El Rinconcillo de Aelin

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Un poco de literatura...

"La fatiga, el miedo y la falta de sueño enardecen a un hombre como si estuviera bebido, y ya no es responsable de sus acciones o pensamientos. Da crédito a los rumores más absurdos. Hombres silenciosos se transforman en volubles; personas de carácter afable y bondadoso bailan de alegría al ver caer a un turco al que una flecha le ha traspasado el cuello. La guerra es una peligrosa intoxicación. Cambia el modo de ser; sus saltos de la esperanza a la desesperación son violentos y súbitos."

                                                   MIKA WALTARI El Ángel Sombrío  

 

"Ahora bien, Ilúvatar sabía lo que se estaba haciendo, y a la hora misma en que Aulë completó su obra, y sintiéndose complacido, empezó a instruir a los enanos en la lengua que había inventado para ellos, Ilúvatar le habló: - ¿Por qué has hecho esto? ¿Por qué intentas algo que está mas allá de tu poder y tu autoridad, como bien lo sabes? Pues has recibido de mi como don solo tu propio ser, y ninguna otra cosa, y por tanto las criaturas de tu mano y de tu mente solo pueden vivir de ese ser, moviéndose cuando tu lo piensas, y si tu pensamiento está en otro sitio, quedándose quietos. ¿Es ese tu deseo?

Entonces Aulë contestó: - Yo no deseo semejante dominio. Deseé criaturas que no fueran como yo, para amarlas y enseñarles, de modo que ellas también pudieran percibir la belleza de Eä, que tú mismo hiciste. Porque me pareció que había grandes espacios en Arda como para que muchas criaturas pudieran regocijarse en ella, y sin embargo aún se encuentra muda y vacía. Y en mi impaciencia he dado en la locura. No obstante llevo en el corazón la hechura de las cosas nuevas a causa de la hechura que tú mismo me diste; y el niño de escaso entendimiento que convierte en juego los trabajos del padre puede no hacerlo por burla, sino porque es el hijo del padre. Pero, ¿que haré ahora para que no estés enfadado conmigo? Como un niño a su padre te ofrezco yo estas criaturas, obra de las manos que tú mismo has hecho. Dispón de ellas como más te plazca. Pero ¿no tendría que destruir yo mismo la obra de mi presunción?

Alzó entonces Aulë un gran martillo para golpear a los Enanos; y lloró. Pero Ilúvatar vio la humildad de Aulë y tuvo compasión de él y de su deseo; y los Enanos se sobrecogieron ante el martillo y se asustaron, e inclinaron la cabeza y suplicaron clemencia. Y la voz de Ilúvatar le dijo a Aulë: - Acepto tu ofrenda tal como era al principio. ¿No ves que estas criaturas tienen ahora una vida propia y hablan con sus propias voces? De otro modo no habrían esquivado tu golpe, ni orden alguna de tu voluntad -. Entonces Aulë soltó el martillo y se sintió complacido, y dio las gracias a Ilúvatar diciendo: - Quiera Eru bendecir mi obra y enderezarla."

                                                             J.R.R. TOLKIEN, El Silmarillion

 

"- Por mi parte - dijo Faramir - quisiera ver el Árbol Blanco de nuevo florecido en las cortes de los reyes, y el retorno de la Corona de Plata, y que Minas Tirith viva en paz: Minas Anor, otra vez como antaño, plena de luz, alta y radiante, hermosa como una reina entre otras reinas: no señora de una legión de esclavos, ni aún ama benévola de esclavos voluntarios. Guerra ha de haber mientras tengamos que defendernos de la maldad de un poder destructor que nos devoraría a todos; pero yo no amo la espada porque tiene filo, ni la flecha porque vuela, ni al guerrero porque ha ganado la gloria. Solo amo lo que ellos defienden: la ciudad de los Hombres de Númenor; y quisiera que otros la amasen por sus recuerdos, por su antigüedad, por su belleza y por la sabiduría que hoy posee. Que no la teman, sino como acaso temen los hombres la dignidad de un hombre, viejo y sabio."

                                                                    J.R.R. Tolkien, El Señor de los Anillos

 

"Luchando con su propio cansancio, Sam tomó la mano de Frodo; y así permaneció, en silencio, hasta que cayó la noche. Luego, para mantenerse despierto, se deslizó fuera del escondite y miró en torno. El lugar parecía poblado de crujidos y crepitaciones y ruidos furtivos, pero no se oían voces ni rumores de pasos. A lo lejos, sobre los Ephel Dúath en el oeste, el cielo nocturno era aún pálido y lívido. Allá, asomando entre las nubes por encima de un peñasco sombrío en lo alto de los montes, Sam vio de pronto una estrella blanca que titilaba. Tanta belleza, contemplada desde aquella tierra desolada e inhóspita, le llegó al corazón, y la esperanza renació en el. Porque frío y nítido como una saeta lo traspasó el pensamiento de que la sombra era al fin y al cabo una cosa pequeña y transitoria, y que había algo que ella nunca alcanzaría: la luz, y una belleza muy alta. Más que una esperanza, la canción que había improvisado en la Torre era un reto, pues en aquel momento pensaba en si mismo. Ahora, por un momento, su propio destino, y aun el de su amo, lo tuvieron sin cuidado. Se escabulló entre las zarzas y se acostó junto a Frodo, y olvidando todos los temores se entregó a un sueño profundo y apacible"

