Inu-Yasha, Perro- Demonio. Sería bastante difícil que no supieran de qué les hablo
desde que Cartoon Network, dentro de su sección Toonami, está pasando el anime de lunes a viernes a las 18:00, y si les gusta el trabajo de Rumiko Takahashi, tienen que conocerlo; se trata de su último manga, ¡que ya lleva 30 tomos recopilados en Japón! Nos vamos acercando a los 38 de Ranma, y parece ser que se trata de los últimos tomos, porque por ahí leí que los enredos de la trama finalmente se estaban desenredando.
Pero no nos alejemos del tema. A grandes rasgos, este manga comienza así:
Kagome Higurashi, una no-tan-típica estudiante japonesa de 15 años, vive en un templo con su familia: su mamá, su hermano Sota, y su abuelo. Este último siempre trata de interesarla en las historias del templo, inventadas por él en su mayoría (¡grupiento!^^), pero su nieta ni se lo pesca. Un buen día, precisamente en su 15º cumpleaños, buscando al gato familiar en el pozo sellado del templo, Kagome es jalada 500 años al pasado (era Sengoku), a través del mismo pozo, por una montruosa especie de mujer-ciempiés. Este ser en cuestión le exige a Kagome la Shikon no Tama, Joya Shikon o Joya de las Cuatro Almas, la cual Kagome oyó a su abuelo nombrar alguna vez. La chica le grita al monstruo que se aleje, aparece un resplandor y... chau señora ciempiés. Cuando sale del pozo y sin explicarse nada de lo que ocurre, Kagome ve a un chico , con orejas de perro y cabello blanco, aparentemente dormido y clavado a un árbol por una flecha que parece haber estado allí mucho tiempo. Como adivinarán, se trata de Inu Yasha.
Kagome luego se entera de que ha caído 500 años en el pasado, que es la
reencarnación de Kikyo, la mujer que 50 años antes clavó a Inu Yasha en áquel arbol, y que efectivamente ella tenía la Joya Shikon dentro de su cuerpo.
Cuento Corto: Kagome libera a Inu Yasha, éste derrota a la mujer ciempiés que había vuelto al ataque, y planea matar a Kagome para quedarse con la Joya, pues él es sólo mitad demonio y mitad humano: con la Joya, se convertirá en un demonio completo. Sin embargo, no logra su cometido pues la anciana Kaede, hermana menor de Kikyo, pone un collar en el cuello del semi-demonio, quien cae fulminado cuando Kagome conjura la única palabra que se le ocurre en el instante ¡Sentado! (O ¡Abajo! en el anime) ¬¬º.
Después, mediante la intervención de un cuervo demoníaco, la Joya Shikon se
rompe en indenifidos fragmentos; como es peligroso que alguno de estos trocitos caiga en malas manos, ¡Kagome debe aliarse con Inu Yasha y aventurarse en su búsqueda!
De esto va la trama en general, pero no es tan sencillo... las cosas se complican
cuando la relación entre Kagome y su compañero mejora hasta casi más que amigos, justo cuando la chica se da cuenta de que Inu Yasha, 50 años antes, se había enamorado de Kikyo... ¡¡y ésta resucita!!
Como es costumbre en los mangas de Rumiko-sama, más personajes van
apareciendo y uniéndose al grupo (subiéndose al carro, dirían algunos), entre ellos, un pequeño niño zorro llamado Shippo, Miroku, el monje más fresco (mujeriego) de la tierra, y Sango, una bella guerrera con un boomerang gigante como arma. El elemento que los une es su deseo de destruir a Naraku, un demonio con quien todos desean saldar cuentas pendientes, porque a medida que avanza la trama, nos damos cuenta de que Inu Yasha y Kikyo se amaban, pero terminaron odiándose, pues fueron engañados... por este mismo demonio. Del lado de los malos, también contamos con el medio- hermano de Inu Yasha, Sesshomaru, quien es un demonio completo y desprecia a los humanos, junto con su leal sirviente Jaken. Pero en la historia aparecen mil y un personajes más, la mayoría sólo por uno o dos capítulos: se trata de los demonios que combaten, gran oportunidad de la autora para meter toda la gente que se le diera la gana.
Uff, esta "Intro" me salió bastante más larga de lo que había pensado...
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