 253.

5
A. RODRÍGUEZ, P. A. PADRÓN & J. M. TORRES, 1993. Soils. Suelos. In RIVAS-MARTÍNEZ et al. Excursion guide. Outline vegetation of Tenerife Island. (Canary Islands). Págs. 29-30.

6
Salvador RIVAS-MARTíNEZ, 1987. Nociones sobre Fitosociología, Biogeografía y Bioclimatología. In PEINADO LORCA & RIVAS MARTÍNEZ. La vegetación de España. Pág. 35.

7
S. RIVAS-MARTÍNEZ et al., 1993. Excursion guide. Outline vegetation of Tenerife Island (Canary Islands). Itinera Geobot. 7: 36-62.

8
RIVAS-MARTÍNEZ et al., 1993. Op.cit. Págs. 36-50.

9
M. L. LÓPEZ HERNÁNDEZ & M. C. GIL RODRÍGUEZ, 1982. Estudio de la vegetación ficológica del litoral comprendido entre Cabezo del Socorro y Montaña de la Mar, Güímar, Tenerife. Vieraea 11 (1-2): 141 170.

10
Con la colaboración de la Dra. Dª Consuelo Hernández Padrón. Gran parte de la información ha sido obtenida también de Stephan SCHOLZ, 1981. Contribución al estudio florístico y ecológico de la vegetación liquénica del Malpaís de Güímar, Tenerife. Cátedra de Botánica, Facultad de Ciencias-sección Biológicas. Museo Insular de Ciencias Naturales del Excmo. Cabildo Insular de Tenerite. Tesina de Licenciatura (No publ.).

11
Con la colaboración de la Dra. Dª Ana Losada Lima.

12
M. R. ALONSO et al., 1990. Atlas preliminar de los moluscos terrestres endémicos de Canarias, presentes en Tenerife. Vieraea 19: 251-265. También se ha consultado el trabajo de M. Rosario ALONSO ALONSO et al., 1988. Proyecto de Catalogación de moluscos terrestres endémicos de Canarias con vistas a su protección y conservación. I. Isla de Tenerife. (No publ.).

13
Jacinto BARQUÍN DÍEZ, 1981. Las hormigas de Canarias (Taxonomía, ecología y distribución de los Formicidae).

14
R. GARCÍA & C. G. CAMPOS, 1987. Contribución al estudio de la coleopterofauna del Malpaís de Güímar (Tenerife, Islas Canarias). Vieraea, 17: 281-288.

15
Antonio MACHADO, 1992. Monografía de los Carábidos de las Islas Canarias (Insecta, Coleoptera).

16
Juan BETHENCOURT ALFONSO, 1991. Historia del pueblo guanche. Tomo I. Su origen, caracteres etnológicos, históricos y lingüísticos. Pág. 404.

17
Elías SERRA RAFOLS, 1978. Las Datas de Tenerife (Libros I a IV de datas originales). Pág. 242, nº 1.254-2 (cuaderno n° 24).

18
Fray Alonso de ESPINOSA, 1980. Historia de Nuestra Señora de Candelaria. Pág. 51. Esta obra se escribió hacia 1590 y su primera edición vio la luz en Sevilla en 1594.

19
Archivo General de Simancas: Guerra Moderna. Legajo 5871. Reproducido por José Velázquez Méndez en el articulo Evocaciones históricas: De Puerto Caballos al Escobonal pasando por Candelaria, publicado en el suplemento La Prensa del periódico El Dia, el 6 de octubre de 1991.

20
Sabino BERTHELOT,1980. Primera estancia en Tenerife (1820-1830). Pág. 157.

21
WEBB & BERTHELOT, 1840. Histoire Naturelle des lles Canaries, Géographie Botanique. Ill (l). Pág.13.

22
Agustín DÍAZ NÚÑEZ, 1850. Noticia de la Iglesia Parroquial Matriz del Apóstol San Pedro, Beneficio Curado y Vicaría Foránea de Güímar. Pág. 39.