                                                                    J.R.R. Tolkien, El Señor de los Anillos

 

"No queremos conquistar el cosmos, solo queremos extender la Tierra hasta los límites del cosmos. Para nosotros, tal planeta es árido como el Sahara, tal otro glacial como el Polo Norte, un tercero lujurioso como la Amazonía. Somos humanitarios y caballerescos, no queremos someter a otras razas, queremos simplemente transmitirles nuestros valores y apoderarnos en cambio de un patrimonio ajeno. Nos consideramos los caballeros del Santo-Contacto. Es otra mentira. No tenemos necesidad de otros mundos. Lo que necesitamos son espejos." 

                                                                                  STANISLAV LEM, Solaris

 

"Tinta y papel. Antes me gustaba el olor a tinta y el seco crujido del papel; pero ahora los odio. Las palabras solo son símiles, como todas las cosas temporales; burdos símbolos que cada cual interpreta a su manera, de acuerdo con su entendimiento y la inclinación de su naturaleza. No existen palabras que puedan expresar el infinito."

                                                   MIKA WALTARI El Ángel Sombrío  

 

"¡Sé pues, ángel o basilio, lo que prefieras! ¡Adórnate con tu invisible e inexistente gloria! ¡Yo soy una mujer y solo una mujer! Y tú no tienes nada que ofrecerme... , ni hogar, ni hijos, ni una noche en la cual, cuando mis cabellos ya sean blancos, pueda oír tu respiración tranquila a mi lado. Entonces podría tocarte, besar tu boca con mis labios arrugados y con eso me bastaría para ser feliz. Pero tu anhelo de honor y gloria me niega esa posibilidad. ¿Que sentido tiene morir por una causa perdida? ¿Quien va a agradecértelo? ¿Quien recordará siquiera que yacías en medio de tu propia sangre con el rostro mordiendo el polvo? Tu sacrificio es tan inútil que haría llorar a cualquier mujer." 

                                                   MIKA WALTARI El Ángel Sombrío  

 

Medio en broma...

"La posada la regentaba Otix, un orondo posadero que contaba con la ayuda de su hija Pica, una escultural adolescente cuya fama era de todo menos respetable. Tenoris no daba crédito a los rumores que decían que todo un ejercito que se dirigía a la Rotulax a pelear con los bárbaros del norte había preferido pasar antes por la habitación de Pica, o aquella historia de que una patrulla excavadora de enanos Cabezones que se dirigían  a las Peronérides se había desviado de su camino para visitar Kesolace, y en concreto la habitación trasera de la posada. El hecho de que por toda la villa se encontraran carteles indicadores de la dirección de Pica acompañados por el subtítulo ?descuentos para grupos? tampoco quería decir nada. En el fondo era una inocente y alegre muchacha de diecisiete años."

                                                            Aelin Baggins, El retorno de los capones

 

"Hay que aclarar que había muy poco de lo que reírse en el sótano de la Quisición, al menos no si tenías un sentido del humor mínimamente normal. No había alegres letreritos en los que dijera: No Es Necesario Ser Despiadadamente Sádico Para Trabajar Aquí, ¡¡Pero Ayuda!!

Pero había cosas que podían sugerirle a un hombre con dos dedos de frente que el Creador de la Humanidad tenía un sentido de la diversión realmente muy oblicuo, y despertar en su corazón una rabia capaz de asaltar las puertas del cielo.

Los tazones, por ejemplo. Dos veces al día, los exquisidores hacían  un alto en el trabajo para tomar café. Sus tazones, que cada uno se había traído de su casa, estaban agrupados alrededor de la cafetera encima del fogón del horno central que, de paso, también calentaba los hierros y los cuchillos.

En los tazones había leyendas como Un Presente de la Gruta Sagrada de Ossory, o Al Papá Más Grande del Mundo. La mayoría de ellos estaban desportillados, y no había dos tazones iguales.

Y también estaban las postales en las paredes. Era tradicional que cuando un exquisidor se iba de vacaciones, mandara un grabado en madera toscamente coloreado del paisaje local con algún mensaje apropiadamente jovial y arriesgado al dorso. Y, clavada con chinchetas, también estaba la conmovedora carta del Exquisidor de Primera Clase Ishmale Papi Quoom, dando las gracias a los muchachos por haber recogido nada menos que sesenta y ocho obols para su regalo de jubilación y el precioso ramo de flores para la señora Quoom, indicando que siempre recordaría sus días  en el pozo número 3, y que vendría encantado a echarles una mano siempre que anduvieran un poco escasos de personal.

