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1993 - 1994 "Estoy feliz de haber llegado a un acuerdo con Newell's. Es como volver a vivir. "Estoy mucho mas contento que en mi retorno en España". |
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Al principio, Eduardo Cattaneo no lo tomó en serio. Pero el Gringo Ricardo Omar Giusti
le repitió su idea al presidente de Newell's: estaba dispuesto a traer a Maradona.
Escuchó la palabra del Bambino Veira, fue seducido por la promesas del Indio Solari y decidió olvidar -como tantas otras veces- aquella frase con la que regreso al país: "Soy un ex jugador..."
Excesivamente flaco, mas que en el Mundial '86, el Diez volvía a revolucionar una ciudad. Esta vez le tocaba el turno a Rosario y, en el primer entrenamiento, reventó la cancha del Parque Independencia con 40.000 personas que vivaban cualquier gesto de ese hombre que terminó revoleado al aire una y otra vez por sus compañeros. La ilusión, las ganas de verlo jugar otra vez, desde adentro o desde afuera... Era, nada menos, el regreso al fútbol argentino después de once largos años. Y como cada comienzo, parecía un juramento de amor eterno.