El verso
Antes no sabíamos que el verso
es una hélice que flota y que circula,
serpentinamente, paseándose
alrededor de esta escalera.
Se enamora, este gusano en las cartillas
y los silabarios de su nucleón en amorío.
Ante otra hélice, cadenciosa, danza
y unidad atestiguante se avizora
y dice al corazón: ¡Dame peldaños,
quédate en mí, con sed de ansias,
salta en ondas orbitales, a capricho!
... y que cada letra del ser tenga
una llama y sabores, números corpusculares,
torres por una canción tan alta
como infinito sea el poder-ser que avanza.
El verso cimero se escribe en el genoma.
Se afirma en el espacio más recóndito
del bíos; se estructura y se canta...
3-12-92
*
El aliado infiel
A un aliado hay que vigilarlo tanto
como a un enemigo: León Trostsky
Tú, que crees en el amor
y buscas la palabra delicada para
dar su presencia, ¡ten cuidado!
La palabra es signo y señal
y origina sospechas, aunque tengas
un perdón con suaves manos
para quedarte con el poco cotidiano
de este hacer y sentir con los otros.
Aún sedientos de amor, a susurros,
se acercan, fieles a medias,
tiernos a ratos, incoherentes, temerosos.
Ni amar ni odiar es fácil,
menos vivir, sin pausas, amando.
El olvido evoluciona lentamente.
El fardo del dolor, pesadamente, se carga.
La gente se quiere, se alía, se intercede,
tan a plazos que a veces
tarda la raíz en darse asomos
y una flor no es una flor
ni en lo más alto de la rama.
Raíz, flor y tallo son retazos
de lo hermosamente latente, irredimido,
aplazado, ignoto, incomunicado.
¡Lento es el amanecer que se espera
cuando se ama; y no siendo hostil,
ay, como se espera, cómo tarda!
Vigila, pues, amor, la madrugada.
Alguien siempre llega herido como ladrón
sin suerte y ha de morir, quizás, agradecido,
al amparo de tus manos...
17-5-1997
*
[Puerto Rico a la distancia] [Ha nacido esta lujuria gratamente / Me gusta cómo te mueves 1 / 2]
*
11. frag.
Hermano mío, ahora estoy herido
de luna por tu causa.
Se me le cayó un gran trozo
a esta divino anuncio de alegría:
¡ya no somos iguales
en la abundancia profunda
como el pan del pobre
hecho palabra de esperanza y delicia!
Tú socializas en las noches
tus migas de terror y hodofobia
y dijíste loca y simple a nuestra luna,
óvulo volante de los cielos.
Te vistieron de folclor y exorcismo
los burdos epopeos y ya juegas
a la nictofobia en carnavales,
diseñados para el chingarama
de los curatores del misterio.
Por el contrario, yo
a la cofa misteriosa no la quiero;
¡quiero mi luna, mi brillante luna,
que es mujer y ovario y templo,
en mis noches de mar y bohemia!
*
a una chica de Veracruz que amo
Leticia, no puedes ser más deseada
si no cuando te encimas sobre mi mirada
desafiando con tus pechos
a mis ojos, a mis ganas de besarte.
¡Ay, no lo hagas!
... pero házlo, ya que te he dicho
¡tantas veces que me gustas!
Tus veinte años se han vuelto
mi capricho y mi agasajo.
¡Y esos túrgidos senos me cautivan,
encubiertos, ocultos en tu blusa;
yo busco su misterio y su medida
y la sutil palidez y sus sabores!
Te quiero por tenerlos
y me muero por besarlos todavía
y agradezco que los tengas en misterio
¡y que alimentes con ellos mi alegría!
7-5-1999 / (EHE)
*
Hebe sin mandil
Conocedora de espacios
que gravitan, con potencial succionante,
Hebe traga del derrame el magna de los soles.
Lee el paso de estrellas en colapso.
Basta que fije su mirada en la mía...
¡Vacas danzantes en los cielos!
muchas hay! Hebe es una.
Sirve el enorme plato de mariscos,
aterriza sobre la simple razón: la quiero.
Los diosecillos son sus comensales
y ojos divinos, que la quieren comer.
Hebe es langosta de curva cola
y de impecables escamas y pulpezas;
obviamente, más acuática que serpentina.
Jarra en mano, Hebe servirá de pozos inescrutables
del que yo quiero beber.
Viene de cocinas siderales y trae manjares
que, temblorosamente, juegan en pezones.
Me enamora su paso, su haldear.
Por eso, yo espero la cuenta
con azules de los cielos.
Tiene alas, seguro, y fuego
porque su mano es llama.
¡Ay, quien amara a Hebe sin mandil, néctar servido!
Hebe en plenitud, ya cósmica, harta de mundo
y cayó en mí, pescada por su extremo, redondita,
y, en Héctor's, danzó muy a sus anchas
y tan coloreteada...
Fue la mejor de tantas con su alcurnia migrante:
alborotosa, envilecida por incomprensiones.
Orbitaba mis ojos, al verla suavecita,
¡ay no se atraviesen, por favor!