Y todo aquello significaba esto: que no hay prácticamente ningún exceso de la mente psicopática más enloquecida que no pueda ser reproducido, sin necesidad de esforzarse demasiado, por un cabeza de familia normal y decente que va a trabajar cada día y tiene un trabajo que hacer.

A Vorbis le encantaba saberlo. Un hombre que supiera eso sabía todo lo que necesitaba saber sobre las personas. " 

                                                                        TERRY PRATCHETT,  Dioses Menores

 

"También existía otro camino pero era mucho más peligroso que un enano cabezón cabreado, incluso mas peligroso que un keppler furibundo. Era el Bosque Oscuro.  En toda historia de aventuras hay siempre un bosque encantado, hechizado, embrujado o simplemente falto de luz del que se cuentan tenebrosas historias tipo ?Fulanito fue allí y nunca volvió?. Esta estupidez, bastante simple por otro lado, bastaba para que nadie quisiera entrar en el susodicho bosque. Parece que nadie pensó nunca ?Caray, si Fulanito no vuelve debe ser porque se está muy bien allí?. No, siempre piensan lo peor: que si lo han devorado unas arañas gigantes, que si se lo han comido los árboles, o simplemente que se volvió loco y se quedó atrapado en el bosque hasta que, muerto de hambre, empezó a devorarse a si mismo. La pregunta que nadie se hacía era ¿como se puede saber si Fulanito se devoró a si mismo si nadie estaba allí, y nadie volvió, evidentemente, para contarlo?"

                                                            Aelin Baggins, El retorno de los capones

 

"Los Rabbits son un pueblo sencillo y muy antiguo, más numeroso en tiempos remotos que en la actualidad. Amaban la paz, la tranquilidad, el cultivo de la buena tierra, el Reggae y las canciones de Bob Marley. Habitaban en un paraje que ellos denominaban "La Sin marca", en el pueblito de Lomitón. Los Rabbits son mas bien pacíficos, por no decir flojos, y prefieren el descanso al trabajo, viviendo por lo general de pensiones estatales cobradas a la maleta. La mayoría entrarían dentro del rango de obesidad considerando su baja estatura, y se caracterizan principalmente por tener pies grandes y peludos y cachetes regordetes que harían la delicia de cualquier tía pellizcadora de la familia. Gustaban grandemente del tabaco, pero para ser francos fumaban cualquier cosa combustible que encontrasen a su paso (Esto llevó a la casi desaparición de los rabbits, pero eso se cuenta en otro libro de dos mil páginas, titulado Historias Inconclusas por Cáncer Pulmonar). "

                                                                                           J.R.R. TOQUEN, El Señor de los Ladrillos

 

"El mago siempre había sido un poco raro, además de un incordio sabelotodo y tocapelotas, pero aquello ya era demasiado. ¿Sería capaz de venderles? ?No solo eso?, se dijo Tenoris contemplando el semblante del mago, ?compraría butacas en primera fila para ver como nos hacen trizas?. Entonces oyó un sonido grimoso y chirriante: Pikolin se estaba riendo. "

                                                                 Aelin Baggins, El retorno de los capones

 

"Ahora bien, (ja ja, Toquen siempre usaba esa frase, me gustó eso), ahora bien: en esas letrinas habitaba hace mucho tiempo un perverso ser conocido como Smeagmol (Goñum, para los amigos) quien hacía mucho que se había ocultado de la luz del sol y vivía comiendo Sushi y algunas cosas innombrables que flotaban en el agua. Esta criatura abominable había comenzado su vida como Sysop de un antiguo BBS, pero el poder que le daba el manejar las bases de mensajes lo fue corrompiendo progresivamente hasta convertirlo en el guiñapo que era entonces. Pero lo que mas había corrompido a Goñum había sido un Ladrillo que él había obtenido como regalo en una caja de cereales el día de su cumpleaños. "

                                                                                                J.R.R. TOQUEN, El Señor de los Ladrillos

 

"En muchos libros, historias y películas siempre existe una posada donde el protagonista puede ir a refugiarse, descansar, beber un trago y de paso, enterarse de las últimas noticias.

También en muchas de esas ocasiones, o mas bien digamos, casi inevitablemente, el protagonista termina agarrándose a mangazos con un gigantón barbudo que no le deja beber su trago debido a que no le pareció adecuada la distribución de sus rasgos fisonómicos y decidió modificarla de manera artesanal.

Por lo general esto lleva a una gresca de proporciones magníficas, en la cual el protagonista no sufre ningún rasguño, pero el bar o posada termina hecho añicos.

Si yo fuera una empresa de seguros, no ofrecería jamás una póliza a un bar. "

                                                                                                J.R.R. TOQUEN, El Señor de los Ladrillos

 

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