16. Catherine, mi hermana
Tengo una hermana. Es mi refugio, mi fortaleza.
Fíjese que me perdonó por el asunto de mi chaquetón de cuero. Con una lavada ya está como nuevo. El jacket de Cavaricci me encantó (ahora lo dije para coquetear con ella).
Fue el pájaro negro quien me lo llenó de cagada, le dije.
Acaba de entrar a su alcoba. Se duchó. Se ríe ahora, mientras me abraza. Ahora se ha zafado la toalla, ella la recoge y el aliento de su boca suspira en mis testículos.
Lloró con sentimiento aquella vez y yo me colgué de las patas (digo, de las piernas) y con la cabeza de punta hacia abajo. Desnudo como ella sin toalla, me habría gustado caer a un agujero negro, tragado por los dioses protónicos.
Tío Lucas me descolgó después de tres horas. Así meditan los vampiros, colgados de las paturrias. Acabo de imaginar que me gustaría que una diosa me descolgara o me tragara por sus agujeros. ¡Qué inmoralidad la mía!
Ahora estoy ante la niña más hermosa, en la Tierra donde los indios y los tecolotes se confiesan sus escondites y sus penas. En realidad, yo no sé por qué se me ocurren estas ideas tan raras. Me desespero al extremo de hacer pendejadas. En el mundo de los otros imbéciles no hay ni pizca de imaginación. ¿No es la imaginación el cuerpo divino de cada ser humano, Blake>
Hebe ha crecido al punto que la desean los mismos pájaros negros que me han vencido y comido de mis entrañas. Hay vanidad y gratificación porque yo vencí. Pero hoy mi cuerpo y sus ojos se han hallado, y nos vimos desnudos. Nos ha enardecido el deseo y ninguno, ni ellos ni yo se atreve a preguntar... ¿Qué queremos, a final de cuentas, uno del otro, que no podamos dar? ¿Por qué somos tan tontos y culpamos a una coneja de felpa, a una mona de colores, qué... acaso no sabemos que somos deseo, bestias, hermanos que se buscan en el reposo?
Yo, por lo menos, dí nombres al ser absoluto y sé de dónde vino. Es el Chiquito del Espacio, el pigmeo de los gandallas. Puede que sea la victoria del movimiento (que es mi vida y mi sustancia) sobre la fuerza gravitacional el único misterio que exista; ya que no hay tal cosa como la Nada del Don Nadie.
Me encanta la idea de que haya algo más que el vacío.
Aún en el mugre vacío, el polvo viaja. Hay residuos ya invisibles de estrellas muertas y el aliento de supernovas que, de seguro, sintetizamos en el cuerpo y son elementos más pesados que el helio. Mi siquiatra es feliz cuando digo que Don Nadie no existe y él es otro pendejo, igual que yo. Pero mi hermana me creyó primero que nadie. Ha sabido oirme. Jamás ha dicho que soy un señor que dice pendejadas. El Todo está lleno inagotablemente. La sustancia es infinita. Es tan indispensable saberlo, carajo.
Ahora estoy lleno de un fantasma, con sustancia, con temperatura que yo mido con ojos de buen cubero, en una gráfica de contador que no existe. Puede que haya que decir ésto, lleno de culpas. Estoy haciendo escenas cochambrosas con su cuerpo. Ella es muy hermosa. La deseo con la misma inmoralidad del mundo y de lo inagotable.
¡Pero no siento ninguna culpa! Hoy, por los momentos que ella me brinda, son el poder y el control que me encumbran, o me suben al alero donde cuelgo.
Mi erección es cada vez más espléndida mientras sujetan el espectro, como si estara dentro mí.
Has rodeado con tus brazos mi cintura y has dejado mis brazos presos, porque yo te subiría si tuviese las manos libres al ápice del nabo.
Una deidad eres y allá donde trabajas, Catherine, ninguno tiene unos nombres más bellos para tí que los que te doy. Sólo yo cultivé mi soledad, adorándote, y ennoblecí lo más vil de tu atareada vida para que el día que sea libre y sepa hallarte, abierta para mí como una puerta, entrar y penetrarte. Tú serás la luz; yo, una tiniebla que te ha conocido. Me alojaré en tí. Eres la novia que anhelaba.
El panteísmo de Spinoza me permite una identificación con la Naturaleza, que es erótica y zooerástica. Lo primero es visualizar que soy un puntito de luz, el punto inerme de una tangente infinita. Luego, por causa de esta noción del ser (sattva, como dicen los atomistas de la India), quepo en todos los lugares. Me filtro en los vacíos. No necesito de enormes espacios. Ni de enormes tinieblas. Ninguno se deposita en mí; pero yo sí lo haría en la vagina deseada, en la apertura de otro ser, soñado.