*
Fragmentos 5 al 9
Lo que no existe aún,
por falta de palabras,
¿quién lo nombra ante el ansia
profunda de los ojos?
6.
¡Cómo fluyes, río cerrado y absoluto,
cómo te haces querer sin condiciones!
Y no tienes apóstrofes ni comas ni sangre
ni hueso ni argumento ni tramas ni letras,
sólo tambores y flautas y aguas
que son todo sucediendo en suspiro
melódicamente sostenido
desde el fondo de la mar y el silencio.
7.
Bailarín del ritmo de las sílabas,
ocupa tu espacio, pista cósmica
de la página azul de mi sangre.
Panadero de la harina del lenguaje,
amasa mi ser con cosas nuevas
y llueve tus rojos misterios
para los mugres pantanos de mi hemoglobina.
Timbalero de las cuerdas vocales,
retumba con tus manos en mi piel
para que existan regocijos en mi geografía.
8.
A veces, la palabra es verazmente inconmovible
como el amor que no cuaja
y el deseo que queda insatisfecho
y la caprichosa fiera, jactanciosa, que se burla.
Oíd que la palabra no baila con cualquiera.
Este es su día de rabieta femenina,
su Luna, su pantano de escorpiones,
su cumbre de cabrita cabrona.
Consigo baila.
Ella misma se besa,
se corrompe a solas con su narcismo,
y se desplaza con trámite de nóumeno
como perversa coqueta del lirismo.
9.
Una palabra, para ser lo que es,
se espía desnuda sus tropos,
lexémicos romances de su ombligo,
sus curvas y caderas de sibarita fonológica
ante el gran espejo de la mundanidad.
*
Frags. 10 al 14
A veces uno sacude el coxis demasiado.
Camina, baila, despasea, vaga y recula
con pura cáscara, con mecanismos a la mano
y fastidios ordenados y niega el placer a la sombra,
quieta y muerta, al parecer del fondo de los mares.
Pero, para la sagrada misión
de lo exceptuado, para la escapatoria
(hacia la roja víscera de la hada durmiente)
está la mano prostituta del poema,
la sabrosa salvaje que hace a los sesos
su delicia y conforta con tranquila inducción
de oxitocina la corva navaja, la afila de tal modo
que se monda sola y se babea como morronga chipocluda
y escupe lo que el molino tiene que decir
para la harina, el bollo blando de pan de canelón
(que es duro, por más levadura, que lo amase).
¡Qué terapia después del urbano paisaje
tu callejón de manotas, qué terapia
a los ojos llenos de polvo e imágenes comunes
que estés ahí, sedienta de polla,
sin otro apetito visual que tu agarrada de bolas,
tus ónticas deudas traducidas a pivote,
palanca para voltear el mundo!
11.
Suerte que eres ilícita.
¡Y qué rico es estar a solas con tus uñas
tendidas -a yemas- sobre mi ombligo
como táctiles estrofas
y tu lengua que gana mirtos al alba,
cuando chupa, tus labios que son dos estrellas,
bajo el estómago que secan la vía láctea!
¡Vale la pena dar par de limosnas
a tu eterna cochambre de musa
y dejar que metas musarañas con el ápice
de tus colmillos afilados de víbora
en lo profundo del sol que vas babeando
para que la punta del capullo pierda el nombre
y de la rabadilla final, callejón sin salida,
salga el poema, texto seminal, desconocido!
12.
¡Ahora sé por qué bucean los sapos y los cocodrilos
y por qué duerme en la rana, el útero divino!
Chotéame, de punta a punta,
hasta donde el sol no quema:
la gramática diaria del ajoro, el sudor y la fatiga.
Entra por detrás y por debajo
hacia el túnel del cráneo
bajo el piojo y la grasa de lo externo.
Y aplica manos santas, dedos tenues.
*
Mantillita
13.
Suerte que ella es ilícita
y gusta de la fantasía de la frontera:
hallarse en aras de beneficencia
en el downtown inframundo.
Darse un cartel falso de loca y menesterosa
para sincerarse con rufianes y mendigos,
con hambrientos de ella, con ladrones,
con exilados sin comunicación.
Y aplicar sus manos ligeritas de ratera,
sin hablar lengua de culpa
ni masticar más rumor que gorgoritos
por su lanzada boca mamadora...
¡Qué señora la palma de sus manos
cuando nos mira sin trusa de homo habilis
y nos grita: Respira, desténsate, goza,
mono bruto, jorobado, sin pañales
y seamos crudos, verdes, medio-chiles,
felices, naturales, ricos en potasio
como pulpa de plátano!
14.
¡Ay, qué piruja más coñosa,
qué perrada de soluto se aprendió de memoria
para soltar mi trapo y el suyo
en un masaje de Eros tan sabroso!
Ahora me gusta el mar profundo
con el peso de las olas hecho dedos, labios,
víboras que se agitan sobre arrugas mal cicatrizadas
y superficies de derrumbamiento en mi ser!
Ahora sé que hay olas imprevistas,
con olor a yodo, pero saladas de vida.
*
Consolaciones de Agar