UN RESULTADO DE LA OBRA DEL ASESINO CHE 

             AÑO     2002

Los cubanos por mas de cuatro decadas hemos estado denunciando los crimenes del Che Guevara mientras vivio en Cuba. Hoy en dia a pesar que su muerte fue hace mas de 30 años, la desinformacion sobre la verdadera meta de las ideas del chevarismo han sido totalmente confundidas por miles quienes piensan en  virtudes imaginarias plasmadas en papel, pero la realidad es otra. Vemos como activos delincuentes que secuestraron en el Brazil al empresario Washington Olivetto, pedian la suma de 10 millones de dolares por su rescate, supuestamente para iniciar de nuevo acciones inspiradas en la obra  del Che . Los plagiadores contaron con mas de $100,000.00 dolares para sus fines  y tenian cuatro computadoras para contaminar las mentes de los que erroneamente por el mundo defienden un ideal que no existe ni existio cuando se puso en practica en Cuba. Vease al final  el enlace IMAGENES PARA NO OLVIDAR, de la epoca que el Che implanto el paredon de fusilamiento como via para la eliminacion de aquellos que se oponian a sus metodos crueles y sanguinarios.


http://www.tercera.cl/diario/2002/02/10/10.05.3a.REP.CUBA.html

Hernández Norambuena y sus vínculos con Cuba
Los sospechosos de siempre
La cuantiosa evidencia de que Hernández Norambuena pasó una larga temporada en Cuba, las similitudes entre el plagio de Olivetto y otros secuestros planificados desde La Habana, y la coordinación precisa entre subversivos de distintos países hace que el gobierno, la policía y la diplomacia chilena miren con recelo hacia la isla.Durante los continuos interrogatorios a los que fue sometido por la policía brasileña, Mauricio Hernández Norambuena cometió una indiscreción que convirtió su espectacular secuestro del empresario Washington Olivetto en un conflicto internacional a punto de estallar. Abatido por el fracaso de una operación planificada en todos sus detalles durante casi un año, confesó que antes de ingresar con pasaporte falso a Brasil había pasado una larga temporada en Cuba.Aunque ese dato no sorprendió ni a la Justicia ni a La Moneda en Chile, se convirtió en la más poderosa sospecha de que tras el plagio están las huellas dactilares de La Habana.Hernández Norambuena (alias "comandante Ramiro", alias el "abuelo") se fugó el 30 de diciembre de 1996, junto a tres altos miembros del Frente Patriótico Manuel Rdríguez (FPMR), de la Cárcel de Alta Seguridad (CAS) en Santiago. La operación tuvo un impresionante despliegue logístico: los subversivos abordaron un helicóptero blindado pilotado con la pericia de un experto, y en pocas horas lograron abandonar el país mediante identidades falsas y consiguieron la libertad que no hubiesen obtenido de otra forma. Hernández, miembro de la dirección nacional del Frente y jefe de un equipo especial de fusileros, fue condenado a dos cadenas perpetuas por haber sido el autor intelectual del asesinato del senador Jaime Guzmán y del secuestro de Cristián Edwards del Río.A mediados de 1997, la policía de Investigaciones, que investigaba la fuga por orden del ministro en visita Lamberto Cisternas, interceptó una veintena de llamados telefónicos realizados desde Cuba por tres de los cuatro frentistas fugados sólo meses antes de la CAS. Los contactos con parientes y amigos, que permitieron incluso detectar los números telefónicos, fueron una prueba irrefutable de que los prófugos se encontraban en la isla.Junto con confirmar el paradero de los frentistas, las grabaciones telefónicas detectaron una conexión aún más comprometedora. Una de las llamadas registró la voz de José Luis Ojalvo, experimentado hombre de la inteligencia cubana que incluso cooperó con el Che en su fatídica aventura armada en Bolivia, en 1966.Bajo cobertura diplomática, Ojalvo operaba en la embajada cubana en Santiago como representante del Departamento América, la mítica agencia de Fidel Castro encargada de mantener los vínculos con la subversión en el continente. El error le costó caro: cuando la misión cubana se enteró de que sus conversaciones con uno de los frentistas habían sido interceptados, decidió regresarlo a La Habana. Allí, según un socialista chileno con muy buenos contactos en la isla, al poco tiempo murió.En octubre del '97, Cisternas envió a través de la Cancillería chilena un exhorto a Cuba. Aunque en el escrito no mencionó a Ojalvo, sí pidió información sobre el paradero de los fugados, y los números registrados.Pese a que el propio Presidente Eduardo Frei personalmente