23
René VERNEAU, 1981. Cinco años de estancia en las Islas Canarias. Pág. 226.

24
C. JEFFERY. Citado en The Vale of Guimar on the lee and sunny side of Tenerife. Pág. 3.

25
Rev. Dr. J. GONZALEZ. Citado en The Vale of Guimar on the lee and sunny side of Tenerife. Pág. 12.

26
Francis GEORGE. Citado en The Vale of Guimar on the lee and sunny side of Tenerife. Pág. 12.

27
ALBUM-GUIA TENERIFE, 1897. Pág. 163.

28
Cipriano de ARRIBAS Y SÁNCHEZ, 1900. A través de las Islas Canarias. Págs. 161-162.

29
Reproducido por Gilberto ALEMÁN en el artículo Llegan la máquina de escribir y el tranvía, publicado en el suplemento Avisos del Domingo del periódico Diario de Avisos, el 23 de mayo de 1993.

30
Juan LÓPEZ SOLER, 1906. La Isla de Tenerife. Pág. 138.

31
ABC de las Islas Canarias. Guía práctica ilustrada turista comercial, 1913. Pág. 93.

32
Juan LÓPEZ SOLER,1922. De Madrid al Teide. Pág. 68.

33
LÓPEZ SOLER, op. cit. Pág. 67.

34
David A. BANNERMAN, 1922. The Canary Islands. Their History, Natural History and Scenery. An account of an ornithologist's camping trips in the Archipelago. Págs. 82-84.

35
Excmo. CABILDO INSULAR DE TENERIFE (ed.), 1927. Guía de Tenerife. Pág. 96.

36
Luis DIEGO CUSCOY, 1957. El libro de Tenerife (Guía). Pág. 229.

37
DIEGO CUSCOY, op. cit. Pág. 230.

38
Básicamente, las fuentes de las que se han extraído los datos para este apartado han sido las siguientes: el tríptico informativo Polígono Industrial Valle de Güímar Tenerife, Islas Canarias, España, editado en 1979 por la Asociación Mixta de Compensación del Poligono Industrial Valle de Güímar, el Informe sobre la afección de la tercera fase del Polígono por la Ley de Declaración de Espacios Naturales, realizado en noviembre de 1987 por la Asociación Mixta de Compensación del Polígono Industrial Valle de Güímar, el Avance de la Modificación del Plan Parcial del Polígono Industrial Valle de Güímar (Adaptación a la Ley de Espacios Naturales de Canarias), redactado en 1990 y el proyecto Análisis de Recursos del Sureste de Tenerife (ARSE), concluido en 1992.

39
Boletín Oficial del Estado, nº 77, de 31 de marzo de 1969.

40
Boletín Oficial del Estado, nº 29, de 3 de febrero de 1977.

41
Más recientemente, a estos incentivos a la inversión hay que añadir las ayudas procedentes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

42
Boletín Oficial del Estado, nº 135, de 14 de mayo de 1956.

43
Varios autores, 1992. Análisis de Recursos del Sureste de Tenerife (ARSE). Pág. 84.

44
Relativo a la posibilidad de suspensión de la vigencia de los Planes para acordar su revisión.

45
Boletín Oficial de Canarias, nº 35, de 18 de marzo de 1991.

46
Viceconsejería de Medio Ambiente, 1993. Avance del Plan Rector de Uso y Gestión del Paraje Natural Malpaís de Güímar.

47
Con anterioridad a esta iniciativa, la Asesoría Técnica de Protección de la Naturaleza de la XI Inspección Regional del ICONA había elaborado, en enero de 1981, un detallado informe sobre el Malpaís de Güímar. Este documento, redactado por los biólogos Antonio Machado Carrillo, Asesor Técnico de Protección de la Naturaleza y Juan Montesinos Barrera, del Departamento de Botánica de la Universidad de La Laguna, proponía proteger urgentemente el Malpaís, utilizando para ello la figura de Reserva Integral o, en su defecto, la de Parque Natural, categorías ambas contempladas en la Ley 15/1975, de 2 de mayo, de Espacios Naturales Protegidos.