El podrigorio de un pájaro negro no me ocupa. Sin embargo, las tusas de la cumbiamba se desesperan. Se quedan sin auditorio cuando llegan a predicar. Esperan que yo les crea que la esencia de la consciencia es lenguaje.
Ustedes, los promotores de himnos culturales y los elucidantes de rezos litúrgicos, se arrodillan y cantan, invocan a las sombras absolutas, a fin de contarse como devotos inspirados. Se creen que tienen el Summun Bonum agarrado del lomo.
Algún primitivo profeta propuso la Gran Receta: abrirse en diálogo con el objeto ideal y los diseños de esperanza. ¡Llenarse de palabras y fórmulas: chachalaca al mole! Mi receta ideal: es colgarme de los ejes e imaginar que soy tan pequeño como un puntico de luz.
Imagino que soy mudo como un árbol. Así no molesto a nadie, soy muy inocente y me escondo de los pájaros negros. Se me olvida la hora de almorzar, cenar y bañarme cinco veces diarias. Tampoco me cepillo los dientes. Soy microbiótico. ¿Y qué necesidad si en el puntico de luz no cabe una bacteria? Aún así, no sé por qué... ¡he esperado por alguien!
¿Será por tí, Catherine?
Don Nadie, el dios pigmeo, el hoyito valiente, negrito de pendejos hasta el culo, me promete la Virtud Eterna, las Ropas Blancas, las bienaventuranzas de la Resurrección y la Santidad. Dice que no quiere que yo sufra. Yo no pretendo tantas cosas.
A veces, porfiamos a lo que se me dará, por retribución de mis buenas obras o por castigo por mis baturradas. En secreto digo: ¡Déseme una mujer que sea como yo!
Medito sobre la hipotésis siguiente: él puede, al final de cuentas, como Sanchoclós en Navidad, dar algo que no sean disgustos. Hace muchísimo tiempo solicité de él que mi cuerpo ocupe el mínimo de espacio. Y que mi consciencia, sea despojada de lenguaje. Que sea mi yo una chispa de luz, nomás... Esto es ser parte del Dios que es Todo y Nada.
Colgado de los pies habito la luz perdida.
... Tú, con tantas luz guardada y oculta bajo tu dureza de perro amargo, siempre callas. No te quejas. No ladras. No te jactas del brillo de los rangos de tus magnitudes y misericordias. Envidia de los santos, boquetito arisco, casita vaginal para las vergas que se portan bien, dáme un pináculo en los montes lleno de luz...
En fin, rezaba. Soy irónico, cínico de lo peor.
Mi sangre fluye su memoria eterna, el presente que nunca termina. Organizo las palabras escondidas. Sudo cada esfuerzo. Nadie lo hace por mí. Cuido el bosque de los árboles vivos y del riego de mis silencios, que son porfiadamente creadores, nace el Arbol del Conocimiento.
Como amante perenne, no me desperdicio. Espero a una mujer para completar mi gran día con la Luz. Necesito mi erótico volumen de gracia, mis geotrópicos movimientos de cadera, mi sensual fotosítesis de inspiración y gusto.
¡Qué delicioso es estar colgado de los pies! Bailo con mecidas. Como canción en mis labios, son el hacha y la hoz. Me gusta esta locura. Cristo se apiada de mí. Es un pez del aire que chupa de mis poros y los lava con saliva... Yo creo en Cristo como en pan y pescado. Si Cristo es otra cosa, no sé. Prefiero no creer en él. Prefiero a Buda o a Mahoma. O Gloria Trevi y Alejandra Guzmán. Yo no me complico la existencia. Que se la complique don Nadie.
Hay frívolos sistemas, sintáxis descodificadora; pero, ¿de qué valdría si el mundo no es concreto, aunque sea doloroso y feo? Así que se vale soñar, o al menos, buscar una herramienta de la prosperidad... En mis pausas se martilla. Se timbra. Se repican las campanas. A más golpes, más crezco. La altura se satisface en el gozo y más posibilidades libero de los seres que se roban el espacio y lo llenan de sombras. Yo no soy la verdad al alcance de la mano; pero estoy orgulloso de no serla.
¡Qué maravilloso es pagar el precio de todo, sin monedas, sin codicia, sin miseria, y en la realidad cotidiana, que preguntemos por qué el martillo no está en mi boca, sino en toda la piel!