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...un poco de historia. |
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La masificación de la música, con
la aparición de los discos LP's y los fonógrafos,
comenzó prácticamente con este siglo. Comenzó entonces
un infatigable proceso de mejoramiento de la calidad del
sonido y los equipos encargados de manejarlo. La alta
fidelidad (HIFI) y el estéreo son ejemplos de tales
mejoras tecnológicas. Hasta hace poco tiempo, los LP's
(Long Playing), las cintas (tapes), y otros medios
analógicos, eran el método por excelencia de
propagación de la música.
La industria musical tenía muy
bien estipulado su negocio, y los grandes sellos
disqueros se convirtieron en monstruos comerciales que
dictaban las normas sobre lo que era bueno o malo. Los
artistas que por cualquier razón se ubicaban como
grandes vendedores de discos (de acetato, para la
época), en poco tiempo, y con el esfuerzo de todo un
aparato comercializador, se convertían en millonarios.
Si tu comprabas un disco, sólo tenías derecho de
escucharlo con fines no comerciales. No eras dueño del
material, ni podías distribuir copias de cualquiera de
sus componentes a tus amigos, parientes, etc. Todo se
protegía con el famoso Copyright o derechos de autor. El
acetato era, prácticamente imposible de copiar, por lo
complicado del proceso de grabación.
Con la aparición del nuevo formato
CD, donde la información de sonido era digital y no
analógica, se revolucionó por completo el quehacer
musical en todo el mundo. Podíamos percibir ahora el
sonido en todo su esplendor, limitado sólo por la
capacidad acústica de nuestro sistema auditivo, amén de
eliminar las "rayas" y saltos de los acetatos.
Ahora que la música no eran surcos
en un disco grande de petróleo, sino unos y ceros en un
disquito de plástico, una canción ya era un
"archivo" tan manejable por una computadora,
como un documento de un procesador de palabras, hoja de
cálculo o dibujo. La diferencia principal era su
tamaño. Una canción con calidad de CD ocupa 172
Kilobytes por cada segundo, con lo cual, su tamaño
promedio oscilaba entre 30 MB y 40 MB, para 3 a 4 minutos
de música.
Los sistemas de almacenamiento
comenzaron a crecer para poder manejar imágenes y
sonido, que hasta el momento, eran archivos enormes y muy
aparatosos para ser leídos y escritos. Ya no se hablaba
de Megabytes de disco duro, sino de Gigabytes (miles de
millones de bytes). Por supuesto, muy pronto aparecieron
los CD's en blanco para ser grabados por las entonces
novedosas "quemadoras" y entonces, copiar un CD
con la misma calidad del original era una real
mantequilla. Había nacido el monstruo de la piratería
musical digital.
Ya este hecho golpeó duramente a
los sellos disqueros, quienes comenzaron a ver por todos
lados, copias casi idénticas de sus productos, vendidos
a menos de la mitad por los "piratas" de la
música. Sin embargo, no es esto lo más grave.
La aparición de Internet como
elemento de unión entre seres de todo el mundo, fomentó
el espíritu de compartir y publicar todo aquello que
pudiera interesarle a alguien, aún cuando estuviera en
el otro lado del planeta. La pasión por saber y traer a
casa conocimientos, dibujos, sonidos, imágenes,
programas, etc., dominó a los cibernautas, quienes
comenzaron a desarrollar toda suerte de artificios para
facilitar aún más esa maravilla de la era moderna.
Puede decirse que nadie pudo
predecir, ni siquiera soñar con lo que tal hecho
significaría en muy poco tiempo para nosotros. Las
grandes y pequeñas empresas comercializadoras jamás
pensaron en el poder que tenía Internet para multiplicar
sus ventas, o declarar en poco tiempo su quiebra.
Compartir información era la orden
del día en Internet, cuya velocidad de comunicación no
permitía, sin embargo, compartir también imágenes y
sonidos, por el tamaño de sus archivos. Aparecen
entonces formatos como el JPG, GIF los cuales comprimen
muy eficientemente los archivos de imágenes hasta
reducirlos de tamaño y hacerlos fácilmente
transferibles por la red. Quedaba aún el problema del
sonido. Transmitir 40 MB de un lugar a otro podía
suponer horas de conexión, lo cual hacía improbable que
la gente compartiera música.
Aparecen los CODECS
(codificadores/decodificadores) que permitían reducir
los tamaños de archivos musicales y surgieron programas
como Real Audio, Quick Time, etc, que rápidamente se
convirtieron en el estándard de sonido en la red. Sólo
había un problema: La calidad del sonido, comprimida de
esta manera, era pésima. Así que se continuó
trabajando en la compresión de audio, hasta que
apareció el asesino: MP3.
La revolución causada por el nuevo
formato fué y continúa siendo enorme, ya que se logró
reducir el tamaño de una canción de 40 MB, por ejemplo,
en una razón 1/10 y hasta 1/12, es decir, que ocuparía
ahora 4 MB o menos, sin variar apreciablemente la
calidad del sonido!!. Y cuando digo
apreciablemente, quiero decir que se sometieron a duras
pruebas canciones comprimidas contra canciones no
comprimidas en oídos de expertos
"escuchadores", quienes en la mayoría de los
casos, no podían diferenciar una de la otra.
Ahora es posible, con 15 o 20
minutos de conexión a través de un módem de 28,8 Kbps,
tener en tu casa el último éxito de Madonna sin pagarle
nada a nadie. Seguramente, si no sabías esto, quizás
hayas levantado asombradamente tus cejas y pensado: Yo
quiero saber como hago eso. Y como tú, miles, millones
de personas deseosas de tener su música preferida sin
necesidad de ir a una tienda de música, seleccionar
entre tantos CD's, el que mejor de retribuya el dinero
que vas a pagar por él. Muchas veces nos duele pagar 12
o 15 mil bolívares por un disco que tendrá, cuando
mucho 2 o 3 canciones buenas, y el resto ???
Esto fué demasiado bueno para
creerlo: Se crearon miles de sitios en la red para que el
usuario pudiera "subir" o "bajar"
música, desde y hacia su computador y la fiebre del
"sharing" o compartir, comenzó también en la
música. Se dá el caso de que un artista aún no ha
sacado su disco a la venta, y ya en la red hace tiempo se
lo están copiando a diestra y siniestra. Por supuesto,
la RIAA norteamericana y otros entes protectores de los
derechos de autor, comenzaron una persecusión contra
tales sitios o páginas Web, llegando a cerrar y/o
amenazar con cárcel a sus creadores. Esto no atemorizó
a los piratas musicales, sino que por el contrario, por
cada sitio cerrado, se creaban 4, 5 o más sitios nuevos.
Los abogados y personal de estos entes no se dan ya
abasto para controlar tal avalancha de copiadera y están
seriamente considerando cambiar las reglas de juego.
Cualquier persona con sentido común puede darse cuenta
de que este proceso es simplemente incontrolable.
Seguramente, en un futuro muy
cercano, si Ud desea una canción de Ricky Martin, se
dirigirá al sitio Internet de su sello disquero, y con
unos clicks aquí y otros por allá, comprará muy barato
(algo así como 1 dólar americano por canción) el tema
que desee, el cual le será enviado como un
"download" por la misma red dándole a Ud una
licencia personalizada de uso.
Tengo más información al respecto, si quieres verla, chúngale aquí.
<==Regresa===
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