pidió, en la cumbre Iberoamericana efectuada en Isla Margarita en noviembre de ese año, una respuesta "oportuna y veraz" de las consultas chilenas a Fidel Castro, ésta sólo llegó en agosto del '98. Y fue considerada irrisoria por la Cancillería chilena. En un documento de apenas ocho líneas, el fiscal general cubano, Rubén Escalona, respondió: "No se encuentran en Cuba".Desde ese momento, los escasos intentos adicionales del gobierno y la policía de dar con el paradero de los frentistas fugados se toparon con ese lacónico muro de contención. Hasta el viernes, cuando "Ramiro" reapareció sorpresivamente en Sao Paulo.Las sospechas del gobierno y la policía chilenos sobre el rol de Cuba crecieron esta semana. Hernández Norambuena salió de Chile rumbo a Cuba portando una identidad falsa, y necesariamente debió recibir una nueva el día que -entre el '96 y el 2001- decidió dejar la isla. "Cuba no sólo acogió como huéspedes a los frentistas y les dio refugio. Tampoco impidió que volvieran a operar clandestinamente en el exterior", dice una fuente de gobierno.Pero las dudas van más allá. Quienes conocen la historia de la influencia cubana en América Latina advierten que el secuestro de Olivetto tiene demasiadas similitudes con el del empresario Abilio Diniz en Sao Paulo, en 1989. Cada detalle de ese plagio fue coordinado desde La Habana por el Departamento América.Al igual que ahora, la operación fue llevada a cabo por una banda internacional. En el de Diniz participaron cinco miristas chilenos, dos argentinos, dos canadienses y un brasileño, pero se piensa que unas 30 personas estuvieron involucradas. En el de Olivetto lo hicieron al menos tres chilenos (un frentista y dos miembros del MIR), dos colombianos, y una argentina naturalizada española, aunque se sabe que la banda tenía por lo menos 14 miembros.Los plagios gozaron también de un amplio despliegue de recursos y logística. A Diniz lo secuestraron interceptando su auto con una ambulancia falsa, y a Olivetto lo capturaron simulando un control de tránsito que incluía réplicas de autos y uniformes de la policía brasileña (ver infografía página 14). La única gran diferencia entre ambos fue su duración: Diniz sólo alcanzó a estar cautivo seis días antes de que 200 policías rodearan la casa y forzaran a la banda a rendirse. Olivetto pasó 53 días prisionero, hasta que la División Antisecuestros atrapó a "Ramiro" y sus cómplices.La coordinación
Otra duda que ronda respecto de la responsabilidad de Cuba es la forma en que la banda de "Ramiro" se constituyó. Según una alta fuente de La Moneda, ésta es la primera vez que la policía chilena detecta una colaboración estrecha entre miembros del FPMR y del MIR-militar en una operación de gran envergadura. "Sabíamos que el MIR había planteado esa posibilidad al Frente hace un tiempo, pero entendíamos que la idea no había prosperado", dice una fuente de gobierno. "Si decidieron asociarse o fusionarse, necesariamente lo hicieron en el extranjero", agrega. A ese hecho se suma la presencia de al menos dos colombianos, cuya pertenencia al Ejército de Liberación Nacional -guerrilla de origen guevarista, con estrechos vínculos con La Habana- se investigaba hasta el cierre de este número. Todos estos antecedentes han hecho que el gobierno chileno, así como el brasileño, se pregunten quien pudo coordinar, financiar o entrenar a este equipo "multinacional" de secuestradores. Y aunque en La Moneda creen que pudo haber sido la dirigencia guerrillera colombiana, tampoco descartan que el aglutinador haya que buscarlo en la isla caribeña.

UN CASO QUE CONMUEVE A LA SOCIEDAD BRASILEÑA
Cuatro argentinos, en un resonante secuestro en Brasil

La Policía dice que participaron del secuestro del famoso publicista Washington Olivetto

http://www.clarin.com.ar/diario/2002-02-05/s-03801.htm

Eleonora Gosman. CORRESPONSAL EN SAN PABLO.
Cabizbajos y con sus rostros demudados, los seis secuestradores del publicitario Washington Olivetto que fueron detenidos desfilaron ayer ante la prensa, en la sede de la Secretaría de Seguridad Pública paulista. Al mismo tiempo, desde el balcón de su casa, el empresario lanzaba una paloma, desde su balcón, para celebrar su liberación.
El grupo, detenido el viernes por la noche, estaba dirigido por un ex guerrillero chileno, el único cuya identidad fue reconfirmada. Ayer por la tarde, en un comunicado oficial, la policía informó que cuatro integrantes, tres jóvenes y una muchacha, son argentinos. Y una sexta mujer es de nacionalidad española.

