UN
CASO QUE CONMUEVE A LA SOCIEDAD BRASILEÑA
Cuatro
argentinos, en un resonante secuestro en Brasil

La Policía
dice que participaron del secuestro del famoso publicista
Washington Olivetto
http://www.clarin.com.ar/diario/2002-02-05/s-03801.htm
Eleonora Gosman.
CORRESPONSAL EN SAN PABLO.
Cabizbajos y con sus rostros demudados,
los seis secuestradores del publicitario Washington Olivetto que
fueron detenidos desfilaron ayer ante la prensa, en la sede de
la Secretaría de Seguridad Pública paulista. Al mismo tiempo,
desde el balcón de su casa, el empresario lanzaba una paloma,
desde su balcón, para celebrar su liberación.
El grupo, detenido el viernes por la noche, estaba dirigido por
un ex guerrillero chileno, el único cuya identidad fue
reconfirmada. Ayer por la tarde, en un comunicado oficial, la
policía informó que cuatro integrantes, tres jóvenes y una
muchacha, son argentinos. Y una sexta mujer es de nacionalidad
española.
El chileno es Mauricio Hernández Norambuena. Los argentinos:
Rubén Oscar Sánchez, de 30 años; Carlos Renato Quiroz, de 28;
Maite Amalia Bellon, de 23, y Federico Antonio Aribas, de 30.
Pero la policía sospecha de la autenticidad de sus pasaportes.
Según revelaron ayer en la Secretaría de Seguridad de San
Pablo, los seis formaban parte de una "célula" (sic)
y fueron detenidos el viernes en una quinta de Serra Negra, a
150 kilómetros de San Pablo.
En la descripción policial, "el grupo actuó
compartimentado". Esto es, nunca supieron sus respectivas
identidades y recién tomaron contacto antes de empezar la
operación.
De clase media
El comisario Wagner Giudice, de la división policial
antisecuestros, indicó que Rubén Sánchez es sociólogo y —según
el oficial— se habría graduado también en filosofía. Los
argentinos, entre ellos Sánchez, tienen el aspecto típico de
chicos de la clase media porteña.
El líder de la banda, el chileno Mauricio Hernández Norambuena,
de 42 años, se graduó en periodismo. De la española Amalia
Ramos Quiroz (de 37), no hay mayores datos.
El 11 de diciembre el grupo raptó a Olivetto simulando un
operativo policial de control. Lo mantuvo en cautiverio durante
53 días en una celda a prueba de ruidos, instalada en un
departamento.
La resolución del caso fue poco menos que casual. Los detenidos
estaban todos en la quinta, que servía de base de operaciones.
Aquellos que custodiaban al empresario cautivo tuvieron
suficiente tiempo para huir. La policía dice que dos de ellos,
un hombre y una mujer, ya pudieron ser identificados.
Según el comisario Giudice, el grupo estaba negociando un
rescate de 10 millones de dólares. Pero había aceptado bajar
el monto, convencido de que la familia de Olivetto no tenía
forma de acceder rápidamente a esa cifra.
En los cálculos del policía, el costo del secuestro está en
el orden de los 100.000 dólares. Además del alquiler de dos
casas y un departamento, la banda de secuestradores tenía a su
disposición varios autos y contaba con sofisticados
dispositivos de comunicación.
En la casa allanada se encontraron varias computadoras y decenas
de libros. Podía verse en una mesa un material con la estampa
del asesinado presidente chileno Salvador Allende. Pero se
encontró también el "Manual del guerrillero",
escrito por Ernesto Che Guevara.
Todo esto vuelve muy confuso el motivo del secuestro. Mauricio
Hernández Norambuena, el líder, fue uno de los máximos
dirigentes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, una
organización guerrillera que surgió como brazo armado del
Partido Comunista de Chile, durante la dictadura de Augusto
Pinochet.
Conocido como "comandante Ramiro", Hernández
Norambuena era hijo de un científico y nieto de un general. Se
dice que participó en el secuestro del comandante del Ejército
chileno Carlos Carreño.
Hernández Norambuena fue condenado a prisión perpetua en 1991
por la muerte del senador pinochetista Jaime Guzmán. Y dicen
que fue uno de los hombres que, en 1986, atentó contra la vida
del general Pinochet. Su último secuestro fue hace cinco años,
cuando raptó a Cristian Edward, hijo del dueño del diario
"El Mercurio", el de mayor circulación en Santiago de
Chile. Al parecer, había sido entrenado militarmente en la ex
Alemania Oriental.
"Es un tipo muy inteligente. Lee el diario", comentó
admirado Giudice. "Me preguntó si fui responsable por el
caso de Patricia Abarbanel". Se refería a la hija del
empresario Silvio Santos, dueño de un importante canal
televisivo de San Pablo. La joven fue secuestrada en San Pablo
el año pasado.
La policía insistía ayer que el caso de Olivetto es semejante
al de Abílio Diniz, el dueño del supermercado Pan de Azúcar,
secuestrado en 1989.
Entre sus captores, había dos argentinos. Ambos fueron
extraditados a Argentina hace un par de años, donde terminaron
sus estudios universitarios.
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