48
Boletín Oficial de Canarias, nº 85, miércoles, de 1 de julio de 1987. Pág. 2.359.

49
Boletín Oficial de Canarias, nº 42, viernes, de 24 de marzo de 1989.

50
Basado en el catálogo de LÓPEZ HERNÁNDEZ, M. & M. C. GIL RODRÍGUEZ, op. cit. revisado por la Dra. Dª Marta Sansón Acedo. En este anexo no se especifican ni el grado de endemicidad ni la distribución de las especies en las diferentes islas del Archipiélago.

51
Basado en el catálogo de SCHOLZ, op. cit., revisado por la Dra. Dª Consuelo Hernández Padrón.

52
J L. MARTÍN ESQUIVEL, 1982. El ecosistema cavernícola en los tubos volcánicos del Valle de Güímar. También hemos obtenido información adicional sobre la fauna de Cueva Honda gracias a la amable comunicación personal del mismo autor.
En este Anexo sólo se indica la distribución geográfica de los elementos endémicos.

53
Datos inéditos amablemente cedidos por el Dr. D. Juan José Bacallado Aránega (cf. BACALLADO, 1973. Estudio de los macrolepidópferos nocturnos (Lep. Heterocera) de las Islas Canarias. Tesis Doctoral. Universidad de La Laguna (no publ.) y BACALLADO & PINKER, 1982. Adiciones y correcciones al catálogo de los macrolepidópteros (Ropalóceros y Heteróceros) del Archipiélago Canario. Instituto de Estudios Canarios, 50 Aniversario. 1: 1-19). No se especifica la distribución geográfica de las especies de este apartado.

54
J. KLIMESCH, 1977. Beiträge zur Kenntnis der Microlepidopteren- Fauna des Kanarischen Archipels. 1. Beitrag: Nepticulidae, Tischeriidae. Vieraea 6 (II): 191-218; J. KLIMESCH, 1979. Beiträge zur Kenntnis der Microlepidopteren-Fauna des Kanarischen Archipels. 2. Beitrag: Bucculatricidae, Gracillariidae, Phyllocnistidae, Lyonetiidae. Vieraea 8 (I): 147-186; J. KLIMESCH, 1982. Beiträge zur Kenntnis der Microlepidopteren-Fauna des Kanarischen Archipels. 4. Beitrag: Coleophoridae. Vieraea 11 (1-2): 21-50; J. KLIMESCH, 1984. Beiträge zur Kenntnis der Microlepidopteren-Fauna des Kanarischen Archipels. 6. Beitrag: Gelechiidae. Vieraea 13 (1-2): 145-182; J. KLIMESCH, 1985. Beiträge zur Kenntnis der MicrolepidopterenFanna des Kanarischen Archipels. 7. Beitrag: Oecophoridae, Symmocidae, Holcopogonidae. Vieraea 14 (1-2): 131-152; J. KLIMESCH, 1987. Beiträge zur Kenntnis der Microlepidopteren-Fauna des Kanarischen Archipels. 9. Beitrag: Tortricidae, Cochylidae. Vieraea 17 (1-2): 297 322). J. KLIMESCH, 1993. Beiträge zur Kenntnis der Microlepidopteren-Fauna des Kanarischen Archipels. 11. Beitrag: Carposinidae, Pterophoridae. Vieraea 22: 97-112. En todos los trabajos anteriores existen citas de especies de microlepidópteros para la localidad del Puertito de Güímar

55
Francisco LA ROCHE BRIER, 1992. Distribución y aspectos ecológicos de los Himenópteros Aculeados (INSECTA: HYMENOPTERA, ACULEATA) de las Islas Canarias .Tesis Doctoral (No Publ.).

56
R. GARCÍA & C. G. CAMPOS, 1987. Op. cit. En este anexo no se especifica la distribución de los táxones en las Islas Canarias, pero sí su grado de endemicidad.

57
A. MARTÍN, 1987. Atlas de las aves nidificantes en la Isla de Tenerife.

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