El chileno es Mauricio Hernández Norambuena. Los argentinos: Rubén Oscar Sánchez, de 30 años; Carlos Renato Quiroz, de 28; Maite Amalia Bellon, de 23, y Federico Antonio Aribas, de 30. Pero la policía sospecha de la autenticidad de sus pasaportes.

Según revelaron ayer en la Secretaría de Seguridad de San Pablo, los seis formaban parte de una "célula" (sic) y fueron detenidos el viernes en una quinta de Serra Negra, a 150 kilómetros de San Pablo.

En la descripción policial, "el grupo actuó compartimentado". Esto es, nunca supieron sus respectivas identidades y recién tomaron contacto antes de empezar la operación.



De clase media

El comisario Wagner Giudice, de la división policial antisecuestros, indicó que Rubén Sánchez es sociólogo y —según el oficial— se habría graduado también en filosofía. Los argentinos, entre ellos Sánchez, tienen el aspecto típico de chicos de la clase media porteña.

El líder de la banda, el chileno Mauricio Hernández Norambuena, de 42 años, se graduó en periodismo. De la española Amalia Ramos Quiroz (de 37), no hay mayores datos.

El 11 de diciembre el grupo raptó a Olivetto simulando un operativo policial de control. Lo mantuvo en cautiverio durante 53 días en una celda a prueba de ruidos, instalada en un departamento.

La resolución del caso fue poco menos que casual. Los detenidos estaban todos en la quinta, que servía de base de operaciones. Aquellos que custodiaban al empresario cautivo tuvieron suficiente tiempo para huir. La policía dice que dos de ellos, un hombre y una mujer, ya pudieron ser identificados.

Según el comisario Giudice, el grupo estaba negociando un rescate de 10 millones de dólares. Pero había aceptado bajar el monto, convencido de que la familia de Olivetto no tenía forma de acceder rápidamente a esa cifra.

En los cálculos del policía, el costo del secuestro está en el orden de los 100.000 dólares. Además del alquiler de dos casas y un departamento, la banda de secuestradores tenía a su disposición varios autos y contaba con sofisticados dispositivos de comunicación.

En la casa allanada se encontraron varias computadoras y decenas de libros. Podía verse en una mesa un material con la estampa del asesinado presidente chileno Salvador Allende. Pero se encontró también el "Manual del guerrillero", escrito por Ernesto Che Guevara.

Todo esto vuelve muy confuso el motivo del secuestro. Mauricio Hernández Norambuena, el líder, fue uno de los máximos dirigentes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, una organización guerrillera que surgió como brazo armado del Partido Comunista de Chile, durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Conocido como "comandante Ramiro", Hernández Norambuena era hijo de un científico y nieto de un general. Se dice que participó en el secuestro del comandante del Ejército chileno Carlos Carreño.

Hernández Norambuena fue condenado a prisión perpetua en 1991 por la muerte del senador pinochetista Jaime Guzmán. Y dicen que fue uno de los hombres que, en 1986, atentó contra la vida del general Pinochet. Su último secuestro fue hace cinco años, cuando raptó a Cristian Edward, hijo del dueño del diario "El Mercurio", el de mayor circulación en Santiago de Chile. Al parecer, había sido entrenado militarmente en la ex Alemania Oriental.

"Es un tipo muy inteligente. Lee el diario", comentó admirado Giudice. "Me preguntó si fui responsable por el caso de Patricia Abarbanel". Se refería a la hija del empresario Silvio Santos, dueño de un importante canal televisivo de San Pablo. La joven fue secuestrada en San Pablo el año pasado.

La policía insistía ayer que el caso de Olivetto es semejante al de Abílio Diniz, el dueño del supermercado Pan de Azúcar, secuestrado en 1989.

Entre sus captores, había dos argentinos. Ambos fueron extraditados a Argentina hace un par de años, donde terminaron sus estudios universitarios.


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IMAGENES PARA NO OLVIDAR Fotos de como se fusilo en 1959.

TAMBIEN POLITICOS SE HAN CONFUNDIDO El presidente Duhalde de Argentina.

 


ERNESTO CHE GUEVARA, HABANA 1959